Uno empieza a formar su sentido de identidad personal a una temprana edad. A los dos años uno es capaz de diferenciarse de los demás. Se es consciente de cuando nues- tros padres nos dan su aprobación o desaprobación. A medida que empieza a captar las sutilezas del lenguaje, obtiene usted un feedback muy específico sobre su conducta y su efecto en los demás. Acumula usted una sensación de sí mismo a partir de millares de interacciones menores durante las cuales los padres le comunican una opinión sobre us- ted como persona. Si bien su mente consciente ha olvidado casi todas las veces que su padre le llamó estúpido o su madre le reprobó llamándole egoísta, su subconsciente ha registrado todas y cada una de estas palabras. Todo ataque negativo se conserva en su subconsciente, exactamente tal y como lo grabó. Allí se conserva toda mirada de irrita- ción o disgusto. Cada vez que se sintió usted culpado, cada vez que no se le confortó, está ahí registrada.
Su imagen de sí mismo, su sentido de quién es usted, es en realidad una suma de todo el material almacenado en el depósito de su subconsciente. Y ésta es la razón por la que resulta tan difícil mejorar la autoestima: es muy difícil discutir con todos estos mi- llares de juicios negativos. En su mente consciente, usted puede afirmar que es una per- sona buena y valiosa. Pero su subconsciente le está diciendo: «Sí, pero ¿y qué dices de cuando perdiste las llaves del coche de tu padre? ¿Y qué dices del hecho de que tu pa-
dre tuviese que irse de tu lado, por lo mucho que te odiaba? ¿Y de cuando tu madre te dijo que eras un desastrado trabajando? ¿Y de cuando te pegó por mentir cuando dijis- te que no habías roto aquella estatuilla?». Es como boxear con un fantasma. Estos recuer- dos están encerrados, influyéndole en silencio. No puede usted refutarlos o reembarcarlos porque su mente consciente ha olvidado la mayor parte de los detalles de lo que suce- dió. Entre en hipnosis. La hipnosis tiene la facultad de hablar directamente a su mente subconsciente.
Cambio de la programación negativa
Como es difícil influir en los recuerdos y creencias subconscientes con la «lógica» de su mente consciente, tiene que aprender el lenguaje del subconsciente, el lenguaje de las imágenes y de la sugestión. Durante el estado de trance, usted puede comunicarse di- recta y efectivamente con su subconsciente y empezar a desafiar algunas de sus creen- cias negativas más profundas. Puede usted empezar a sustituir su antigua programación (basada en las experiencias infantiles) por una precisa evaluación de sí mismo (basada en un reconocimiento adulto de sus dones). Puede usted literalmente borrar las antiguas calificaciones negativas y aprender a perdonarse los errores. Puede usted empezar a pres- cindir de algunas de las viejas reglas sobre quién debería haber sido, cómo debería ha- ber actuado, y cómo debería sentir. En su lugar, puede usted decir a su subconsciente que siempre ha hecho lo que ha podido, que tiene unas necesidades legítimas y que es una persona valiosa porque siente y vive.
La tarea básica de la hipnosis es suavizar la enjuiciadora voz paterna (la crítica pa- tológica). Gradualmente empiezan a arraigar las afirmaciones repetidas en estado de tran- ce. Tiene usted una sensación cada vez mayor de compasión hacia sí mismo. Sin em- bargo, debe reconocer que la voz enjuiciadora no desaparecerá en unos días o incluso semanas. Plantar la voz en su inconsciente supuso varios años y millares de interaccio- nes negativas. Incluso en estado de trance, en donde está usted enormemente abierto a la sugestión y el cambio, le supondrá muchas repeticiones de afirmaciones de autoacepta- ción antes de prescindir de su vieja programación.
La hipnosis como instrumento de la memoria
Las afirmaciones y mantras principales de este libro no siempre son fáciles de re- cordar. El leerlos una o dos veces no servirá absolutamente de nada a menos que los recuerde. Y para recordarlos hay que repetirlos. La hipnosis tiene un enorme potencial de reforzamiento de la memoria porque: 1) repite mensajes positivos mientras está usted profundamente sugestionable, 2) implanta estos mensajes en su subconsciente, y 3) pue- de instruirle a utilizar estos mensajes en el momento oportuno (por ejemplo cuando la crítica le azota). Si usted usa la inducción hipnótica de este capítulo, se le garantiza que recordará al menos las afirmaciones básicas que necesita para elevar su nivel de autoes- tima. También tendrá más probabilidades de utilizar las afirmaciones cuando se sienta deprimido y vulnerable a la voz que dice: «¡Fíjate en esos estúpidos errores en tu traba- jo!», «¡Mira cómo has criado a tu hijo!», «¡Mira cómo derrochas el dinero!».
No tiene usted que creerse las afirmaciones de la inducción hipnótica para que fun- cionen. Como está usted en un estado muy especial de relajación y apertura, arraigarán por sí solas. La hipnosis le ayuda a olvidar todas las derrotas y frustraciones de un día. Pasa usted a un lugar especial de calma y paz. En ese lugar está usted en actitud de ma-
yor aceptación, en actitud receptiva. Y 1» creencia surge gradualmente, como una línea de costa que al principio parece lejana, una débil sombra en el horizonte. Pero poco a poco se vuelve más definida, cada vez más real a medida que se acerca a la playa.
La hipnosis como instrumento de aprendizaje
Su antiguo estilo cognitivo utilizó la designación global, la lectura mental y la auto- acusación para fustigarle. En el capítulo 5 usted aprendió formas de pensar más sanas y realistas. La hipnosis reforzará una nueva forma de pensar que no utiliza etiquetas, no inculpa y no supone juicios negativos en la mente de los demás. Usted puede aprender más efectivamente con la hipnosis porque ésta puentea su mente consciente. Le habla a su subconsciente, donde la hipnosis no sólo enseña sino que también le motiva para pen- sar de forma diferente.