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Cruzando la frontera

La política de tierra arrasada en los años 1981-83, de los presidentes generales Romeo Lucas García y Efraín Ríos Montt, forzó a la población de toda la franja fronteriza con México a abandonar sus tierras y comunidades refugiándose al otro lado de la línea. En el afán de “quitar el agua al pez”, toda la franja fronteriza de Huehuetenango, Quiché y Petén quedó despoblada. En el Informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (2001), se da un aproximado de 150,000 guatemaltecos/as que huyeron a México, de los cuales unos 45,000 recibieron la condición de refugiados por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados –ACNUR–.

Cuando salí el 5 de enero, 1983 (de San Antonio Tzejá), para cruzar la frontera, iba yo con 646 personas... uno mismo tiene que ver cómo organizar toda la gente, haciendo el intento de si podemos llegar... a los 20 días llegamos en la frontera. (Don Juan Coc). (Yoldi, 1996). El campamento de Puerto Rico, en territorio mexicano y a pocos kilómetros del Ixcán Grande, fue uno de esos lugares donde la población se concentró tras cruzar la frontera. Fueron miles de personas en muy malas condiciones de salud, “sin ganas de vivir”, que no daban crédito a lo que estaban viviendo. Cientos de niños y ancianos, “no aguantaron” y murieron de hambre, enfermedades y tristeza. Poco a poco, las y los sobrevivientes se levantaron y con el apoyo solidario de mucha gente, en particular de la Diócesis de San Cristobal de Las Casas y del Hospital de Comitán, retomaron la solidaridad comunitaria y la capacidad organizativa con la que 10 o 20 años antes habían levantado sus comunidades ahorita “destruidas” y reiniciaron sus vidas.

Se están haciendo gestiones (en 2005) para exhumar unos 500 enterramientos clandestinos en el campamento de Puerto Rico (México). Vamos a preguntar a los familiares que están en México si quieren enterrar cristianemente a sus familiares. Nosotros los que estamos en Guatemala, sí queremos. (Marcelino López, catequista). A partir de ahí, y para todos los años que duró el refugio, las comunidades serían campamentos. El término “campamento” debió originarse por algunas similitudes con los campamentos guerrilleros, de chicleros, e incluso de los petroleros, como eran su provisionalidad, escondidos y por mucho tiempo ilegales.

El ejército guatemalteco incursionó repetidas veces en los campamentos, asesinando a refugiados y llevando la tierra arrasada a territorio mexicano. Su intención era forzar al gobierno mexicano a desalojar a los refugiados de la frontera. Lo logró, pues a mediados de 1984, el ejército mexicano desalojó la frontera y con especial dureza al campamento de Puerto Rico. Ante la resistencia de los refugiados a desalojar el campamento, por lo que suponía alejarse de sus tierras, el ejército mexicano entró en el campamento con lujo de fuerzas, quemando bodegas, casas, clínica y trasladando a la población capturada al Estado de Campeche. Una doctora y un periodista mexicanos que denunciaron estos hechos fueron secuestrados y semanas después liberados ante la presión nacional (mexicana) e internacional.

La población no capturada se regó por el estado de Chiapas y algunas entraron a las Comunidades de Población en Resistencia. Varios miles de refugiados ante la presión del gobierno y ejército mexicanos aceptaron ser traslados a los estados de Campeche y Quintana Roo.

Se juntaron 36 familias dispuestas a salir (de Chajul, Ocosingo) pero la situación ya estaba muy dura, porque el campamento ya estaba cerrado por los marinos mexicanos y los federales. Salimos el 14 de septiembre a las 12 de la noche, 171 personas con todas nuestras cosas, lo que podíamos llevar sin darse cuenta los pobres marinos...Pocos años después, decidí con mi familia, mejor ir a Quintana Roo. Nos fuimos 22 familias en enero de 1987. (Don Juan Coc). (Yoldi, 1996).

Los procesos organizativos de promotores en México

Desde los años 1983 y 84, diversas instituciones, la Diócesis de San Cristobal, el hospital de Comitán y PRODUSSEP (ONG mexicana), desarrollaron capacitaciones para promotores de salud “con alto contenido concientizador y organizador” (Taller de sistematización, 1999), generándose las bases para la posterior formación de las asociaciones de promotores.

En 1985, varios promotores (Taller de sistematización, 1999) conformaron un Equipo de Apoyo para la Promoción de la Salud y Educación Comunitaria –EAPSEC–, que tenía como objetivos “promover la conciencia política a partir de las experiencias vividas, dar a conocer la lucha en Guatemala y el apoyo a las Comunidades de Población en Resistencia a través de la atención médica a los enfermos referidos y apoyar en capacitaciones y medicamentos a los promotores de la resistencia”. El equipo se disolvió con el retorno.

Y en 1988 se formó la Asociación de Guatemaltecos Unidos para Mejorar la Salud –AGRUMS–, organización de promotores de salud (Taller de sistematización, 1999) siendo “su misión, asegurar la buena atención en salud de los refugiados en México a través de las capacitaciones de promotores, contar con medicamentos y clínicas, el formar la red de promotores para el apoyo mutuo y el intercambio de experiencias, y los apoyos de personas e instituciones solidarias”. Entre las conclusiones del trabajo desarrollado estuvieron: haber sido “una organización unitaria, que promovió la participación, el buen trabajo sanitario y contar con más recursos económicos que tras el retorno”. Su trabajo en el refugio fue muy amplio abarcando “saneamiento ambiental, atención médica, medicina tradicional, salud mental, odontología, materno-infantil, inmunizaciones, control de crecimiento infantil, acupuntura, rehabilitación y laboratorio clínico”. Todas estas actividades fueron posibles ya que “en el refugio se disponía de más tiempo para el trabajo de salud, pues se contaba con viáticos y alimentos” proporcionados por las instituciones. El comite coordinador de AGRUMS cambiaba anualmente y algunas de sus limitaciones estuvieron en “la transmisión de cargos directivos, no se trasmitía bien y el no contar con mejores reglamentos en la asociación... También las contradicciones con la Asociación de Promotores y Comadronas de refugiados –APROCOSGUA–, que trabajaba en Chiapas y con la URNG por la autonomía y el carácter unitario de AGRUMS” (Taller de sistematización, 1999).

AGRUMS fue reconocida por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados –ACNUR–, la Comisión Mexicana Gubernamental de Ayuda a los Refugiados –COMAR–, y por las diferentes ONG que apoyaban a los refugiados, estando integrados en el Comité Interinstitucional para la Planificación de los Retornos.

Paralelamente a AGRUMS, entre los rfugiados del Estado mexicano de Chiapas, también se formó una asociación, la Asociación de Promotores de Salud y Desarrollo Comunitario que se disolvió con el retorno.

Durante los desplazamientos del retorno, AGRUMS y APROCOSGUA, priorizaron el acompañamiento sanitario en los buses y espacios acondicionados para pasar las noches. Cada bus llevaba al menos a un promotor con un botiquín sencillo, se acondicionaban lugares para atender enfermos en la tarde-noche y se cuidaba de que las condiciones sanitarias fueran adecuadas. Diferentes instituciones, gubernamentales y no gubernamentales, guatemaltecas e internacionales acompañaron en estas movilizaciones.

Antes y durante el tiempo que duró el retorno, miembros de AGRUMS participaron en dos Encuentros entre promotores refugiados y no refugiados realizados en Guatemala y uno en México. Para la firma de los Acuerdos de Paz, 29 diciembre de 1996, los retornos prácticamente habían acabado y muchos de las y los promotores de AGRUMS seguían activos en las comunidades retornadas desarrollando el trabajo de salud y luchando por la atención en salud como parte de sus derechos, con el referente de la atención recibida en México a través de la Secretaría de Salubridad y Asistencia –SSA–, Instituto Mexicano del Seguro Social –IMSS-Coplamar– y del acompañamiento de ONG e instituciones internacionales.

Los líderes de la Asociación se movilizaron para hacer efectivo el Acuerdo de Población Desarraigada donde se reconocen los estudios realizados por los promotores de educación, de salud, agrícolas, derechos humanos, etc., en México. Para ello, los días 18 y 19 de septiembre de 1997 se realizó una asamblea de reencuentro de promotores/ras y comadronas tradicionales de la población retornada a Petén, Alta Verapaz, Quiché, Huehuetenango, Escuintla y Suchitepéquez (Memoria de la Asamblea, 1997). El encuentro se realizó en las instalaciones de ASECSA, Chimaltenango.

Acuerdo para el reasentamiento de las poblaciones desarraigados por el enfrentamiento armado, firmado en Oslo, Noruega, el 17 de junio de 1994.

Capítulo II. Garantías para el reasentamiento de las población desarraigada.

Numeral 5.1. Reconocer los niveles educativos formales e informarles que hayan alcanzado las personas desarraigadas, utilizando para este fin procedimientos rápidos de evaluación y/o certificación.

Númeral 5.2. Reconocer los estudios no formales de los promotores de educación y de salud y otorgarles, mediante la correspondiente evaluación, las equivalencias.

En la asamblea se dio la cifra de 235 promotores y 250 comadronas como ya retornados y trabajando en 33 comunidades. Se plantearon las dificultades en el proceso de reconocimiento, homologación y tecnificación de los estudios realizados en México y se informó de la participación de un grupo de promotores en la formulación de un Plan Específico de Educación en Salud, coordinado con promotores de derechos humanos y agropecuarios que también estaban elaborando sus planes específicos. El Plan se trabajaba desde la Asamblea Consultiva de la Población Desarraigada –ACPD–, que inicialmente fue la asesora político-legal de la población desarraigada y luego su representante. En esta nueva etapa, retornados y repatriados de los diferentes grupos se unificaron en la Instancia Nacional de Promotores y Comadronas –INAPCOMS–, con el objetivo de fortalecer la organización y coordinación para mejorar el nivel de salud de la población que incluía el acceso a medicamentos de bajo costo y una infraestructura clínica adecuada. Su propuesta de Plan específico de Educación se concretó en la creación de la carrera de Técnicos de Salud Comunitaria Integral, “para que haya promotores de salud que sean técnicos, integrados al sistema nacional de salud, reconocidos por el MSPAS y con posibilidad de referir enfermos a los centros y hospitales”. El Plan de capacitación debía tomar en cuenta los conocimientos ya adquiridos e incluir la salud integral de la mujer y la medicina natural.

La ACPD no reconoció a INAPCOMS, sino que designó a otros promotores para impulsar el Plan específico. Para los líderes de INAPCOMS, los designados fueron “nombrados a dedo”, “no representaban a nadie, eran particulares que no representaban a ninguna asociación”, “no tenían nada que decir” y se marginaba a INAPCOMS por ser autónoma de URNG y unitaria con todas las tendencias políticas.

Para los promotores líderes de INAPCOMS, el fracaso del Plan específico estuvo en su marginación política del proceso y la consiguiente pérdida de financiamiento, ausencia de viáticos

para traslado, alimentación, que implicaba no poder acudir al proceso de negociación así como convocar encuentros y movilización de las bases de promotores.

Para Miguel Itzep, asesor de la ACPD, “el Plan de Salud se platicó en la Comisión Técnica pero el gran problema de los de salud es que quedaron como “sector”, sin respaldo de las comunidades. ACPD no contaba con financiamiento para los sectores. No hubo unidad, ni estrategia, no hubo red de promotores permanente sino “llamaradas de tusa”. Al principio los promotores llegaban a las reuniones pero al no tener financiamiento para sus traslados dejaron de llegar. Al final la Comisión de salud estuvo formada por la Fundación Guillermo Toriello y otras organizaciones, pero no por promotores de salud. Salud tuvo menos respaldo de las comunidades y ONG que los promotores de educación. Los promotores de educación tuvieron éxito porque tenían claro que querían ser maestros, por los contenidos en sus propuestas, tenían una estrategia y hubo participación de la comunidad en su propuesta de Educación.”.

Los promotores de educación trabajaron mayormente independientes de ACPD y tuvieron el apoyo de instituciones como UNESCO y otras que estuvieron a su lado por varios años. El resultado fue la profesionalización, se titularon como maestros y hoy muchos de ellos y ellas, tras una ardua lucha, lograron plazas en el Ministerio de educación.

“Uno de los errores de la ACPD fue la priorización de tierras, vivienda e infraestructura y quedaron relegados aspectos sociales como salud y educación” (Miguel Itzep, 2005). Para Silvia García, secretaria de la Asamblea Consultiva de la Población Desarraigada, en práticamente todo el tiempo en que estuvo ésta activa, “la ACPD era el interlocutor de los ministerios y apostó por los proyectos productivos. Los promotores de educación presentaron un Plan de educación, los de salud no tanto. La mayor dificultad estuvo en la ACPD que no tuvo claro ni nunca hubo una propuesta acabada para la homologación. El MSPAS primero propuso un estudio para homologarse como auxiliares, luego pidió una propuesta y nunca hubo una acabada. Después entró la FGT y se logró la homologación para los desmovilizados. Los promotores de salud, sanitarios de unidades militares de URNG, tras un mes de capacitaciones lograron ser auxiliares de enfermería. El MSPAS fue más flexible cuando entró la URNG-FGT pues fue una decisión del gobierno. Para los promotores de salud de las comunidades el MSPAS pasó una prueba pero la mayoría no pasó. Los promotores de educación a pesar de sus divisiones tenían fuerza pero los de salud no la tuvieron”. En los últimos años, OPS y MSPAS, han desarrollado varios cursos de un año de duración en las regiones del Ixcán e ixil, por medio de los cuales, algunos promotores y promotoras han podido graduarse de auxiliares de enfermería. El objetivo era cubrir puestos de salud en áreas de difícil acceso y sin cobertura sanitaria. Tras la titulación, muchos de ellos no tuvieron plaza y debieron pasar varios años para lograrlo.

La Instancia de Promotores y Comadronas, sin apoyo económico y político para llevar adelante el Plan específico de profesionalización, unido a que como campesinos y campesinas retornados debían combinar el trabajo de salud local y nacional, con la construcción de sus viviendas, apertura de caminos, abastecimiento de agua, siembras... con muchos menos apoyos que en el refugio, tomaron conciencia de las limitaciones vitales de su país de origen. La prioridad estaba clara, resolver las necesidades familiares y sacar adelante los proyectos comunitarios.

A pesar del fracaso del Plan específico y las dificultades de la sobrevivencia en Guatemala, promotores y comadronas retornados han creado sus asociaciones locales, han impulsado y siguen participando en esfuerzos asociativos como en ACSMI, APROSACOP y en el Movimiento Nacional de Promotores de salud.

El retorno es lucha y se lucha siempre. El retorno es lucha, no resignación. (Consignas de la población retornada)

LA ASOCIACIÓN COMUNITARIA

DE SALUD

DEL MUNICIPIO

DEL IXCÁN –ACSMI–

“La ACSMI tiene sus debilidades porque estamos pobres”