En medio de la elaboración de nuestro proyecto de grado y como requisito del taller de audiovisuales que vemos en octavo semestre en nuestra carrera, surgió el cortometraje documental buses en mi casa. Lo rodamos en los meses de junio y julio del año 2012 en la casa de Fray Damián� Este documental es el resultado de lo que hasta ese momento llevábamos de trabajo de campo con dichas personas y de un proceso académico dentro del taller� Es además, el primer y único registro que tenemos con una cámara de gran formato, coproducido por la Universidad del Valle y en el cual participa al mismo tiempo que nosotras tres, un compañero llamado Jorge Alvear quien nos ayudó como sonidista�
Dentro de este trabajo quisimos retratar algunas cotidianidades de la familia y muchas de éstas contrastadas con el espacio que ocupa el MIO dentro de su calle y la Estación que queda a todo el frente de su casa� Intentamos también narrar ciertos cambios que sufrieron con la llegada del transporte masivo a su barrio� En el cortometraje grabamos sobre todo a los niños en momentos de juego, a las me- llizas en los quehaceres de la casa y a Carmen, a quien le hicimos una entrevista que utilizamos en medio de nuestro documental como hilo conductor� Grabamos también un recorrido que hacen los niños a bordo de un bus del MIO por las calles del Centro de la ciudad� El proceso de postproducción finalizó en el año 2013 y de- cidimos que la primera proyección la haríamos en el lugar donde rodamos, y con las personas que nos abrieron el paso a sus vidas dentro de su casa para ser retrata- das� Este texto intenta recoger el día que utilizamos el patio para mostrarle, a esta familia, el resultado de tantas visitas con un micrófono y una cámara al hombro que los persiguió por unos días�
74 ⁄ Buses en mi casa en el patio de sus protagonistas
Fotografía 18. Algunos miembros de la familia viendo el documental� (2013)
En la mitad de la única entrada que tiene la casa de puerta azul, el domingo 15 de septiembre del 2013, colocamos un gran pedazo de tela blanca para proyectarles a los de la casa el documental� Ya estaban avisados, e igual que nosotras, también es- peraban ese domingo; las paredes de su casa desde unos días antes tenían pegados unos afiches con la foto de tres de los niños sobre las barandas de la Estación Fray Damián y una pequeña barra abajo anunciaba el día, la hora y lo que iba pasar� La tela, algo desteñida, algo amarillenta, estorbaba para entrar a la casa� Ocupamos casi la mitad del patio con las sillas y la mesa del video beam� No estaban todos los de la casa, Samanta y Santiago estaban de paseo en la finca de la abuela; pero sí estaban el resto de los niños: Andrés, Jeison, Julián, María Camila, que enferma desde su cama nos miraba acomodar todo en el patio para la proyección y María José, quien se asomaba de vez en cuando esperando también el momento� Deisy, en el extremo de la casa que ocupa su cuarto, nos observaba en la organización� Carmen, llegó algo tarde, y mientras atravesaba el patio de su casa esquivando los obstáculos provisionales de la proyección, anunció a gritos que ella era la prota- gonista de aquella “novela” que en unos minutos iba a ser puesta sobre esa tela� Julián cogió dos sillas para él, una donde se sentó y otra sobre la que estiró sus pies� Empezaron a ocuparse los demás cuando ya la luz del día había acabado y es- taba lo suficientemente oscuro para que pudieran verse las imágenes proyectadas� El video beam funcionó por fin después de insistir en medio de las precarias con- diciones eléctricas de la casa� Junto a Julián se sentaron Jeison y Andrés, los tres fueron quienes estuvieron más cerca de la pantalla� Atrás, bien atrás, Mónica con su esposo y María José con el suyo� Cerca de ellos, Camila, quien decidió dejar la cama, pero traerse un pedazo de ella consigo, sentándose enrollada en una sábana sobre una de las sillas� Junto a nosotras se sentó Carmen�
El patio se convirtió en un lugar donde después de mucho tiempo, estaban de nue- vo la mayoría de los habitantes de la casa en un momento sin tensiones� Desde el comienzo del documental hasta su final, la mirada de los tres niños de adelante se mantuvo fija sobre lo que se iba proyectando, excepto por pequeñas y rápidas
Buses en mi casa en el patio de sus protagonistas ⁄ 75
miradas entre ellos para carcajeasen; un gran suceso que nunca habíamos logrado en ningún momento de nuestro proyecto y que obtuvimos en esta ocasión: llamar por completo su atención y mantenerla por un buen rato, de principio a fin� Desde atrás se escuchaba una risa estruendosa junto a una más apagada; María José cada vez que se veía ahí, parada en algún plano, dejaba escapar su risa y María Camila, escondida en su sábana se reía más suave mientras se tapaba los ojos�
Junto a María José estaba sentado su novio, quien es el padre de la hija que está esperando� A ella parecía, en medio de su risa, darle pena el ser vista en la pantalla, así que mientras estuviese en ella, le tapaba los ojos a su pareja para que no la vie- ra allí proyectada, lavándose el pelo en la puerta de su casa o sentada en el patio, junto a su hermana, escribiendo mensajes en el celular� Mónica, la madre de las mellizas, también junto a su pareja observaba y se reía de a poquitos� Al otro lado Carmen, mientras veía a los niños en la pantalla trepar y brincar en la Estación del MIO, exclamaba que ese es el parque de ellos�