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Exploración de fuentes primarias y secundarias

El trabajo con la bibliografía estuvo signado por algunas particularidades que vale la pena comentar en cuanto a su producción.

1) En líneas generales, la producción de conocimiento sobre la Costa Atlántica está basada en el estudio de acontecimientos, instituciones y “grandes hombres”, donde los individuos (y su capacidad de agencia) quedan invisibilizados bajo la sombra de las estructuras sociales y sus condicionamientos.

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En función de los intereses argumentativos de este libro, la revisión de fuentes primarias y secundarias apuntó a evidenciar la participación que tuvo la población miskitu en la construcción de su propia historia, según el territorio que ocupaba, priorizando sobre todo la región de estudio.

2) El conocimiento riguroso acumulado sobre los miskitu en los últimos 30 años, está disperso en distintos lugares de Nicaragua y en diferentes universidades del mundo. En el primer caso, la mayoría de la información ha sido generada por cientistas sociales que, o trabajan para ONGs u organismos internacionales donde hacen diagnósticos, evaluaciones y análisis sobre temas coyunturales, cuyos informes finales difícilmente se difunden fuera de la red específica de su trabajo; o han publicado en libros o revistas (como Wani, Encuentro o Envío) donde no siempre dan cuenta de un diálogo intertextual sobre los datos ya obtenidos por otros. En el segundo caso, la mayoría de las investigaciones académicas provienen de estudiantes o profesores de distintas universidades del mundo (Costa Rica, México, EE.UU., Canadá, Inglaterra, Austria, España, Suecia y Alemania principalmente) que eligen la Costa Atlántica para hacer trabajo de campo. Lamentablemente, buena parte de esa información nunca vuelve a Nicaragua (y tampoco hay garantía de que circule entre los países) y las copias que sí quedan en el Cidca (Centro de Investigaciones y Documentación de la Costa Atlántica) o en el Ihnca (Instituto de Historia de Nicaragua y Centro América), poca gente sabe que existen, y por ende, tampoco suelen integrarse a la información que circula sobre la realidad de la región. Por esto, es importante fortalecer los mecanismos de divulgación de dichos estudios.

3) Además de esa dispersión, y sin que esa sea la única causa, hay situaciones donde resulta clara la falta de un diálogo intertextual entre las investigaciones, lo que ha producido un conocimiento con recorridos desfasados. Permítaseme mencionar un ejemplo paradigmático. Hace unos años el departamento de historia de la UNAN-Managua (Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua) editó un libro con un conjunto de artículos sobre “la historia de la Costa” (Romero, 2007) elaborados especialmente para la ocasión por profesores del recinto, antropólogos incluidos. Llamativamente, en ninguna parte del texto se citan o se comentan los trabajos de Karl Offen —quizás el investigador contemporáneo más importante sobre la etnohistoria miskitu entre 1600 y 1850— quien ya había cuestionado seriamente algunas de las ideas que el libro repetía como verdaderas, sin ningún “costo académico”5.

5 Aunque dos de sus trabajos (2002a y 2005) ya habían sido publicados en la revista Wani, que es conocida por todos. Por ello es tan llamativa esta falta de referencias cruzadas, pues es posible imaginar que, pese a todas esas dificultades, se podría haber conseguido el resto de sus publicaciones de la misma manera que hice yo, siendo un mero estudiante.

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Partiendo de los tres puntos anteriores se puede sostener que no existe un campo científico medianamente consolidado en cuanto al estudio de la Costa Atlántica y la población miskitu dentro de Nicaragua6. Esto significa que no hay espacios de investigación que puedan dar cuenta de un proceso de revisión, articulación y crítica de las principales ideas que se han producido sobre la región desde dentro y fuera del país —un vacío por cierto tan importante como poco sorprendente, habida cuenta de que muchas de las investigaciones clave se han publicado en otros países o están en bibliotecas de universidades extranjeras.

Advirtiendo este panorama, me volví consciente de que no contaba ni con el tiempo ni con los recursos para efectuar semejante tarea de identificación exhaustiva de publicaciones y de síntesis/revisión de sus contenidos. Aun así, en la medida de lo posible traté de conseguir algunos textos que no estaban en el país y que por diversas referencias parecían relevantes, e hice lecturas cruzadas de varios artículos sobre los mismos temas, a fin de pasar en limpio la información potencialmente utilizable. A este respecto sólo puedo decir que cada párrafo de esta tesis se escribió a conciencia, en lo que hace a ponderar acuerdos y desacuerdos con los análisis previos consultados.

Por otro lado, al desconocer la trayectoria de las publicaciones de historia en Nicaragua, la búsqueda bibliográfica implicó desandar el camino de las referencias citadas en los textos más representativos, a fin de constatar —a partir de la disponibilidad de los documentos originales— la potencialidad de dicha herencia y la confiabilidad de las conclusiones. En la mayoría de los casos los primeros autores mencionados (de finales del siglo XIX e inicios del XX) habían sido reproducidos sin cuestionamientos, como si el hecho de referenciar textos antiguos agregara un valor de verdad per se.

Para hacer la exploración de las fuentes disponibles se visitaron las siguientes instituciones: Cidca-UCA, en sus oficinas de Managua y Bilwi; la biblioteca Uraccan-Bilwi (Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense); la biblioteca del Banco Central de Nicaragua “Roberto

6 Grosso modo podemos decir que la formación de un campo científico, (y dentro de este campo distintas sub especializaciones, como por ejemplo la carrera de antropología / estudios de etnicidad en Argentina / estudios étnicos sobre los mapuche / estudios étnicos sobre los mapuche en Neuquén) se construye a través de universidades, centros de investigación, becas, publicaciones monitoreadas, congresos y una cantidad de profesionales que desarrollan trabajo académico, lo que supone antes que nada una discusión de ideas a partir de observaciones empíricas. Esta polifonía —con su competición por recursos materiales y simbólicos de por medio— crea un marco de confiabilidad, todo lo relativo que se quiera, sobre el tratamiento de los datos y facilita la identificación pública de las referencias autorizadas en cada materia. Estos dos aspectos, que resultan clave sobre todo cuando se inicia una investigación, están ausentes en Nicaragua.

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Incer Barquero”; y el Ihnca (Instituto de Historia de Nicaragua y Centro América)7 . También el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, las oficinas de Inafor (Instituto Nacional Forestal) y Marena (Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales) en Bilwi, el Gobierno Regional de la RAAN, y las ONG Pana-Pana y Masangni. Cabe mencionar que las instituciones de gobierno no siempre me proporcionaron la información solicitada, ya sea porque desconfiaban del uso que pudiera hacer de la misma, o porque no estaba sistematizada y acaso les daba pereza hacerlo, o simplemente porque no la tenían. Además de la bibliografía citada al final de la tesis, se consultaron también mapas, censos y títulos de propiedad.

A decir verdad, los documentos sobre Sangnilaya producidos por las ONG locales no me fueron de gran utilidad, ya que sus contenidos, imprecisos y generales, estaban más asociados a los requisitos hegemónicos impuestos por las instituciones que financian “proyectos de desarrollo”, que a la trama de motivos y perspectivas de los propios actores. Consultores, técnicos y promotores han demostrado una habilidad especial para “conducir”, sin que se note, las discusiones en grupos focales y los análisis FODA, y presentar los resultados con las fotos de rigor como “la visión de la comunidad”; en el mismo tono la población ha colaborado activamente, aprendiendo a decir lo que se quiere escuchar y a callar lo que no quieren que se sepa. Una dinámica un tanto perversa que, aunque no se analiza en esta tesis, se comenta sólo a fin de explicar por qué no se usaron dichos materiales como referencia. Cabe destacar que no existen investigaciones etnográficas previas sobre Sangnilaya.

Metodológicamente, una de las preocupaciones que recorrió la escritura de este libro fue lograr rigor y profundidad en los temas centrales y al mismo tiempo hacer un esfuerzo —conceptual y lingüístico— por escribir de manera concisa, a fin de brindar una imagen panorámica sobre el tema en la menor cantidad de páginas. Espero haber logrado ese propósito.

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