La familia de Labán aparentemente hizo todo lo posible para dar la bienvenida a Jacob a su hogar. Jacob en muestra de agradecimiento ayudó a Labán con los asuntos del trabajo y a cuidar las ovejas. Esta relación familiar continúo por un mes, después de lo cual Labán pensó que estaría abusando de su sobrino. El entonces dijo a Jacob, “¿por ser tu mi hermano (queriendo decir familiar), me
servirás de balde? Dime cual será tu salario”.
Por supuesto, Jacob no había venido a Harán para conseguir un empleo. El era el heredero de una fortuna en Beerseba. Sin embargo, aquí había una oportunidad de ayudar a Labán y al mismo tiempo ganar su permiso para asegurar aquello para lo cual él había venido a Harán – una esposa. Su padre Isaac le había dado instrucciones especificas de que debía encontrar una esposa de entre “las hijas de Labán”. Y desde luego que Jacob ya sabia cual de las hijas le gustaría tener como esposa porque se había enamorado de Raquel, quien es descrita como “hermosa y bien favorecida”. Por tanto Jacob dijo a Labán, “Te serviré siete años por Raquel tu hija menor”. Labán replicó que no conocía a nadie a quien pudiera tener por yerno. El entonces de común acuerdo aceptó la oferta de Jacob y dijo, “quédate conmigo”.
Éste fue completamente un acuerdo muy inusual. Era, por supuesto, una costumbre al arreglar matrimonios recibir de la parte interesada el regalo de una
dote. Pero este regalo de siete años de trabajo gratuito fue único. No fue debido a que Jacob fuera pobre o incapaz de ofrecer una dote; su padre Isaac en Beerseba pudo haber provisto una dote muy generosa y entonces Jacob pudo haber obtenido su novia y regresar a casa. Pero aquí estaba precisamente el problema. Jacob no podía regresar a casa. Su hermano lo mataría.
¿Qué, entonces, podría ser mas idóneo que llegar a un arreglo que le permitiera ofrecer una dote a Labán y al mismo tiempo permanecer lejos de casa hasta que fuera seguro volver? Sin embargo, siete largos años parecían un tiempo irrazonable como para que Jacob pospusiera su matrimonio. Algunas autoridades han sugerido que quizás Raquel era aun muy joven y que Jacob había especificado siete años para que ella madurara lo suficiente. Ahora sabemos que no era inusual que mujeres muy jóvenes fuera prometidas mucho tiempo antes de que su matrimonio se efectuara. Quizá éste fue el caso con Raquel. Entonces Jacob inicio sus siete años de trabajo para Labán, que literalmente fueron “una labor de amor”.
LABÁN TRAICIONA A JACOB
Fue impresionante para Jacob cuan rápido el tiempo empezó a pasar. De hecho hay tres diferentes clases de tiempo. Existe el tiempo mecánico que es medido por el tic tac de un reloj o por el pequeño flujo de arena que atraviesa el cuello de un reloj. Esta el tiempo solar que refleja la rotación de la tierra en relación con el sol. Y por último esta el tiempo psicológico. El tiempo psicológico no es otra cosa que el saber que el tiempo esta pasando. Éste no se mide ni con segundos, ni con el sol o la arena, sino que opera de acuerdo a la dinámica ley del interés personal. Cuando las circunstancias son emocionantes, el tiempo psicológico pasa rápido. Hay a duras apenas una percepción del tiempo. Sin embargo, cuando una persona esta aburrida, la percepción del tiempo es como un ancla alrededor del cuello. La Biblia es muy específica al describir los sentimientos de Jacob durante los siete años que él estuvo trabajando para ofrecer la dote por la hermosa Raquel. “Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y leparecieron como pocos días, porque la amaba.“ (Génesis 29:20)
Y cuando los siete años hubieron pasado Jacob ansiosamente esperó la ceremonia nupcial. Para él esta no era solo una rutina romántica sino una hermosa y sagrada conclusión de una vida completa de paciencia y preparación. El lector casual de las escrituras puede no advertir el dramático hecho que bajo el cálculo mas conservador Jacob tendría por lo menos ¡64 años de edad!
Claro, con la longevidad humana que prevalecía en aquellos días cuando la mayoría de los hombres vivían mucho mas de lo que lo hacen ahora, la edad de 64 años seria comparable quizás a unos 35 o 40 años de hoy, pero el hecho innegable aquí es que Jacob espero pacientemente hasta los 64 años por la persona correcta y las circunstancias correctas para casarse. Fue un gran triunfo personal llegar de manera tan integra a la conclusión de su tan larga espera. El futuro suegro de Jacob parecía también emocionado por la cercana boda y se apresuraba en hacer todos los preparativos necesarios. La escritura dice,
“Entonces Labán juntó a todos los varones de aquel lugar, e hizo banquete.”(Génesis 29:22). Esta boda no fue un evento casual. Fue un gran evento
para la familia mas notable en Harán. La escritura dice, “en la noche” cuando la fiesta de bodas terminó, Labán trajo a la novia hermosamente ataviada con su vestido y su velo a Jacob. Labán también trajo a una sierva para la novia, una joven sierva de la casa de Labán llamada Zilpa. Sabremos un poco mas de Zilpa cuando esta historia llegue a su desenlace. Y así Jacob entró a la sagrada condición del matrimonio. Pero cuando finalizo la noche de bodas, el novio se llevo la sorpresa de su vida. El miro a la novia y apenas pudo creer lo que veían sus ojos. No era la hermosa Raquel. Era la de los “ojos bellos”, Lea, ¡la hermana
mayor de Raquel! Después de siete largos años de trabajo y espera, Jacob había sido engañado.
Ciertamente no fue el pacifico Jacob el que como rayo fue a ver a Labán. “¿Qué
es esto que me has hecho?” le preguntó. “¿Acaso no te serví por Raquel? ¿Por qué, pues, me has engañado? Pero el sagaz Jeque de Harán tenía lista su respuesta. Le
contestó, “No se hace así en nuestro lugar, que se de la menor antes que la
mayor”. Luego hizo la propuesta al enfurecido novio. Labán le dijo que si
consumaba la acostumbrada luna de miel o “semana matrimonial” con Lea, él entonces le daría a Jacob la novia que él había esperado. Por supuesto, el astuto Labán añadió, que si ahora Jacob tomaba a Raquel como esposa le costaría a Jacob “otros siete años”. Pero Labán le dijo también que estaría dispuesto a hacer una concesión. El confiaría en Jacob. El le permitiría tener a Rebeca al final de la “semana matrimonial” de Lea y luego podría cumplir su obligación de trabajar otros siete años adicionales como dote. Jacob aceptó.