En la educación superior, se presentan niveles de deserción muy elevados. En 2004 se calculaba que de 100 jóvenes que entraban a las instituciones de este nivel 48,4 abandonaban sus estudios sin terminarlos. Esta tasa general resume una situación que varía bastante entre instituciones, regiones y programas académicos. Se sabe que en 2009 el abandono en instituciones públicas (45,3%) es un poco menor al que se da en instituciones privadas (52,1%). La deserción, por otra parte, es mayor en las carreras técnicas profesionales (65,1%) y tecnológicas (60,6%) que en las universitarias (44,2%).
tabla no. 19 tasa de deserción Por cohorte y anUal33 año tasa de deserción Por cohortes (%) tasa de deserción anUal (%)
2002 52,6 n.d 2003 51,6 n.d 2004 48,4 15,8 2005 48,3 13,1 2006 47,8 11,5 2007 46,4 10,7 2008 44,9 12,1 2009 45,3 12,4
fuente: men – sPadies (www.mienducacion.gov.co/spadies).
Como se ve, el problema es serio (aunque en Colombia la tasa es algo menor que el promedio de Latinoamérica y el Caribe, donde es de 50%), pues el hecho de que casi la mitad de los estudiantes que comienzan sus carreras las abandonen representa una alta pérdida social y económica. Esto es menos preocupante, aunque costoso, cuando se abandona una carrera para pasarse a otro programa, pero lo más grave es cuando el estudiante deja totalmente la formación en educa- ción superior. Es, además, un fenómeno muy complejo, con causas y motivaciones
33 La tasa por cohorte mide la proporción de los que entran al primer año y que se han retirado al décimo semestre, para el nivel universitario, y a los seis semestres, para el nivel tecnológico y técnico. Por su parte, la tasa de deserción anual contabiliza la proporción de estudiantes que estando matriculados dos semestres atrás, son clasificados como
muy diferentes, lo que hace difícil diseñar estrategias apropiadas para superarlas. Por esto, una de las tareas a las que se dio especial importancia fue establecer un sistema que permitiera seguir este fenómeno y analizar sus causas.
Para ello se estableció SPADIES, el cual hace parte del SNIES, que integra información de las instituciones de educación superior, el ICFES y el ICETEX. El sistema, pionero en América Latina, le permite al Ministerio medir y seguir los factores determinantes del fenómeno, conocer su evolución en el tiempo y ver cómo se comportan diferentes instituciones y regiones. Igualmente, hace posible que cada institución cuente hoy con un perfil de los estudiantes y con sistemas de alertas tempranas sobre los factores que los hacen vulnerables, lo que sirve para orientar, de forma más eficiente, apoyos y políticas. A la fecha, el SPADIES está instalado en el 98% de las instituciones de educación superior y ha hecho segui- miento a más de tres millones de estudiantes matriculados entre 1998 y 2009.
La ventaja de este seguimiento y de la información integral sobre el estudiante es saber qué hace al individuo concreto vulnerable a la deserción. Es así posible intervenir a tiempo, aplicando una política preventiva que incluye mecanismos de consejería y atención psicológica y no simplemente correctiva. También permite focalizar el apoyo en los estudiantes con mayor riesgo de deserción.
Las investigaciones, así como los datos recopilados en el SPADIES, señalan como principales causas, como se sabía intuitivamente, problemas académicos, la falta de recursos financieros, la inadecuada orientación profesional y el entorno socio-familiar. El aporte real del sistema es medir el peso de los diversos factores y ordenar su importancia para cada institución. Para el país en general, el SPADIES ha permitido saber que los determinantes principales del abandono de carrera son el nivel de preparación académica previa (medido por el examen de ingreso a la educación superior del ICFES), el programa académico que se sigue y factores de la historia individual del estudiante, como el género, la edad, el nivel socioeconó- mico en que creció y el ingreso monetario presente de la familia, si se encuentra trabajando, la tasa de desempleo de la región, el nivel educativo de la madre, el número de hermanos y la posición entre ellos.
El análisis identificó también diferencias regionales. Así, los mayores índices de deserción se registran en Sucre y Bolívar, con una tasa que supera en diez puntos el promedio nacional, seguidos por Norte de Santander, Quindío y Valle. Departamentos como Meta, Atlántico y Tolima presentan tasas similares al promedio nacional, mientras que la menor deserción la registran los departa- mentos de Boyacá, Risaralda y Huila.
Para enfrentar el problema, el Ministerio está apoyando 36 proyectos regionales formulados por las instituciones de educación superior orientados a acompañar
a los estudiantes con dificultades académicas con cursos de nivelación, tutorías y monitorías, a orientar vocacionalmente a los jóvenes aspirantes a la educación superior y a mejorar sus procesos de adaptación a la vida universitaria.
Entre 2007 y 2010, el Ministerio ha aportado $6.285 millones de pesos y las instituciones destinaron $6.836 millones de pesos de contrapartida. Como resultado, se ha apoyado a 39.663 estudiantes mediante programas directos de acompañamiento a 25.956 beneficiarios adicionales que las instituciones venían apoyando previamente y han comenzado a formar competencias en 6.457, en procesos de articulación con la media. En cuanto a la tasa de deserción, en el primer grupo de 11 instituciones apoyadas, la tasa de deserción anual promedio disminuyó de 13,2% en 2007 a 11,5% en 2008. Para el grupo de 19 instituciones apoyadas entre 2008 y 2009, la tasa de deserción anual disminuyó en 2009 en 1,4%, pasando de 18,7% en 2008 a 17,3% en 2009. Para las instituciones no apoyadas, la deserción anual aumentó al pasar del 12,1% en 2008 al 12,4% en 2009. A comienzos de 2010, el Ministerio seleccionó 6 proyectos más, los cuales se están ejecutando a partir del primer semestre de este año.
Para disminuir la deserción por razones económicas se ha desarrollado el esquema de financiación ya descrito encabezado por el ICETEX, que apoya con créditos y subsidios a los estudiantes más pobres para entrar a cualquier universidad. Según estudios realizados por la Universidad Nacional para el ICETEX en 2006 y el Centro de Estudios para el Desarrollo de la Universidad de los Andes en 2008, los estudiantes apoyados por el crédito ACCES tienen una tasa de deserción cercana al 30% de los que no reciben este apoyo, tienen mejores resultados académicos, aprueban una proporción mayor de materias y se gradúan, en promedio, un semestre antes. Según la información del SPADIES, mientras que los estudiantes que han sido beneficiarios alcanzan una deserción por cohorte de 35,6%, aquellos que no reciben el apoyo llegan a una tasa del 52,1%.
Para generar la reflexión, compartir conocimientos e intercambiar experien- cias, se realizaron dos foros internacionales sobre deserción y permanencia con la participación de ponentes de Australia, Chile, España, México, Estados Unidos e Inglaterra y se publicó el libro Deserción Estudiantil en la Educación Superior Colombiana, que contiene los principales resultados de la metodología de segui- miento y diagnóstico del fenómeno, así como las propuestas para prevenir y tratar el abandono de estudios.
La Revolución Educativa entiende que las políticas que fomentan la perma- nencia estudiantil son una prioridad en la agenda educativa y que deben ser objeto de seguimiento no sólo por el Gobierno y las autoridades regionales y locales, sino
también por directivos, docentes, investigadores, orientadores, medios de comu- nicación y la sociedad en general.
Hacia adelante y como parte de las estrategias que deben fortalecerse, es nece- sario promover la articulación entre la educación media y superior, trabajar en el fortalecimiento de las políticas de bienestar universitario, impulsar la colabora- ción entre las instituciones para compartir y replicar experiencias exitosas en la disminución de la deserción estudiantil y seguir gestionando recursos para que más jóvenes permanezcan en la educación superior.
Como la permanencia está ligada con la calidad, el SACES deberá integrar de forma más explícita el uso de la información del SPADIES como elemento de análisis en el proceso de evaluación del otorgamiento y renovación de registro calificado y acreditación de alta calidad.