El comercio Norte-Sur ha permitido a las economías con incipiente industrialización desarrollar capacidades para la eficiente fabricación de productos complejos para los mercados de los países desarrollados. Por su parte, las interacciones Sur-Sur han permitido a las empresas del Sur adaptarse e innovar en formas que se adecuan mejor a los países en desarrollo. Esto incluye nuevos modelos de negocios mediante los cuales las empresas desarrollan productos para un gran número de clientes de bajos ingresos, a menudo con poco margen de ganancia.
Los países del Sur sirven también como ubicaciones naturales para la experimentación con nuevos productos y tecnologías, como los basados en el sistema global para comunicaciones móviles
RECuaDRo 2.6
El montaje final se paga apenas por encima de un salario escaso
El iPhone y el iPad, dos productos tecnológicos populares, se montan en Shenzen, China, y se venden en todo el mundo a precios minoristas de unos cientos de dólares. El valor del trabajo realizado en China, inferior a US$10, representa menos del 2% del costo de un iPad, mientras que apenas el 3,6% del costo mayorista de un iPhone se destina a los trabajadores chinos. El resto del valor lo reciben proveedores de piezas y componentes ubicados en Alemania, Japón, la República de Corea y Estados Unidos. Las empresas coreanas LG y Samsung fabrican la pantalla y los chips de memoria; Apple se ocupa del diseño del producto, el desarrollo del software y las tareas de comercialización se realiza en Estados Unidos; y el montaje le corresponde a una empresa de origen taiwanés.
La baja proporción de valor captada por los trabajadores de China podría hacer pensar que el montaje no requiere de mucha sofisticación. Tal percepción es engañosa. Si bien Asia resulta atractiva por sus salarios más bajos, en especial para los trabajadores semicalificados, para las empresas de tecnología resulta más desafiante gestionar cadenas de suministro mundial
que requieren el abastecimiento de piezas y componentes de cientos de empresas. Para esto se precisa de una particular combinación de habilidades industriales, flexibilidad, velocidad y diligencia, tanto a nivel individual como colectivo. Por ejemplo, un directivo de Apple expresó a The New York Times que “EE. UU. ha dejado de generar personas con las habilidades que nosotros necesitamos”.
Esto corresponde al incidente de mediados de 2007, cuando Apple tuvo que rediseñar precipitadamente el cristal para la pantalla de su iPhone. La fábrica de Foxconn recibió a mitad de la noche la primera entrega de un nuevo envío de cristal reforzado antirrayas, y se puso en marcha inmediatamente. En tres meses, Apple había vendido millones de iPhones. Se demoraron 15 días en contratar a 8700 ingenieros industriales que supervisaran a los 200.000 trabajadores de la línea de montaje dedicados eventualmente a la fabricación de iPhones. De acuerdo con una estimación interna de Apple, ejecutar un proyecto similar en Estados Unidos hubiera tardado nueve meses.
Fuente: Oficina encargada del Informe; Kraemer, Linden y Dedrick 2011; Xing y Detert 2010; Duhigg y Bradsher 2012.
las empresas que prosperan en el Sur tienden a asumir riesgos a largo plazo y a rápidamente adaptar e innovar sus productos para los compradores locales
(GSM). De acuerdo con la Iniciativa para Mercados Emergentes de la Asociación GSM de 2005, los fabricantes recortaron los precios de los equipos móviles a menos de la mitad y ampliaron la base de suscriptores de GSM en 100 millones de conexiones al año. Esto, a su vez, estimuló la inversión, en 2007 los operadores de telefonía móvil, incluidos MTN de Sudáfrica y Zain de Kuwait, anunciaron un plan a cinco años para invertir US$50 mil millones adicionales en África Subsahariana para mejorar la cobertura móvil y ampliarla al 90% de la población. De hecho, el increíble aumento de la conectividad telefónica de África ha estado dirigido principalmente por empresas ubicadas en India, Sudáfrica y los Emiratos Árabes Unidos.57
Los fabricantes de teléfonos móviles también han rediseñado los productos de acuerdo con las necesidades de los consumidores con menos ingresos. Por ejemplo, en 2004 TI India, un centro de investigación y desarrollo de Texas Instruments ubicado en Bengaluru, diseñó un prototipo de chip único para utilizar en teléfonos móviles de alta calidad y bajo costo. En 2005, Nokia, en colaboración con TI, comenzó a comercializar los equipos de chip único fabricados en India tanto en India como en África, y vendió más de 20 millones de unidades. Los diseños de chip único también se han implementado en otros dispositivos, incluidos asequibles monitores de pantalla digital o máquinas de ultrasonido para medicina. Intel ha desarrollado un dispositivo manual para la banca rural, mientras que Wipro ha comercializado una computadora de escritorio con bajo consumo de energía que ofrece conectividad básica a Internet. En 2008, Tata presentó el automóvil Nano de costo ultra bajo, exportable en partes para su montaje por parte de técnicos locales.
La difusión tecnológica generada por la inversión Sur-Sur también está liberando el espíritu emprendedor, especialmente en África. Las personas se autoorganizan, establecen relaciones de compra y venta, y se convierten en emprendedores para responder a las necesidades no resueltas de mercados que brotan espontáneamente. Un ejemplo de esto es el uso que en África están dando a asequibles teléfonos móviles fabricados en Asia: la banca móvil, por ejemplo, resulta más económica y simple que abrir una cuenta bancaria; los agricultores pueden recibir informes meteorológicos y comprobar el precio de los granos, mientras que los emprendedores pueden ofrecer servicios comerciales a través de quioscos de telefonía móvil. El uso de teléfonos móviles en Níger, por ejemplo, ha mejorado el rendimiento del mercado de los granos, mientras que los
agricultores de Uganda utilizan sus teléfonos para conseguir mejores precios por sus bananas.
Estas, junto con otras transformaciones, multiplican las posibilidades que la gente tiene con la tecnología: participar de decisiones que afectan sus vidas; obtener acceso rápido y económico al conocimiento; producir medicamentos más baratos, a menudo genéricos, mejores semillas y nuevas variedades de cultivo; y generar nuevas oportunidades de empleo y exportación. Estas posibilidades trascienden las distintas clases de ingresos y llegan hasta las bases.
Para responder a las cambiantes necesidades de los consumidores de clase media, las empresas que prosperan en el Sur tienden a asumir riesgos a largo plazo y a rápidamente adaptar e innovar sus productos para los compradores locales. Los consumidores del Sur suelen ser más jóvenes y, a menudo, son compradores novatos de artefactos modernos con hábitos bien definidos y tienden a ser más receptivos a los desarrollos de cada de marca. Las empresas ubicadas en mercados emergentes cuentan con la ventaja de enfoques de gestión diferentes a los predominantes en el Norte; los accionistas mayoritarios tienen más poder y pueden redistribuir los recursos con mayor rapidez que las empresas del Norte.58
Algunos de estos avances están basados en interacciones entre instituciones de investigación y desarrollo, empresas y partes interesadas de la comunidad. De esta manera se propaga la innovación y sus beneficios y se genera un cambio más rápido. Se valora más que el Estado juegue un rol más amplio estimulando la investigación y el desarrollo y fomentando las sinergias que surgen de la cooperación entre instituciones de investigación pública, privada y universitaria. Por ejemplo, muchos países africanos han imitado el exitoso caso de Mauricio al atraer IED de Asia Oriental creando zonas de procesamiento de exportaciones. Las políticas malayas de promoción de la inversión también han sido ampliamente imitadas.
Cada vez más, la principal fuente de crecimiento de los países del Sur es su mercado interno. Las clases medias crecen en tamaño e ingresos. Hacia 2030, se prevé que el 80% de la clase media mundial vivirá en el Sur. Tan solo a los países de Asia Meridional, Asia Oriental y el Pacífico les corresponderá el 60% de la población de clase media, y el 45% del gasto de consumo total.59 También se calcula que para el año 2025, la mayoría de los mil millones de hogares que ganan más de US$20.000 al año vivirán en el Sur.60
Desde 2008, las empresas de indumentaria chinas, indias y turcas han reorientado su producción de mercados mundiales contraídos hacia mercados internos en expansión. Una mayor
En lugar de haber un núcleo central de países industrializados y una periferia de países menos desarrollados, el entorno actual es más complejo y dinámico
dependencia de los mercados internos impulsará el dinamismo interno y propiciará un crecimiento más inclusivo. Dadas las tendencias actuales, los consumidores africanos seguirán beneficiándose del crecimiento de las importaciones de productos asequibles. Los mercados locales en expansión seguramente darán lugar a emprendimientos locales y atraerán más inversión en las industrias extractivas, infraestructura, telecomunicaciones, finanzas, turismo y fábricas, en particular la industria ligera, en la que los países africanos cuentan con una latente ventaja comparativa. Bajo estas circunstancias, que han comenzado a advertirse en la última década y en otras regiones, las economías anfitrionas experimentan cambios estructurales y la industria autóctona responde a la presión competitiva de importaciones y flujos de inversión actualizando su nivel de producción. No obstante, el proceso está resultando difícil en los países cuyas capacidades tecnológicas e infraestructura no están tan bien desarrolladas.
La expansión de los mercados internos se verá dificultada por grandes sectores marginales y regiones más retrasadas dentro de los grandes países en desarrollo. A pesar de que Asia Meridional, por ejemplo, redujo la proporción de su población que vive con menos de US$1,25 al día (en términos de paridad del poder adquisitivo de 2005) del 61% en 1981 al 36% en 2008, más de 500 millones de sus habitantes siguen siendo extremadamente pobres.61
Estas desigualdades dañan la sostenibilidad del progreso al generar tensiones sociales y políticas. En India, los rebeldes maoístas permanecen activos en una extensa franja de la zona interior del país; en el vecino país Nepal, los maoístas pasaron en 12 años
de ser una milicia mal equipada a convertirse en el principal partido político del país.