Santa Catarina es un Estado progresista a pesar de ser gobernado desde una isla en frente de la costa atlántica. El paisaje bastante accidentado abriga más pequeños agricultores que grandes empresarios agrícolas. Y el asentamiento de “sin tierra” se hace en equivalencias, o sea, se determina el precio de la tierra y de los créditos, que por ejemplo, equivalen a 150 sacos de maíz pagable en 10 años más 3% de interés. Entonces el agricultor sabe que tiene que pagar 15 sacos de maíz por año más el interés, también transformados en maíz. Con eso no ocurre que después de pagar la mitad de la deuda, aún debe el doble, el agricultor puede planear su pago. Es el estado con el menor índice de analfabetismo, de mortalidad infantil y con mucha prosperidad.
Pero en medio de tanto progreso había una región con pequeños agricultores que no participaban de nada. Trabajaban todavía según métodos arcaicos, producían poco y los hijos casi todos ya se habían ido porque no querían vivir en la miseria. Mandaron extensionistas para allá pero las personas fingían no entender lo que decían. Simplemente no los tomaban en cuenta. No querían mejorar el cultivo de maíz, ni la cría de cerdos, ni la producción de leche o la
producción de nueces o hierba “São Mate”106. Cosechaban solamente lo que necesitaban y vendían muy poco. Nadie podría entender ¿el por qué? Si hubiese tenido un extensionista que no solamente sabía “vender” sus recetas pero que hubiese conseguido examinar la situación habrían descubierto. Es válido aquí y en toda América Latina: no necesitan de capacitadores porque el agricultor no es tonto o ignorante, aunque es pobre, pero si buenos técnicos que saben descubrir el punto de estrangulamiento.
Los agricultores eran demasiado pequeños para producir mucho. Lo que podrían vender era un lechón por año, una cestita de nueces, 4 a 5 litros de leche por día y una canasta de tung107 que ninguna industria iba a buscar. Era muy poco. En la región nadie compra esos productos, ya que todos lo producían también. Llevar el producto a la ciudad a 120 Km. de distancia no valía la pena porque el transporte era más caro que el precio que podrían recibir por el producto. Entonces gastaron lo que produjeron y prácticamente no vendían nada. Si hubiesen mejorado la producción hubieran tenido 2 cochinos que no daba para vender, dos cestos de nueces que sobraban, 10 litros de leche que no tendrían donde poner. ¿Para qué? ¿Agarrar créditos, gastar más y trabajar más para tener mayores perjuicios? No valía la pena explicar eso para los agrónomos del gobierno que no querían conversar, ni discutir, que solamente querían mandar. ¿Pero qué él entendió de la situación de ellos? Él solamente sabía que el maíz híbrido producía más que las variedades criollas y que la cosecha aumentaría si sembrasen en líneas de 80cm de distancia y con 5 matas por metro lineal con abono químico. Contra las enfermedades que podrían aparecer existían defensivos. Los agrónomos decían que era arcaico que ellos sembrasen el maíz a una distancia de 1m x 1m. Puede ser que sea, pero aquí se podría aun asociar con frijol, auyama y yuca y nunca apareció enfermedad alguna. Y el maíz que cosechaban era el suficiente para sus cochinos y gallinas, y para la polenta108 que comían. Y el suelo se quedo blando y se podría sembrar año por año sin problema.
Solo algunos se preocuparon. Se quedaron solo los viejos, sin los hijos que migraban para otros lugares y ¿Cómo producirían su alimento de allí a algunos años cuando las fuerzas ya no daban más?
Reunimos los agricultores durante una noche, dos noches y discutimos su situación que no era nada envidiable. “Ustedes tiene una única salida: cooperarse. Si todos venden su cerdo en el mismo día, el matadero viene a buscarlos. Si alquilan un camión y todos cargaban sus nueces, podrían venderlas en Curitiba o Sao Paulo, si compraban vasijas de 50 litros y juntasen aquí su leche una fabrica podría instalar aquí un centro de acopio y buscarlo o mejor, se podría instalarse una planta procesadora de lácteos propio, solitos estaban perdidos, juntos tendrían fuerzas para muchas cosas. Pero ahora empezaban a demostrar la imposibilidad de eso. Quien coordinaría, este era un ladrón, aquel un canalla, un tercero era solamente un fanfarrón y un cuarto era deshonesto, por fin nadie confiaba en nadie. Todos desconfiaban de todos. ¿Y por qué no dejaban la coordinación al agrónomo de la secretaria? Las acusaciones continuaban. Ya eran las 4 horas de la madrugada. Me paré y dije: “Bueno, ustedes que saben, o ustedes intentan confiar en los otros y se cooperan para comprar y vender o ustedes mueren aquí en la mayor miseria, abandonados por los hijos, por el gobierno, por Dios y hasta por el diablo”.
Pasaron dos años sin que se escuchase nada de ese poblado. Después de repente aparecieron tres agricultores, radiantes y me abrazaron. “Ahora va”, me decían. Se cooperaron, fundaron una planta procesadora de lácteos y descubrieron que podrían vender todo. Comenzaban a mejorar su producción, eran ávidos de nuevas técnicas y de nuevos conocimientos. Dinero entraba y los hijos regresaban. Tenían ahora tres agrónomos que los
106 Ilex paraguariensis. (N.T.)
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El Tung (Vernicia fordii) es un árbol caducifolio de la familia de las euforbiáceas. (N.T). 108 Comida típica de la región Sur de Brasil, como una crema preparada con el maíz pilado. (N.T.)atendían y aún eran pocos, tan grande era el interés de mejorar y modernizar, seleccionar las razas, mejorar sus variedades, en fin de producir. Y en las resoluciones eran sabios. No optaron por el maíz hibrido, porque sus suelos eran muy ácidos. Más optaron por el mejoramiento de sus variedades que no necesitaban de corrección del suelo. No introdujeron otras razas de ganado porque las forrajeras eran solamente pasto Santa Catarina y pasto misionera y que ya eran adaptadas a sus suelos. Otras forrajeras exigirían elevadas cantidades de cal agrícola y abonos químicos y el ganado no tendría lo que necesitaba y tendría muchos problemas y enfermedades. Optaron por la selección y mejoramiento genético de su ganado e introdujeron una raza mejor de cochinos. Abandonaron el tungue y aumentaron las nueces y el mate, y de repente la región más atrasada del estado se volvió la más progresiva porque se eliminó el “cuello de botella”, el problema que frenaba el progreso.