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El panorama globalizado del riesgo de desastres

12,500 25,000 37,500 50,000 500 1,000 1,500 2,000

Millones de dólares americanos

México Indonesia Chile Irán (República Islámica de) Argentina Colombia Vietnam Mozambique Honduras El Salvador Guatemala Nepal Ecuador Perú Bolivia (Estado Plurinacional de) Sri Lanka Yemen Jamaica

Costa Rica República Democrática Popular de Laos Panamá Guam Venezuela (República Bolivariana de) Guyana Etiopía Samoa Malí Jordania Uganda Vanuatu Kenia Nicaragua Uruguay Papúa Nueva Guinea Fiyi Samoa Americana República Árabe Siria Timor Leste Islas Salomón Micronesia (Estados Federados de)

Millones de dólares americanos

Datos registrados

en EM-DAT Pérdidas adicionales incluidas en las bases de datos nacionales

(Fuente: UNISDR, con base en DesInventar y una combinación de series de datos de EM-DAT)

Gráfico I.1 Pérdidas económicas directas en 40 países, según se calcularon a partir de diversas bases de datos nacionales y mundiales sobre estas pérdidas, 1981–2011 (expresadas en millones de dólares americanos) v

“En la última década, se ha perdido 1 billón de dólares americanos debido a los desastres y un millón de personas han perdido la vida”.i Los in- versionistas y los promotores de negocios están familiarizados con manifestaciones como la ante- rior, pero las mismas sólo reflejan parcialmente las pérdidas totales que ocasionan los desastres. Todavía no se entiende en su totalidad la plena dimensión de las pérdidas que ocasionan los de- sastres. Existen datos confiables sobre las pérdi- das aseguradasii y se evalúan ampliamente mu- chos de los principales desastres intensivosiii Entre 2001 y 2011, la empresa reaseguradora in- ternacional Munich Re comunicó pérdidas por la cantidad aproximada de 1,68 billones de dólares americanos (Munich Re., 2012), lo cual se basa en las pérdidas aseguradas y en los cálculos de la penetración de los seguros en el mercado. Duran- te el mismo período, EM-DATiv, tla principal base de datos pública sobre desastres en el ámbito mundial, reportó un total de 1,25 billones de dó-

lares americanos en pérdidas. Pero ninguno de estos datos ofrece un panorama completo sobre las pérdidas globales que ocasionan los desas- tres, ya que no dan cuenta de las pérdidas no ase- guradas relacionadas con desastres recurrentes, más pequeños y extensivos, especialmente en los países de ingresos bajos medios.

Actualmente, una cantidad cada vez mayor de bases de datos nacionales sobre desastres ofre- cen acceso a información más detallada sobre las pérdidas experimentadas. Al combinarlos con evaluaciones sobre las pérdidas directas de los desastres principales, tal como se registran en EM-DAT, estos datos ofrecen un panorama más completo acerca de la verdadera dimensión de las pérdidas directas de los desastres. El Gráfico I.1 muestra cómo sería este panorama en los 40 países de ingresos bajos y medios con las pérdi- das más grandes registradas en las bases de da- tos nacionales.

Miles de millones de dólar

es americ

ano

s

Fuente: UNISDR, con base en DesInventar y una combinación de series de datos de EM-DAT

Gráfico I.2 Tendencias de las pérdidas en 40 países según se calcularon en las bases de datos nacionales y mundiales, 1981–2011 (en miles de millones de dólares americanos)vii

Las pérdidas económicas directas en cuanto a vi- viendas, infraestructura y agricultura pudieron modelarse para los desastres más pequeños do- cumentados en las bases de datos nacionales so- bre desastres pero que no se captaron en EM- DAT. En el caso de desastres más grandes, las pérdidas documentadas en EM-DAT incluyen cál- culos de los daños ocasionados a grandes in- fraestructuras que requieren cuantiosas cantida- des de bienes de capital y que por lo general no se captan en las bases de datos nacionales sobre desastres. Las series de datos combinados resul- tantes ofrecen los cálculos más completos de las posibles pérdidas directas ocasionadas por los desastres, a partir de la información existente dis- ponible para el público. En el Anexo 2 se descri- be detalladamente la metodología utilizada para modelar y calcular las pérdidas económicas. Entre los años 1981 y 2011, las pérdidas directas totales en estos países ascendieron aproximada- mente a 305 mil millones de dólares americanos, de las cuales los eventos comunicados en el ám-

bito internacional representan un 67 por ciento. La consecuencia de esto es que las cifras que acaparan los titulares noticiosos y que se regis- tran como series de datos globalesvi durante la última década podrían ser bastante conservado- ras. Una vez que se incluyen las pérdidas relacionadas con los desastres más pequeños comunicados en el ámbito nacional, es probable que estas cifras sean al menos un tercio más al- tas. Al mismo tiempo, estas cantidades sólo se refieren a las pérdidas directas y por consiguiente excluyen el costo de las pérdidas indirectas y los efectos más generales de los desastres.

Tal como lo muestra el Gráfico I.2, durante este período las tendencias de las pérdidas ocasiona- das por los desastres en ese mismo grupo de paí- ses han sido ascendentes.

Los capítulos de la Parte I exploran la forma en que las decisiones de inversión y las afluencias de capital están interiorizando el riesgo de desas- tres en diferentes capitales físicos.

Notas

i Véase por ejemplo: http://www.undp.org/content/undp/en/ home/presscenter/events/2012/october/international_day_di- saster_reduction.

ii Swiss Re. publica actualizaciones regulares sobre las pérdi- das aseguradas en el ámbito mundial a través de sus estadísti- cas y publicaciones de SIGMA (por ejemplo, Swiss Re. 2012). Por su parte, Munich Re., mediante su plataforma NatCatService y su portal de servicios Touch – Natural Hazards, ofrece análisis, estadísticas y servicios sobre todos los aspectos de las amena- zas naturales existentes: http://www.munichre.com/en/reinsu- rance/business/non-life/georisks/natcatservice/default.aspx.

iii Con el apoyo de las Naciones Unidas, el Banco Mundial o los bancos regionales de desarrollo, los países conducen evalua- ciones económicas sobre los desastres intensivos mediante el uso de variaciones de la metodología de la CEPAL (CEPAL, 2002).

iv EM-DAT: Base de Datos Internacional sobre Desastres que administran la OFDA/el CRED: www.emdat.net. Universidad Ca- tólica de Lovaina– Bruselas– Bélgica. EM-DAT es una base de datos mundial que registra informes sobre desastres que su- peren su límite de 10 muertes, 100 personas afectadas o que supongan un llamado a algún tipo de ayuda internacional.

v Para este gráfico, se escogieron sólo los 40 países con las pérdidas más cuantiosas, a fin de permitir una visualización de las magnitudes en común. Véase el Anexo 2 para obtener infor- mación acerca de los avances en el desarrollo de bases de da- tos sobre las pérdidas que ocasionan los desastres en el ámbito nacional, los cálculos de las pérdidas económicas y la fusión de conjuntos de datos globales y nacionales.

vi Véase www.munichre.com/touch/naturalhazards and www. emdat.be.

vii Para este gráfico, se escogieron sólo los 40 países con las pérdidas más cuantiosas, a fin de permitir una visualización de las magnitudes en común. Véase el Anexo 2 para obtener infor- mación acerca de los avances en el desarrollo de bases de da- tos sobre las pérdidas que ocasionan los desastres en el ámbito nacional, los cálculos de las pérdidas económicas y la fusión de conjuntos de datos globales y nacionales.

Los Capítulos 2 y 3 examinan el nuevo panorama de los riesgos intensivos y extensivos, y exponen los resultados del nuevo modelo global del riesgo para terremotos y ciclones tropicales, al igual que nuevos datos sobre la exposición a los tsunamis y ejemplos regionales sobre inundaciones y aludes. El Capítulo 4 presenta un análisis sobre la magni- tud de las pérdidas económicas relacionadas con el riesgo extensivo, mientras que el Capítulo 5 plantea las consecuencias para la resiliencia eco- nómica y financiera de un país.

El Capítulo 6 presenta los riesgos que imponen los incendios forestales, la degradación de los suelos y las sequías agrícolas para el capital natu- ral y el Capítulo 7 plantea el caso especial de los pequeños Estados insulares en desarrollo.

Los riesgos ocultos de la