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GEOGRAFÍA Y CLIMA

In document La Guia Del Trotamundos - Navarra (página 34-40)

Los contrastes geográficos que existen en Navarra permi- ten una increíble variedad de climas y paisajes concentrados en 10.420 Km2 de superficie, desde el norte verde y montañoso

hasta los desérticos paisajes de las Bardenas Reales. En tan sólo 90 Km de distancia se puede pasar de contemplar las nevadas cumbres pirenaicas a los sinuosos paisajes bardeneros.

Sin embargo, esta aparente brusquedad de conirastes se compensa, dada la suavidad de formas de transición geográfica entre una y otra zona.

Entre los Pirineos y el Ebro

En el norte de Navarra se encuentran los macizos de Quinto Real y Cinco Villas, al este las montañas de la Alta Navarra y cortadas por diferentes ríos de aguas generalmente limpias, excepto el Arga a su paso por Pamplona, que forman valles estrechos y foces excavadas en su fondo. Esta es la parte más alta de Navarra, con la Mesa de los Tres Reyes, la mayor altura de la Comunidad (2434), en el macizo de Larra.

Algo más al sur, se encuentran las cuencas prepirenaicas de Pamplona y Lumbier-Aoiz, con las depresiones excavadas por los ríos Aragón e Irati.

Las montañas vascocántabras se alzan por el Oeste: Aralar con el Irumugarríeta (1427), las sierras de Urbasa, Andía (San Donato, 1495), Lóquiz y la sierra de Codés haciendo frontera con la cuenca sedimentaria del Ebro.

Navarra lluviosa, Navarra húmeda

Una parte de Navarra, la Montaña, pertenece a la España lluviosa y otra, la Ribera, a la España seca. Entre ambas existe una zona de transición pluviométrica que se concentra en la zona media. En la zona de montaña las precipitaciones suelen ser su- periores a los 800 mm. y la lluvia cae durante 125 a 150 días al año. Hay una diferencia térmica entre el norte lluvioso y el norte pirenaico. En las estribaciones del Pirineo los inviernos son más largos y fríos, mientras que en la zona lluviosa de Lesaka o de Bera el clima es más templado y atlántico. En los valles cantábri- cos abundan los bosques de hayas y robles (aritza).

En el Pirineo la vegetación es predominantemente de coniferas: pino silvestre, abetos y pino negro. En el sotobosque crecen algunos bojes.

La zona media tiene las características de ambas "Nava- rras". El clima no es tan continental como en la Ribera. Sin embargo, hay ya cierta sequía estival, más patente en la medida

que bajamos hacia el sur. Es una zona de transición climática y vegetal. Crecen en ella algunos robles, pinares, bojerales y enci- nas, destacando como curiosidad el roble carrascueño, especie entre el roble y la encina.

Ya en la Ribera, territorio de llanuras, las precipitaciones son escasas (inferiores a los 500 mm.) y en algunas zonas de las Bardenas no llega a los 400mm., cifra cinco veces menor que en algunos valles cantábricos. Los veranos son secos y calurosos y los inviernos fríos y largos. La Ribera es un territorio situado entre los Pirineos y las cuencas fluviales del Sistema Ibérico, que pa- dece una fuerte evaporación debido a la inexistencia de "salidas" que permitan una influencia reguladora de las temperaturas. La vegetación es muy escasa y perennifolia, de bosque mediterrá- neo y grandes extensiones de plantas y flores olorosas. Flora, fauna, ríos: todavía un pequeño paraíso

Aunque en los últimos años las grandes obras y los grandes proyectos que se están llevando a cabo en Navarra: pantano de Itoiz y autovía del Norte (Irurzun-San Sebastián), han causado grandes polémicas y encendidas discusiones entre par- tidarios y no partidarios de las obras. Lo cierto es que al margen de los impactos ambientales que han causado y están causando, Navarra todavía es una comunidad disfrutable y paseable. Su fauna y flora permanecen en algunos lugares ( aquellos a los que no ha llegado la acción del hombre, fundamentalmente pistas fo- restales) intactas o con bajos niveles de degradación. Navarra tiene, no sabemos por cuánto tiempo podremos mantenerla, un paisaje que conserva formas primigenias de gran belleza.

Los ríos de Navarra vierten sus aguas bien al Cantábrico o al Mediterráneo a través del Ebro.

Los ríos de la vertiente cantábrica, Bidasoa, Urumea y Araxes discurren por valles profundos. En los bosques podéis en- contrar alisos, fresnos, sauces y avellanos. Si os tira la pesca (es imprescindible tener licencia) y tenéis paciencia aún podéis en- contrar truchas aunque tengáis que pelearos por encontrar un lugar un poco solitario, especialmente si es temporada de pesca, Lo que no será tan fácil es pescar el célebre salmón del Bidasoa. Este solamente se encuentra en determinada época y es muy apreciado en los restaurantes de la nueva cocina vasca. Ya sabéis, Arguiñano y el rico, rico, rico.

Salazar y Esca surcan valles más amplios debido a las avenidas fruto de los hielos pirenaicos. La trucha es habitual en ellos, He- mingway fue un excelente pescador por estos ríos y gustaba de saborear trucha a la navarra. Estos ríos forjan profundas foces: Arbayún y Lumbier de las cuales se habla en otro apartado de la guía y en las cuales se dan cita importantes colonias de buitres leonados.

La zona norte de Navarra goza aún del privilegio de poseer uno de las mayores reservas de hayas de Europa, el árbol más característico de Navarra. Necesitado de las nieblas y sole- dades de los valles, se nutre de la melancolía de los días grises tan abundantes en esta parte de la provincia. Los hayedos del sur (sierras de Izko, Alaiz y Lokiz) conviven con quejigales y carras- cales.

En la Ribera los ríos están flanqueados de chopos y ala- medas, siendo el álamo blanco, el sauce, el fresno y el olmo las especies más abundantes. Cerca del agua se sitúan las mimbre- ras y el tamariz, donde anidan multitud de aves. Si seguís des- cendiendo, os encontraréis con numerosas lagunas y pequeños lagos. La laguna de Pitillas es la más septentrional y destaca por una gran riqueza ornitológica donde a veces pernoctan hasta 100.000 estorninos. Junto a Pitillas, existen las lagunas de Las Cañas, La Estaca, Lor, Rada, etc. Estas lagunas juegan un gran papel en el ciclo migratorio de las aves. Aquí repostan grullas, gansos, y grandes bandadas de ánades (cercetas, gaviotas, cigüeñas, frisos, etc). Están protegidas y si os acercáis, hacerlo con cuidado y sin alterar el tan manejado ecosistema.

En los valles pirenaicos aún se puede contemplar, es extraño pero con suerte lo veréis; el majestuoso vuelo de las pocas parejas de quebrantahuesos que quedan en el Pirineo.Todavía por los valles y si ascendéis a collados os encon- traréis con el alegre correteo de los sarrios. Por los bosques de pino negro en Larra se encuentran urogallos. No esperéis encon- trar osos, estos dejaron de existir hace tiempo. Al desplazaros hacia los valles de Esca y Salazar, veréis como el hayedo cede terreno al pino albar. Las rapaces como el azor y el gavilán son abundantes. Entre los mamíferos es normal la presencia de ar- dillas, gato montes, ginetas y lirones.

Las Bardenas situadas dentro de la Ribera tudelana se caracterizan por su aspecto estepario y falto de arbolado. La vegetación aquí es discontinua y árida a la cual se han adaptado diversas especies: caraván y ganga entre otros. Entre los repti-

les, destaca el lagarto ocelado. La vegetación que encontraréis será de pinos carrascos, el más común en este desierto, muy abundante en el Vedado de Eguaras. En las caídas del Plano de Carcastillo abundan las concentraciones de buitres. Otras espe- cies que encontraréis sin mucho esfuerzo son conejos, perdices, culebras bastardas, etc.

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