El 4 de abril de 2003, los diarios de E stados U n id o s in fo rm a ro n del ca so del cabo p rim ero José G u tiérrez, de veintisiete años, que m u rió d u ran te u n a batalla de tanques en las afueras de U m m Q a sr en Irak, el 21 de m arzo de 2003 (Weiner, 2003). El cabo G u tié rre z era u n inm igrante in d o cu m en tad o de G uatem ala. E ra u n huérfano que había llegado a los E stados U n id o s p o r m edios clandestinos y que ingresó en los M arines en C alifornia. Su caso no es de n in g ú n m odo inusual: más de una d o ce na de inm igrantes legales e in d o cu m en tad o s -p rin c ip a lm e n te de M éxico y A m érica C e n tra l- que eran m iem bros de las fuerzas arm adas estad o u nidenses destinadas en Irak, han perd id o la vida desde m arzo de 2003. Se estim a que un o s 37.000 inm igrantes sirven en las fuerzas arm adas de E stados U n id o s, rep resen tan d o alred ed o r del 3% de la población m ili tar activa (Sw arns, 2003). Sus tristes historias llevaron a legisladores ta n to conservadores com o liberales a p ro p o n e r pro y ec to s de ley que, a p ro bados de m anera apresurada, o to rg a b an a ellos y en algunos casos a sus m ujeres e hijos la ciudadanía p o stu m a. A lgunos sugirieron que se debe o to rg ar inm ediatam ente la ciudadanía a los inm igrantes q ue ingresan en las fuerzas arm adas, m ientras que o tro s p ro m o v ie ro n la reducción del actual p e río d o de espera para el o to rg am ie n to de la ciudadanía a quienes ingresan en las fuerzas arm adas de tres a dos años.
Esta no es de ninguna m anera la prim era vez q ue inm igrantes ingre san en el ejército de E stados U n id o s. Sin em bargo, co n la abolición del servicio m ilitar o b lig ato rio universal, el ingreso en el ejército se ha co n -
vertid o en una vía «Ir ascenso social p .n.1 .1 1 1 1 . 1 1 1 1 id.nl de mu-.'.m 1 • • ■ lí gales c in d o cu m en tad o s di- bajos ingresos. Asi leñem os el 1 a to peí 1 1 1 1 b a d o r de individuos q u e m ueren p o r 1 1 1 1 país q ue les niega el d e te c h o de v o to , es decir, en el caso de que sean residentes p erm an en tes legales es p e ra n d o «naturalizarse»; y si so n m ig ran tes in d o cu m en tad o s, com o fue el caso del cabo G u tié rre z , ni siquiera tien en d erech o a o b te n e r una licencia de c o n d u c ir o a b rir u na cu en ta bancaria.
L os ap resu rad o s esfuerzos de los legisladores estad o u n id en ses p o r re sp o n d e r a estas situaciones anóm alas e in tu itiv am en te injustas son in dicativos de la c o n fu sió n en to rn o de las líneas divisorias e n tre te rrito rialidad, soberanía y ciudadanía q ue este lib ro ha in te n ta d o aclarar. Los q ue hacen el sacrificio ú ltim o p o r el p u e b lo d em o crático d a n d o su vida p o r él n o siem pre so n m iem b ro s en firm e. Es m ás, a algunos se les pide q ue m ueran p o r u n país que les niega el d erech o de v o ta r resp ecto de las m ism as leyes qu e les o rd e n a n to m a r las arm as c o n tra o tro p u eblo. A diferencia de lo q ue sucede en la U E , la desagregación de la in stitu ción de la ciu d ad an ía en los E stados U n id o s n o resulta en derech o s de v o to p ara residentes legales, ni en el nivel local ni en el m unicipal. Pese a ser la m ay o r n ación de in m igración en el m u n d o , la co n cep ció n esta d o u n id en se de ciu dadanía se ha m a n te n id o llam ativam ente u n itaria en cu an to a o to rg a r derech o s políticos, al hacer que la «naturalización» sea u n a p re c o n d ic ió n para ten er v o z política. E sta po lítica se defiende generalm ente co n el a rg u m en to de que, d ad o que el o to rg a m ie n to de ciudadanía a m igrantes legales es b asta n te abierto, tra n sp a re n te y rá p i do en los E stad o s U n id o s, no es in ju sto h acer que la a d q u isició n de ciu dadanía sea u n a p re c o n d ic ió n p ara te n e r v o z política (véase el in te r cam bio de M o to m u ra , 1998 y T ichenor, 1998).
P ero esta defensa n o resp o n d e a los hechos co ncretos: actualm ente h ay según se estim a 7 m illones de in m ig ran tes in d o c u m e n ta d o s en los E stad o s U n id o s, m u ch o s de los cuales so n m iem b ro s activos y c o n tri b u y en tes de la fu e rz a laboral en establecim ientos agropecuarios, h o sp i tales, hoteles y ce n tro s de salud; o tro s envían a sus hijos a la escuela, es tán activos en la co m u n id a d y en las direcciones de escuelas. El estatu to de ser u n in m ig ra n te in d o cu m en ta d o n o significa n o te n e r v o z alguna. Sin em bargo, estos individuos, q ue p u e d e n aten d er en hospitales com o enferm eros u o rd en an z as, tem en enferm arse y necesitar aten ció n h o s pitalaria. N o te n e r papeles en o rd e n en n u estras sociedades es u n a fo r m a de m u erte civil.
Las causas de su «ilegalidad» p u e d e n variar, desde fallas y errores b u ro crático s ilógicos, hasta sus in te n to s desesperados p o r escapar de sus países de o rig en p o r m edio de co n trab an d istas c o n o cid o s com o «coyotes». El e sta tu to de ilegalidad n o im p o n e al o tro el carácter de fo-
I .(Sin ii. < l.i i ,tl lie lili . m' m i i il i 11, mi i|ll'il r i leilti H i .11 n n tlr l.r. |'i u 11 i'.is ilc inciii pin .ii ii'm li'i’ jl p ii i i n n n i i l i .i l .i los inmigi a n lis i i id m u m entados.
M ientras el esta tu to de in m ig ian te in d o cu m en tad o sig n iliia l.i m u erte civil y el si leticia m iento político, la Ialta de voz política para li >■■ residentes perm anentes legales significa su efectiva alienación. I ln mi m ero creciente de in d iv id u o s desea re te n e r la ciudadanía d o b le o vivii en u n país a largo plazo, sin abdicar de su nacionalidad original. I Iacei que la v o z d em ocrática dep en d a del e sta tu to de nacionalidad sol,unen te, com o lo hacen las leyes de E stados U n id o s, choca con la realidad de la com pleja in terd ep en d e n cia de las vidas de los p u eb lo s p o r sobre l.r. fro n teras y los te rrito rio s. M ientras q ue E stad o s U n id o s se ha m am e n id o im p e rté rrito ante los r e d a m e s - d e f a d jita r la d o b le ciudadanía, países com o M éxico) y la R epública D om inicana^perm itcn que sus po blaciones en gran m edida d iasporizadas retengan ciertos d erech o s de ciudadanía, in clu so .v o tar en elecciones locales y nacionales y, en el i a so de la R epública D o m in ican a y C o lo m b ia , hasta p erm iten prcseiii.u can d id atu ra y o c u p a r cargos electivos. E n to d o el sudeste asiático, la India y A m érica latina, |a «ciudadanía, flexible^ (O n g , 1999) está 617101 giendo com o la norm a.
E stos desarro llo s em píricos so n n o solo indicativos de tendencias hacia la desagregación de la ciudadanía; lo reco n o zcan o no los legisla dores d em ocráticos, tam bién p ren u n cian tran sfo rm acio n es de sobcra nía dem ocrática. La soberanía d em ocrática se basa en tres ideales mu m ativos:\el p u eb lo es ta n to el a u to r co m o el su jeto de las ley es; el ideal de u n dem os unificado y la idea de u n te rrito rio en cerrad o en sí m isino y au tó c to n o sobre el que g o bierna el dem os. H e so sten id o en to d o este lib ro que los dos ú ltim os ideales son indefendibles ta n to p o r m otivos n o rm ativ o s co m o p o r razo n es em píricas. La unidad del dem os debería enten d erse no co m o algo d ado y arm o n io so , sino m ás bien co m o un p ro c e so de a u to c o n stitu c ió n , a través de luchas m ás o m en o s conscien tes de in clu sió n y exclusión.
A dem ás, el ideal de la autosuficiencia territo rial choca co n la trem en d a in terdependencia de los pueblos del m u n d o , proceso qu e ha sido ace lerado p o r el fen ó m en o de la globalización. El surgim iento del derecho internacional y la disem inación de las norm as de derechos h um anos in ternacionales son p rocesos que acom pañan la extensión de la globaliza ción. A l increm entarse la interd ep en d en cia económ ica, m ilitar y c o m u nicativa’ al intensificarse el tu rism o y la m ovilidad a través de las fro n teras, aparece u n cu erp o de norm as y reglam entos p ara gob ern ar la actividad de la sociedad civil internacional. La visión tradicional, que basa la legitim idad del d erecho in ternacional solo en tratad o s entre los
estados soberanos ya no es adecuada p ara entender las com plejidades legales de la sociedad civil global. Ju n to con la obsolescencia de este m o delo, debe descartarse tam bién el ideal de la autoctonía territorial.
El co razó n del au to g o b iern o d em ocrático es el ideal de la a u to n o m ía pública, a saber, el p rin cip io de q ue quienes están sujetos a la ley tam bién deberían ser sus autores. ¿C ó m o p u e d e n reconfigurarse la voz dem ocrática y la au to n o m ía pública si dejam os de lado las ideas fallidas de hom ogeneidad del p u eb lo y au to cto n ía territorial? ¿Se puede org a n iz ar la representación dem ocrática de m o d o que trascienda la confi guración del E sta d o -n a c ió n ? 1 A lo largo de este lib ro he sugerido que la nueva reconfiguración de la voz dem ocrática da surgim iento a m o dos de ciudadanía subnacionales ta n to co m o transnacionales. D e n tro de la U n ió n E u ro p ea en particular, hay u n re to rn o a la ciudadanía en la ciudad y en instituciones transnacionales de la U E . La «ciudadanía fle xible», en p articu lar en el caso de los países centroam ericanos, es o tro in ten to de este tip o p o r m ultiplicar la v o z y los sitios p ara el ejercicio de la ciudadanía dem ocrática.
P ero lo que to d o s estos m odelos tienen en com ún es que retienen el p rin cip io de m em bresía territo rial co m o base de la representación. Se trate de la residencia en ciudades tales com o A m sterdam , L ondres o F ra n k fu rt, o la doble ciudadanía entre M éxico, El Salvador, la R ep ú b li ca D om inicana y E stados U n id o s, el m o d elo de representación d em o crática que he ad o p tad o im plícitam ente depende del acceso, la residen cia y la eventual perten en cia d e n tro de u n te rrito rio circunscrito.
P o r cierto q ue son posibles m odelos no basados en lo territorial: u n o n o pued e re p resen ta r algún in d ividuo o u n g ru p o de individuos en v irtu d de la id en tid ad lingüística, la herencia étnica (tal com o lo p ro p u so O tto B auer2 p ara las nacionalidades de la E u ro p a m edia y central luego de la P rim era G u e rra M undial), la afiliación religiosa, actividades profesionales e intereses afectados. La representación p u e d e darse si guiendo m uchos lincam ientos fuera d e la residencia territo rial. El p rin cipal discurso de legitim idad, que sostiene que todos los afectados p o r las consecuencias de la ado p ció n de u n a n o rm a deben ten er v oz en su articulación (véase la In tro d u cció n ), p o r cierto lleva a la m ultiplicación de los sitios de rep resen tació n y particip ació n discursivas. P o r ejem plo, la com unidad de aquellos afectados p o r la caída de lluvia ácida abarca personas a u n o y o tro lado de la fro n tera canadiense-estadounidense y u ne a estos individuos p o r intereses, preocupaciones y actividades co m unes. La globalización, en la m edida en que increm enta tan to la in tensidad com o la interconexión de las acciones hum an as alred ed o r del m u n d o , resulta en la creación de nuevos sil ¡os y nuevas lógicas de re p resentación.
Sin em bargo, hay un vínculo crucial entre el au togobierno dem ocní tico y la representación territo ria l. Precisam ente p o rq u e las d em o cracias prom ulgan leyes que se sup o n e que obligan a quienes las a u to rizan legítim am ente, el alcance de la legitim idad dem ocrática no puede ir más allá del dem os que se ha circunscrito com o pu eb lo en u n territo rio dado. Las leyes dem ocráticas requieren cierre precisam ente p orque la representación dem ocrática debe ren d ir cuentas a u n pu eb lo especí fico. La legislación im perial, en cam bio, era em itida desde un cen tro y era obligatoria hasta d o n d e se extendía el p o d e r de ese cen tro para con tro la r su periferia. L os im perios tienen confines; las dem ocracias tienen fronteras. N o veo m anera de co rta r este n u d o gordiano qu e vincula l.i territorialidad, la representación y la v oz dem ocrática. P o r cierto que existen instituciones representativas basadas en o tro s principios y ile berían proliferar.
E n un a dem ocracia que funcione bien habrá diálogo contencioso, una serie de iteraciones cuestionadas, en tre el dem os y o tro s cuerpos representativos, respecto de los lím ites de su jurisdicción y autoiui.nl Si bien ninguna instancia d e n tro de la separación de pod eres p u n le ir clam ar para sí la au to rid ad últim a, todas las dem ocracias deben reí mui cer algunas instancias que tienen la últim a palabra. Pero, com o en el i .1 so de las decisiones de la C o rte C o n stitu cio n al alem ana que analizam os en el capítulo anterior, la finalidad n o significa irreversibilidad <» inl.ili bilidad. El diálogo com plejo entre los representantes dem oci atii'.unen te electos del pueblo, el p o d e r judicial y o tro s actores civiles y políticos es u n proceso sin fin de iteraciones com plejas y contenciosas. 1 )otiiro de tales diálogos, el dem os dem ocrático puede reco n stitu irse incorpo rando grupos sin v oz o dando am nistía a m igrantes indocum entados. P ero, si bien el alcance de la au to rid a d de las leyes pued e ser alterado reflexivam ente, es inconcebible que la legitim idad dem ocrática pueda sostenerse sin alguna dem arcación clara entre aquellos en cuyo nom ln c han sido aprobadas las leyes y aquellos para quienes las leyes 1 1 0 mui obligatorias.
¿P o r qué sostuvo K ant que u n gobierno m undial sería una •• 1 1 1 0 1 1 . 1 1 quía universal» y u n «despotism o desalm ado»? El m odelo de M ontes quieu de gobierno político puede haber cum plido aq u í un papel ([1748] 1965, I: 19-28; II: 10-11). M ontesquieu sostuvo que los impe rios eran com patibles con vastos territo rio s, m ientras que las repúhli cas requerían países de tam año m oderado. I'.n los im perios, solo uno es libre y el resto obedece; en las repúblicas to d o s son libres. ( 1 1.m ío mas extenso el territo rio , ta n to más débiles serían las in teu o n esio m . un individuos y tan to más indiferentes sci u n respecto <L lo que les tm u > .1 los dem ás. En el lenguaje co n tem p o rán eo debem os dei 11 que des ip.i
rocería el interés p o r la v oz dem ocrática ta n to co m o la solidaridad con o tros.
La in tu ició n de que puede h a b e r u n vínculo crucial entre el tam año del te rrito rio y la fo rm a de g o b iern o es antigua en la h isto ria del p e n sa m iento p o lítico occidental y y o la acepto. A diferencia de los c o m u n i tarios y los nacionalistas liberales, sin em bargo, que ven este vínculo com o basado p rim o rd ialm en te en u n lazo cu ltu ral de identidad, me in- Icresa la lógica de la rep resentación dem ocrática que requiere cierre para m antener la legitim idad dem ocrática. P o r cierto la identificación y
la solidaridad tien en su im portancia, p ero debe canalizarse a través de vínculos dem ocráticos y n o rm as constitucionales. E n el espíritu de
K a ni, p o r ta n to , me he p ro n u n c ia d o p o r el universalism o m oral y el fe deralism o cosm opolita. N o m e he declarado p artid aria de fronteras
iibiertas sino porosas-, he arg u m en tad o a favor de derechos de prim era adm isión para refugiados y solicitantes de asilo, p ero he aceptado el de- i echo de las dem ocracias a reg u lar la transición de la p rim era adm isión a la plena m em bresía; tam bién he arg u m en tad o en favor de su b o rd in ar las leyes q ue g o b iern an la n atu ralizació n a las norm as de derechos h u m anos y rechazado el d erecho de u n p u eb lo so b eran o a no p e rm itir la naturalización e im pedir la eventual ciudadanía de forasteros en su m e dio. Para algunos, estas p ro p u estas van dem asiado lejos en dirección de un co sm o p o litism o sin raíces; p ara o tro s no van lo suficientem ente le
los ( á eo que la m ejo r m anera de a b o rd ar la m em bresía po lítica en el am anecer de u n nuevo siglo es aceptando el desafío de visiones m o ra
les y co m p ro m iso s políticos en co n trad o s, sugerido p o r u n o de los le mas del Im m igrant W o rk ers’ F reed o m Ride: « N in g ú n ser h u m an o es ilegal ■■ (N u e v a Y ork, 4 de o ctu b re de 2003). E ste lib ro ha in ten tad o re conciliar la visión q ue inspira ese p rin c ip io con las necesidades in stitu - i lonales y norm ativas de la dem ocracia, com o u na fo rm a de gobierno basada en la au to n o m ía pública, a saber, que los q ue estén sujetos a las
l eyes tam bién sean sus autores.
N otas
Introducción
1. S tephen K ra sn e r (1999) ha ex p resa d o escepticism o resp ec to d e la d o m in an cia h istó rica de este m o d elo , p e ro y o creo q u e n o está cu estio n ad a su fu erz a n o rm a tiv a en el o rd e n am ien to de relaciones interestatales.
2. E jem p lo s de esto incluirían c u e rp o s d e tra ta d o s de la ONU bajo el C o n v e n io In te rn a cional so b re D e re c h o s C iviles y Políticos, el C o n v e n io In tern ac io n a l so b re D e re c h o s E c o n óm icos, Sociales y C u ltu rales, el C o n v e n io so b re la E lim in ació n de T odas las F o rm a s de D isc rim in ació n Racial, el C o n v e n io so b re la E lim in ació n de T odas las F o rm a s d e D isc ri m inación C o n tr a las M ujeres, el C o n v e n io C o n tr a la T o rtu ra y O tro s T rato s o C astigos C rueles, In h u m a n o s o D eg rad an tes y el C o n v e n io so b re los D erech o s del N iñ o (N eu m an , 2003). El estab lecim ien to de la U n ió n E u ro p e a ha sido aco m p añ ad o p o r u n a C a rta de D e rechos F u n d am en tales y la fo rm ació n d e u n a C o r te E u ro p e a de Justicia. E l C o n v e n io E u ro p e o p ara la P ro te c c ió n de D erech o s H u m a n o s y L ib ertad es F u n d am en tales, q u e incluye a estados q u e n o so n ta m b ié n m iem b ro s d e la U E , p erm ite q u e las d em an d as d e c iu d ad a nos d e estados a d h erid o s sean escuchadas p o r u n a C o rte E u ro p e a de D e re c h o s h u m an o s. Se ven d esarro llo s paralelos en el co n tin e n te am erican o a través del establecim iento del Sis tem a In tc ra m e ric a n o p a ra la P ro te c c ió n d e D e re c h o s H u m a n o s y la C o rte In teram erican a d e D é rech o s H u m a n o s (Jacobson, 1997: 75).
3. D u ra n te los juicios de N u re m b e rg , se u tiliz ó la ex p resió n «crím enes c o n tra la h u m a nidad» para referirse a crím enes co m e tid o s d u ra n te conflictos arm ad o s internacionales (N acio n es U n id as, 1945: A rt. 6 [c]; véanse R a tn e r y A b ram s, [1997] 2002: 26-45; Schabas, 2001: 6-7). In m ed iatam en te después d e los ju icio s de N u re m b e rg , se in c lu y ó el genocidio c o m o crim en c o n tra la h u m an id ad p ero se lo m a n tu v o co m o algo d istin to , d e b id o a su p r o pio r s u u i t o juM H diaional, q u e fue co d ificad o en el artículo II de la C o n v e n c ió n so b re la
P revención y C a stig o del C rim e n de G e n o c id io (1948). E l genocidio es la destru cció n co n s ciente y v o lu n taria d e la fo rm a de vida y existencia de u n a colectividad sea a través d e actos