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Ineficiente asignación en el mercado de capitales

SOBRE LA NECESARIA REFORMA DE LA CONTABILI DAD DE LOS INTANGIBLES

CONTABLE DE LOS INTANGIBLES EN LOS BALANCES.

5.1.2 Ineficiente asignación en el mercado de capitales

En segundo lugar, y formulando el problema de un modo sencillo, la falta de re- flejo de los intangibles en los balances produce un fallo de mercado porque los estados financieros de las empresas que tienen un mayor componente de intangibles son menos transparentes, lo cual provoca incertidumbre y una mayor volatilidad, con el consiguien- te aumento del riesgo que se traduce en un encarecimiento del coste del crédito. El in- cremento del coste del capital lleva asociada una menor inversión, lo que apunta a una ineficiencia en la asignación de recursos a estas empresas, que son precisamente las más innovadoras. Del mismo modo, la dificultad para estimar los riesgos asociados a la pro- ducción global de intangibles es mayor, lo que hace más vulnerables a las economías con fuerte componente de este tipo de activos. Esto produce una situación paradójica, como ha apuntado la Comisión Europea (2003), porque si la innovación y la creación de conocimiento son los instrumentos de competitividad de las economías industrializadas, de acuerdo con la concepción de los ciclos de Schumpeter, cuanto mayor es el compo- nente intangible en una economía, más poderosa es, porque los activos intangibles per- miten crear más valor que los activos tangibles. Sin embargo, hace a la vez más inesta- ble la economía, porque se basa en activos cuyo valor es incierto, que no están bien de- terminados, y por tanto son muy volátiles. Un sistema con un alto componente de intan- gibles es más sólido a largo plazo, pero más inestable a corto, porque es más vulnerable a las dificultades de fijación del valor y de medición del riesgo.

El problema, de nuevo, radica en que quienes financian inversiones en empresas con alto contenido en bienes intangibles (sean entidades financieras, sean inversores en los mercados) carecen de información suficiente sobre los activos que están financian- do. La falta de reflejo en los balances de los activos inmateriales crea distorsiones por- que una parte importante de los desembolsos realizados en intangibles se registran como gastos contables pero tienen realmente características propias de la inversión (Lev 2002). De esta forma, los inversionistas no pueden calcular bien los riesgos y exigen una prima, lo que se traduce en un nivel de inversión inferior al óptimo, tal como asume la Unión Europea en el informe RICARDIS. En palabras de Lev, los fallos de la infor- mación causan un excesivo coste del capital para las empresas que hacen uso intensivo de intangibles, poniendo obstáculos a sus inversiones y a su crecimiento, una volatilidad anormalmente alta en sus cotizaciones bursátiles, que causan pérdidas indebidas a los

129 inversores, y una asignación anómala de recursos en los mercados de capitales, sesgos sistemáticos en las decisiones de la dirección y ganancias excesivas por la información privilegiada de los altos directivos, lo que erosiona la confianza de los inversores.

La fiebre de las ―punto.com‖ y la explosión subsiguiente de la burbuja tecnoló- gica a finales de los 90 se citan a menudo como la demostración de que la falta de in- formación contable sobre intangibles puede llevar al mal funcionamiento de los merca- dos de inversión. Las empresas tecnológicas eran particularmente opacas en cuanto a la riqueza de sus elementos inmateriales, pues nada aparecía reflejado en los balances. Mezclando la incertidumbre con la fiebre especulativa, el resultado fue que muchos invirtieron en compañías de escasa viabilidad o que simplemente estaban en pérdidas. La inversión se hacía sobre meras ideas o promesas. Estaba claro que los portales de internet generarían tráfico de usuarios, pero prácticamente ninguno de ellos tenía un modelo para transformar esas visitas en ingresos de dinero. Mirándolo ahora en retros- pectiva, es evidente que los intangibles de estas empresas tenían muy poco valor, y si esto hubiera estado claro en los balances probablemente la burbuja habría sido menor, pero no hay que despreciar el componente especulativo, al cual se refería el entonces presidente de la Reserva Federal americana Alan Greenspan como ―exuberancia irracio- nal‖ en los mercados. ¿Hasta qué punto la causa fue la falta de información en los ba- lances o la mera especulación? Planteado así parece un debate artificial porque en reali- dad una y otra son la manifestación de la misma realidad. La ausencia del balance (o la incorrecta valoración, como en la última crisis de las hipotecas subprime) es lo que permite el desarrollo de comportamientos especulativos sin base alguna.

En busca de una evidencia empírica varios investigadores han tratado de verifi- car si el supuesto fallo del mercado se verifica con cifras. Barth y Clinch (1999) compa- raron las inversiones en inmovilizado material e intangibles para determinar si las dife- rencias en relevancia, fiabilidad y temporaneidad entre la información existente de una y otra clase de activos eran significativas. Para ellos, la diferencia es importante en todo caso, pero mucho más si los activos intangibles son la clave de la competitividad para predecir el posible camino de la empresa, como puede ser el caso del capital humano en muchas empresas. Las expectativas de obtener mayores beneficios afectan a la capitali- zación bursátil (o a la valoración de una empresa no cotizada) y, por tanto, el reconoci- miento y valoración de los intangibles es clave para los analistas. Barth (2001) llegó a la

130 conclusión de que los analistas demuestran más interés en las empresas que han contabi- lizado los intangibles (por ejemplo, tras una fusión), que en aquellas que no lo han hecho, pero realizar un seguimiento comparativo es difícil porque hay pocas empresas en esa situación. De modo similar, Matolcsy y Wyatt (2006) han verificado que la con- tabilización de los intangibles estimula el seguimiento por parte de los analistas a la vez que reduce el riesgo de errores. Amir y otros(2003) estudiaron hasta qué punto es posi- ble para los analistas suplir la falta de información con el contenido de las memorias. El resultado es que, en las empresas intensivas en I+D+i, hay un cierto margen de manio- bra para el analista, pero estas empresas son sólo una parte, y el campo de relevancia de los intangibles es mucho más amplio. Finalmente, Gu y Wang (2005) han demostrado que existe una correlación positiva entre los errores en predicción de los analistas y la intensidad en intangibles de la empresa, demostrando hasta qué punto la falta de infor- mación está lastrando el mercado. También demostraron que las empresas de biotecno- logía, farmacéuticas y de equipamiento médico, donde existe más transparencia, porque la regulación es más estricta, registran menos errores de predicción entre los analistas.

Estas evidencias empíricas ponen de manifiesto la posición ultraconservadora del IASB al mantener inalterada la NIC 38. Sostiene el IASB que la norma está dando pocos problemas en la actualidad y que es, por tanto, algo temerario empezar a cambiar- lo. De acuerdo con el IASB la información contenida en la memoria debería ser sufi- ciente para suplir la ausencia en el balance (IASB 2007, pg. 24), pero esto parece ser más una excusa que una explicación, al menos ésta es la posición de varias asociaciones de usuarios de la información financiera que abogan por cambiar el estándar, tal como se ha visto en el capítulo cuarto. Recuérdese que la propuesta más antigua se remonta a 1993 y que durante este tiempo no han cesado de alzarse voces críticas con la situación de la NIC 38.

Indiquése que el párrafo 15 del Marco Conceptual IASB, que trata sobre la utili- dad de los estados financieros para los usuarios, apunta a los inversores como principa- les destinatarios de la información contable para evaluar la capacidad de la empresa para generar ingresos, que deben analizar también la certidumbre y puntualidad de esos ingresos. Por eso es tan importante que los recursos productivos de la empresa estén en los balances, para informar sobre los activos de la empresa y pasivos que los gravan.

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