A ambos lados de la puerta oriental de la capilla de Eunate, formando parte de los capiteles de las jambas interiores, hay dos cabezas de piedra casi idén- ticas. Son rostros con una barba muy poblada y trenzada en dos espirales que les oculta parcialmente la boca. Las barbas de ambas figuras se parten en dos y se extienden por el resto del capitel formando como una corna- menta simétrica.
10. El estudio de las vírgenes negras peninsulares -Montserrat, Guadalupe, Algemesí, Nazaré, La Balma y multitud de vírgenes pirenaicas- nos llevaría a la comprobación de que todas ellas se encuentran en lugares de clara tradición mágica milenaria y -lo que es más importante aún- que también todas ellas reciben culto en un lugar que en realidad es el que influye activamente en el culto más que la misma imagen, la cual no es más -en última instancia- que la personificación del sitio justo donde el culto tiene lugar. Recordemos que muchas tradiciones que hablan del encuentro o del hallazgo milagroso de estas imágenes cuentan cómo las autoridades eclesiásticas o civiles intentaron trasladar la imagen desde el lugar del hallazgo a otro lugar consagrado, y cómo la imagen, prodigiosamente, regresaba una vez y otra al mismo sitio donde había sido ha- llada; cómo generalmente es un pastor el que encuentra la imagen; y cómo, muy a menudo, en ese hallazgo intervienen vacas o bueyes, animales sagrados de la era de Tauro. Véase mi libro
Nuestra Señora de Lucifer, Martínez Roca, Barcelona, 1991, en el que amplío estas cuestiones en torno al culto de la Virgen María.
Estas dos figuras nos descubren, con su sola presencia, la intención escon- dida que presidió la concepción del pequeño templo. Bocas tapadas significan
un secreto deliberadamente mantenido (11); las espirales, por su parte, indi- can de forma esquemática los laberintos que tendrá que recorrer -y resolver- quien quiera enfrentarse con el enigma allí contenido.
Ante esta advertencia, hay que observar la capilla con una mirada que no se conforme con la simple contemplación. Y esa mirada atenta podrá descu- brir, como primera impresión, tres aspectos insólitos que configuran la ca- pilla.
La primera incógnita es la orientación del templo. El ábside no apunta hacia el este, como es precepto ortodoxo de las iglesias cristianas, sino hacia el sur. Este hecho da ya un sentido distinto a todo el edificio y advierte que todo lo demás que encontremos comportará, al menos, un rompimiento de la regla impuesta por el credo dominante.
Segunda incógnita: el torreón cuadrado que está adosado a la esquina SO de la capilla. Una escalera espiral interior permite subir por él ...al tejado de la ermita, que sólo tiene una espadaña construida para dos campanas que, por otro lado, pueden ser tañidas desde abajo. Se ha apuntado la posibilidad de que esta escalera del torreón diera acceso a una linterna funeraria -como sucede en Torres del Río, que estudiaremos luego-, pero no hay rastros de que haya existido nunca esa linterna en el tejado de Eunate. Nos encon- tramos, pues, ante una escalera que, al menos en apariencia, no conduce a ninguna parte. Permítaseme, al menos de momento, dejar en el aire esta incógnita. Más adelante la recogeremos de nuevo, y hasta es posible que entonces entreveamos más claramente su significado.
La tercera incógnita de bulto que nos plantea Eunate es su relativa y casi imperceptible irregularidad. Los ocho lados del polígono que configuran la capilla no son exactamente iguales. Y esta irregularidad se repite en el claus- tro exterior y en la tapia que rodea el templo y el claustro. En apariencia se trata de un error de los constructores, que acaso no fueron capaces de encontrar la armonía regular del octógono. Pero esta sospecha cae por su propio peso, precisamente porque la figura geométrica del octógono es, sin lugar a dudas, el problema más sencillo que plantea la geometría descriptiva. El terreno sobre el que está levantada la ermita es, por otra parte, lo sufi- cientemente llano como para no pensar en alguna dificultad de cimentación.
11. Los rostros sin boca o con la boca tapada se repiten a menudo tanto en la iconografía decorativa románica como en las figuras grabadas en las piedras de los monumentos megalíticos. En la ventana del ábside de San Pantaleón de Losa hay un rostro con la boca tapada. Y otros muchos rostros sin boca aparecen en los dólmenes bretones de Morbihan y en muchos de la península. Recuerdo un rostro muy significativo grabado en las losas interiores del dolmen de Soto (Trigueros, Huelva).
Si entramos en la capilla y volvemos la mirada a lo alto, veremos que la nervadura de la cúpula acusa claramente la misma irregularidad. El lado sur del octógono -el que corresponde al ábside- es ligeramente más ancho que los demás. El lado de su derecha -la dirección SO- es más estrecho. Pero hay una ligera regularidad, a pesar de todo. Una regularidad intencionada, que viene dada por el hecho de que esas nervaduras que parten de la cúpula y van a dar a los ángulos de la capilla, si se prolongan idealmente, cortarán con toda limpieza los ángulos exteriores de la capilla, y los ángulos de la colum- nata y hasta los ángulos de la tapia exterior, marcando una línea recta: una dirección.
Traslademos estas direcciones sobre el mapa y observemos hacia dónde apuntan en línea absolutamente recta.
La línea del ángulo NNE: a Zugarramurdi, el lugar donde secularmente se reunían las brujas del Baztán y danzaban en círculo en el sabath hasta que el tribunal del Santo Oficio organizó los procesos de Logroño a principios del siglo XVII (12). Los templarios vigilaban aquel punto desde su encomienda
12. No faltan autores -Louis Charpentier es uno de ellos- que apuntan la posibilidad de que el mismo claustro de Eunate, con su peculiar estructura en torno a la capilla, hubiera servido intencionadamente para efectuar en él danzas iniciáticas, paralelas a las danzas en círculo que practicarían las brujas de Zugarramurdi, lo mismo que las que se reunían para efectuar sus ritos de danza pagana en el recinto de los cromlechs de Berasategui, Arano u Oyarzun.
de Vera de Bidasoa.
La línea del ángulo ENE: a Lourdes, que ya era centro sagrado y núcleo mágico desde mucho antes de las apariciones marianas ortodoxas de Berna- dette Soubirous a fines del siglo XIX.
La línea del ángulo ESE: a la sierra aragonesa de San Saturnino, coronada por un monte, el Turbón, frecuentado tradicionalmente por las brujas del norte de Aragón. El lugar estaba vigilado por los templarios desde su forta- leza de Monzón, y por los monjes de San Benito desde los monasterios de Obarra, San Victorián y Alaón.
La línea del ángulo OSO: a la sierra de la Demanda y al monte sagrado de San Lorenzo, vigilado igualmente por los templarios desde su convento de Ucero (13), y por los benedictinos desde Valvanera, San Millán y San Quirce. La línea del ángulo ONO: me parece la más problemática en cuanto a su eventual intención. Sin embargo, parece significativo que la línea apunte directamente a la zona de santuarios prehistóricos de Cantabria, cuevas del monte Castillof y caverna de Altamira.
Línea del ángulo NNO: se dirige en línea absolutamente recta al santuario de San Miguel in Excelsis, en la sierra de Aralar, poblada de monumentos megalíticos que acusan la continuidad de cultos desde épocas distantes miles de años de la implantación del cristianismo.
En cuanto al ángulo sur, delimitado por las líneas SSE y SSO, plantea una doble posibilidad cuya solución es, en cualquier caso, significativa.
Si unimos con sendas líneas los ángulos de la capilla y el claustro, la inter- sección de ambas no tendrá lugar en el centro geométrico de la cúpula, sino exactamente en el centro de la entrada norte, formando allí un ángulo de 27º. Si, por el contrario, prescindimos de integrar el ángulo de la tapia exte- rior y centramos el vértice en la cúpula octogonal, las líneas pasarán por las esquinas del claustro y por las dos columnas interiores laterales del ábside de cinco lados, formando un ángulo de 36º que -lo vimos anteriormente- consti- tuye el módulo arquitectónico mágico adoptado por los templarios. Por otra parte, la diferencia de ambas angulaciones (9º) nos da igualmente una de las magnitudes cabalísticas usadas por el Temple. En ambos casos, la dirección dominante -nortesur- sigue la línea telúrica apuntada anteriormente, y con las restantes direcciones define la capilla de Eunate como un sextante cós- mico que marca una serie de emplazamientos mágicos de los que, en cierto modo, el pequeño templo es centro y punto de partida.
Pero esos centros mágicos contienen también un significado, un origen, una historia. Y creo que en Eunate están contadas sus circunstancias.