Para este punto el Señor también dijo algo que llego a ser la base de la costumbre de usar filacterias. Después de explicar la santificación de los primogénitos, el Señor dijo: “Te será,(el proceso de santificar a los
primogénitos) pues, como una señal sobre tu mano, y por un memorial delante de tus ojos, por cuanto Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte. “(Éxodo 13:16).
Los Israelitas tomaron éste y otros pasajes similares literalmente y empezaron a usar una copia de este pasaje de escrituras sobre sus personas. Estas fueron llamadas filacterias, las cuales eran de dos tipos. Una era usada en la cabeza, la otra en el brazo o en la mano.
La de la cabeza (llamadas frontales) consistía de cuatro pasajes de escrituras, escritos en pergaminos o vitela y encajonados en cuatro pequeños compartimientos separados, los cuales eran sujetados a una banda o correa. Estas eran usadas en el centro de la frente “como frontales en medio de tus ojos”. Los pasajes de escrituras contenidos en estas filacterias eran Éxodo 13:210; Éxodo 13:1116; Deuteronomio 6: 49; y Deuteronomio 11:1321.
La del brazo o mano tenía la escritura escrita en una sola pieza de pergamino o vitela y era colocada en un contenedor individual que era usado justo arriba del codo en la parte interior del brazo izquierdo (cerca del corazón), o sujetada a la muñeca y llevada en la mano. Las filacterias eran usadas mientras oraban o leían las escrituras y eran a menudo llamadas ornamentos de la oración. En adición a lo antes mencionado, Moisés instruyó posteriormente al pueblo a usar un listón azul con un margen en el dobladillo de sus prendas de vestir. La multitud de hilos individuales que estaban en el margen eran para recordarles el vivir todas y cada una de las partes de la ley, que, al igual que los pequeños hilos, estas se irían tejiendo gradualmente en sus vidas hasta formar una hermosa tela de fe y buenas obras.
LA ASOMBROSA RUTA DEL ÉXODO
Después de abandonar Sucot, los hijos de Israel acamparon en Etam, a la entrada del desierto. Desde aquí ellos podía llegar a Canaan por cualquiera de las siguientes tres rutas. Ellos podían ir al norte a todo lo largo de las fortificaciones egipcias hasta que llegaran al Mediterráneo y luego tomar la ruta filistea la cual estaba solo a 150 millas de Canaan. O podían tomar la ruta de Berseba que es la ruta que probablemente siguió Jacob cuando vino a Egipto unos 215 años atrás. Con una pequeña compañía esta ruta era muy satisfactoria, pero dado que esta cruzaba directamente por el desierto no era lugar para llevar a dos o tres millones de personas. La tercera ruta era llamada la ruta del Mar Rojo. Desde Etam esta ruta iba alrededor del Golfo de Suez en el Mar Rojo hasta las cercanías del Horeb (donde estaba ubicado el Monte Sinaí), a través del Golfo de Aqaba en el Mar Rojo y entonces hacia arriba al valle de Arabah hacia Canaan. El Señor prohibió las primeras dos rutas debido a que los israelitas podrían verse envueltos en una guerra en el desierto. La escritura dice: “Y luego que
Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo
cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto. “(Éxodo 13:17).
En vista de esta divina declaración, los israelitas indudablemente esperaron seguir la ruta del Mar Rojo. No había otra alternativa. Pero si el Señor había mandado esto él tendría que haber llevado a los israelitas rodeando hacia la punta norte de lo que entonces era el Golfo de Suez.
Por raro que parezca, El no hizo esto. Incluso cuando éste era el único camino conocido para llegar a la parte este del Golfo de Suez, el Señor condujo a los israelitas hacia la parte oeste del Mar Rojo.
Debe tenerse presente que la lengua de tierra Egipcia del Mar Rojo (el golfo de Suez) anteriormente estaba extendida mas hacia el norte de lo que esta hoy. Algunas autoridades creen que la región baja del moderno canal de Suez fue una vez un cuerpo sólido de agua extendido hasta lo que hoy se conoce como el lago Timsa.
El profesor J.R. Dummelow de Cambrige declara, “Hay una pequeña duda respecto a que al tiempo del Éxodo el Golfo de Suez se extendía mucho mas al norte de lo que lo hace ahora, y de que el moderno Lago Timas y los Lagos Amargos estaban conectados uno con otro… Es muy cierto de que los israelitas cruzaron en algún punto en el norte del moderno Suez”.
Esto significa que la ruta lógica para los israelitas hubiera sido rodear esta parte norte del Golfo de Suez con la finalidad de llegar a la península del Sinaí. Pero ellos no hicieron esto.
Dado que los filisteos ocupaban el área este del desierto de lo que hoy es el Canal de Suez, no hay duda que el solo ver entre dos y tres millones de israelitas viniendo y rodeando el golfo (ahora el lago Timsah) hubiera causado la movilidad completa de su pueblo para combatir a Israel como un ciclón de lanzas y sables brillantes. Esto es lo que evitó el Señor dirigiendo al pueblo de Israel por el lado este del Golfo de Suez. Sin embargo, esto complicaba el asunto. Esto atrapaba a los israelitas entre Egipto y el Mar Rojo, ¿Cómo cruzarían?
Ordinariamente los israelitas podrían haber acusado a Moisés de haber cometido un error táctico, pero en este caso no podían. Todos los israelitas sabían que había sido Dios quien los dirigía, no Moisés. La evidencia visible del liderazgo de Dios estaba constantemente delante de ellos. “Y Jehová iba delante de
ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego.” (Éxodo 13:2122).
Por estos medios el Señor dirigió al pueblo desde Etam todo hacia el sur hasta llegar al oeste de las riveras del Mar Rojo “hacia Baalzefon”. Allá el Señor les mandó levantar un campamento, “junto al mar”.