La igualdad de género es una preocupación fundamental y una parte esencial del desarrollo humano. Con demasiada frecuencia, las mujeres sufren discriminación en el campo de la salud y la educación o en el mercado laboral, lo cual restringe sus libertades. El grado de discriminación puede medirse mediante el Índice de Desigualdad de Género (IDG), que recoge la pérdida de logros a causa de la desigualdad de género en tres dimensiones: salud reproductiva, empoderamiento y participación en el mercado laboral. Cuanto más elevado sea el valor del IDG, mayor será la discriminación. En función de los datos de 2012 de 148 países, el IDG muestra grandes variaciones entre países, las cuales abarcan desde 0,045 (en los Países Bajos) hasta 0,747 (en Yemen), con un promedio de 0,463 (véase el cuadro estadístico 4).
Sigue habiendo grandes desigualdades de género en Asia Meridional (0,568), África Subsahariana (0,577) y los Estados Árabes (0,555). En Asia Meridional, los tres principales factores de desigualdad son la baja representación femenina en el parlamento (18,5%), la desigualdad de género en cuanto a logros educativos (28% de las mujeres ha completado al menos su educación secundaria, frente al 50% de los hombres) y baja participación en la fuerza de trabajo (31% de las mujeres forman parte de la fuerza de trabajo, frente al 81% de los hombres).
Entre 2000 y 2012, los avances en la reducción del IDG han sido prácticamente universales, aunque dispares.36 Los países del grupo con desarrollo humano muy alto superaron en desempeño a los de otros grupos de desarrollo humano y presentan una mayor paridad entre hombres y mujeres en lo que respecta a logros educativos y participación en el mercado laboral. No obstante, incluso en este grupo, muchos países tienen enormes brechas de género en su representación parlamentaria. Italia, por ejemplo, logró aumentar la representación femenina más del 50%, pero aun así, las mujeres representan solo
alrededor de un quinto de los escaños (20,7%). En Irlanda, la representación parlamentaria de las mujeres sigue estando por debajo del 20%, mientras que en Ruanda, las mujeres superan a los hombres en el parlamento (52% frente a 48%).
A pesar de que muchos países de África Subsahariana lograron un mejor valor de IDG
RECuaDRo 1.5
La desigualdad frena el desarrollo humano
La investigación realizada por la Oficina encargada del Informe usando datos del Índice de Desarrollo Humano (IDH) arroja conclusiones firmes sobre la existencia de una relación inversa entre desigualdad y el consecuente progreso en desarrollo humano, debido principalmente a desigualdad en las áreas de salud y educación, más que de ingresos.
En base a los datos de 2012 correspondientes a 132 países, se realizaron análisis de regresión para mostrar los efectos de la desigualdad multidimensional (medida como pérdida del Índice de Desarrollo Humano ajustado por la Desigualdad en relación con el IDH) sobre el IDH y sobre cada uno de sus componentes (salud, educación e ingresos) a partir de cuatro variables explicativas: desigualdad en desarrollo humano en general, desigualdad en esperanza de vida, desigualdad en logros en educación y desigualdad en ingresos per cápita. Por cada variable explicativa se utilizó un tipo de regresión diferente, y en todas las regresiones se incluyeron variables de holgura para controlar el nivel de desarrollo humano (bajo, medio, alto y muy alto). En la desigualdad en desarrollo humano en general, la desigualdad en esperanza de vida y la desigualdad en logros en educación se observó una correlación altamente negativa estadísticamente significativa (a nivel del 1%), mientras que en la desigualdad en ingresos per cápita no se advirtió correlación. Los re- sultados se mantuvieron sólidos ante distintas especificaciones, incluida la agrupación de países con desarrollo humano bajo y medio por un lado, y la de países con desarrollo humano alto y muy alto por el otro.
Fuente: Oficina encargada del Informe.
FIGuRa 1.5
Pérdidas debido a la desigualdad en el IDH y sus componentes
17,5 22,5 27,5 32,5 37,5 42,5 2005 2000 1995 1990
Pérdida debido a la desigualdad (%)
Educación Salud Ingreso Total
Nota: basado en un panel balanceado de 66 países ponderado por la población.
Fuente: cálculos realizados por la Oficina encargada del Informe basados en Milanovi´c (2010).
entre 2000 y 2012, su desempeño sigue siendo peor al de otras regiones, principalmente debido que sufren de tasas superiores de mortalidad materna y fecundidad adolescente, y de fuertes brechas en logros educativos.
Una de las tendencias más inquietantes es el cociente entre niños y niñas al nacer, el cual se está deteriorando en algunos países con rápido crecimiento. El cociente natural entre niños y niñas de 0 a 4 años es de 1,05 (o 105 niños por cada 100 niñas). Sin embargo, en los 175 países con datos disponibles sobre 2012 el promedio fue de 1,07, mientras que en 13 países el cociente fue de 1,08-1,18.37
En algunos países, el aborto selectivo en función del sexo y el infanticidio están alterando artificialmente el panorama demográfico, generando una escasez de niñas y mujeres. No se trata solo de
una cuestión de justicia e igualdad de género, sino de fuertes consecuencias para la democracia que podrían generar violencia social.
El cociente elevado de niños al nacer refleja el estatus de la mujer en la sociedad, costumbres patriarcales arraigadas y prejuicios, lo cual revela creencias socioculturales muy afianzadas, las cambiantes aspiraciones de las sociedades rurales y urbanas, y el sistema de pago de dotes presente en ciertos países.38 En los últimos años, este problema se ha exacerbado debido al uso generalizado e indebido de tecnologías de ultrasonido que permiten a los padres poner en práctica antiguas preferencias por los varones. El principal impulsor, no obstante, es la combinación de costumbres patriarcales con el mayor valor económico de los varones ante un sistema de pago de dotes. Si este último factor no existiera, por ejemplo en los países africanos, los
FIGuRa 1.6
La mayoría de las regiones registran una creciente desigualdad en los ingresos y una reducción de esta desigualdad en salud y educación
Pérdida debido a la desigualdad (%) Pérdida debido a la desigualdad (%) Pérdida debido a la desigualdad (%) Ingreso Educación Salud 60 50 0 10 20 30 40 60 50 0 10 20 30 40 2010 2005 2000 1995 1990 1990 1995 2000 2005 2010 60 50 0 10 20 30 40 África Subsahariana Asia
Meridional Países desarrollados
Europa y
Asia Central América Latina y el Caribe Estados Árabes Asia Oriental
y el Pacífico 2010 2005 2000 1995 1990
Nota: basado en un panel balanceado ponderado por la población de 182 países con pérdida por desigualdad en salud, 144 países con pérdida por desigualdad en educación, y 66 países con pérdida por desigualdad en ingresos. Se dispone de datos sobre desigualdad en ingresos de Milanović (2010) hasta el año 2005.
Fuente: cálculos realizados por la Oficina encargada del Informe según datos sobre salud obtenidos de cuadros de mortalidad del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, datos sobre educación de Barro y Lee (2010), y datos sobre desigualdad en ingresos de Milanović (2010).
prejuicios patriarcales por sí solos no se verían reflejados en cocientes elevados de niños al nacer.
Revertir este desequilibrio implicaría modificar diversas normas sociales, incluidas aquellas relativas a los incentivos económicos que supone para un hogar tener niños en lugar de niñas. Implicaría terminar de manera eficaz con el explotador sistema de dotes39 y generar mayores oportunidades económicas para las mujeres, facilitándoles tener un mayor control sobre sus propias vidas y aumentando su participación política y en los hogares.
A menudo se argumenta que mejorar la educación de las mujeres ayuda a aumentar sus niveles de salud y nutrición, y reduce las tasas de fecundidad.40 Por lo tanto, además de su valor intrínseco de aumentar las posibilidades de las mujeres, la educación tiene también un valor instrumental, al mejorar los resultados en la salud y la fecundidad de mujeres y niños. En este aspecto, los países con IDH bajo y medio aún tienen mucho camino por delante. En el período 1970-2010, también se advirtió un desequilibrio de género entre la población sin educación de los grupos con IDH alto y muy alto, y un equilibrio de género significativamente mayor en todos los niveles de educación en estos países entre las niñas y mujeres jóvenes en edad escolar.
A pesar de ser muy importantes para la mujer, no basta con la educación y la creación de empleo. Las políticas estándares para aumentar los ingresos de las mujeres no tienen en cuenta las diferencias de género en los hogares, la prevalencia del trabajo no remunerado entre las mujeres, y la división del trabajo según el género debido a normas culturales. Las políticas basadas en teorías económicas que no contemplan estos factores pueden perjudicar a las mujeres aun cuando fomenten la prosperidad económica.41 Para mejorar la igualdad de género es fundamental aplicar reformas políticas y sociales que amplíen los derechos humanos de las mujeres, incluidas la libertad, la dignidad, la participación, la autonomía y la condición de organismo colectivo.42
Igualdad y sostenibilidad intergeneracional Al producirse una crisis tras otra, es fácil perder la perspectiva respecto de las importantes consecuencias a largo plazo del accionar actual. Por eso no debe olvidarse que las decisiones actuales pueden tener una influencia duradera y decisiva sobre las opciones que dispondremos durante décadas en el futuro. El desarrollo humano sostenible consiste en comprender las relaciones entre las elecciones temporales de las diferentes
RECuaDRo 1.6
Calidad de la educación: logros dentro del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos
El componente de educación del Índice de Desarrollo Humano consta de dos medidas: años promedio de escolaridad y años esperados de escolaridad. Aun más que los años de escolaridad, un factor clave para ampliar las capacidades del ser humano es la calidad de la educación.
El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico recoge datos comparables a nivel internacional sobre los logros educativos de los alumnos, y permite comparar entre países los puntajes promedio de aprendizaje, el porcentaje de escuelas con desempeño bajo y el grado de consistencia en la obtención de resultados de calidad. Por ejemplo, las ventajas de contar con una fuerza de trabajo con alto nivel de educación, tradicionalmente presente en países como Estados Unidos, parecen desaparecer a medida que cohortes jóvenes de otros países (como Irlanda, Japón y la República de Corea) alcanzan y superan los niveles de formación de dicho país.
Según el PISA más reciente, realizado en 63 países y territorios en 2009, muchos países han dado enormes pasos en la calidad de los resultados educativos. Estudiantes de Shanghái, China, superaron en desempeño a estudiantes de 62 países en conocimientos de lectura, matemática y ciencia. Fueron secundados por estudiantes de la República de Corea, Finlandia y Hong Kong, China (RAE) en lectura; de Singapur, Hong Kong, China (RAE) y la República de Corea en matemática; y de Finlandia, Hong Kong, China (RAE) y Singapur en ciencia. Estados Unidos, por su parte, tuvo un desempeño inferior al promedio en matemática, compartiendo el puesto 29 con Irlanda y Portugal; apenas superó el promedio en ciencia, lo cual lo colocó en el puesto 21; pero se ubicó por encima del promedio en lectura, ocupando el puesto 15 junto con Islandia y Polonia. Brasil, Chile, Indonesia y Perú han experimentando notables avances, partiendo de niveles muy bajos de desempeño. La inversión de ciertos países en calidad de educación traerá beneficios futuros, en un mundo globalizado cada vez más impulsado por el conocimiento.
los puntajes en lectura del Programa para la Evaluación Internacional de alumnos guardan una relación positiva con el índice de Desarrollo Humano
Puntaje en lectura, 2009 IDH, 2012 0,6 0,7 0,8 0,9 200 300 400 500 600 Miembros de la OCDE No miembros de la OCDE
Fuente: valores del IDH, cálculos de la Oficina encargada del Informe; resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos, OCDE (2010b).
los logros en desarrollo humano conseguidos de manera sostenible superan a las ganancias obtenidas a costa de las futuras generaciones
generaciones y en asignar derechos tanto a las generaciones actuales como a las futuras.
Ciertamente, es necesario hallar el equilibrio. Resulta esencial mejorar las capacidades actuales de las personas, en particular las de aquellas que son pobres o experimentan múltiples carencias, porque se trata de una cuestión de derechos fundamentales y del universalismo de las reivindicaciones vitales.43 Además, la pobreza y miseria actuales afectarán negativamente el futuro. Así, el objetivo debería ser lograr la igualdad tanto intrageneracional como intergeneracional.
La inversión actual en las personas exige garantizar un prudente equilibrio entre las deudas generadas hoy y las obligaciones que estas supondrán para las generaciones futuras. Como subraya el Informe sobre Desarrollo Humano 1994, “Todas las deudas postergadas hipotecan la sostenibilidad, sean estas deudas económicas, deudas sociales o deudas ecológicas”.44 La reciente crisis económica ha puesto en evidencia la sostenibilidad de la deuda económica, tanto pública como privada, ante la falta de crecimiento de las economías, pero desvía la atención de asuntos críticos, como las deudas sociales y ecológicas. En el aspecto ambiental, existen pruebas irrefutables de grandes daños a los ecosistemas debido a las decisiones de las generaciones pasadas y actuales. Los países pobres no pueden, y no deben, imitar los patrones de producción y consumo de los países ricos. Y los países ricos deben reducir su huella ecológica porque, desde un punto de vista mundial, su consumo y producción per cápita son insostenibles.
En este momento, preocupan especialmente los desafíos mundiales de cambio climático y fragilidad de los ecosistemas. En un importante estudio se concluyó que “la humanidad ha transgredido ya al menos tres fronteras planetarias”,45 lo cual se repite en el Informe de 2012 sobre Sostenibilidad Mundial del Grupo de Alto Nivel del Secretario General de la ONU.46 En la actualidad, pocos países cuentan con un plan ecológicamente sostenible al subestimar la necesidad de implementar innovaciones tecnológicas y modificaciones en el consumo que faciliten el cambio hacia un desarrollo humano sostenible.47
La figura 1.7 muestra la huella ecológica del consumo de 151 países en relación con su IDH en 2012.48 Muy pocos países tienen tanto un valor del IDH alto como una huella ecológica por debajo de la biocapacidad promedio mundial (1,79 hectáreas mundiales en 2008). Este no es un buen presagio para el mundo. Con el tiempo, la situación es cada vez más crítica. Aunque algunos países con IDH
alto tienen una huella ecológica per cápita inferior al promedio mundial, sus huellas han ido aumentando con el tiempo.
Las personas se preocupan no solo por las opciones que tienen a su disposición, sino también por conocer cómo, a través de quién y a qué precio disponen de esas opciones. Los logros en desarrollo humano conseguidos de manera sostenible superan a las ganancias obtenidas a costa de las futuras generaciones. De hecho, un adecuado sistema de ponderación para la sostenibilidad de los niveles de desarrollo humano debería incluir tanto el desarrollo humano futuro, como los logros actuales.
También se necesitan mejores maneras de controlar la sostenibilidad ambiental. En la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible de 2012 se hizo un llamamiento para la elaboración de medidas que contemplaran las conexiones entre las decisiones actuales y futuras. Tales medidas deberían controlar la acumulación de deuda económica y ecológica basándose en el principio de que todos los ciudadanos del planeta, vivos o que aún no hayan nacido, tienen el mismo derecho a vivir una vida cómoda y gratificante. En estas medidas se deberían destacar las fronteras planetarias o “puntos de inflexión” al reconocer, por ejemplo, que el cambio climático ya está teniendo costos significativos, palpables en los golpes sufridos por los países y comunidades más pobres.