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El final de un vacío: reaparecen los asentamientos arqueológicos (300/200 calANE – 300 calNE)

Durante el s. III/II calANE, la ausencia de datos arqueológicos que caracteriza el I Milenio antes de nuestra en el Parque Nacional empieza a desvanecerse. Los trabajos de prospección del año 2010 permitieron identificar un recinto de habitación en el circo de Saboredo, en la cabecera del valle de Ruda. Su datación se sitúa probablemente en el s. II calANE, aun- que una serie de imprecisiones en la curva de calibración del Carbono 14 en este período complica asegurarlo de forma categórica y podría situarse en un período ligeramente más extenso. De forma similar sucede con otro vestigio de esta época identificado en el vall de Monestero, en el área nuclear del Parque. Se trata de los restos de un horno abierto muy similar al localizado en el cercano valle de Baiasca y que se vincula a la explotación del mi- neral de hierro. Su cronología es muy parecida a la de la construcción de la zona de Mones- tero. Los restos arqueológicos con una datación posterior al cambio de era son, en cambio, más frecuentes. Su número aumenta especialmente a partir del s. II calNE y evidencia un poblamiento del área o más intenso o que, por lo menos, es más visible y fácil de rastrear arqueológicamente.

Tabla 1. Yacimientos con ocupaciones fechadas por C14 entre el 300/200 calANE y 300 calNE.

Yacimiento Fase/estrato Código lab Datación (bp) Datación cal. Material

Lac deth Mei I Nivel 1 Beta-290119 2120+/-40 350-300, 210-

40 cal ANE Carbón

Fangassals Limpieza

perfil KIA-28279 2115 +/- 30 342-328, 204-49 calANE Carbón Conjunt de l’Estanh de

Mar (Abric 1) Nivel 3 Beta-332027 1940+/-30 0-130 calNE Carbón Estany Xic Subenuix Talla 2 KIA-32349 1875+/-30 70-225 calNE Carbón Port de Rus VB088/S2 Beta-323409 1860+/-30 80-240 calNE Carbón Pletiu deth Pòrt de

Caldes II UE 3 Beta-290116 1810+/-40 120-260, 280-330 calNE Carbón Tuc deth Lac Redon

(cabaña 2) Beta-377578 1780+/-30 135-335 calNE Carbón

Nuevas construcciones al aire libre: cabañas grandes o casas pequeñas

En la orilla del Lac deth Mei, en el circo de Saboredo, las prospecciones arqueológicas permi- tieron identificar en 2010 los restos completamente sedimentados de una construcción. De hecho, su existencia se intuyó a partir de un hundimiento de la superficie con relación a un perímetro sobreelevado. Como no se ha excavado, la información que se dispone es muy preliminar. Parece que se trata de un recinto con una planta tendente a rectangular y un espacio interior de unos 4 m de largo y 2 m de ancho (figura 2). De las paredes se conservan sus bases, que eran de piedra. Concretamente, se construyeron con bloques de granito de dimensiones medianas o pequeñas, aunque el elevado grado de sedimentación dificulta apreciar este aspecto con mayor detalle. Junto al recinto no se documentaron otros vestigios arquitectónicos directamente asociados. Sin em- bargo, en las proximidades se encuentran diversas construcciones que, por su aspecto y grado de conservación, parecen mucho más recientes. De hecho, la zona es actualmente un área de pastos en el fondo del ancho valle de Saboredo, cercana a diversos lagos y humedales y con ligeras ondu- laciones del terreno que progresivamente ganan altura hacia la ladera. En una de esas elevaciones, por encima de los 2280 m, se encuentran los restos mencionados.

De la construcción llamaron la atención dos elementos. Uno era su grado de sedimenta- ción. La formación de suelo orgánico y el desarrollo de vegetación por encima de lo que pa- recía una pared de piedra derruida eran indicativos de que había pasado un lapso de tiempo largo desde el abandono y colapso de la construcción. El otro era la morfología de la misma construcción. Por una parte sus muros no parecían presentar mucho derrumbe, hecho in- dicativo de que quizás conformaron una base de piedras sobre la se completó un cierre con otros materiales perecederos, como por ejemplo madera. Por la otra, el recinto presentaba una dimensiones claramente mayores a las de las cabañas de épocas más recientes y a su vez poco congruentes con su uso como un lugar para estabular ganado, por la poca cantidad de cabezas que habría podido albergar. Más bien reproducía patrones constructivos que en los últimos años se habían ido documentando en otros yacimientos que, al datarlos, habían fa-

cilitado fechas de época romana. Por estas razones se decidió hacer un pequeño sondeo que se emplazó en lo que parecía ser una esquina del interior del recinto. La cata permitió con- firmar la existencia de dos bases de muros de piedra que formaban un ángulo recto. De ellos se conservaban dos hileras de clastos de granito. Aunque había algo de derrumbe de piedras, su volumen era más bien reducido. Este hecho es ilustrativo de que no toda la pared original había sido de este tipo de material, sino más bien únicamente su tramo basal. Por debajo de este derrumbe, una capa de tierra negra con muchos carbones y cenizas marcaba el piso in- terior de la construcción. En lo que podría ser un hogar o una capa de residuos procedentes de la limpieza de un lar se recuperaron una cantidad considerable de pequeños fragmentos de cerámica modelada a mano. La datación de uno de estos carbones indica que uno de los últimos usos de esta edificación fue entre finales del s. IV y mediados del s. I calANE (aunque, con mayor probabilidad, durante el s. II calANE).

La construcción del yacimiento de Lac deth Mei marca el inicio de una reocupación del Parque Nacional con asentamientos con lugares de habitación. Con alguna salvedad puntual en la Edad del Bronce, se trata del primer asentamiento humano documentado desde el final del Neolítico. Aunque el aspecto de la construcción en superficie puede recordar un poco la documentada en la Coma d’Espós, mencionada en el capítulo 5, su datación la sitúa al final de la Prehistoria, en los siglos inmediatos a la incorporación de la cordillera al mundo romano o a su área de influencia. Actualmente desconocemos si el vacío de yacimientos durante el II y I Milenios calANE corres- ponde a un período de ausencia de presencia humana en el espacio del actual Parc Nacional d’Ai- güestortes i Estany de Sant Maurici. Como hemos visto en el capítulo precedente parece ser que más bien este abandono no sucedió del todo. Sim embargo, el yacimiento de Lac deth Mei abre una nueva fase de ocupaciones humanas, durante la cual las evidencias de asentamientos se irán incrementando en el Parque Nacional. Un hecho llamativo es que en la misma época, empiezan a haber indicios de explotación metalúrgica de algunas zonas del parque y sus áreas adyacentes. De este aspecto se habla en la pieza que complementa este capítulo. Otro es la continuidad en los siguientes siglos de este tipo de construcciones, cabañas relativamente grandes o pequeñas «casas» con bases de muro de piedras. Será una de las formas constructivas empleadas durante lo que, de forma coloquial, denominamos el «mundo romano».

No muy lejos, en el pequeño valle de la Coma deth Pòrt de Caldes el mismo año se docu- mentaron numerosos vestigios arquitectónicos de diversas características y épocas. El yaci- miento de Pletiu deth Pòrt de Caldes II, situado casi a 2200 m de altitud, lo conforman los restos de una construcción de planta rectangular y diversos tramos discontinuos de muro que podrían ser los restos de un cercado de grandes dimensiones. La primera de las construccio- nes parece ser un recinto de planta rectangular delimitado por alineamientos de clastos de granito de dimensiones medianas y grandes. Como en el caso anterior, se encuentran muy se- dimentados (figura 3). Una ligera depresión muestra el espacio interior del edificio, que mide poco más de 4 m de largo por unos 3 m de ancho. Los muros no parecían tener demasiado de- rrumbe asociado. El sondeó que se efectuó confirmó este extremo. Aunque había un depósito de piedras procedente del arrasamiento de una parte de la pared, sus dimensiones ilustraban que la construcción con base a piedras se limitó a la parte baja del muro de cierre del recinto. Cualquier cubierta aérea por encima tuvo que haber sido de materiales perecederos. Como en el caso anterior, por debajo del derrumbe se identificó el nivel de uso de la construcción, donde había una cierta cantidad de carbones marcando el piso. Aquí, sin embargo, no se recuperaron fragmentos de cerámica ni un área de hogar, aunque la cantidad de carbones no dejaba lugar a dudas de que se trataba de un nivel de uso de la construcción. La datación de uno de estos carbones muestra que el abandono de la construcción se llevó a cabo entre el 129 y 330 calNE, con una mayor probabilidad entre la mediados del s. II y mediados del III calNE .

Figura 2. Planta del recinto de habitación del yacimiento del Pletiu deth Pòrt de Caldes II, tal y como se veía en superficie. Se indica el lugar donde se efectuó el sondeo.

Figura 3. La construcción del Pletiu deth Pòrt de Caldes II está muy sedimentada. La imagen de la derecha muestra el sondeo realizado, que deja al descubierto el paramento interior del zócalo de piedras.

Uno de los problemas que nos encontramos en la datación de yacimientos con arquitectura es hasta qué punto una estructura se relaciona cronológicamente con otra que sí se ha datado, ya sea en una excavación o en un sondeo. La dificultad es especialmente acusada cuando entre ambas cons- trucciones no hay contacto físico de ningún tipo que permita intuir si ambas se construyeron a no simultáneamente. Con estas reservas, podemos suponer que los restos de muro cercanos al recinto de habitación de Pletiu deth Pòrt de Caldes II eran parte de un cercado relativamente grande. Si esto es correcto, nos encontraríamos ante un pequeño asentamiento ganadero de época romana.

Regresan las ocupaciones de pequeños abrigos

A partir del cambio de era las evidencias de asentamiento humano se incrementan. Uno de los lugares donde este hecho se hace evidente es en los pequeños abrigos rocosos. Al final del Neolíti-

co, entre el último tercio del IV Milenio y la primera mitad del III Milenio, ya habían sido objeto de un aprovechamiento humano recurrente, como hemos visto en el capítulo 5. Posteriormente, y durante el resto de la Prehistoria las señales de su uso como lugar de refugio prácticamente desa- parecieron. No será hasta ahora, y más concretamente a partir del s. I de nuestra era que volverán a ser un lugar de refugio y hábitat humano. Sin embargo, en esta época el aprovechamiento de estas estructuras naturales del relieve adquiere ciertas especificidades que en época neolítica todavía no están presentes. En muchos casos se vincula a la existencia de recintos en su exterior, muy posible- mente cercados. Con las cautelas ya mencionadas, parece que a partir de ahora en algunos casos la ocupación de estos abrigos es un elemento más dentro de asentamientos mucho más extensos. Esto sucede por primera vez ahora, en época del imperio romano, a partir de los siglos I o II calNE.

Dos ejemplos ilustran este hecho. El más antiguo es el conjunto de estructuras arquitec- tónicas encontradas en la ladera del Lac de Mar. Se localizan en una zona llana cubierta de pastos adyacente al lago, a unos 2250 m de altitud. En la actualidad, el tipo de vegetación delata un suelo rico en fosfatos y nitratos posiblemente debido a excrementos de rebaños en el pasado. Entre las plantas se aprecian restos de muros de piedra que definen al menos 6 recintos, de los cuales como mínimo uno era de dimensiones relativamente grandes. Todos sus muros se encuentran bastante sedimentados, aunque en todos los casos son claramente visibles puesto que mantienen entre una y dos hileras por encima de la superficie. También se observa el aprovechamiento de las oquedades existentes debajo de dos grandes bloques de granito como abrigo. Estos refugios se conforman mediante muros que cierran las pequeñas cavidades situadas debajo de estos bloques, que desempeñan la función de techo y de cierre de algunos laterales. En ambos casos se observan muros bien conservados, aparentemente recientes, que se sobreponen a indicios de paredes más antiguas y sedimentadas.

Figura 4. El sondeo realizado en el Abric 1 del yacimiento del Estanh de Mar (en la imagen) se han loca- lizado diversas ocupaciones arqueológicas, la más antigua de las cuales data del s. I o inicios del II calNE.

En el «abrigo 1» del yacimiento, situado en el centro del área con restos arquitectónicos, el año 2012 se efectuó un sondeo arqueológico pegado a la cara interna del muro. La operación permitió reconocer diversos momentos de ocupación de esta pequeña cavidad en estratos superpuestos y separados por fases de abandono. El superior contenía materiales relativamente recientes, entre ellos cerámica vidriada (propia de los últimos siglos) y una hoja de cuchillo de hierro. Por debajo

se constató la presencia de dos niveles de hogar, con tierra negra, cenizas y carbones. En ellos se recuperaron también fragmentos de cerámica modelada tanto a mano como a torno. La datación del lar más antiguo, en el nivel 3, ha dado un resultado de entre 0 y 130 calNE. Posiblemente esta fecha esté marcando también la construcción de, al menos, una parte de los recintos cercanos. En este caso, el abrigo habría funcionado como un espacio de habitación vinculado con una serie de estructuras de estabulación y gestión de ganado situadas en su exterior.

Un caso similar lo encontramos en el valle de Subenuix. Allí, a orillas del Estany Xic de Subenuix (2.270 m) hay un gran bloque errático fracturado, en una zona que actualmente está cubierta de pastos alpinos con algunos pinos negros dispersos y de pequeñas dimensiones. Entre las fracturas y la base de uno de los fragmentos hay un espacio relativamente extenso que en diversas ocasiones fue utilizado como refugio. En el exterior, se adosan a estos bloques diversos muros de piedra que conforman entre 3 y 4 cercados. Sus dimensiones oscilan entre los 50 y 150 m2. Sus paredes están bastante sedimentadas y muestran un derrumbe considera-

ble en diversos tramos. En algunos puntos conservan un alzado de hasta 70 cm. En su trazado incorporan diversos bloques de grandes dimensiones de granito presentes en la superficie. Uno de los cercados tiene un acceso muy bien delimitado de poco más de medio metro de ancho, una medida propia de las construcciones dirigidas a ganado ovino y caprino.

Figura 5. En el yacimiento de Estany Xic de Subenuix el espacio de habitación vinculado con los cercados visibles actualmente se definió en el interior de un abrigo rocoso.

El espacio de habitación vinculado a los cercados se encuentra en el abrigo acondicionado mediante un muro de piedra que cierra la cavidad que se define en la base de los bloques. Aunque esta pequeña cueva tiene una longitud de más de 9 m, el espacio más apto para el asentamiento humano es el más cercano a la entrada y mide unos 5,75 m de largo por unos 3,5 m de ancho. Como ya hemos ido viendo, es habitual detectar que este tipo de lugares fun- cionaron como refugios más o menos recurrentes a lo largo de los siglos XIX y XX, usados por pastores y más recientemente también por escaladores. En el caso del yacimiento del Estany

Xic de Subenuix todavía hoy se puede observar en el interior del abrigo un antiguo lecho hecho con helechos y, cerca de él, un hogar con carbones y madera seca sin acabar de combustionar. En el pequeño sondeo que se efectuó, además de la ocupación de época contemporánea del abrigo, se constató la existencia de un estrato con sedimento muy oscuro y grandes cantidades de carbones en el subsuelo, por debajo de un sedimento arenoso. La datación de un carbón procedente de esta capa dio una antigüedad de entre el 70 y 225 calNE. Muy posiblemente ilus- tre una ocupación del abrigo durante el s. II a la que se vinculan las construcciones exteriores.

Figura 6. El interior del abrigo del yacimiento Estany Xic de Subenuix es un espacio amplio y apto para el refugio humano.

Al final del período, un nuevo tipo de asentamiento

En época romana imperial se constata el primer caso de una modalidad de asentamiento desconocida en la documentación etnográfica e histórica del aprovechamiento ganadero de los Pirineos centrales. Se trata de conjuntos arquitectónicos conformados por una cantidad relati- vamente elevada de recintos, generalmente por encima de 8, que se presentan de forma agrupa- da. Estas construcciones generalmente se reparten entre recintos de habitación, las más peque- ñas y que presentan indicios de derrumbe de muros altos, y las vinculadas a la estabulación de ganado. Por norma estos cercados acostumbran a tener dimensiones relativamente modestas, si pensamos en que su función era estabular ganado, en general de entre 50 y 100 m2. Otra

adosados o entrelazados entre ellos. Muestran, en gran medida, que su construcción se dio en una misma época, ya fuera simultáneamente o, en una hipotética ampliación del asentamiento inicial, durante un lapso temporal relativamente breve. Hasta hace poco, a partir del estudio de los casos identificados en el propio Parque Nacional, se pensaba que la construcción de este tipo de asentamientos agrupados arrancaba en época visigótica y se prolongaba hasta la Baja Edad Media (García et al., 2013; García et al., 2015). El avance de la investigación en los últimos tres años ha corregido esta apreciación. Los datos procedentes del conjunto del Tuc deth Lac Redon, en el extremo noroeste del Parque Nacional muestran que el inicio de este tipo de asentamientos es algo más antiguo.

En las orillas de los lagos de Lac de Rius y Lac Tort de Rius durante el año 2013 se locali- zaron una cantidad considerable de vestigios arqueológicos. En todos los casos se trataba de restos arquitectónicos que definían estructuras de diversa índole: un muro que fungió como paso contador de ganado, un abrigo en un bloque delimitado mediante un muro, algún cer- cado o recinto aislado, algún cercado con alguna cabaña y tres conjuntos arquitectónicos con numerosas estructuras. Uno de ellos es el Poblat della Passada deth Nebot. Situado a 2335 m de altitud y orientado al sur, está formado por al menos 10 cercados y 6 posibles cabañas o recintos de habitación. Junto a ellas, un abrigo podría haber funcionado como lugar de alma- cén. Todas las construcciones son en piedra seca y están adosadas las unas a las otras, dando una sensación de que el asentamiento responde a un único plan constructivo. Los cercados tienen dimensiones no muy grandes, inferiores a los 100 m2 de superficie útil interior, con la

excepción de uno que alcanza los 197 m2. Es decir, en la mayoría de los casos no pudieron

albergar rebaños de más de algunas decenas de ovejas y cabras.

Figura 7. Cercados del Poblat della Passada deth Nebot, uno de los conjuntos arquitectónicos del Parque Nacional formado por una gran cantidad de cercados.

El yacimiento del Poblat della Passada deth Nebot es un buen ejemplo de un patrón arquitectónico donde la gestión de los rebaños se segmentó entre numerosos cercados dispuestos el uno al lado del otro y en el que las personas se alojaron en diversas cabañas. En cierta medida, se separan grupos de personas, con relaciones parentales o no entre ellos, en diferentes unidades domésticas al tiempo que también se estabulan separada-