Tras el desalojo, en las páginas de diario El Día se leía: […] al parecer, se le harán trabajos para reacon- dicionarlo. Pero, evidentemente, algo no está claro. Si va a seguir con su actual estructura, aunque re- mozada, cuesta imaginarlos sin el repiquetear de las lonjas, sin las ropas cruzando el viejo patín, sin los niños jugando, sin las morenas bailando al ritmo del candombe.
Frega, Chagas, Montaño y Stalla (2008: 65).
Estudios realizados por las Naciones Unidas estiman que unos 1.200 millones de personas se han desplazado de forma obligatoria o por decisión propia fue- ra y dentro de sus países de origen en el siglo XX. La región más relevante en este sentido es América Latina, considerada según este informe como un con- tinente de mezcla inmigratoria en toda su geografía.
Al analizar las causas de la migración, las posiciones más conservadoras hablan de dos tipos diferentes, la voluntaria y la forzada. La existencia del pri- mer tipo tiene que ver tanto con un estímulo exterior (económico, social, polí- tico, etcétera) como con un aspecto interior que emerge como decisión de los individuos o comunidades. El segundo tipo se destaca por la obligatoriedad de abandonar el lugar de residencia por múltiples causas, unas de ellas puede ser el componente étnico-racial, que se agrega y, a la vez, diferencia de otros cortes más tradicionales (Abad, 2000).
Estos desplazamientos forzados de la población afrouruguaya hacia la periferia de la ciudad de Montevideo, y las consiguientes demoliciones y nuevos desalojos, no son tomados como tema vinculado con la discrimina- ción racial en los estudios académicos actuales en nuestro país. Sin embar- go, su trascendencia radica en que se trata de un nuevo abordaje teórico de los derechos humanos vulnerados de la población afrouruguaya durante la dictadura uruguaya, al integrar los conceptos de desplazamiento forzado y segregación residencial.
En este sentido, se entiende como contribución la realización de estudios tendientes a otorgar visibilidad a las características de esta población, a sus for- mas de relacionamiento, a los elementos culturales que perduran en sus prác- ticas cotidianas. La finalidad de este tipo de estudio es mejorar la calidad de la información para permitir el diseño de políticas apropiadas, buscando dismi- nuir las inequidades sociales a través de la identificación y caracterización de las poblaciones más desfavorecidas, desde la perspectiva de mejorar sus condi- ciones culturales y resignificar el pasado.
El Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) fue creado en 1950, luego de finalizada la Segunda Gue- rra Mundial, para ayudar a los europeos desplazados por ese conflicto. En 1956, ACNUR enfrentó su segunda emergencia, la llegada masiva de refugia- dos húngaros debida a las fuerzas soviéticas. En 1960, la descolonización de África generó la primera de múltiples crisis de refugiados en ese continente que han requerido intervención. En las dos décadas siguientes, ACNUR ayu- dó en crisis de desplazamiento en Asia y América Latina. Hacia finales de la década del noventa emergieron nuevas situaciones de refugiados en África y nuevas afluencias hacia Europa a causa de las guerras en los Balcanes.
El inicio del siglo XXI ha visto a ACNUR ayudar en crisis de refugiados en África, como las de la República Democrática del Congo y Somalia, y en Asia, especialmente en Afganistán. Al mismo tiempo, se le ha solicitado usar su experiencia para ayudar también a las personas desplazadas internamente por los conflictos. En este sentido, ACNUR hace la siguiente aclaración con respecto a los desplazados internos:
A diferencia de los refugiados, los desplazados internos no cruzan fronteras internacionales en busca de seguridad y protección, sino que permanecen dentro de su propio país. […] con la diferencia que los desplazados internos permanecen bajo la protección de su gobierno, aun en los casos en que el mismo gobierno se convierte en una de las causas de su huida (Bilak, 2016: 7).
En este marco, el 11 de febrero de 1998, Francis M. Deng, representante del secretario general de las Naciones Unidas, presentó en la Comisión de Dere- chos Humanos de ese organismo, tal como consta en la resolución 1997/39, los principios rectores de los desplazamientos internos. Este documento exhorta a la comunidad internacional a adquirir una mayor conciencia de la causa de los desplazados internos y a tomar medidas para resolver sus necesidades. En 1992, el secretario general de las Naciones Unidas nombró un representante sobre la cuestión de los desplazados internos, con el mandato de que estudia-
ra las causas y consecuencias de los desplazamientos internos, el estatuto de las personas internamente desplazadas en derecho internacional, el grado de protección que les conceden los marcos institucionales existentes y la forma de mejorar su protección y asistencia, incluso a través del diálogo con los gobier- nos y otros órganos competentes. Trabajando en estrecha colaboración con un grupo de expertos jurídicos internacionales, el representante compiló y anali- zó, en 1996, las normas jurídicas aplicables a las necesidades y derechos de los desplazados internos y a los derechos y obligaciones de los Estados y la comu- nidad internacional en cuanto a su protección y asistencia.
La temática de las diásporas afrodescendientes en relación con los des- plazamientos forzados y migraciones regionales es tomada por las agencias internacionales a partir de las consecuencias de las guerras civiles y de los en- frentamientos armados por el poder. Ejemplo de ello es Colombia, el segundo país del mundo en número de desplazados (el primero es Sudán).
Entre 1985 y 2008, la violencia obligó a más de cuatro millones de personas en el mundo a dejar sus hogares por intimidación o violencia directa. Además de la pérdida de tierras, activos económicos y vínculos con su entorno, un gra- ve problema de las víctimas del desplazamiento es la pérdida de las garantías de sus derechos fundamentales. También es grave la ineficiencia de los Estados para darles atención oportuna y diseñar políticas y estrategias que frenen el aumento de la población desplazada (Ibáñez, 2008).
El caso de la comunidad afrocolombiana es un caso muy particular dentro los marcos de la jurisprudencia internacional, que ha permitido pensar sobre los desplazamientos forzados desde una perspectiva de violación de los dere- chos humanos, poniendo el foco en la discusión internacional sobre las co- munidades ancestrales enmarcadas territorialmente y su derecho a proteger su acervo cultural.