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ELABORACION DEL MOVIMIENTO

Ancien Régime); la libertad sabe ahora que debe encarnar­

A. ELABORACION DEL MOVIMIENTO

El término aparece en lugar destacado desde le primer párrafo del desarrollo consagrado a la autonomía y depen­ dencia de la consciencia de sí4 • Como hace a menudo, Hegel

relanza aquí la experiencia introduciendo un concepto nue­ vo en el que apoya todo el análisis que acaba de realizar. La consciencia de sí, en este caso, ha aprendido que sólo es

de

suyo

y

para sí

"en cuanto y porque es de suyo y para sí para otra [consciencia de sí] " 5 • Esto es lo que hace de ella,

en una primera aproximación, algo

"reconocido"6

• Tal es, pues, el movimiento sentado por una reciprocidad que ha­ brá que leer en adelante bajo ese término.

Hegel, en este pasaje, subraya de entrada un punto que nos importa mucho y del cual deberé ocuparme varias veces. Esta duplicación de la consciencia de sí no es, al menos primero y directamente, el signo de que aquí se ha consti­ tuido una relación social efectiva entre dos hombres concre­ tos que se enfrentan. La entrada en el orden histórico, como ya sabemos, se

retrasa aqu í

por la inscripción de esta figura bajo la unilateralidad lógica propia de la sección Consciencia de sí7 • Hegel lo da a entender implícitamente, cuando afir­ ma que lo que por el momento se discute, no son dos cons­ ciencias de sí, sino

la

consciencia de sí "en su duplicación"; anotación tan capital que aparece dos veces en pocas líneas8 y la segunda vez, de modo significativo, el término básico sobre el que recae esta cualificación, es "unidad espiritual". En efecto, Hegel acaba de decirlo al final de la larga intro­ ducción a esta sección: "así está ya presente para nosotros el concepto

del Espíritu"9 ;

lo está en la unidad diferencia­ da, propiamente "infinita" 10, que constituye

cada

conscien­ cia de sí en su verdad.

EL

ESQUEMA

LÓGICO .

Hegel empieza este análisis con un texto curioso, cuyo alcance se debe entender bien ; se trata, podría decirse, de una presentación de las estructuras de la experiencia que va a emprenderse, análoga por muchos conceptos al texto que, en la Introducción de la obra, nos había proporcionado los componentes universales de la consciencia y de su relación con el ob-jeto 1 1• Esto, es realidad, no es tan sorprendente como parece. He dicho que el sentido de la sección Cons­ ciencia consistía en llevarnos, al cabo de un movimiento regresivo, a lo que constituye el verdadero punto de partida de la filosofía -la relación humana expresada en su princi­ pio-, apartándonos de la evidencia primera, pero falsa1 2 , que hace que nos veamos en una mera relación con las cosas y no existiendo. Entonces se enunciaron, como reglas de esta situación

provisional,

"las determinaciones abstractas del saber y de la verdad tal como se dan en la conciencia" 13 :

140 E L RECONOCIMIENTO

el objeto tal y como

es para la conciencia

y el

saber

que le corresponde, lo que este mismo objeto

es de suyo

y la

ve

dad

que de él alcanza la conciencia. El movimiento circular de estas determinaciones que se llaman recíprocamente, era precisamente lo que entonces constituía la experiencia de la conciencia. Pero luego hemos descubierto -o más bien, la conciencia ha comprendido- que la verdad del objeto tiene la misma constitución del Y o que lo aprehende; lo

implícito

que

se

le enfrenta, no es más que ella misma como otra.

Digamos además que la conciencia se ha descubierto como totalidad (Hegel dice aquí significativamente: como

infin(­

tud),

dejando emerger en ella el polo de alteridar radical que la constituye como negación que sienta,

es decir,

como libertad ; sin salir de ella misma, "ha

salido de sí" 14•

Esto es lo implicado en la refundición de las "determi­ naciones abstractas" previamente dadas, y su nueva denomi­ nación en forma de "regla" que acompañará el desarrollo de la consciencia de sí hasta la última figura con la que se cierra la sección Espíritu 15 • El texto que obra esta transmu­ tación 16 es suficientemente claro y, aunque su sutileza exige una atención sin falla, no presenta una dificultad particular de lectura. No lo comentaré, pues, término por término, sino que trataré de expresar su significado abordándolo de manera más simbólica.

Las "determinaciones abstractas" de la conciencia pue­ den transcribirse con bastante facilidad en un esquema claro y muy sencillo 17 ; sin embargo no ocurre lo mismo aquí, donde la plena reversibilidad de las relaciones entre sujeto y objeto induce a una complejidad mayor, por más que el juego final, como veremos, se resuelva en una operación de cuatro términos relativamente fácil de ejecutar. El principio es el siguiente: saliendo "fuera de sí", la consciencia de sí se pierde, percibiéndose como otra, al mismo tiempo que pier­ de también lo otro en cuyo lugar se percibe a sí misma 111 • Ello implica un doble movimiento, negativo primero, positi­ vo después.

Negativo:

la consciencia sobresume lo otro para sentarse ella misma en su certeza esencial objetivada, y se sobreasume ella misma, en cuanto esto "otro" no es distinto de ella 19•

Positivo :

suprimiendo a su otro, se sienta idéntica a sí misma y retirándose, valga la expresión, de lo otro, lo deja existir por él mismo en su autonomía reencontrada 20 • Así se diría que es posible estilizar el movimiento es-

tructural de la consciencia de sí en la relación que entabla con su "objeto". Pero aquí es donde el esquema lógico cobra toda su complejidad ; en e fecto, la consciencia de sí "no tiene ante sí el objeto, tal y como sólo está al principio para la apetencia, sino un objeto autónomo, que es para sí y sobre el cual, por consiguiente, la conciencia nada puede para sí si el objeto no hace de suyo mismo lo que ella hace en él"2 1 • De aquí se sigue que lo que hacía la consciencia -antes caracterizado por nosotros en su doble aspecto posi­

tivo y negativo- es "tanto

su hacer

como el

hacer de la

otra;

en efecto, la otra [ consciencia de sí] es también autó­ noma, completa en sí y no hay en ella nada que no sea por ella misma". De aqu í resulta que "el movimiento es pura y simplemente el [movimiento] doble de ambas consciencias de sr2 • Cada una de ellas ve a

la otra

hacer lo mismo que ella hace, cada una hace lo que exige de la otra, y por tanto sólo hace lo que hace en cuanto la otra hace lo mismo; el hacer unilateral sería ocioso, ya que lo que debe suceder sólo puede lograrse mediante ambas".

Sólo queda por concluir de forma lacónica: "El hacer, por tanto, no sólo tiene un doble sentido en cuanto es un hacer tanto

para consigo

como

con el otro,

sino también en cuanto indivisamente es tanto el

hacer de uno

como el

del

otro"23 •

Acto único, que es posible descomponer en cuatro elementos autónomos:

un hacer para consigo ; un hacer para con otro;

un hacer del otro para consigo; un hacer del otro respecto del otro 24

Para expresar que aquí se trata, como he anunciado, de la

denominación nueva

de las "determinaciones abstractas" de la conciencia enunciadas en la Introducción general a la obra, transcribo estas operaciones en términos de sujeto y objeto:

sujeto referido al sujeto, sujeto referido al objeto, objeto referido al objeto, objeto referido al sujeto.

142 EL RECONOCIMIENTO

reinscribe el plano nuevo de la consciencia de sí bajo la regla de una conciencia para la cual el sujeto no es igual al objeto. Ahora bien, aquí, como sabemos, el objeto mismo

es

sujeto, de tal modo que las dos últimas afirmaciones de lo que llamaré el cuarteto precedente, deberían ser una repetición a modo de espejo de las dos primeras. Esto se puede expre­ sar escribiendo la doble operación en doble dirección -que formula el único "movimiento del

reconocer"25 -

con la ayuda de letras a la vez similares y diferentes (A y A' para designar cada una de las consciencias de sí), especificadas alternativamente en su función de sujeto (s) y de objeto (o):

A s referida a A o A s referida a A' o A' s referida a A' o A' s referida a A o

Estas operaciones pueden agruparse de diversas ma­ neras según la razón inteligible bajo la cual se las aborde. Como hay dos sujetos (A s y A' s) y dos ob-jetos (A o y A' o), las posibilidades combinatorias son las siguientes:

sea :

1 ) Divergencia

- relación entre un sujeto y dos objetos;

Operaciones comprendidas:

a - 1 y 226

A'o

A's

�o

2)

Paralelismo

o

Cruce

- relación entre dos sujetos y

Operaciones comprendidas: a - (Paralelismo) 1 y 3 b - (Cruce) 2 y 4 A s-Ao A's-A'o A s

X

Ao A's A'o

3) Convergencia

- relación entre dos sujetos y un obje­

to; sea:

Operaciones comprendidas: a - l y 4

b - 2 y 4

4 )

Apunto para ser completo, una cuarta posibilidad teórica que podría llamarse

coincidencia

(en el sentido de dos términos equivalentes); sea:

1

2 4 3

144 EL RECONOCIMIENTO

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