Tal es según Hegel "el movimiento del
reconocer"
rela ción tipo que debe permitir, hasta el final de la obra y más allá, juzgar la validez de las figuras concretas que la cons ciencia de sí intenta dar de su esencia. Relación tipo, por que la dualidad que comporta se descompone por ella mis ma en dos silogismos articulados entre sí, en cuanto "cada extremo es para el otro el término medio mediante el cual se media y une silogísticamente consigo mismo, y es para sí y para el otro una esencia inmediata que es para sí, a la vez que sólo es para sí a través de esta mediación" 29•La figura del "combate a muerte" es la primera expre sión fenomenológica de este silogismo. Se la ha interpretado a menudo -en su unidad de significado con la figura si guiente, que trata de la "dominación" y la "servidumbre" como una dialéctica en la cual Hegel habría expuesto su concepción sobre el origen de la sociedad. En este terreno es sabido que Kojeve ha trazado un amplio camino; pero pre fiero remitir a uno de quienes siguieron las lecciones de este maestro, Gaston Fessard, porque expone esta tesis con una particular claridad y porque mi desacuerdo con él acerca de esta cuestión estrictamente "fundamental" no me impide recomendar muy vivamente la lectura de su análisis, que, al nivel de su "funcionamiento" dialéctico y especulativo, pre senta magníficamente el texto de Hegel30 •
146 EL RECONOCIMIENTO
bate entre dos prehomínidos y se esforzaría en captar el
mecanismo -si es q ue no, como es obvio, el fundamento y
la causa- que asegura su "paso" del estado animal al estado racional. Más allá de este análisis, la dialéctica amo/esclavo describiría enseguida el proceso interindividual de toda rea lidad social. En resumen, estas dos figuras nos trasladarían a
ese instante indeciso, a ese tiempo fuera de la historia, cuan do la historia llega a nacer del tiempo. Es cierto, y no lo niego, que el texto literal enfrenta efectivamente a dos indi viduos distintos; pienso, sin embargo, que se trata -como he indicado ya- de una
parábola
que presenta como dos personajes distintos a dos actitudes que toda auténtica cons· ciencia de sí -como " infinita"- tiene respecto a su mundo. Y presento como prueba la afirmación clarísima que Hegel hace un poco más adelante, cuando tiene que mostrar que la consciencia de sí dividida -estoicismo, escepticismo- re compone en la figura de la conciencia desgraciada su unidad esencial, que el análisis precedente parecía haber hecho fra casar 31 : "De este modo -escribe Hegel- la duplicación que antes aparecía repartida entre dos singulares, el amo y el esclavo, se ha cobijado en uno" 32• Lo cual es una buena muestra de que la unidad sigue siendo aquí primera y últi· ma, y que los "dos singulares" son fundamentalmente la objetivación simbólica de esta unidad. El P. Fessard lo reco noce de hecho, cuando afirma que en estos textos lo que está en cuestión es elindividuo de valor universal 33•
El "combate a vida o muerte" 34 es una especie de texto fuera del texto que, lejos de hacer avanzar la situa ción, nos conduciría, si seguimos consecuentemente, mucho más atrás del punto que nos ha permitido alcanzar el análisis de las relaciones entre el deseo y la vida 35• Pero tengamos cuidado: esta figura es, sin embargo, significativa, por cuan
to
subraya con fuerza lo que llamaría la trascendencia esen cial, en la naturaleza, de la libertad respecto a la naturaleza.Es, en efecto, muy importante que la consciencia de sí se afirme primero poniendo en juego su propia vida y ame nazando la vida de cualquiera que reivindique una tal uni· versalidad. ¿Por qué? Porque ella es consciencia de sí sien do "primero simple ser para sí", lo cual implica que se aprehende como " igual a sí misma por el acto de excluir
de
sí
a cualquierotro"
36• Pero ¿cómo probar esta certeza?preciso que cada consciencia demuestre que "en ella no se da nada que no sea para ella momento evanescente", ya que sólo así, como infinitud negativa, puede afirmarse y ser re conocida como " puro
ser para sí" 38•
Pero la abstracción de esta certeza tan incierta de sí, que tiene necesidad de veri-fi carse afirmando su transcendencia in-mediata y pura frente al ser de su ser-para-sí, va a quedar al descubierto por el hecho de que "según el concepto del reconocer" este acto debe ser aquí recíproco. En efecto, es necesario que así como "el otro objeto realiza para él esta pura abstracción del ser-para-sí, también él lo realice para el otro, cada uno en sí mismo por su propio hacer y a la vez por el hacer del otro"39• ¿Cuál es el resultado? "Por consiguiente la rela ción entre ambas consciencias de sí se halla determinada de tal modo que severifican,
cada una a sí misma y entre sí por el combate a vida o muerte"40•Es cierto que por aquí algo empieza a cuajar; no se trata ya de un esfuerzo unilateral para suprimir al otro, ya no se trata de caza, sino de un "combate" en que se inicia una reciprocidad. ¿Se trata por consiguiente de un "recono cimiento"? La experiencia, en realidad, sólo va a "probar" que ambas consciencias de sí no han resuelto cada una para sí misma y, por consiguiente, en sus relaciones recíprocas la cuestión esencial de la relación entre deseo y vida, entre libertad y naturaleza. Ello se manifiesta en la obstinación con que cada una llega hasta el extremo de la abstracción de su principio, mostrando su fracaso por dar sentido a su vida al padecer una muerte vacía. El texto de Hegel es aquí muy fuerte, hablando de una simple "libertad" de indiferencia, sin proceso y sin dinámica de realización, una libertad de "cosas" que no puede engendrar justamente más que una
negación de cosa:
"Su hacer es la negación abstracta, no la nef
ación de la conciencia quesobresume
de modo queguar
da
1 yman tiene
lo sobreasumido, sobreviviendo con ello a susobreasunción "42 •
A la consciencia no le queda sino aprender de este callejón sin salida para intentar otra solución más conforme a lo que ella debe ser