5. PRESENTACIÓN DE CASOS Y ANÁLISIS DEL MATERIAL CLÍNICO
5.1 CASO I: Diego y el padre abandonador que maltrata
5.1.4 Diego y el dolor psíquico
A lo largo del proceso terapéutico que se desarrolló con el paciente era evidente el efecto que tuvo los maltratos de su padre en el desarrollo de su funcionar psíquico y estados mentales. Diego era un niño que tenía muchas dificultades para pensar y que con mucha facilidad llevaba todo el dolor psíquico a la actuación, bien sea estando en el colegio, con su madre o en la sesión en los juegos y dibujos que se hacían. El dolor psíquico para él era intolerable y esto era muy evidente en su comportamiento y en su discurso, incluso en lo que comentaba sobre lo ocurrido con su padre. De acuerdo a lo referido por la madre en las entrevistas iniciales, el dolor de lo
sucedido con el padre llevó al paciente a decir que ya no tenía papá y a llorar; a ubicarse en un rincón, aislarse y dejar de trabajar en clases. En esta entrevista la madre también refirió que el niño tenía actitudes violentas con las niñas, comportamiento similar al del padre con su madre, las molestaba, les cogía el cabello y les daba patadas. Este comportamiento violento también se presentaba, de acuerdo a lo referido por la madre, en momentos que le significaban impotencia y que, al no saber manejarla, reaccionaba lanzando sillas, pegando patadas, rompiendo cosas y siendo muy agresivo. Esto podría constituirse como una repetición de las actuaciones del padre que se constituye como un funcionamiento interno caracterizado por la agresión.
Todo lo anterior podría plantearse como ejemplos de la ausencia o perturbación en el pensamiento o en el aparato para pensar del niño. Esto porque de acuerdo a Bion, el pensar se constituye como el resultado del desarrollo de pensamientos y del desarrollo del aparato para pensar. El hecho de que pueda desarrollarse el pensamiento se relaciona con la capacidad del bebé para tolerar la frustración ante la espera de la madre. Cuando hay intolerancia a la frustración no se desarrollan pensamientos sino objetos malos que deben ser evacuados. En Diego predominaban objetos malos o elementos beta que él necesitaba evacuar mediante el juego o mediante sus comportamientos agresivos, violentos o de aislamiento.
La vivencia de maltrato que él y su mamá experimentaron y en las que se vieron envueltos pudo haberle causado una perturbación del aparato para pensar y en su lugar se produjo un aparato para la identificación proyectiva donde la psique iguala la evacuación del pecho malo con la satisfacción del pecho bueno. Quizás para el niño la única manera de sentir que puede deshacerse de todo lo que le hace daño es llevando a cabo estos ataques tanto en el juego como con su comportamiento y actitudes. Para Bion (1962) esto se caracteriza por una
predominancia de la intolerancia a la frustración que dará lugar a la omnipotencia y a la omnisciencia en lugar de la concepción.
Siguiendo la teoría planteada por Freud (1920) podría mirarse estos comportamientos, reacciones y actitudes de Diego como la mejor manera que consiguió para hacerle frente al sufrimiento de lo que había vivido y así disminuir el displacer. Esto es considerado como un funcionamiento primario. Para él hablar de lo ocurrido con sus padres significaba tanto dolor, tanto displacer que se instituía como un tema conflictivo y que se caracterizaba por las disociaciones a él mismo y a sus objetos. Cuando el proceso terapéutico se encontraba en sus primeros momentos Diego mostraba un fuerte rechazo al proceso, a lo que se le planteaba y a cualquier indicio que le mostrara que debía “pensar” en lo ocurrido y en lo que sentía relacionado con eso. Sus comentarios, su actitud y comportamiento frente al tratamiento era de fastidio, de rechazo, de querer hacer otra cosa en vez de estar ahí, incluso, al final de la primera sesión comentó que “se le había dañado la vida con ir a la terapia”. Esto puede verse entonces, como el deseo de rechazar todo lo que pueda contactarlo con el dolor de recordar y de pensar sobre lo vivido por él y por su madre.
En contraposición con lo anterior, Freud (1920) dice que además del juego en los niños pueden observarse sentimientos hostiles al arrojar objetos que pueden representar a las personas odiadas. Para el niño su papá, al menos al inicio del proceso, era el objeto de su odio y desprecio. Esta necesidad de repetir en los juegos lo que han experimentado en la vida real los hace dueños de la situación y les permite cumplir con sus deseos de ser dominantes, grandes y adultos. Diego era capaz de expresar estos sentimientos cuando dibujaba o jugaba. En él los dibujos se caracterizaban por ser de escenas violentas donde dinosaurios carnívoros habían matado a un
herbívoro, escenas violentas y de muerte. Lo mismo se presentaba en los juegos con los dinosaurios y animales salvajes donde las mismas escenas se repetían. Los siguientes extractos que se ubican hacia al inicio, mitad y finalización del proceso terapéutico ejemplifican mejor lo planteado anteriormente.
SESIÓN #3
“D: te lo dibujo. Es carnívoro. (Comienza a dibujar el dinosaurio con un herbívoro muerto porque el
espinosaurio lo mató. Hace varios dibujos de varios dinosaurios de distintos tamaños y formas. Dando datos del tamaño y lo que comen, fuerza, velocidad, etc. A pesar de que se quería ir rápido de la sesión pasó casi más de 20 minutos dibujando dinosaurios y contándome sobre ellos y todo lo que conocía. Pensé de pronto en características de asperger que pueda tener. Esta primera sesión me pareció muy difícil por la actitud que tuvo Diego durante toda la hora, me hacía sentir que nada de lo que le decía o hacíamos le gustaba. Pensé que sería un paciente muy difícil).”
SESIÓN #6
“D: Bueno digamos que ellos están alimentándose en la reserva. (Coloca a los herbívoros juntos y dice
que están comiendo). Bueno entonces este está aquí acechando y coge a este y lo mordió, lo hace así y se lo comía, entonces este se lo quedaba comiendo, y todos comienzan a correr, escapando. Cuando estos velociraptors le hacen una emboscada a estos, lo cogieron y lo mataron. (Esto lo hace jugando con los dinosaurios). Entonces este se moría porque este lo atacaba, este también se moría porque este de acá lo
atacaba. Estos dos se comían a éste, no, éste mataba a éste y éste mataba éste”.
SESIÓN #8
“(Con plastilina comienza a armar dinosaurios vivos y esqueletos o fósiles de dinosaurios frente a lo que
comienza a describir los siguiente):
D: entonces este dinosaurio se extinguió y queda fosilizado y obviamente este también se murió y quedó fosilizado. Lo que no me gusta es hacerle las cabezas porque lo desespera a uno. Este quedó así, entonces llega otro y se ponía bravo y él dijo que no y entonces él dijo que lo había descubierto entonces se puso bravo y casi lo saca entonces él no se dejó sacar entonces después el dinosaurio cobró vida completo con carne y hueso. Este también revivió pero este es más chiquito que este, este es herbívoro entonces se ponía bravo y lo hacía caer y este también le pegaba una patada y caía ahh no este quedaba hacia acá, entonces este se recupera y coge. Este dinosaurios es más chiquito, yo siempre he querido ver dos dinosaurios pelear.
M: sabes con qué se relaciona la cabeza? D: no.
M: con poder pensar, entonces de pronto si tú quieres quitarle la cabeza a los dinosaurios puede ser que no quieres pensar en lo que pasa y por eso quieres quitarle la cabeza a todo en tus juegos. Será que no te gusta pensar en lo que pasa.
D: yo si pienso. M: en qué piensas?
En los juegos y dibujos del paciente se repetía la experiencia violenta y maltratadora que él y su madre habían vivido con su padre y que ya había interiorizado y formaba parte del mundo interior. Sin embargo, más allá de repetir las peleas, las agresiones físicas y los maltratos, el niño se caracterizaba en el juego por ser el que más poder tenía, era el que dañaba, el que hería, pegaba y maltrataba, a mí, a mis dinosaurios. Aquí se podría hablar de una identificación de su parte con el agresor (su padre) y yo representaba las partes vulnerables, indefensas y débiles de él y de su madre. Adicional a lo anterior, el hecho de plantear los juegos le daba el poder de controlar lo que ocurría, de controlar la angustia que las situaciones le provocan y por el contrario convertirse en el adulto que tiene la fuerza, el tamaño y el estatus para poder maltratar y violentar. El self está lleno de aspectos agresivos, que ataca y maltrata a los objetos tanto internos como externos.
Si se recuerda lo planteado por Freud con relación a los sistemas Consciente, Preconsciente e Inconsciente, es importante mencionar que el sistema P-Cc se encuentra entre el exterior y el interior, existen fuerzas de ambas partes que convergen en el sistema, esto es lo que regula la función del mismo y del aparato psíquico. Contra las excitaciones que se originan del exterior existe protección pero en cambio, no hay protección contra las que proceden del interior pues las excitaciones se propagan al sistema sin disminuirse, lo que crea sensaciones de placer y displacer. Freud plantea que estas excitaciones se viven y se sienten como si actuasen desde afuera y no desde adentro y debido a ello se emplea la proyección como mecanismo de defensa. Cuando las excitaciones pueden superar los mecanismos de defensa se las considera como excitaciones traumáticas.
Considerando lo anterior, Diego posee los mecanismos y herramientas para defenderse de todo lo que en el mundo exterior significa para él dolor psíquico, bien sea escindiendo, negando, proyectando, etc., o bien sea por sus actuaciones, comportamientos y actitudes. En contraposición con esto, las experiencias y excitaciones que vienen del interior, todo lo que él ha interiorizado, los elementos con los que se ha podido identificar de lo que ha vivido con su padre y con el entorno violento en el que creció; significan experiencias de las que no posee mecanismos de defensa con los que pueda protegerse. Debido a ello se establecerán como perturbaciones económicas.
Otro elemento importante que pudo observarse en Diego, al inicio del tratamiento, fue el hecho de que el haber vivido los ataques y maltratos de su padre lo llevó a plantearse una familia constituida sólo por él y por su madre, por lo menos al inicio del proceso ya que hacia el final de las sesiones, las que se interrumpieron sin previo aviso, Diego había comenzado a plantearse un padre bueno, que había cambiado y que ya no era violento ni agresivo. Debido a esto lo había vuelto a considerar como parte de él, de su madre y de su familia.
Dentro del contenido de los juegos y dibujos de Diego se hacía evidente, en momentos, como si fuera una oscilación, que él se identificaba con la violencia y la fuerza de su padre; y en otros se identificaba con la vulnerabilidad y debilidad de su madre. Ambas partes caracterizaban a sus objetos, tanto internos como externos, y habían sido interiorizados por él para hacer parte de su personalidad y hacerle frente a la realidad dependiendo de lo que se le presentara. A continuación se presentarán fragmentos del final del proceso terapéutico que ejemplifican lo planteado:
SESIÓN #6
D: un chiquitico.
M: y porqué uno chiquitico?
D: porque ellos sobreviven al meteorito y porque nadie me come”
SESIÓN #8
“M: de pronto esto que ha pasado ha hecho que tu vuelvas a hablarme y a pintar dinosaurios, porque los
carnívoros se la pasan peleando. Será por eso que volvimos a esto? Teníamos tiempo que no hablábamos de esto.
D: es que a mí me gustan los dinosaurios”
Adicional a lo anterior, en varias oportunidades se comprobó la necesidad de expulsar la angustia, las partes malas de él y de sus objetos para poder librarse del dolor psíquico y de lo negativo relacionado con esto. Algo peculiar que sucedió con Diego fue que, luego de una enfermedad gástrica que tuvo y que le significó muchas molestias debía, según él explicó, “echarse los gases porque si no le dolía la barriga”. Frente a esto podría decirse que lo mismo hacía con sus comportamientos, actuaciones y juegos; necesitaba “expulsar” de su mente todo lo que le significa dolor o malestar porque así se evita un dolor psíquico mayor. Esto ocurrió hacia la mitad del proceso terapéutico.
Todo lo que se ha planteado en este análisis ha querido dar muestra del psiquismo y los estados de la mente en Diego. Frente a la teoría se puede plantear que Klein presenta las posiciones como estados de la mente y los va a relacionar con la realidad interna. Ésta puede presentarse como persecutoria o depresiva y es aquí donde se ubican los objetos en la realidad externa y en la interna. Los estados mentales serían consecuencia directa de la configuración del espacio interno, de los personajes, de las relaciones entre ellos y con el self.
Con respecto a lo anterior, Diego presentaba una realidad interna que en ocasiones era dominada por lo violento y agresivo del padre, convirtiéndose en una realidad persecutoria y amenazante lo que lo llevaba a plantear los juegos de batallas y peleas, para “defenderse” de eso
que lo persigue y acecha. En otros momentos se constituía como una realidad reparadora y equilibrada, característico de la posición depresiva. A pesar de que esto sólo pudo observarse en dos oportunidades, aquí Diego era capaz de conectarse con esto y las sesiones eran de dibujos de paisajes, incluían a Bobby como objeto bueno y protector y era con esto con lo que se identificaba.
Dibujos con contenidos no violentos: paisaje y Bobby
Como último punto de este análisis debe hablarse sobre los sueños, el mundo onírico en Diego, el único sueño que el paciente trajo al proceso lo hizo en la última sesión.
SESIÓN #10
“D: soñé con la niña del aro, yo me soñé con mi tía que estábamos viendo la película entonces me soñé
que estaba en la película y que estaba una hamaca que se movía sola entonces yo caminé y cuando vi tenía los ojos blancos y me asusté y me fui corriendo donde mi tía Marta y después yo puse otra vez esa película cuando estaba comenzando la saqué y la boté y hasta ahí me soñé y cuando estábamos a oscuras. Mi mamá también se soñó algo feo y que sintió una mano acá y q entonces vio algo borroso como brillante con alas, mi mamá prendió el televisor y se fue la luz.
M: qué significará la niña del aro en ese sueño? D: no sé.
M: será que significará que hay algo tenebroso o malo a lo que le tengas miedo que te pase en la vida real.
D: yo no sé yo un día me soñé eso y me desperté y había algo blanco blanco blanco y vi como las nubes y vi como algo brillante que era como un humano pero tenía alas.
M: un ángel será? Fíjate lo que podemos pensar de eso la niña del aro puede ser que represente esas cosas malas de tu papá a las que les tienes miedo como que le pegue a tu mamá como que llegue borracho como que le llegue a hacer daño y entonces de pronto esas cosas malas de tu papá las convertiste en la niña del aro y fíjate que te levantaste del sueño y estaba tu mamá contigo cierto? Y se te aparece algo como un ángel, como una persona una luz blanca y como una persona con alas puede ser un ángel entonces de pronto eso puede ser que para ti tu mamá es un ángel que te protege de las cosas a las que les tienes miedo de tu papá, como si tu mamá fuera lo bueno y lo que te protege y tu papá fuera lo
Este sueño se constituyó como un sueño que para él había sido atemorizante, más una pesadilla, en la que era muy evidente la escisión de lo bueno y lo malo en su mente y con qué se relacionaba cada una de estas partes. El sueño facilitó que se viera a su madre como el objeto bueno, el ángel de luz blanca que llegaba a defenderlo de lo que lo atemorizaba, de lo que lo acechaba y atacaba que se venía a personificar en la niña del aro. Esto se le mostró como si lo malo, lo oscuro fuera el padre y sus partes violentas; y lo bueno, lo protector y la luz blanca fuera su madre y la protección que él sentía de ella. Meltzer (c.p. Muñoz, 1994) va a plantear que las experiencias emocionales son el núcleo del desarrollo psíquico y que los sueños permiten digerirlas. El estado de ánimo es la base sobre la que surgen los sueños el que también forma parte de los sueños que se convierten en una experiencia emocional. “La vida onírica permite elaborar las experiencias emocionales, resolver problemas, mantener el proceso de crecimiento psíquico activo y conservar el contacto con la realidad interna y sus modificaciones” (Muñoz, 1994, p. 46).