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3. CAPÍTULO III: Campo de acciones

3.4. Instituciones y agentes del campo

3.4.3. Estudiantes, la aceptación de presupuestos comunes

Los pretendientes que triunfan en la competencia clasiicatoria se incorporan al juego, ob- tienen un lugar en una organización de la academia, se convierten oicialmente en nuevos agentes del campo y se legitiman como integrantes de un grupo social que representa el estado virtual del trabajo (Lazzarato & Negri, 2001): los estudiantes. Superar esta competencia les permite acceder al

capital cultural del Diseño Gráico e incorporar y desarrollar las propiedades principales que son

78 Hay otros que no pueden dejar el sector, porque tienen barreras de salida muy fuertes, como las emocionales: muchos diseñadores no van a dejar su trabajo para dedicarse a otra cosa, porque ser diseñador es parte de su identidad. (Del Vecchio, 2015, pág. 102)

consideradas básicas para dar inicio a su trayectoria profesional y para participar en futuras com- petencias dentro del campo. Incorporación que requiere la inversión de su tiempo y de su capital cultural existente (Bourdieu, 1986). También pueden ser considerados estudiantes quienes ingresan

a la academia en procura de titulaciones de posgrado, no obstante me centraré en quienes triunfan en la competencia clasiicatoria para el pregrado de titulaciones profesionales, técnicas o tecnólo- gas en Diseño Gráico en Bogotá.

Cada una de las organizaciones de la academia genera un capital común del Diseño Grá- ico pero dependiendo del grupo al que pertenezcan se enfocan en desarrollar diferentes tipos de propiedades principales en los agentes para que compitan con agentes provenientes de otras organizaciones de la misma institución. Por ejemplo, el grupo académico de organizaciones pro- fesionales abandonó los enfoques del campo artístico, luego adoptó los del campo publicitario y inalmente procuró establecer una identidad y enfoques propios que no solo se fundamentan en la producción de imágenes sino también en el lenguaje. Aunque nau conservan algunas mutualidades con los campos artístico y publicitario. En la Universidad Nacional estas mutualidades intentaron desmontarse mediante la incorporación de docentes con experiencia como diseñadores gráicos y que abanderaban la causa de la disciplina80. Sin embargo la carencia de estabilidad y claridad en la

enseñanza hizo que surgieran otras representaciones de los propósitos de la disciplina:

La asociación del Diseño Gráico se daba con aquellas manifestaciones que hacían uso de las formas básicas, abstractas y geométricas o con la estilización geométrica de representaciones igurativas en colores o tintas planas, por lo general en alto contraste de blanco y negro. En rigor se entendía más bien como un estilo o forma de ilustrar que se adaptaba a las técnicas de impresión, propias de carteles, portadas y principalmente, del diseño de marcas, símbolos y sistemas de señales. (Chaparro S., 2012, pág. 32)

Esta y otras transformaciones permitieron ampliar y evolucionar el escenario institu- cional en el que los individuos adquieren los saberes necesarios, aceptan los presupuestos co-

80 Durante los años setenta en la Universidad Nacional se dieron debates en contra del capitalismo y el consumo, a los que se acusaba a la Publicidad de servir, y esto impulsó la desvinculación de docentes publicis- tas de la carrera de Diseño Gráico y la supresión del enfoque publicitario en su plan de estudios (Chaparro S., 2012, pág. 35)

munes del campo, conocen algunos de los principios de funcionamiento del juego (Bourdieu, 1980) y adquieren el habitus y las prácticas que los identiican como agentes del campo. En este

escenario institucional los estudiantes enfrentan relaciones de poder nuevas y diferentes a las experimentadas en su etapa escolar o su ámbito familiar, sus dos instituciones primarias. La nueva institución los obliga a enfrentar a otros estudiantes, sus nuevos competidores, mediados por la cuantiicación que realizan a su creatividad quienes allí poseen las posiciones dominan- tes: los docentes. Esta evaluación es una consideración numérica e igualmente subjetiva que se fundamenta en la objetivación de las relaciones, trayectorias y posiciones que haya ocupado el docente dentro del campo, es decir de sus conocimientos y experiencias. Una evaluación que el estudiante acepta como válida pero es susceptible de ser debatida a partir de las relaciones de poder particulares que él establezca con sus evaluadores y de las experiencias sociales que haya incorporado a su subjetividad gracias a su ser primario como consumidor y productor de infor- mación, ideas, imágenes y lenguaje. Un debate que probablemente es menos frecuente en otros campos, en especial en las ciencias exactas, donde la apreciación o creación subjetiva carece de la centralidad que goza en disciplinas como el Diseño Gráico. Esta relación entre subjetividad y objetividad perdurará en sus trayectorias y se convertirá en fundamento de pugnas con otros agentes del campo y de otros campos.

Sus atributos de productor y consumidor constituyen al estudiante como un ser pro- sumidor81, un lector activo de los objetos/productos que son creados en el campo del Diseño

Gráico y que son potenciados por el lenguaje. Nuevas propiedades principales que convier- ten a estos agentes en elemento constitutivo y a la vez objetivo de los productos ideológicos, porque su recepción es consumo y parte integral del producto al participar en su creación

(Lazzarato & Negri, 2001) y les permite asumir nuevos roles en el campo.

Además de la evaluación numérica a la que está sometido su trabajo subjetivo en la academia o dentro de los grupos a los cuales adhiere de manera voluntaria o a los cuales

81 Prosumidor: Concepto acuñado por Alvin Tofler en La tercera ola (1980), para referirse a la fusión entre funciones de producción y consumo. El concepto se ha hecho particularmente valioso para explicar el rol de quienes además de consumir los contenidos, de manera activa participan en su transformación y adaptación. Un ejemplo son los videos que algunos fans producen mezclando la música de sus artistas favoritos con escenas generadas a través de videojuegos o de interacciones en mundos virtuales (Buitrago Restrepo & Duque Már- quez, 2013, pág. 140)

pertenece, los estudiantes del campo se enfrentan entre sí por la distinción, sujetos como en cualquier otro grupo social a las lógicas del poder relacional82. También se enfrentan de

manera voluntaria en exposiciones y concursos estudiantiles a los que son convocados para tratar de alcanzar una meta consensuada. En estas competencias su subjetividad, potenciada por los conocimientos y experiencias estéticas y funcionales adquiridas hasta el momento, trata de objetivarse, visualizarse y distinguirse de las demás, tal y como sucede en el aula o en el taller, pero esta vez sujetos a metas, normas y evaluadores diferentes. A diferencia de las exposiciones, estos concursos se asemejan a los esquemas de competencia de la labor y le permiten al estudiante participar en una emulación de sus competencias. Algunas de estas dinámicas de concursos serán ampliadas en la siguiente sección.

Gracias a estas competencias académicas algunos estudiantes logran hacerse visibles en sus grupos e incluso en un sector del campo, llegan a establecer relaciones con agentes o grupos de las organizaciones de la labor y hasta consiguen desplazarse hacia ellas dando un prematuro salto entre instituciones. Este salto es un cambio de trayectoria y posición que los promueve y desclasa pero también los puede enfrentar a un estado de dominación, un tipo especial de mar- ginación promovido por el estado de la caliicación de sus saberes y por su ‘obligación’ como recién llegados de aceptar las reglas de juego establecidas para ellos en cuanto a salario, labores y la mercantilización de su experiencia. Un prematuro salto entre instituciones les permite exis- tir de manera simultánea en ambas instituciones y en algunos casos los instará a abandonar su institución de origen: la academia.

Esta no es la única forma en que un estudiante puede dar el salto entre institucio- nes, también puede ser promovido por sus relaciones al interior de subgrupos a los cuales pertenezca, como los grupos de trabajo o de investigación existentes en la academia, o por las relaciones de estos subgrupos o alguno de sus agentes mejor posicionados con alguna organización del campo. Además puede pasar a la academia o a la labor de otros campos partiendo de la academia hacia la labor o viceversa y pueden conducir al abandono del campo. Tampoco es la única forma en que un estudiante puede abandonar las organizacio- nes de la academia, ya que si no logra cumplir con las expectativas de rol que estas plan-

tean, puede ser conducido hacia las puertas de salida de la institución y en algunos casos incluso a las del campo.