Ahora debemos contar que Sigmundr estimó que Sinfjǫtli era demasiado joven para tomar venganza con él y quiso, por tanto, avezarlo primero a la dureza: así que, aquel verano, recorrieron juntos el bosque yendo de un lugar a otro y matando a la gente que encontraban para apoderarse de sus riquezas. A Sigmundr le parecía que el muchacho había salido en mucho a los Vǫlsungar aunque creía que era hijo del rey Siggeirr y que de él tenía la maldad, mientras que el ardor y el coraje los había heredado de los Vǫlsungar. A Sigmundr no le parecía que el muchacho tuviera en mucho a los de su familia paterna, porque le recordaba a menudo todo el mal que le habían infringido y le apremiaba con ahínco a matar al rey Siggeirr.
Un día sucedió que, habiendo ido al bosque con el fin de procurarse algún botín, se encontraron con una casa en la que había dos hombres, con grandes anillos de oro, durmiendo dentro. Estos hombres habían sido víctimas de un
55. La hamfǫr, un término usado habitualmente en plural (hamfarir) es el equivalente norreno de nuestra metamorfosis. No traducimos dicho vocablo con el nuestro porque nuestro concepto de metamorfosis es diferente, lo que se refleja en la palabra norrena: para la mente norrena, las hamfarir no eran un cambio permanente del individuo afectado ni afectaba a todo su ser. Las hamfarir era la entrada o salida (de aquí que se use el verbo fara “entrar en; salir de”) del alma del individuo en una forma determinada de animal, un hamr (cf. nota nº 18). En la creencia general, el cuerpo permanecía dormido mientras el alma viajaba por el espacio en su nueva forma, aunque aparentemente, esto no acaece ni en el capítulo I, en el que la valquiria Hljóð, se convierte en corneja poniéndose un “hamr de corneja” (“kráku-hamr”) ni en este capítulo octavo, en el que veremos cómo los protagonistas adquieren la apariencia (“líki”) de lobos al ponerse sendas “pieles de lobo” (“úlfa-hamir”); las hamfarir deben entenderse por tanto como una especie de proyección astral que mantiene, con el cuerpo dormido, una conexión psíquica. La lengua moderna designa con el término myndbreyting el concepto greco-latino de metamorfosis. [Nota de los trad.
maleficio ya que sus formas de lobo56 estaban colgadas en el interior de la casa encima de ellos. Cada cinco días57, les estaba permitido salir de sus formas. Sus padres eran reyes. Sigmundr y Sinfjǫtli se pusieron estas formas de lobo y no pudieron salir de ellas porque la naturaleza de estas formas continuaba siendo la misma que antes. Así pues, ambos aullaban como los lobos y cada uno de ellos comprendía el sentido de lo que aullaba el otro.
Se fueron a la espesura de los grandes bosques58 y cada uno de ellos siguió su camino. Convinieron, antes de separarse, que cada uno de ellos se arriesgaría a luchar con un máximo de siete hombres a un tiempo, pero no con más, y que el primero que fuera atacado aullaría con su voz de lobo.
“No nos apartemos de este propósito”, dijo Sigmundr, “ya que, siendo joven y temerario, los hombres creerán que es fácil darte caza”.
Así pues, cada uno de ellos siguió su camino. Cuando se hubieron separado, Sigmundr se encontró con siete hombres y aulló con su voz de lobo. Y al oírle, Sinfjǫtli acudió en su ayuda y los mató a todos. De nuevo se separaron. Y antes de que Sinfjǫtli hubiera caminado mucho tiempo por el bosque, dio con once hombres y luchó con ellos y pasó que los mató a todos. Sin embargo, le hirieron gravemente, así que se fue bajo un roble y se puso a descansar allí.
Entonces llegó Sigmundr y le dijo: “¿Por qué no me has llamado?”.
Sinfjǫtli le respondió: “No he querido pedirte ayuda. Es verdad que tú la has necesitado para matar a siete hombres, pero yo, que a tu lado soy todavía un muchacho, no te la he pedido para matar a once”.
56.Úlfa-hamr en el original. Cf. lo dicho en la nota anterior y en la nota 18 del capítulo I. [Nota de los trad. 57. It tíunda hvert dœgr en el original. La palabra dœgr normalmente significa “(espacio de) medio día”.
Sin embargo, también puede utlizarse usada como sinónimo de dagr “día”. Según el significado que le atribuyamos, los dos hombres pueden salir de su forma de lobo cada cinco días, o bien, cada diez días. En nuestra traducción nos hemos inclinado por el significado más habitual de dicha palabra. [Nota de los trad.
58. mǫrk en el original. Con este término (plural: markir) se designaban los grandes y densos bosques fronterizos, la tierra de nadie, cubierta de bosque, entre dos reinos. El skógr, en cambio, en el que cometían sus asaltos, es el bosque pequeño, rodeado a menudo de tierras de labranza, al cual se iba sobre todo a recoger leña. [Nota de los trad.
Sigmundr se abalanzó entonces con tanta furia sobre él, que Sinfjǫtli se tambaleó y cayó. Sigmundr le mordió en la parte anterior de la garganta. Ese día no pudieron abandonar sus formas de lobo. Sigmundr se lo cargó a su espalda, se lo llevó a su refugio y veló su sueño mandando a los troll aquellas formas de lobo.
Un día, Sigmundr vio en un paraje a dos comadrejas; una de ellas mordió a la otra en la garganta y la que había mordido a la otra corrió hacia el bosque, cogió una hoja de una planta y se la puso a la otra sobre la herida, y la comadreja herida dio un salto, completamente curada. Sigmundr salió y vio un cuervo que volaba llevando consigo una hoja de esa misma planta, que se la entregó. La puso entonces sobre la herida de Sinfjǫtli quien se levantó inmediatamente de un salto, como si nunca hubiera estado herido. Después de esto, se fueron a su casa semisubterránea y se quedaron encerrados en ella hasta que llegó el tiempo en que podían salir de sus formas de lobo. Entonces, las tomaron y las quemaron, rogando para que nunca jamás volvieran a hacer daño a nadie. Durante el tiempo en que estuvieron sometidos al maleficio de las formas de lobo, llevaron a cabo muchas proezas en los dominios del rey Siggeirr. Y cuando Sinfjǫtli llegó a la edad viril, Sigmundr estimó que ya le había puesto suficientemente a prueba.
No pasó mucho tiempo antes de que Sigmundr deseara vengar la muerte de su padre, si es que era posible hacerlo. Así pues, un día abandonaron la casa semisubterránea y se fueron al bœr59 del rey Siggeirr, llegando ya tarde allí; entraron en el cobertizo que había delante de la hǫll. En él había unos barriles de cerveza y se encondieron dentro de ellos.
La reina sabía dónde estaban y quiso verles. Y cuando se reencontraron,
59. Normalmente se traduce esta palabra (o su doblete, býr) como ciudad. Es su significado habitual en danés y sueco; sin embargo, en el noruego medieval designaba más bien una pequeña alquería o granja. Es verdad que la saga tiene lugar en Dinamarca y Suecia, pero la lengua en que está escrita es noruego antiguo-islandés, así que podemos asumir que padre e hijo-sobrino se dirigieron al complejo de la granja de Siggeirr. [Nota de los trad.
tomaron la decisión de que vengarían la muerte de su padre aquel mismo día, una vez que se hubiera hecho de noche.
Signý y el rey tenían dos hijos de corta edad. Estaban jugando en el suelo de la hǫll con anillos de oro que hacían rodar por el suelo y después ellos corrían detrás de ellos. Uno de los anillos de oro rodó afuera, yendo a parar al cobertizo en donde se hallaban escondidos Sigmundr y Sinfjǫtli y el chiquillo corrió detrás del anillo a buscarlo. Entonces vio a dos hombres grandes y de aspecto fiero que llevaban cascos largos y armaduras blancas. Regresó corriendo a la hǫll, fue adonde se encontraba su padre y le dijo lo que había visto. El rey sospechó que podía haberse tramado una traición contra él. Entonces Signý, que oyó lo que estaban diciendo, se levantó, tomó a ambos chiquillos, y los llevó al cobertizo ante sus hermanos y les dijo que debían saber lo que aquellos niños habían dicho de ellos y añadió: “Os aconsejo que los matéis”.
Sigmundr dijo: “No mataré a tus chiquillos por más que hayan delatado mi presencia”.
Pero Sinfjǫtli no se dejó amedrentar, desenvainó su espada y mató con ella a ambos niños y luego los arrojó al interior de la hǫll, delante del rey Siggeirr. El Rey entonces se levantó y gritó a sus hombres que cogieran a aquellos hombres que esa noche se habían escondido en el cobertizo. Los hombres se precipitaron entonces hacia afuera con el ánimo de capturarlos, pero ellos se defendieron bien y valientemente, y los que se encontraron más cerca de ellos, durante mucho tiempo consideraron que se habían llevado la peor parte. Pero finalmente sucumbieron ante el número superior de sus atacantes, quienes se apoderaron de ellos, les ataron y encadenaron y les dejaron allí durante toda la noche.
El rey meditó entonces qué muerte podía darles de la que se hablara durante mucho tiempo. Y cuando llegó la mañana, el rey hizo construir un gran
túmulo con guijarros y turba60. Y cuando hubieron terminado de construir este túmulo, hizo colocar en medio una gran losa de piedra, de pie, de tal manera que un canto quedaba vuelto hacia arriba y el otro hacia abajo. Su tamaño era tan grande que iba de pared a pared del túmulo, de manera que nadie podía pasar de una de las dos mitades a la otra. Entonces hizo coger a Sigmundr y a Sinfjǫtli y ordenó que les pusieran en el interior del túmulo, uno a cada lado de la losa, ya que juzgaba que resultaría peor para ambos que no estuvieran juntos, aun cuando cada uno de ellos pudiera oír al otro. Y entonces, cuando sus esclavos estaban recubriendo el túmulo con turba, llegó Signý llevando en brazos algo de paja que echó en el túmulo a Sinfjǫtli, pidiendo a los esclavos que no descubrieran al rey lo que había hecho. Ellos aceptaron hacer lo que les pedía y después, cerraron del todo el túmulo.
Cuando se hubo hecho de noche, Sinfjǫtli dijo a Sigmundr: “No creo que de momento vayamos a andar cortos de víveres. La reina me ha echado un pedazo de tocino envuelto en paja”.
Volvió a palpar la carne de cerdo y descubrió que llevaba clavada la espada de Sigmundr a la que reconoció por su empuñadura ya que en el túmulo reinaba una oscuridad total, y se lo dijo a Sigmundr y los dos se alegraron. Sinfjǫtli colocó la punta de la espada en la parte superior de la losa y empujó con firmeza. La espada se clavó en la losa. Sigmundr cogió entonces la punta de la espada y entre los dos fueron rompiendo la losa y no pararon hasta que hubieron terminado de romperla en dos, como dice la canción:
1. Rístu af magni 3. Sigmundr con la espada 2. mikla hellu 4. y Sinfjǫtli
3. Sigmundr hjǫrvi 1. rompieron con fuerza 4. ok Sinfjǫtli. 2. la gran losa.
Y entonces ambos quedaron libres en el túmulo, y entre los dos
60. El autor nos está indicando que Siggeirr hace enterrar vivos a Sigmundr y a su hijo-sobrino Sinfjǫtli. [Nota de los trad.
agujerearon la pared de guijarros y rompieron sus cadenas y así consiguieron salir del túmulo.
Entonces se dirigieron a la hǫll, en la que todo el mundo estaba durmiendo. Llevaron leña a la hǫll y le prendieron fuego. A los de dentro les despertó el humo y las llamas de la hǫll, que estaba ardiendo sobre ellos. El rey preguntó que quién había encendido el fuego.
“Soy yo con mi sobrino Sinfjǫtli”, dijo Sigmundr, “y queremos hacerte saber que no todos los Vǫlsungar están muertos”.
Pidió a su hermana que saliera para adquirir y recibir de él gran prestigio y honor que compensaran de esta manera toda la infelicidad que ella había sufrido.
Ella le respondió: “Ahora sabrás si he estado recordando o no al rey Siggeirr la muerte del rey Vǫlsungr: yo he hecho matar a los hijos de ambos porque me parecieron demasiado lentos para vengar la muerte de mi padre y fui yo la que fue al bosque a encontrarse contigo bajo la apariencia de una vǫlva61 y Sinfjǫtli es nuestro hijo. Si su arrojo es tan grande es porque es, a la vez, hijo del hijo y de la hija del rey Vǫlsungr. Lo he hecho todo para conseguir que el rey Siggeirr reciba la muerte. Y tantas son las cosas que he hecho para que se diera cumplimiento a esta venganza que, una vez realizada, ya no puedo continuar viviendo. Si fue por la fuerza que me casé con el rey Siggeirr, ahora será gustosamente que muera con él”.
Dicho esto, besó a Sigmundr, su hermano, y a Sinfjǫtli, y, despidiéndose de ambos, entró en el fuego y murió con el rey Siggeirr y toda su hirð62.
61. Véase lo dicho en la nota nº 50. [Nota de los trad.
62. Sigmundr y su hijo-sobrino Sinfjǫtli dan muerte a Siggeirr mediante una brenna, consistente en quemar por la noche la casa en la que duermen la víctima y su familia e impidiendo con las armas -en el caso de que lo intentaran- que nadie saliera de la casa en llamas. La brenna se consideraba especialmente deshonrosa para el que la practicaba por el carácter doblemente alevoso que tenía (por una parte, los habitantes de la casa estaban recogidos en la casa y por tanto, no se daban cuenta del peligro que les acechaba hasta que ya era demasiado tarde y por la otra, al estar durmiendo, su capacidad de reacción era siempre menor a la que habrían tenido si hubieran estado despiertos) y por
Después de esto, padre e hijo se procuraron barcos y tripulación, y Sigmundr puso rumbo hacia el país que era su patrimonio familiar y expulsó del país al rey que se había instalado en él después de la muerte del rey Vǫlsungr. Sigmundr se convirtió entonces en un rey, poderoso y excelente, sabio y emprendedor. Se casó con una mujer que se llamaba Borghildr63 con la que tuvo dos hijos. El uno se llamó Helgi, y el otro, Hámundr64. Cuando Helgi nació, se presentaron las Nornas65 y le predijeron que se convertiría en el más famoso de todos los reyes.
Sigmundr acababa de regresar en ese momento de una batalla. Fue a donde estaba su hijo con unos cebollinos66, y con él le impuso el nombre de Helgi y con el nombre le dio como regalos Hringstaðir y Sólfjǫll67 y una espada,
lo cruel que era quemar vivo a alguien con toda su familia. Que Sigmundr y su hijo-sobrino recurran a ella para satisfacer sus ansias de venganza resalta el carácter violento y agrasivo, además de poco escrupuloso, de ambos, para quienes todo método es bienvenido si sirve a la razón por la que han estado viviendo durante tantos años: la venganza.
En cuanto al significado del término hirð, remitimos a lo dicho en la nota nº 13. [Nota de los trad. 63. Literalmente “Fortaleza y Combate”. Por el nombre podría tratarse de una valquiria. [Nota de los trad. 64. Helgi: “el ungido, el consagrado”. Hámundr: El primer constituyente del nombre, Há- puede interpre-
tarse de tres maneras, como hár “alto”, como hǫðr “combate” o como un derivado del protonorreno *xaŋxaz “caballo garañón”. En este último caso, el nombre estaría en consonancia con la interpretación de Vǫlsungr como “hijo del caballo” -el que está bajo el patronato totémico del caballo-, ya que el nombre Hámundr significaría “Protección del Caballo (totémico)”. [Nota de los trad.
65. Las nornas (en norreno, Nornir) son el equivalente norreno de nuestras Parcas. En la tradición de Snorri Sturluson eran tres, y se llamaban Skuld (futuro), Verðandi (presente) y Urðr (pasado). Se creía que cuando nacía un niño, ellas acudían al lugar del parto para anunciarle -susurrándoselo a la oreja- el destino que le esperaba. [Nota de los trad.
66. La palabra norrena laukr es polisémica: puede significar “[ajo] cebollino, cebollana”, “cebolla”, “puerro” (höfuðlaukr) o “ajo” (geirlaukr o hvítlaukr). Personalmente, creemos que el término designaba los cebollinos, dado que las demás plantas –cebolla, puerro, ajo- llegaron muy tarde a la cultura norrena desde el sur, aclimatándose al clima nórdico a lo largo de la Baja Edad Media e inicios de la Edad Moderna. También se usaba como heiti de “espada”. Sigmundr ofrece en este mismo pasaje una espada a su hijo; por ello, podríamos pensar que laukr se usa aquí con el significado metafórico de “espada”. Sin embargo, y dado que al laukr –a los cebollinos, en nuestra interpretación- se le atribuían poderes altamente mágicos -se creía que protegía del ataque de las enfermedades, que convertía en inocuo el veneno o espantaba los malos espíritus-, no puede descartarse que deba tomarse en su significado de “planta bulbosa” y que originariamente se hablara, en este pasaje, de algún rito mágico realizado por el padre con esta planta en el acto de dar nombre a su hijo recién nacido. Finalmente, querríamos decir que el acto de “regalar” algo a un recién nacido en el momento de imponérsele el nombre, era una costumbre muy extendida en la Norrenia. Dicho regalo recibía el nombre de nafn-festr (islandés moderno: nafnfesti) que significa literalmente “afianzamiento del nombre”. [Nota de los trad. 67. Hringstaðir “lugar del hringr (el nombre que se daba a la explanada en la que tenía lugar el þing, la
asamblea legislativa y judicial germánica y norrena)” se suele identificar con el topónimo danés actual Ringsted.
deseando que consiguiera mucha fama en su vida y fuera un digno miembro del linaje de los Vǫlsungar. Helgi fue magnánimo y querido por los suyos y sobrepasó a muchos otros hombres en toda suerte de cualidades. Se dice que participó por primera vez en una expedición de guerra cuando tan sólo tenía quince inviernos68. El rey Helgi iba al frente de la tropa, y junto a él iba Sinfjǫtli y los dos mandaban la hueste.
IX.