Los investigadores norteamericanos no tenían duda de que, al momento de la licitación, la gerencia latinoamericana de la casa matriz de IBM en Nueva York estaba siguiendo de cerca el contrato con Banco Nación. Tanto el testimonio de Kaiser como el de Rowley confirmaban declaraciones de los gerentes argentinos de la empresa, en el sentido de que el contrato había sido supervisado por sus superiores en la casa matriz de IBM en Nueva York.
La pregunta que se hacían los investigadores en Washington D.C. era si la casa matriz había estado al tanto de los detalles más cuestionables de la operación.
Sólo en ese caso tendrían alguna responsabilidad. Y tanto Rowley como los demás ejecutivos de la casa matriz negaban haber visto nada sospechoso.
El juez argentino, en cambio, parecía no tener dudas de que la casa matriz de IBM estaba más involucrada en el caso de lo que admitía. En su pedido de extradición de Rowley y Lew, los dos ejecutivos de la casa matriz de IBM que todavía vivían en Estados Unidos, el juez Bagnasco escribió que "los ejecutivos de la casa matriz de IBM, cuya extradición solicitamos, supervisaron la propuesta de la licitación del Banco Nación en su totalidad".
La petición de extradición firmada por Bagnasco, junto con veintiún documentos adjuntos, fue recibida por la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires el 4 de diciembre de 1998, luego de pasar una serie de trámites burocráticos en el gobierno argentino. Según el documento, entre los argumentos del juez para probar que los ejecutivos norteamericanos de IBM sabían —o contaban con la información necesaria para saber— sobre los aspectos más oscuros del contrato figuraban los siguientes:
—Lew y Rowley "participaron activamente" en la preparación del contrato con el Banco Nación días antes de que fuera presentada la oferta de la empresa para la licitación. Lew había viajado a Buenos Aires el 30 de diciembre de 1993 para darle el toque final al proyecto, y días antes había enviado a sus colegas argentinos e-mails sobre varios aspectos de la propuesta. El propio Rowley había estado en las oficinas de IBM en Argentina el 14 y el 15 de diciembre "y fue informado sobre varios aspectos de la propuesta". A lo largo de ese mes, se había realizado por lo menos una teleconferencia e intercambiado varios e-mails, en los que la casa matriz demostró estar supervisando el contrato muy de cerca.
—Existía una reveladora auditoría interna llevada a cabo en agosto de 1995 a pedido de Martorana por el auditor de IBM Argentina, Oscar D. Girón, después de que la agencia de recaudación de impuestos argentina descubriera el subcontrato de IBM con CCR por 37 millones de dólares. Dicha auditoría había llegado a la conclusión de que no había una "clara razón comercial" para el contrato. Lo que es más, la auditoría interna había encontrado que "el 31 de diciembre de 1993, el equipo a cargo de la licitación" había aprobado un borrador en el cual "estaba incluido el contrato con CCR". La auditoría había señalado que dicha propuesta de licitación había sido "revisada y aprobada por Steve Lew".
—En su testimonio del 16 de septiembre de 1998 ante las cortes argentinas, Héctor Neira, uno de los gerentes que habían participado en las reuniones del 30 y 31 de diciembre de 1993 para la redacción de la oferta, había dicho que una lista de costos de subcontratistas había "circulado" por la mesa. Según Neira, todos los presentes, incluido Lew, la habían visto. "Toda la
documentación referente a la lista de costos estaba a disposición de las personas indicadas", decía el testimonio de Neira.
—Tanto el ex presidente de IBM Argentina, Martorana, como su segundo, Soriani, habían declarado que era muy probable que sus superiores en el departamento latinoamericano de IBM en Nueva York supieran del subcontrato con CCR. Sin embargo, ambos ponían el acento en que personalmente no habían estado presentes en ninguna de las reuniones en que se había mencionado la existencia de CCR.
"Los directivos del departamento internacional de IBM en Nueva York habían decidido que el proyecto era de tal complejidad que IBM Argentina no podía decidir por sí sola cuál debería ser el monto, los costos y condiciones de la propuesta", había dicho Martorana ante una sesión a puertas cerradas con la comisión del Congreso argentino que investigó el caso, el 10 de abril de 1997. "Por esa razón, se decidió que IBM presentaría su propuesta al Banco Nación únicamente si era aprobada por los técnicos y expertos" de la empresa en Nueva York.
—Kaiser, el jefe de Lew en la casa matriz de IBM, había enviado el 31 de diciembre de 1993 un e-mail autorizando la propuesta de IBM para la licitación del Banco Nación. El mensaje de Kaiser era en respuesta a otro e-mail enviado pocas horas antes desde Buenos Aires, en que los gerentes a cargo del proyecto le pedían "su aprobación" del proyecto.
Estas y otras pruebas documentales dejaban pocas dudas de que la casa matriz había tenido un conocimiento sumamente detallado del contrato con Banco Nación, señalaba Bagnasco en su pedido de extradición.