Según afirman los historiadores, la modernidad se refiere, ha blando en términos generales, a un período que hunde sus raíces en el Renacimiento, florece durante la Ilustración y prosigue, en formas muy diversas, hasta hoy en día. La modernidad, por tan to, incluye tendencias diversas en los siguientes campos:
Filosofía: Descartes suele ser considerado como el primer fi lósofo “moderno”; la filosofía moderna suele ser “representa-
El problem a
cional’’, es decir, trata de formarse una representación correcta del mundo, una visión que también se denomina “el espejo de la naturaleza’’, porque sostiene que la realidad última es la natura leza sensorial y que la tarea de la filosofía consiste en represen tar o reflejar adecuadamente esa realidad.
Arte: Hablando en términos generales, el arte moderno (desde
mediados del siglo xvm en adelante -Goya, Constable, Courbet, Manet, Monet, Cézanne, Van Gogh, Matisse y Kandinsky-) se ca racteriza, en ocasiones, por una ruptura casi total con los temas y modalidades de composición y especialmente por una ruptura con respecto a la mera representación de temas religiosos míticos (y la consiguiente entrada en escena de temas naturales).
Ciencia: La ciencia moderna (Kepler, Galileo, Newton, Kel-
vin, Watt, Faraday y Maxwell) se basó, en gran medida, en la cuantificación de los datos sensoriales empíricos; las viejas ciencias se habían limitado a clasificar la naturaleza, las nuevas ciencias, por su parte, cuantificaron la naturaleza, un cambio que le infundió una asombrosa y revolucionaria fortaleza.
Cognición cultural: Un cambio global de la modalidad cogni-
tiva mítico-pertenencia a la modalidad racional-mental; un cambio de la ética convencional a la ética posteonventional; un cambio de los valores etnocéntricos a los valores globales o universales.
Identidad personal: El cambio de una identidad de rol (defi
nida por el rol ocupado en la jerarquía social) a una identidad egoica (definida por la autonomía personal).
Derechos civiles y políticos: La abolición de la esclavitud, el
reconocimiento de los derechos de la mujer, las leyes relativas al trabajo de los niños, los derechos de la humanidad (libertad de expresión, libertad de religión, libertad de reunión, posibilidad de someterse a un juicio justo) e igualdad ante la ley.
Tecnología: Que comenzó con la máquina de vapor, pero que
abarca todo el proceso de industrialización.
Política: La aparición de las democracias liberales, a menu
do a través de una serie de revoluciones reales (Francia y Amé rica, por ejemplo).
Esplendores y miserias de la modernidad
Cuando Will y Ariel Durant describieron la modernidad como «la edad de la Razón y de la Revolución» estaban haciendo, en mi opinión, un buen resumen.
Si bien los historiadores están básicamente de acuerdo en lo que respecta a los rasgos generales de la modernidad, la postmo-
dem idad tiene multitud de significados, pocos de los cuales, sin
embargo, coinciden. El término “postmodemo” suele tener un significado estricto (y técnico) y un significado lato (y más gene ral). En un sentido estricto y técnico -que ya discutimos breve mente en el capítulo anterior-, el postmodemismo afirma la no ción de que la verdad no existe, de que lo único que existen son interpretaciones y de que todas las interpretaciones son construc ciones sociales. Esta concepción estricta también recibe el nom bre de “postmodemismo radical”, por cuanto parte de ciertas in tuiciones muy importantes (por ejemplo, que muchas realidades son construidas socialmente) pero las extrapola hasta sacarlas completamente de quicio (llegando, por ejemplo, a afirmar que todas las realidades son construidas socialmente), lo que termina abocando a serias contradicciones performativas.
Pero la acepción más amplia y general afirma que lo “post modemo” simplemente se refiere a cualquiera de las principales corrientes que concurrieron en la aurora de la modernidad, sea como reacción en contra de la modernidad, como contrapeso de la misma o, en ocasiones, como una continuación de la moder nidad por otros medios. Así pues, si la industrialización es mo derna, la era de la información es postmodema; si Descartes es moderno, Derrida es postmoderno; si la racionalidad perspecti- vista es moderna, la lógica-red aperspectivista es postmoderna; si la arquitectura de la Bauhaus es moderna, Frank Gehry es postmoderno; si la representación es moderna, la no representa ción es postmoderna; si el motor de combustión interna es mo derno, Internet es postmoderno. (En la discusión que sigue recu rriré a ambas acepciones -la estricta y la amplia- y dejaré que sea el contexto el que sirva para determinar a cuál de ellas me estoy refiriendo.)
/,/ problema
Así pues, en “el mundo moderno” concurren varias com entes diferentes, algunas de las cuales son “modernas” en un sentido estricto (los acontecimientos puestos en marcha por la Ilustración Occidental que hemos enumerado anteriormente), mientras que otras constituyen meros vestigios del mundo premodemo (con cretamente, reliquias de la religión mítica y hasta, en algunas ocasiones, reliquias de la magia tribal) y aun otras que aportan elementos ciertamente postmodernos. En suma, pues, “el mundo moderno” consiste, en realidad, en una mezcolanza de corrientes premodernas, modernas y postmodernas.
Cuando me refiero a la modernidad en sí, estoy hablando de la modernidad en un sentido estricto (los acontecimientos pues tos en marcha por la Ilustración liberal), mientras que cuando ha blo del “mundo moderno” me refiero simplemente al conglome rado contemporáneo de corrientes premodernas, modernas y postmodernas. Y es precisamente la modernidad en sentido es tricto la que queremos comprender, porque sus afirmaciones fun damentales constituyen un rasgo esencial de cualquier integra ción genuina entre la ciencia moderna y la religión premodema.
Y, lo que es todavía más significativo, el fracaso a la hora de comprender los rasgos distintivos reales de la modernidad es el que ha terminado malogrando más de un intento de integración entre la ciencia y la espiritualidad.