Lo que sigue a continuación es un inventario que le ayudará a identificar algunos de sus deberes y normas personales. Cada aspecto del inventario representa una determina- da área de su vida. Hágase las siguientes cuatro preguntas en cada una de estas áreas:
1. Tengo sentimientos de culpa o autorrecriminación en esta área, en el pasado o ac- tualmente?
2. ¿Siento conflicto en esta área? Por ejemplo, me siento preso entre hacer algo que debería hacer y algo que quiero hacer?
3. ¿Tengo una sensación de obligación o deber en esta área? 4. Evito algo que creo debo hacer en esta área?
Cuando usted reconozca la presencia de culpa, conflicto, obligación o evitación en una determinada área de su vida, suele ser bastante fácil identificar el deber subyacente. Por ejemplo, para el apartado «actividades en el hogar» usted puede recordar que se sien- te más bien culpable por no ayudar a su esposa lo suficiente con los platos y la ropa. Usted puede también constatar que siente conflicto en relación con el cuidado de los hi- jos; parte de usted cree que debería cuidar más a sus hijos por la tarde, mientras que otra parte quiere ir a tomar una cerveza y leer el periódico. El deber subyacente, constata us- ted, tiene que ver con la creencia de que usted debería partir el trabajo exactamente en dos mitades. Otro ejemplo: considere el apartado «amigos». Usted puede advertir que ha estado sintiendo una fuerte obligación de visitar a un amigo recientemente divorciado. Usted sabe que esta sensación procede de un deber que le exige atender a cualquier per- sona que lo pasa mal.
A veces, a pesar de la clara presencia de culpa o conflicto, es difícil determinar el deber subyacente. Entonces puede usted utilizar un método denominado «escalonamien- to» para llegar hasta el valor o norma básica. Un ejemplo con el uso del apartado «ex- periencia interior» le mostrará cómo funciona. Una mujer que rellenó el inventario ob- servó que se sentía extremadamente culpable respecto de los sentimientos de cólera ha- cia su hijo. Estaba irritada por su distanciamiento y falta de contacto emocional, pero tenía dificultad en identificar el deber subyacente. Esta mujer descendió «escalonada- mente» hasta su norma básica haciéndose esta pregunta: «¿Y qué si me enfado con mi hijo, qué significa eso para mí?». Su respuesta fue que significaba que estaba distancián- dose, separándose un poco de él. Siguió luego descendiendo y se preguntó: «¿Y qué si estoy distanciándome, qué significa esto para mí?». Temía que significase que no le que- ría o le cuidaba bastante. En este punto entró en contacto con el deber subyacente: que siempre debía sentir amor por su hijo. Como la cólera y el retraimiento parecían in- terrumpir la sensación de amor, debían ser malos.
Un segundo ejemplo de escalonamiento puede encontrarse en la respuesta de un jo- ven al apartado «actividades de iglesia». Sentía culpa y evitación por no aceptar una in- vitación a participar en el sacerdocio seglar. Se preguntó: «¿Y qué si no participo, qué significa ello para mí?». Significaba que no estaba siendo generoso con su tiempo y ener- gía. A continuación, se preguntó: «¿Y qué si decido no ser generoso, qué significaría para mí?». Significaría que defraudaría a personas a las que agradaba y que pensaban bien de él. Fue entonces cuando comprendió el deber: «No defraudes nunca a alguien al que agradas».
El escalonamiento es muy sencillo. Cuando usted repara en un área de culpa, con- flicto, obligación o evitación, pero tiene problemas para identificar sus deberes, pregúnte- se: «¿Y qué si , qué significa para mí?». Entonces intente decidir sinceramente qué implica su conducta, qué dice de usted. Siga formulándose la pregunta hasta haber lle- gado a lo que parece una afirmación nuclear, algo que implica un valor o una regla per- sonal clara.
Evite estos dos términos extremos: primero, no responda con un juicio simple como el de «soy malo» o «estoy neurotizado». Intente más bien establecer la base del jui- cio, el valor del que deriva el juicio. Por ejemplo, en vez de responder «significa que soy
un payaso», una respuesta más específica'sería «significa que no estoy protegiendo a al- guien que sufre». Lo segundo que no debería hacer es responder con un sentimiento. Por ejemplo, responder «significa que voy a sentir miedo» no le conduce a ninguna parte. El objeto es llegar hasta sus creencias, no sus sentimientos.
Ahora coja un trozo de papel y escriba los deberes que corresponden a cada aspec- to del inventario. Naturalmente, algunos aspectos no generan deberes, porque sencilla- mente no tienen áreas de culpa, conflicto, obligación o evitación. Otros aspectos serán, en cambio, muy provechosos. Escriba el mayor número de deberes que pueda.
Inventario de deberes 1. Relaciones: • cónyuge o pareja; • hijos; • padres; • hermanos; • amigos; • personas necesitadas;
• maestros, estudiantes o clientes. 2. Actividades en el hogar:
• mantenimiento; • limpieza; • decoración; • ordenar;
3. Actividades recreativas y sociales. 4. Actividades de trabajo:
• eficiencia;
• relaciones con los compañeros; • iniciativa;
• fiabilidad;
• rendimiento y prosecución de fines. 5. Actividades creativas. 6. Actividades de autoperfeccionamiento: • formación; • experiencias de crecimiento; • proyectos de autoayuda. 7. Actividades sexuales.
8. Actividades políticas y comunitarias. 9. Actividades religiosas y eclesiales. 10. Dinero y finanzas:
• hábitos de consumo; • ahorros;
• persecución de objetivos financieros; • capacidad de ganar dinero.
11. Cuidado de sí mismo: • aspecto;
• indumentaria; • ejercicio;
• tabaco; • alcohol; • drogas; • prevención. 12. Alimento y comida.
13. Formas de expresar y manejar los sentimientos: • cólera; • miedo; • tristeza; • dolor físico; • gozo; • atracción sexual; • amor. 14. Experiencia interior: • sentimientos no expresados; • pensamientos no expresados; • deseos o anhelos no expresados.