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EL RECORRIDO CONCRETO: LA EXPERIENCIA DE LA CONCIENCIA

El texto posee lo que llamaré tres núcleos duros -los que expresan el movimiento de la conciencia y el cambio de su ob

i

eto- revestidos, por así decirlo, de textos "para noso­ tros" 0• ¿Será aún preciso recordar que estos textos "para nosotros" no pretenden substituir la deficiente comprensión propia de la consciencia por otra mejor?

No están escritos en una especie de " cuaderno del maes­ tro", que habría que yuxtaponer al "cuaderno del alumno", sino que están destinados a la conciencia misma; simplemen­

te

pretenden disponerla a esa libertad que ni añade ni exclu­ ye nada: " . . . nuestra intervención no resulta superflua sola­ mente en el sentido de que concepto y objeto, la pauta y aquéllo a que ha de aplicarse, están presentes en la concien­ cia misma, sino que nos vemos también dispensados del esfuerzo de comparar a ambos y del

examen

propiamente dicho; por eso, al examinarse la conciencia a sí misma, lo único que una vez más nos queda, es el puro mirar" 3 1 • A

esto hay que añadirle una función de vigilancia: la concien­ cia se da cuenta de lo que implica una coherencia plena con las reglas de lectura que se ha impuesto al principio y que, como es obvio, tenderá a "olvidar" en el curso de la expe­ riencia, para poder mantener mejor sus certezas, cuando éstas corran el riesgo de fracasar.

Pero antes de lanzarse a estas tres "experiencias", la conciencia debe asistir a la primera disociación de su conte­ nido, tal como se da en la inmediatez de las cosas. Uniendo un singular puro con otro singular puro, cree no hacer sino afirmar con igual pureza lo q ue la cosa

es,

sin ninguna otra determinación. "Pero, si nos fijamos atentamente 32, vere­ mos que en el

puro ser,

que constituye la esencia de esta certeza y que ésta enuncia como su verdad, se hallan presen­ tes otras muchas intervenciones marginales" 33• En realidad, este texto que trato de traducir, es propiamente intraduci­ ble. Opone la "esencia"

( Wesen)

-en otras palabras, lo que tiene peso, lo que cuenta a "intervenciones marginales"

(Beispiel

= was beiher spielt). Hablar de la "diferencia entre

la esencia y el ejemplo", como traduce Hyppolite 34, no tie­ ne propiamente sentido. ¿Pero cómo deCirlo? Por una parte

86 LA CERTEZA SENSIBLE

está algo importante, determinante:

" Wesen" ;

pero también hay algo "marginal", y ese algo, aunque parezca secundario, también debe ser tomado en cuenta:

"Beispiel".

Por lo me­ nos habrá que decir que esta diferencia que un simple análi­ sis "nos" revela en todo contenido de conocimiento, opone y relaciona recíprocamente un

Yo

y un

objeto:

"Yo tengo certeza

por medio de

otro, que es precisamente l a cosa; y ésta, a su vez� es cierta

por medio de

otro, que es precisa­ mente el Yo" 5• Adjudicando alternativamente las cualifica­ dones de

Wesen

y de

Beispiel

a cada uno de estos momen­ tos, la conciencia pasará de una a otra de sus experiencias. a)

Primera experiencia 36

En la certeza primera de que

algo es,

parece natural que esta conciencia afirme que el ob-jeto es l o que cuenta, mientras que el saber, el Yo, estando determinados por este ob-jeto, no intervienen sino secundariamente y, en conse-4 cuencia, son inesenciales. Tal es la situación de partida.

No consideraré en detalle la marcha de un texto dema­ siado conocido y que, por lo demás, es de gran claridad : la conciencia se ve arrancada de esta certeza primera desde el momento en que, prestando atención al

contenido

de la ecuación del saber que acababa de definir, debe convenir en que este contenido carece de estabilidad y cambia, por ejemplo, en cuanto la conciencia m odifica el ángulo con que aprehende el mundo:

ahora

la noche, pero también

ahora

el día ;

aqu í

un árbol, pero también

aqu í

una casa.

Se ve lo que está en juego. M odificar el ángulo de aprehensión del mundo es ya, en cierta forma, escapar al

fijismo de una pura certeza sensible. La conciencia no se apercibe de ello enseguida, pero, una vez que se dé cuenta, concentrará toda su atención en la tercera experiencia, que versa sobre su rechazo a dejarse arrebatar la inmediatez de su saber por no importa qué "modificación" ya sea de or­ den temporal o espacial; la conciencia sólo querrá la rela­ ción pura. Pero esta decisión de coherencia llegará más tar­ de; el sentido de. la primera -y la segunda- experiencia es enseñar que estamos "liados"

de antemano31,

que lo real está "en movimiento" y que todo esfuerzo por detenerlo es vano.

ra nosotros") sólo debe hacer una cosa: recordar a la con­ ciencia la regla de lectura que ha elegido, y obligarla a se­

guirla. El objeto ¿tiene siempre razón en la inmediatez del que és? ¿Es él quien define lo verdadero? Entonces, cuan­ do el objeto cambie -y la conciencia en todo caso se verá .afectada por este cambio-, también cambiará lo verdadero: es "algo simple que es por negación, ni esto ni aquello 38, un

no-esto,

indiferente por igual a ser esto o aquello" 39• "Por tanto este ahora que se mantiene, no es, inmediato media­ do"40; "el

aqu í

mismo no desaparece, sino que sigue

siendo

en la evanescencia de la casa, árbol, etc."4 1 . En conclusión, "lo universal es la verdad de la certeza sensible"42. Y tam­ bién: " El

esto

se muestra, pues, de nuevo como una

simpli­

cidad mediada

o como universalidad" 43. En suma -primer resultado-, esta certeza sensible "demuestra inmanente­ mente que lo universal es la verdad de su objeto"44.

Todo está dicho y, sin embargo, todo va a replantearse, porque, si bien la conciencia se ve forzada a confesar una modificación tan radical en su pauta de lectura del mundo

--y precisamente

para permanecer fiel a su pau ta misma de

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