La calle, la casa y los deseos
Dibujo 4. Realizado por Samantha en el marco de la prueba piloto (2013)�
Mientras esperan la hora del paseo, se van a bañar� Samanta hace espuma con el shampoo en su cabello y se inventa distintos tipos de peinados para ella y para Santiago�
Vestidos y arreglados, pero nada que llega su papá� Deciden salir al patio a jugar escondidas entre las materas� Samanta advierte que deben jugar con cuidado porque podrían tumbar alguna y lastimarse� Se mueven rápidamente tras las ramas y las sombras verdes se marcan sobre sus rostros� Las carcajadas mecen las hojas� Samanta se encuentra una dormidera y mientras la cierra con las manos, se imagina que su papá le regalará un perro, el cual llevaría al parque cuando no tenga clases�
Julián entra dando tumbos en su bicicleta por la puerta de la casa� Ve a Andrés y Jeison perseguirse el uno al otro y arrojarse las gallinas� Los papeles y los colores vuelan por el patio como pájaros asustados� Carlita está en una esquina del patio,
La calle, la casa y los deseos ⁄ 57 pintando en silencio� Julián se baja de la bicicleta, recoge algunas hojas y colores del suelo, se sienta junto a Samanta y empieza pintar:
José abre la puerta de su casa y sale a toda velocidad en su bicicleta� Zigza- gueando por los andenes, se encuentra a su amigo Jean Andrés, quien lo invita a jugar maquinitas� José le dice que ahora no, que va a visitar a su novia y sigue rápido su camino�
Llega al lobby de un hotel cercano� Una señorita de 15 años está atendiendo unos visitantes tras el mostrador� Julián la llama sin bajarse de su bicicleta� Ella sonríe, pero le dice que está muy ocupada� Julián insiste y espera media hora, pero la gente que no deja de entrar y salir, sólo le permite ver a su novia por fragmentos� Se aburre y se regresa�
Su casa es verde con blanco y en la puerta tiene pintado un gran escudo de su equipo de futbol favorito: el Deportivo Cali� Su papá está en la puerta charlan- do con un vecino� José desde lejos le dice que va para donde Jean Andrés y sin detenerse sigue derecho en su bicicleta� Cuando llega a la casa de su amigo, la mamá le dice que no está, que salió y se demora� Julián regresa cabizbajo y pedaleando despacio de nuevo para su casa�
Su papá lo nota aburrido y le dice que vayan al parque� Puede escoger cual- quiera de los tantos que hay cerca, cada uno con diferentes juegos� Julián contento pasa por la casa de su mamá y sus hermanas para invitarlas; decide ir al parque que tiene una gran fuente� El agua siempre está limpia y puede jugar con ella�
El sol de la tarde empieza a caer� En el asfalto se entremezclan las sombras de toda la familia caminando rumbo al parque, menos la de Julián� Él va adelante en su bicicleta�
Cami y Pau escuchan la algarabía de Jeison y Andrés desde su cuarto� Salen al patio, les quitan las gallinas y los calman a gritos� Recogen algunos papeles sucios y rotos que han quedado esparcidos por el patio y ven los fragmentos de paisajes, árboles y casas dibujadas�
María Camila le pregunta a Samanta qué estaban haciendo� Samanta le cuenta que estaban jugando a pintar los deseos� Las mellizas escuchan y sin decir más se regresan a su cuarto� Se acuestan en la cama y sintonizan la novela� Las imágenes titilan pero ellas no pueden evitar pensar en qué les gustaría estar haciendo:
María Camila y María José, hijas adolescentes de Mónica, están alistándose en sus cuartos para salir� Las dos se miran frente al espejo mientras se acomo- dan con mucho cuidado sus crespos� Ya casi las recogen sus amigos y no los quieren hacer esperar� Irán primero a un restaurante y luego a un bailadero cercano�
58 ⁄ La calle, la casa y los deseos
Mientras bajan por las escaleras del apartamento hacia la portería, sus taco- nes hacen eco en el edificio� Camila le dice a María José que más adelante le gustaría vivir en un edificio altísimo, lujoso y con muchos espejos, pero que tuviera ascensor y todos los lugares de diversión cerca: los rumbeaderos y sitios para comer�
El apartamento se ha quedado únicamente con los respiros prolongados del sueño de su madre que descansa después de una jornada de trabajo, larga pero productiva, en su puesto de ventas en el Centro� Mónica duerme profunda y tranquila� No ha escuchado salir a las mellizas�
Se sientan en una banca a esperar� La calle está limpia� Todos los loquitos del barrio ya no están; se encuentran en un centro de rehabilitación� Tampoco hay mugre y todas las casas están pintadas y bonitas� Cuando le queda tiempo, María José se encarga de barrer el frente de su edificio para que se vea bonito� A ellas les gusta su hogar� Ya no piensan en la casa azul, ni en nadie más� Ahora sólo están las tres para las tres y así es suficiente� Un carro se acerca por la esquina� Son sus amigos� Al montarse, no pierden de vista su reflejo sobre los vidrios para asegurarse lo bonitas que van�
La brisa empieza a mover las cuerdas de la ropa y algunas de las pequeñas medias se deslizan� Los niños recogen los colores y pedazos de papeles que aun revolo- tean� Pintan secretamente algunas paredes y escriben sus nombres� Deisy ha visto todo desde su cuarto, pero no dice nada� Se queda dormida y empieza a soñar:
Deisy regresa a su apartamento acompañada de su novio� Estaban pasando la tarde en el centro comercial que hay cerca: vieron una película y luego fueron a comer algo� Deciden detenerse a charlar en uno de los parques muy limpios y ordenados que está en el camino�
Después de que el viento fuerte los ha despelucado y el sol se empieza a ir, Deisy le dice a su novio que sigan hacia la casa porque mañana tiene que madrugar a reclamar unas ayudas que el gobierno le está dando para dejar la silla de ruedas� Cuando llegan al apartamento, Samanta y Santiago están jugando y corretean- do en una sala espaciosa� Deisy los regaña porque están corriendo descalzos y se podrían resbalar en las baldosas� Además, Santiago ha pintado con colores algunas de las paredes color azul cielo�
Sigue a Santiago y a Samanta al baño para asegurarse de que se laven bien las manos y se cepillen los dientes para irse a dormir� Deisy entra a su propio baño, en su cuarto y se arregla también para acostarse� Su novio le ofrece ayu- da, pero ella puede sola� Se despiden de un beso� Él la recogerá mañana para cumplir la meta de caminar de nuevo�
Los pasos soñados ⁄ 59 De repente, los adultos llegan� Wilson llega con Andrea y Steven de trabajar� Los niños olvidan completamente sus dibujos y su viaje a lo deseado� Andrés y Jeison quieren jugar con un trompo rojo que les ha traído su hermano Steven� Santiago se escabulle por las rejas de su cuarto y se sale sin permiso al patio� Samanta lo sigue con una pelota y se la lanzan encaramados en una pila de ladrillos�
Las mellizas se levantan de su cama con algo de pereza porque su mamá les ha or- denado ir a hacer un mandado� José las molesta y salta sobre la cama mientras les pide que le prenda la radio� Carmen se altera porque Samanta y Santiago están en el patio tan cerca de golpearse� Todos los habitantes de la casa azul se dispersan en el patio� Las tres familias se esparcen por la casa, evitando hablarse entre sí�