• No se han encontrado resultados

Estar en el lugar preciso

In document La Meta Secreta de Los Templarios (página 71-73)

Fijémonos ahora en las circunstancias templarias de estos enclaves. a) Fátima: los hechos insólitos conocidos -y sobre todo recordados-, de esta zona se remontan al primer cuarto del siglo actual. Sin embargo, es significativo que en sus inmediaciones, rodeando materialmente la comarca, se encuentren tanto los primeros enclaves templarios portugueses -Tomar, Almoural y Leiría- como el más importante monasterio benedictino del anti- guo reino: Alcobaça, que es, además, la muestra más impresionante de la arquitectura románica de Portugal.

b) El lugar de Fregenal: con los inmediatos enclaves de Aracena y Llere- na, que han producido, a lo largo del tiempo, fenómenos religiosos insólitos como son la eclosión -violentamente cortada por el Santo Oficio- de los iluminados de Llerena y la presencia de una personalidad heterodoxa tan controvertida como Benito Arias Montano. La zona está poblada de leyendas

6. Para un lector que no conozca mi libro Los supervivientes de la Atlántida puede resultarle extraña y fuera de lugar esta referencia a un supuesto misterio de la civilización argárica. Sin embargo -resumiendo lo expuesto ya allí-, su presencia coincide con una serie de mitos arcaicos que ya relataban su realidad muchos siglos antes de que los hermanos Siret descubrieran sus enclaves a fines del siglo pasado. Su huella, pues, puede ser detectada históricamente en los poemas irlandeses del Leabhar Gabhala, y geográfica y arqueológicamente entre los ríos Antas y Almanzora, identificando a aquel pueblo con el pueblo de los Thuata-de-Danán, poseedores de la gran magia blanca atlante y protegidos de Lug.

ocultas, y aún se celebran en ella romerías que sólo tienen de cristiano la apariencia oficial. Los templarios poseyeron materialmente la comarca, con un convento en Jerez de los Caballeros, y granjas y castillos en Aracena, Fregenal, Alconchel, Capilla, Cabeza de Buey, Burguillos del Cerro e Higuera la Real.

c) La Alpujarra: una de las comarcas insólitas más determinantes del sentimiento mágico andaluz. Su carácter sagrado estaba ya firmemente establecido en época musulmana, con la presencia de morabitas anacoretas que llegaron a estar afincados casi en la cumbre del Mulhacén, el pico más alto de la península. La tradición milagrera de imágenes y santuarios corre pareja con la presencia de manantiales de aguas medicinales que, en tiempos antiguos, tuvieron atributos mágicos. Los templarios nunca estuvieron en esta zona. Pero tengamos en cuenta que la orden fue disuelta en 1312, y que el reino de Granada no fue conquistado hasta 1492. Sin embargo, si recor- damos los contactos oficiosos que el Temple tuvo con los cabalistas judíos, conviene tener en cuenta que al menos uno de los prohombres hebreos que financió la conquista del reino nazarita por los Reyes Católicos, Ishaq ben Yehuda Abravanel, se reveló como importante conocedor de la Cábala después de su marcha de España por el decreto que establecía la expulsión de los judíos de los reinos de Castilla y Aragón.

d) El Argar: tampoco fue alcanzado nunca por los templarios, que sólo lograron establecerse en su relativa proximidad ocupando el castillo de Cara- vaca a fines del siglo XIII. El carácter mágico de la zona viene subrayado tanto por la presencia de la cultura protohistórica que ya hemos mencionado como por la existencia -desde los tiempos oscuros sólo recordados por la tradición popular hasta nuestros días- de mitos mineros y recuerdos confusos de santos milagreros de procedencia precristiana, ritos serpentarios y prác- ticas mágicas. Aún hoy es posible ver, en pueblos como Mojácar, dibujos hechos bajo los porches de las viviendas -muchas de ellas troglodíticas- que representan divinidades mágicas de origen fenicio: Tanit y Bes. Y del cabo de Gata, que limita la comarca, dijo el licenciado Poza (7), que se llamó en la antigüedad el promontorio Achates «por las muchas piedras preciosas ágatas que tiene esta punta marina». El nombre del lugar, pues, derivaría de una transformación de Ágata, con todo el significado mágico que conlleva esta

7. El licenciado Poza (Andrés), natural de la ciudad de Orduña en Euskadi, publicó en 1587 un curioso libro titulado De la antigua lengua, poblaciones y comarcas de las Españas, en el que, tal vez sin proponérselo, dio un importante paso por el camino de la primitiva historia peninsular, a través de lo que cuentan -y hoy es rechazado sistemáticamente- las tradiciones populares y los mitos.

piedra entre los estudiosos del ocultismo (8).

e) Mallorca: figuraba ya en la distribución de las provincias templarias establecida por los primeros capítulos de la orden, cien años antes de su conquista. Esta conquista, realizada por Jaime I de Aragón en 1228, fue decidida, al menos en sus aspectos estratégicos, en el convento templario de Horta, y la orden obtuvo en el reparto de la ciudad -después de haber inter- venido activamente en su cerco- una buena zona de la que había sido aljama judía en época musulmana. Por lo que afecta a su relación con esos mismos judíos mallorquines, recordemos que la isla fue sede de los mejores cartó- grafos de la Europa medieval, hebreos todos ellos. Y que ya en puertas del siglo XV, precisamente cuando la seguridad de los judíos era más precaria en los reinos hispánicos, los más importantes de estos cartógrafos, Abraham y Yefuda Cresques, fueron llamados a Portugal, donde trabajaron activamente bajo la protección directa de los reyes y de la orden de Cristo, en la cual se habían encuadrado todos los templarios lusitanos después de la disolución de la orden en 1312. Recordemos finalmente que en las Baleares, tradicional- mente pobladas en la antigüedad por descendientes de Tubal, floreció una importantísima cultura megalítica, de la que aún pueden admirarse santuarios laberínticos como el de Capicorp Vell, así como taules, talayots y navetes de un indudable origen religioso y cultural (9).

In document La Meta Secreta de Los Templarios (página 71-73)