• No se han encontrado resultados

Los riesgos ocultos de la globalización económica

2.1 La riqueza de las naciones está

en riesgo

La riqueza de una nación, en la forma de capital construido, humano y natural, puede resultar severamente afectada por los desastres. En es- tos casos, hasta la inhabilidad temporal de las economías locales y nacionales de atraer capi- tal podría generar efectos negativos a largo pla- zo

Con frecuencia, todavía se describe a los desastres como choques exógenos (G20/OCDE, 2012). En rea- lidad, el riesgo de desastres es endógeno para la inversión y los activos. Desde luego, se puede des- cribir a las amenazas extremas, tales como terre- motos de gran magnitud, erupciones volcánicas y tsunamis con una fuerza destructiva, como even- tos exógenos, pero por lo general las pérdidas y los efectos que caracterizan los desastres están rela- cionados tanto con el grado de exposición y vulne- rabilidad del acervo de capital como con la severi- dad del propio evento originado por una amenaza. Se puede dividir el acervo de capital en tres cate- gorías: capital construido (que incluye la maquina- ria, las estructuras y los terrenos urbanos), capital intangible (incluido el capital humano e institucio- nal) y capital natural (que abarca, entre otras co-

sas, la energía, los recursos minerales y forestales, las tierras de cultivo y pastizales, y las áreas prote- gidas) (Banco Mundial, 2011; UNU-IHDP y PNUMA, 2012).i

El riesgo de desastres se transforma en un elemento interiorizado y endógeno para estas categorías dife- rentes del acervo de capital, reflejando cómo y hacia dónde es que las decisiones de inversión orientan los flujos de capital, en el contexto de una serie de factores mediadores, tales como incentivos y regu- laciones gubernamentales, y la disponibilidad de seguros, al igual que sus precios y financiamiento. En otras palabras, el riesgo de desastres no es natu- ral, sino que se produce a través de las decisiones de inversión y la variedad de factores que median en las mismas.

Desde la última crisis económica mundial a media- dos de los años setenta, una nueva globalización económica ha logado transformar el mundo hasta un punto casi irreconocible —su economía, socie- dad, política, cultura, territorio y medio ambiente. No se encuentra dentro del alcance o del objetivo de este informe analizar la complejidad o las dinámicas de estas transformaciones, pero la globalización económica ha cambiado las vías por las que fluye el capital, por lo que también se ha transformado el panorama del riesgo de desastres.

El riesgo de desastres ha quedado grabado en el panorama económico contemporáneo, en gran me- dida a través de las decisiones relativas a las inversiones. En la mayoría de los países, el sector privado —pequeñas y grandes empresas, inversionistas y hogares—efectúa entreel 70 y 85 por ciento del to- tal de las inversiones. La manera en que se hacen estasinversiones, determina de forma directa los niveles del riesgo de desastres. Las mismas también inciden en el rumbo del flujo de capital y el nivel del riesgo de desastres quese interioriza en el acervo de capital o los bienes producidos. A la fecha, estas inversiones han aumentadograndementeel riesgo de desastres.

En consecuencia, los desastres han erosionado de forma reiterada lariqueza de los países a través de laspérdidas y los daños a su acervo de capital. Cuando ocurren los desastres se afecta el capital, hu- mano y natural,la competitividad y la sostenibilidadde las economías pueden resultarseveramente comprometidas, y es posible que se originen efectos negativos a largo plazo. Con frecuencia,estos

riesgos y los costos consiguientes se transfieren y se comparten con otros lugares, actores y perío- dos de tiempo.

Actividades primarias Manufacturas Servicios Mi le s d e m ill on es d e d ólar es am er ic an os - 200 400 1,000 800 600 1,200 Promedio 2005-2007 2008 2009 2010 2011

(Fuente: UNISDR con base en cálculos de la UNCTAD, 2012)

Gráfico 2.1 Proyectos de IED por sector, 2005–2011ii

En décadas recientes, se han reducido de forma con- tinua las barreras espaciales para la inversión. Asi- mismo, las innovaciones tecnológicas, tales como el transporte en contenedores, las comunicaciones sa- telitales e Internet, al igual que la liberalización del comercio y los mercados financieros, los nuevos mo- delos organizativos basados más en redes que en je- rarquías y el surgimiento de nuevos mercados son sólo algunos de los componentes que han permitido y fomentado que los negocios descentralicen, terce- ricen o subcontraten todas o parte de sus operacio- nes en diferentes lugares del mundo (Castells et al., 2012).

Al hacerlo, los negocios han aumentado su producti- vidad y rentabilidad, aprovechando las ventajas comparativas de diferentes regiones geográficas, como los países y las ciudades que ofrecen atracti- vos costos de mano de obra y destrezas, el fácil ac- ceso a los mercados de exportación, una infraes- tructura adecuada, un entorno económico y político más estable y muchos otros factores. Si bien en mu- chos casos, los bajos costos de mano de obra pudie- ron haber sido el incentivo primordial para impulsar

la producción, la distribución, las investigaciones y el desarrollo, al igual que las ventas y los servicios ha- cia otros lugares, cada sector empresarial responde ante una variedad determinada de requisitos e in- centivos.

Las inversiones empresariales se están volviendo cada vez más móviles y liberadas de sus restriccio- nes espaciales, pero al mismo tiempo, son cada vez más sensibles a una mezcla de ventajas comparati- vas interiorizadas en cada uno de los lugares donde operan. En otras palabras, para poder mantener y fortalecer la competitividad, es cada vez más impor- tante saber escoger el lugar adecuado donde inver- tir.

Al mismo tiempo, a medida que los inversionistas empresariales observan y recorren el horizonte en busca de lugares que puedan ofrecer ventajas com- petitivas, ha aumentado el grado de competencia encarnizada entre las ciudades y los países que de- sean atraer inversiones. Los gobiernos nacionales y municipales promueven sus ventajas comparativas a fin de atraer a los inversionistas por medio del me-

1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 Ca m bi o p or ce ntu al d el c ap ital co ns tr ui do China

Estados Unidos de América 480 400 300 200 100 -

joramiento de la infraestructura, al aumentar el de- sarrollo urbano y al afianzar los referentes cultura- les.

El volumen de la inversión extranjera directa (IED) ofrece un indicio del tamaño de los flujos de capital en el ámbito mundial. Tal como se observa en el Gráfico 2.1, en 2008, la IED alcanzó un punto máximo de 2,35 billones de dólares americanos, de los cua- les se asignaron 1,13 billones al sector de servicios, incluida la infraestructura, 0,98 billones a las manu- facturas y $0,23 billones a actividades primarias ta- les como minería, petróleo, gas y agricultura. En el ámbito mundial, uno de los resultados de estos flujos ha sido el aumento considerable en el valor del capital construido. En términos absolutos, el ca- pital construido (o producido) permanece concen- trado en los países de la OCDE. Su valor en estos paí- ses aumentó en un quinto, pasando de 75,3 billones de dólares americanos en 1995 a 93,4 billones en 2005 (Banco Mundial, 2011).

Sin embargo, en términos relativos, se ha observado un aumento espectacular en el valor del capital construido en los países de ingresos bajos y medios que han logrado atraer con éxito las inversiones. El valor de este capital en Asia del este y el Pacífico,iii

por ejemplo, aumentó en más del doble, pasando de 4,6 billones de dólares americanos en 1995 a 10 billones en 2005.

Por el contrario, el valor del capital construido en las regiones que han tenido menos éxito en la atracción de inversiones ha crecido a partir de una pequeña base y a un ritmo más lento. Por ejemplo, el valor del capital construido en el África subsahariana aumen- tó de 1,1 billones de dólares americanos en 1995 a 1,3 billones en 2005, lo cual representa menos del 1 por ciento del total en el plano mundial.

El Gráfico 2.2 muestra el contraste entre China, don- de el capital construido ha aumentado más del cuá- druple durante los últimos 20 años y los Estados Uni- dos de América, donde este capital sólo ha aumentado en un 70 por ciento durante el mismo lapso de tiempo (UNU-IHDP y PNUMA, 2012). Tal como lo muestra el Gráfico 2.1, desde 2009, ha disminuido los flujos de IED como consecuencia de la crisis mundial. Sin embargo, en el caso de países como China, estos flujos han experimentado un rá- pido aumento, llegando a 77 mil millones de dólares americanos en 2012. Si bien es relativamente peque- ña, esta tendencia señala cambios en el rumbo de los flujos de capital. Al mismo tiempo, a medida que aumentan los costos de mano de obra y el acceso a obreros calificados es más limitado en algunos mer- cados, algunos lugares que antes eran atractivos para la IED podrían haber perdido sus ventajas com- parativas.

(Fuente: Adaptado de UNU-IHDP y PNUMA, 2012)

Gráfico 2.2 Crecimiento del capital construido en China y los Estados Unidos de América

0 500 Kilómetros

Capital urbano construido (en millones de dólares americanos) 1,000 - 5,000 100 - 1,000 20 - 100 5 -20 0 - 5 5,000 - 15,000 15,000 - 220,000 < 100 100 - 200 200 - 300 Amenaza eólica (km/h) Período de recurrencia en 50 años

(Fuente: Modelo global del riesgo del GAR)

Gráfico 2.3 Capital construido en el sudeste asiático y la amenaza de vientos ciclónicos (período de recurrencia de 50 años)

2.2