La frontera agrícola
Petén, para los itzae significa isla y llamaban petenes a las islas de la laguna (Arriola, 1973). Remontándonos a principios del siglo XX, el departamento de Petén con una extensión de 35, 854 km2 tenía unos pocos miles de habitantes, campesinos y chicleros.
Para el señor José Miranda Godínez (2005), montero de chicleros en los años 40, por lo que caminaba “a rumbo” por Izabal y Petén para encontrar los lugares idóneos donde ubicar los campamentos de chicleros “cuando entré en 1939 en Petén tenía 14 años y los chicleros y contratistas mexicanos ya llevaban cinco o seis años. Había unas casitas en La Libertad, otras poquitas en San Luis, 15 casitas en San Benito y el único pueblo era Flores. No existía nadie más”.
Thomas y Marjorie Melville (1982) en su importante trabajo relatan que:
En octubre de 1945 se inició un programa de colonización en Poptún, Petén, que fue de los proyectos favoritos del presidente Arévalo pero resultó muy caro. La falta de vías de comunicación hizo aún más difícil el esfuerzo de colonización. Toda la mano de obra y el equipo se dedicaron a la construcción de carreteras, a expensas de las demás necesidades sociales de los colonos. La malaria fue otro problema grave. Para 1948, ya el gobierno había invertido varios millones de quetzales en el proyecto de Poptún, y algunos sectores empezaban a dudar de que fuera realmente aconsejable.
El 11 de junio de 1965 se promulga un decreto agrario (Número 354) que en su artículo primero: Se fija como meta de máxima prioridad, a lograrse en un plazo no mayor de 10 años, la intensificación de las colonización y aprovechamiento racional de las tierras del departamento de Petén y de todas las demás que constituyen la cuenca del Usumacinta y sus afluentes.
La colonización de Petén se había visto como solución parcial a las dificultades de tierra de Guatemala 17 años antes e incluso había sido intentada por Arévalo con poco éxito. Cuando Idígoras asumió el poder emitió una ley por la declaraba de urgencia nacional el desarrollo económico del Petén. La ley declara en su artículo Número 6: “Impulsar el incremento de la población del Petén para organizar colonias industriales, agrícolas y agropecuarias y fundar nuevas comunidades urbanas y turísticas, atendiendo a las necesidades que el desarrollo paulatino del departamento requiera. Para el efecto, el Instituto para el Fomento y Desarrollo Económico de Petén –FYDEP–, estudiará la conveniencia de traer grupos de inmigrantes de preferencia especializados en determinados cultivos, técnicos forestales, agropecuarios o industriales, con el propósito de colonizar las zonas que al efecto se determinen”. El programa nunca se llevó a cabo realmente por Idígoras, y ahora Peralta Azurdia también decidió que la colonización del Petén sería la solución al problema agrario.
En 1965 se establecieron en las riberas del Pasión en Sayaxché los primeros dos grupos de campesinos sin tierras: 90 familias que formaron la cooperativa Felicidad y otras 15 familias la cooperativa Manos Unidas de Cabricán, ésta con el apoyo de los sacerdotes de la misión Maryknoll.
En 1965, un estudio de Naciones Unidas recomendaba: “Hay dos organismos que tienen jurisdicción sobre la colonización, FYDEP e INTA. Los dos planean programas de colonización con criterios completamente diferentes... “. La Comisión de Naciones Unidas optó por el INTA.
Por las luchas entre FYDEP e INTA, el Consejo de Estado fue al Petén en febrero de 1967 para ver por sí mismo lo que estaba haciendo FYDEP y se les informó del éxito del coronel Romeo Samayoa en la colonización de los ríos Pasión y Usumacinta. No les mostraron las colonias, ya que fueron únicamente a Sayaxché, y una de las razones era el terrible estado en que se encontraban. En ese tiempo existían nueve cooperativas que e encontraban sin ningún medio de comunicación con el mundo exterior, con muy poca comida y menos medicina. La enfermedad y el hambre afectaban intensamente a todas las cooperativas excepto a la de Cabricán y la gente empezó a salir con la misma velocidad con que entraban nuevos colonos.
Mientras el Consejo de Estado declaraba que las riberas de los ríos “poseían una de las áreas más adecuadas para la colonización porque la fertilidad de los márgenes del río Pasión no podía ser mejor”. Un año antes, los técnicos de la AID decían a la cooperativa de cabricán que la tierra a lo largo del río era inservible para la agricultura. El estudio de la FAO reveló la misma información.
El director de FYDEP, coronel Casasola, en 1969 declaró que “es de urgencia impostergable la pronta sanción de la ley de adjudicación de tierras, actualmente en el Congreso, a fin de terminar esa situación anómala y peligrosa de de dar reconocimiento provisorio de los asentamientos, que es como parcelar las nubes”.
Existían pocos títulos legales de propiedad directa sobre las tierras del Petén, y la mayoría de éstos datan del periodo colonial. Ninguno de los sucesivos gobiernos, hasta el de Peralta Azurdia, se había preocupado nunca por inscribir este inmenso territorio como tierra nacional. Por un lado nadie estaba seguro de lo que el país poseía ahí... había innumerables problemas fronterizos.. y la inmensa riqueza que estaba en juego. Esto llevó a la situación de que los gobiernos no eran dueños del Petén y por tanto no podían conceder títulos de propiedad legales. Por ello el coronel Oliverio Castañeda siguió entregando contratos provisionales de asentamiento, que comparó como “repartir nubes”. El coronel Castañeda lo explicó claro en su libro, “Grandezas y miserias del Petén”: Hablemos claramente. No es cuestión de poblar Petén a cualquier precio y así contaminar desde su nacimiento un organismo que debe permanecer imperativamente sano con el fin de comunicar salud a todo el país. Un ejemplo: el analfabetismo en el Petén ha sido de los más bajos de Guatemala... pero en los últimos años ha subido al 22%. ¿Causas? Las migraciones kekchíes al municipio de San Luis, debido al fracaso económico y agrícola de Alta Verapaz. También debemos aclarar que de los 2,849 migrantes al Petén, 1908 eran indios y 941 no indios, coeficiente de retroceso, ya que por más interés que tengamos por el problema indígena, no forman el contingente humano que necesita el Petén para progresar.
En los 80, la tierra arrasada despobló una buena parte del departamento, masacrando aldeas completas y obligando a miles a refugiarse en México. El departamento era también un frente de guerra de otra de las organizaciones guerrilleras en el que los enfrentamientos se sucedieron hasta la firma de los Acuerdos de Paz.
A mediados de los 90, se inician los retornos de refugiados y la formación de nuevas comunidades. El retorno y los apoyos logrados fueron un estímulo para retomar los procesos organizativos como las asociaciones locales de promotores y comadronas, la Coordinadora de Programas de salud del departamento en 1996 y la Asociación de Promotores y Comadronas de Petén, en 1998.
Una versión popular que armó mucho revuelo.
La Coordinadora de Programas de Salud del departamento nació con el propósito de discutir colectivamente las implicaciones del nuevo modelo de salud promovido por el MSPAS, el Sistema Integral de Atención en Salud, y posteriormente estableció como objetivo formular propuestas para modificarlo en aspectos relevantes como la estructura organizativa, el perfil de los vigilantes, el sistema de seguimiento, el apoyo logístico al personal comunitario y armonizar con la medicina natural-tradicional.
La propuesta del SIAS, extensión de cobertura con paquetes básicos, los patronatos hospitalarios... movilizó a promotores y comadronas, en un primer momento en busca de información y posteriormente a la elaboración de contrapropuestas. Como parte de ese proceso, se elaboró un documento denominado En defensa de la salud de la comunidad. Una reflexión sobre el Sistema Integral de Atención en Salud, SIAS (1998) como “un aporte de la Coordinadora de Programas de Salud del departamento de Petén” por diferentes ONG y asociaciones de promotores, un documento mediado y con historietas que acercaba a la población y agentes de salud comunitarios, la propuesta del SIAS y la situación de escasez de medicamentos y ausencia de personal del MSPAS en puestos de salud, las limitaciones de los centros de salud y hospitales, las cuales eran obvias pero que generó la respuesta airada del viceministro Dr. Carlos Andrade, al negarse a admitir las deficiencias: “eso eran antes, eso no pasa ahorita” y acusar de “guerrilleros de la salud” a los autores. Esto último era una amenaza... de cuyas consecuencias...
Dibujo de: En defensa de la salud de la comunidad. Una reflexión sobre el Sistema Integral de Atención en Salud, SIAS (1998) como “un aporte de la Coordinadora de
Programas de Salud del departamento de Petén”.
El viceministro consideró que el Frente Democrático Nueva Guatemala, FDNG, estaba detrás de los autores del documento. Las organizaciones miembras de la Instancia Nacional de Salud acuerparon a sus miembros peteneros autores del documento, por cierto muy bonito, que fueron convocados por el FDNG para solicitar información de los hechos, de los cuales el FDNG no tenía nada que ver y se tuvieron también varias reuniones con el Dr. Andrade y asesores que no llevaron a nada, pues su talante no era, para nada, dialogante. El tiempo electoral se acercaba y... el mensaje era que el MSPAS no quería críticas, el SIAS era lo mejor de lo posible.
En este contexto y trabajando en el área de Sayaxché, la organización argentina Médicos en Catástrofe –MEC–, como prestadora del “SIAS de primer nivel”, cuando el MSPAS cuestionó la prestación del servicio y anuló el contrato de esta administradora y prestadora de servicios que atendía a una buena parte de la población del suroriente de Petén.
Ante la crisis, se realizaron dos asambleas con representantes de 150 comunidades para evaluar a los MEC, al MSPAS y encontrar solución a la problemática, garantizando del mejor modo la atención de salud. Se convino que el MSPAS se hiciera cargo de los servicios y fuera fiscalizado por las comunidades, para lo cual se eligieron representantes: una comadrona, un promotor y un líder comunitario por cada uno de los cinco centros de convergencia del proyecto. “Formada en 1997 y conocida como la Comisión de los 15, además de fiscalizar al MSPAS garantizó la prestación de servicios en las comunidades más alejadas. Al finalizar el proyecto se consideró positiva su continuidad por el acceso del personal comunitario a la toma de decisiones en el funcionamiento y calidad de los servicios. La Comisión ha estado detrás de dos problemas que siguen sin resolverse, la mala calidad de la atención en el hospital de Sayaxché y por otro, la no consideración de las referencias de comadronas y promotores” (Croecker, 2004).
La “Comisión de los 15” ha sido un ejemplo permanente para las asociaciones de promotores y comadronas, como espacio político para la fiscalización e incidencia con el MSPAS y fue un estímulo, para la formación en 1998, de la Asociación de Promotores y Comadronas de El Petén. APROSACOP surgió ante la necesidad de promotores, promotoras y comadronas de participar en las diferentes actividades que se realizaban en salud, a nivel departamental, y defender sus derechos. Se constituyó como organización civil, sin fines de lucro, dedicada a promover la salud integral de los habitantes de las áreas en donde los promotores y comadronas realizaban su servicio. Para Magalí Verdugo (Crocker, 2004), presidenta de APROSACOP en uno de los primeros periodos, los objetivos eran:”fortalecer el papel de las asociaciones de promotores y comadronas en la sociedad, consolidar la transición democrática del país a través de las demandas y propuestas en salud con el fin de mejorar las condiciones de vida de la población; impulsar y fortalecer a todo nivel la participación de promotores y comadronas en las decisiones que el gobierno toma en el campo de la salud; discutir y plantear ante las partes de propuestas para la solución de los problemas de salud; fomentar la formación y capacitación de las y los asociados para un mejor trabajo; impulsar y promover la profesionalización y fortalecer la participación de promotores y comadronas; cooperar con otras organizaciones nacionales e internacionales cuando los objetivos sean comunes a los de la asociación”.
La tercera asamblea de APROSACOP, que llevó el nombre de “Alianza por la Vida y la Paz de Petén”, se celebró en octubre de 1999, participando a lo largo de tres días, 120 promotores, comadronas y personal de apoyo. La misión de APROSACOP fue definida, como la de “velar por la salud de las comunidades y el desarrollo comunitario pero también, el que se tome en cuenta y reconozca a los promotores y comadronas”. Ante la pregunta de ¿qué profesionales queremos ser?, la lluvia de respuestas fue de “promotores y comadronas de calidad, facilitadores institucionales y comunitarios, auxiliares, enfermeros y doctores”. Y ante ¿el para qué de la profesionalización?, “para poder brindar un mejor servicio a las comunidades y para mejorar nuestra condición familiar, pues también tenemos que ver por nosotros. Para lograrlo, se consideró necesario consolidar la organización, formar una comisión para negociar con el MSPAS, estudiando y teniendo claro que no todos vamos a ser profesionales al mismo tiempo, por lo que requiere trabajo en equipo y coordinación”.
Los participantes informaron que 52 de ellas y ellos tenían primaria incompleta o eran analfabetas, once estaban estudiando primaria, 30 tenían la primaria completa y cuatro el básico completo, por lo que se pidió esfuerzos para avanzar en el nivel escolar y negociar con los grupos de maestros y CONALFA el apoyo a mejorar la escolarización.
Otro de los temas tratados fue el reconocimiento de los promotores y promotoras de salud, brindando capacitación y profesionalización para sus labores, y la construcción de unidades mínimas de salud completamente equipadas en las comunidades que carezcan de este servicio. Igualmente por el cumplimiento del Plan Específico de Educación de Población Desarraigada que abarca las cuatro profesionalizaciones en educación, salud, derechos humanos y agricultura; y el seguimiento al proceso de Reforma Educativa y los mecanismos establecidos para ello.
En el año 2001, los apoyos económicos y políticos de ONG y Pastorales habían disminuído y en un taller de la Junta Directiva (2001) y asesores, se razonaron las dificultades para incidir en el MSPAS, para el reconocimiento de los promotores y comadronas: “Están claras las necesidades de las comunidades, promotores y comadronas pero no la ruta para resolver. Los años en que se contó con fuerte apoyo de las ONG, la incidencia fue más fuerte, pero ahorita con menos respaldos está más difícil el que se nos tome en cuenta. No somos autosuficientes y seguimos necesitando apoyo de las instituciones”.
Promotores estudiando. (ASECSA).
Atención en salud, para mientras, y además la fiscalización
La asociación cuenta con una junta directiva de 13 personas, elegida cada dos años, que representa a alrededor de 100 socios activos. El plan de trabajo para el 2005 prioriza el ampliar el monitoreo a todo el departamento, mejorar la accesibilidad de medicamentos a través de farmacias comunitarias con venta social y participar en el Consejo Departamental de Salud para dar a conocer las necesidades de las comunidades y presentar propuestas de mejoramiento.
“La asociación dispone de varias farmacias comunitarias pero no se logra la sostenibilidad económica ni se tiene personal a tiempo completo para ello. También este año se monitoreó a Cristian Children, prestadora de SIAS en la ruta del Naranjo, y se denunció su mal servicio” (Eduardo Velásquez, promotor de salud, directivo de la Asociación Maya-Petén de Las Cruces y ex presidente de APROSACOP) “siendo sustituido su personal médico por personal de enfermería. Hay todavía limitaciones para fiscalizar los servicios, pues el personal del MSPAS se impone en las reuniones” (Carolina Salazar, directora de ASECSA Petén).
“Los promotores siguen siendo necesarios mientras el MSPAS no resuelva los problemas. El Ministerio no tomó en cuenta a los promotores para elegir sus vigilantes y es porque los quiere sólo para sus metas, para hacer censos... cuando los problemas no se resuelven así. Un logro de este año ha sido que el MSPAS acepte capacitar a promotores en los temas que estos han solicitado” (Eduardo Velásquez, 2005).
La Asociación se ha propuesto monitorear los servicios, a nivel departamental, del MSPAS y prestadoras de la extensión de cobertura, así como de los diferentes programas en los que trabaja APROSACOP. Todo ello, como parte de la estrategia de incidencia política para mejorar la calidad de atención de los servicios. El trabajo de promotores y comadronas además de cubrir el trabajo curativo y preventivo que corresponde al MSPAS, amplía su perspectiva a la fiscalización del MSPAS, ONG y sus propias asociaciones.