La plenitud de la Edad Media es el nombre que algunos historiadores dan al periodo de la historia de Europa que ocupa los siglos XI al XIII, que para otros sería el comienzo de la Baja Edad Media. Terminaría en la crisis del siglo XIV o crisis de la Baja Edad Media.
La justificación de esa denominación es lo excepcional del desarrollo demográfico, económico, social y cultural de Europa en ese periodo. Esto coincide con un clima benigno (se ha hablado del "óptimo medieval") que permitió el cultivo de nuevos productos y el incremento de la producción agrícola.
Entre los acontecimientos más significativos de este período destacan:
• El cese de las invasiones bárbaras iniciadas en el siglo IX, húngaros y normandos están ya asentados e integrados en la cristiandad latina.
• Se desarrollan las cruzadas en el próximo oriente.
• La dominación angevina de Sicilia y el avance de los reinos cristianos en España (desaparecido el Califato de Córdoba) amenazan con reducir el espacio islámico a la ribera sur de la cuenca del Mediterráneo y el interior de Asia. • El modo de producción feudal se desarrolla sin encontrar de momento límites a su expansión (como ocurrirá con
la crisis del siglo XIV). La renta feudal se distribuye fuera del campo.
• Las ciudades y la burguesía crecen con el aumento de la demanda de productos artesanales y del comercio a larga distancia.
• Nacen y se desarrollan las ferias, así como se incrementan las rutas comerciales terrestres y marítimas. • Aparecen asociaciones de ciudades como la Hansa teutónica o Liga Hanseática.
• El Imperio Bizantino se mantiene entre el Islam y los cruzados, extendiendo su influencia cultural por los Balcanes. • El arte romántico y el primer gótico son protegidos por las órdenes religiosas y el clero secular.
• Las órdenes del Cluny y el Císter llenan Europa de monasterios. • El camino de Santiago articula España con Europa.
• Nacen las Universidades (Bolonia, París, Oxford, Cambridge, Salamanca, Coimbra).
• La escolástica llega a su cumbre con Tomás de Aquino, tras recibir la influencia del averroísmo.
• El derecho romano empieza a influir en los reyes, que se ven a sí mismos como emperadores en su reino.
• Los conflictos crecen a la par que la sociedad: herejías, revueltas campesinas y urbanas, la salvaje represión de todas ellas y las no menos salvajes guerras feudales son constantes.
La revolución de la agricultura
Entre los siglos XI y XIII se pusieron en cultivo nuevas tierras y se amplió la extensión de la superficie cultivada. Además se mejoraron los rendimientos agrícolas, gracias, sobre todo, a las innovaciones técnicas. Entre ellas destacan dos: el arado de vertedera, más pesado y con la reja metálica, que penetraba más profundamente en el suelo, y la rotación trienal de cultivos, que permitía alternar en una misma parcela cereales de invierno y cereales de primavera y reducir el barbecho a una vez cada tres años.
Otras innovaciones importantes fueron la collera, que permitió aumentar la fuerza de tracción de los caballos, y la herradura metálica, que protegía mejor los cascos de los animales. Poco a poco el caballo sustituyó al buey como animal de labranza y de transporte.
La explosión demográfica
La población europea creció con rapidez entre el siglo XI y principios del siglo XIV, y pasó de 42 millones en el año 1000 a 73 millones en 1300. Ello fue posible porque los mayores rendimientos agrícolas permitían alimentar a un número de habitantes cada vez mayor. Además, gracias a la mayor prosperidad económica, la gente no moría tan joven, a la vez que aumentó el número de hijos por familia.
El incremento de la población empujó a muchos campesinos a emigrar a otras regiones en busca de nuevas tierras, lo que, a su vez, estimuló la producción agrícola. Fue el caso sobre todo de los colonos alemanes, que se desplazaron hacia el este de Europa, o el de los repoblados cristianos que ocuparon las tierras conquistadas a los musulmanes en la península ibérica. La colonización agrícola se extendió a zonas hasta ese entonces incultas, como las marismas y tierras pantanosas, los bosques y las faldas de las montañas. Incluso en algunas regiones, como los Países Bajos, se ganó terreno al mar mediante la construcción de diques y canales.
La artesanía
El incremento de la producción agrícola aumentó el poder adquisitivo de los campesinos y produjo una mayor demanda de productos manufacturados. La artesanía y la incipiente industria, asentada en las ciudades, alcanzaron un notable desarrollo. La industria más desarrollada fue la textil (paños de lana, sedas), seguida de la artesanía, del curtido, la herrería, la zapatería, sastrería, cerámica, carpintería, etc.
Los artesanos formaron corporaciones de oficios, los gremios, para defender los intereses de sus miembros, garantizar la correcta distribución de las materias primas, la perfección de la obra acabada y su adecuada comercialización. Cada oficio tenía diferentes escalones, por los que todos debían pasar: maestros, oficiales y aprendices. Los maestros presidían las corporaciones, solo ellos podían ser jurados (directores por un año de cada corporación), eran dueños de los talleres y de las herramientas y por lo tanto, quienes recibían los beneficios.
Los oficiales trabajaban en los talleres de los maestros, por un salario, y los aprendices se alojaban en casa del maestro, aprendían del oficio, pero no recibían salario.
Alcanzar el grado maestro se fue haciendo cada vez más difícil, a causa del temor de las viejas familias de maestros a perder sus privilegios: el aspirante tenia que realizar ante un jurado una "obra maestra" y poseer medios económicos como para crear su propio taller.
El desarrollo del comercio
Debido al excedente agrícola producido por las innovaciones tecnológicas y al desarrollo artesanal, se produjo una reactivación del comercio.
En el Mediterráneo, las ciudades italianas habían mantenido vivo el comercio marítimo, relacionándose con el ámbito musulmán y bizantino. Las cruzadas intensificaron ese comercio, basado en mercancías caras, como las especies, el azúcar y otros productos de lujo. Los mares del norte de Europa constituyeron otro importante foco mercantil. Las ciudades flamencas, como Gante, Brujas e Yprés, establecieron un rico comercio con la lana inglesa. Más al Norte, las ciudades del Báltico, sobre todo Lübeck, se beneficiaron del gran mercado ruso.
El transporte terrestre se realizaba a lomo de animales, mientras que el fluvial (Danubio, Ródano, Rhin, Sena) se utilizaba para mercancías baratas y pesadas. El transporte marítimo se vio favorecido por el empleo de nuevos barcos (coca hanseática, galera veneciana) y por el uso de la brújula y el timón de codaste.
El comercio en tierra tuvo dos manifestaciones principales: los mercados locales y las ferias. Las ferias de champaña enlazaron el ámbito comercial flamenco con el italiano.
• Consecuencias
El desarrollo mercantil intensificó la industria y la circulación monetaria. El gros de plata fue sustituido por la moneda de oro. Con el auge del comercio surgieron sociedades de mercaderes, como las "guildas" y las hansas en el norte de Europa, o las "commenda" y "societas maris" en el Mediterráneo.
El renacimiento urbano
Después de una etapa de profunda decadencia, a partir del siglo XII comenzó a renacer en occidente la vida urbana. Las ciudades se desarrollaron como consecuencia del auge económico, en general, y, sobre todo, del desarrollo artesanal y comercial. Estas ciudades, unas veces de nueva creación, otras asentadas en antiguas ciudades de la época romana, se llamaron Burgos y sus habitantes, burgueses. Las ciudades estuvieron en un principio bajo la jurisdicción del señor en cuyos dominios se asentaban. Pero los burgueses exigían nuevas libertades y luchaban, a veces de forma violenta, por conseguir la "carta comunal" o "carta de franquicia", que les concedía el derecho a gobernarse por sí mismos, sin intromisión del señor. Las ciudades italianas y alemanas fueron las que lograron una mayor autonomía municipal; en Inglaterra y en Francia, los reyes utilizaron el poder de los burgueses en su propio beneficio, apoyándose en ellos para luchar con sus principales enemigos: los nobles feudales y el excesivo poder temporal de la Iglesia.
La ciudad, el burgo, se gobernaba a través de un Consejo, representante de todos los burgueses. El consejo decidía cuestiones como el pago de impuestos (en sustitución de los derechos señoriales de la etapa feudal, los burgueses pagaban impuestos públicos), el aprovisionamiento, la defensa o la organización del mercado. Los magistrados eran los encargados de que se cumplieran las decisiones del Consejo y de mantener la paz ciudadana.
En un primer momento todos los ciudadanos tenían iguales derechos y todos elegían el Consejo o podían formar parte de él; poco a poco surgió un patriciado urbano, integrado por los burgueses enriquecidos por la industria o el comercio, los representantes de las profesiones liberales (médicos, escribanos, notarios) y los caballeros rurales, cuya riqueza estaba en el campo pero residían en la ciudad. De este modo las formas de gobierno democráticas iniciales fueron sustituidas por un gobierno aristocrático.
Parte del as revueltas sociales del siglo XIV estuvieron provocadas por el abuso de poder de la minoría acomodada.