Esto es todo lo que el Señor necesitaba para proceder. Las primeras dos plagas habían sido desagradables e inconvenientes, ahora el Señor recurrió a un tormento de pestilencia sin ninguna advertencia para Faraón, el siguiente mandato fue dado a Moisés:“Entonces Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu vara y
golpea el polvo de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto. Y ellos lo hicieron así; y Aarón extendió su mano con su vara, y golpeó el polvo de la tierra, el cual se volvió piojos, así en los hombres como en las bestias; todo el polvo de la tierra se volvió piojos en todo el país de Egipto.
Una vez mas los magos intentaron probar a faraón que éste era solo otro truco que ellos mismos podían hacer. Pero esta vez fallaron. Si ellos habían esperado lograrlo por engañosa manipulación o por brujería no sabemos. La escritura simplemente dice que cuando ellos vieron que no podían duplicar este asombroso fenómeno se rindieron. Hay un viejo dicho que dice que “Si no puedes vencerlos, únete a ellos”. Esto es lo que los magos del Faraón hicieron: “Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: ¡Dedo de Dios es éste!”.
Uno podría pensar, que esto ciertamente impresionaría al Faraón, pero no fue así. La escritura dice, “mas el corazón del Faraón se endureció, y no los
escucho”. Ahora el Faraón estaba resistiendo tanto a los profetas de Dios y a sus propios magos.
CUARTA – LA PLAGA DE MOSCAS Y INSECTOS
Como resultado, otra plaga de tormento fue desatada sobre los egipcios. Esta vez vino en la forma de grandes enjambres de insectos. La Biblia dice, “moscas” pero algunas autoridades señalan que el término hebreo original incluye “diferente tipo de insectos, tales como moscas, avispas, avispones, etc. No hay duda que esta plaga fue una tortura para el pueblo. Para probar al Faraón que esta plaga era una señal de Dios y no solo algo circunstancial, el Señor dijo a Moisés que interceptara al Faraón cuando el viniera al rió al día siguiente y que le declarara: “Jehová dijo a Moisés:Levántate de mañana y ponte delante de Faraón, he aquí él sale al rió; y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. Porque si no dejas ir a mi pueblo, he aquí yo enviaré sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas toda clase de moscas; y las casas de los Egipcios se llenarán de toda clase de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estén. Y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para que ninguna clase de moscas halla en ella, a fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra.” (Éxodo 8:2022).
Esto implicaría que previo a esta ocasión las plagas habían sido universales, es decir que durante la plaga de sangre, las ranas y los piojos, los israelitas habían sufrido junto con los egipcios. Ahora, sin embargo, seria diferente, El Señor dijo, “Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal”.
Esto es precisamente lo que paso:”Y Jehová lo hizo así, y vino toda clase de
moscas molestísimas sobre la casa de Faraón, sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el país de Egipto; y la tierra fue corrompida a causa de ellas.” (Éxodo
8:24).
Finalmente el Faraón rogó misericordia. Pareciera que los magos no estuvieron dispuestos a apoyarlo, y el clamor del pueblo llegó a ser insoportable. Sin embargo, él no intentó capitular completamente, solo ofreció un compromiso. Le ofreció a Moisés que fuera y ofreciera sacrificios, pero dijo: “hazlo en la tierra”. Esto significaba que ellos iban a ofrecer sacrificio en Gosén sin dejar Egipto.
Moisés replicó de que eso era imposible: ”Y Moisés respondió: No conviene
que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová nuestro Dios la abominación de los egipcios. He aquí, si sacrificáramos la abominación de los egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían?” (Éxodo 8:26). Los egipcios podrían sacrificar seres
humanos a sus dioses pero creían que los animales eran demasiados sagrados como para sacrificarlos. De hecho, exactamente los animales que Dios le había mandado
sacrificar a los hebreos eran los mas sagrados para los egipcios. Estos incluyen el carnero (la oveja), la cabra, el novillo y el novillo castrado. De acuerdo a Eusebio, los egipcios creían que durante una guerra entre seres supernaturales sus dioses fueron forzados a volar a la tierra y a esconderse en los cuerpos de varios animales. Júpiter, por ejemplo, se creía que había tomado el cuerpo del carnero, Apolo un cuervo, Baco el de una cabra, Diana un gato, Juno un novillo, Venus un pez, Mercurio un pájaro (los ibis). A todos estos animales les fue dado un santuario protector en Egipto. Esto es la razón por la cual los egipcios formarían una multitud y apedrearían a los israelitas si ellos fueran tan imprudentes como para matar alguno de estos animales sagrados y ofrecerlos como sacrificio.
El Faraón captó el punto y tuvo que estar de acuerdo. Sin embargo, el tercamente se rehusó a recapitular por completo. El estaba determinado a no perder el poder de los esclavos israelitas si él pudiera lograrlo, y entonces agrego, “Dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis mas lejos; orad por mí.” (Éxodo 8:28).
Entonces Moisés acordó preguntar al Señor para remover la plaga de insectos, pero advirtió al Faraón, “Y respondió Moisés: He aquí, al salir yo de tu
presencia, rogaré a Jehová que las diversas clases de moscas se vallan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana; con tal que Faraón no falte mas, no dejando ir al pueblo a dar sacrificios a Jehová.”(Éxodo 8:29).
Sin embargo, esta fue una conducta repetida, no tan pronto como la plaga hubo sido terminada la mente inconstante del Faraón fue hacia atrás y quebranto su promesa.