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"Perdimos el tiempo justo / para ser la gran Nación / el ser chicos hoy nos duele / en el alma y la ambición. / Hubo un día en que la historia / nos dio la oportunidad / de ser un país con gloria / o un granero colonial. Pero faltó la grandeza / de tener buena visión / por tapados de visón / y perfumes de París.

Quisieron de este país / hacer la pequeña Europa. / Gaucho, indio y negro a quemarropa / fueron borrados de aquí. / Yo le pido a San Jauretche /que venga la buena leche. Sarmiento y Mitre entregados / a las cadenas foráneas / el sillón de Rivadavia / hoy encuentran sucesores. / Qué les voy a hablar de amores / y relaciones carnales. / Todos sabemos los males / que hay donde estamos parados / por culpa de unos tarados / y unos cuantos criminales. Si dos años nos dejamos / nos dejamos de robar / dijo uno muy sonriente / la cosa puede cambiar. / Como dijo Don Ricardo, /

cleptocracia es lo que hay / bolsiqueros de esta tierra / por favor tomenselá. Yo le pido a San Jauretche / que venga la buena leche.

"SAN JAURETCHE", LETRADE ANDRÉS CIRO

MARTÍNEZYMÚSICADE LOS PIOJOS

"El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada se puede hacer con la tristeza."

También Jauretche sufrió el desvelo de la Argentina dual. Don Arturo —definido alguna vez por Atahualpa Yupanqui como "un argentino entero"— colaboró en la difusión de la obra de Scalabrini y recorrió los peores pantanos de la Argentina real: los de la política.

Sacudió la historia de Mitre como una sábana usada y construyó el revisionismo consciente de que la versión liberal "era parte de una estrategia deliberada, tendiente a adecuar a la historia al modelo social que se proyectaba".

"Tengamos en cuenta —dice Jauretche en Política nacional y revisionismo histórico—la importancia política del conocimiento de una historia auténtica, ya que el desconocimiento del presente lleva implícita la imposibilidad de calcular el futuro, porque el hecho cotidiano es un complejo amasado con el barro de lo que fue y el fluido de lo que será, que no por difuso es inaccesible e incomprensible." Jauretche señaló que la voluminosa obra de Mitre contaba con elementos reales y significantes que fueron negados, ocultados o sustituidos, porque se transformaban en obstáculos relevantes para consolidar la sociedad que su generación planteaba. "A partir del hito de Caseros —escribió— hubo relatos e iconos ilusorios que se presentaron como ciencia histórica cuando en realidad formaban parte de una política de la historia."

En su Manual de zonceras argentinas, Jauretche recuerda que "Alberdi fue siempre enemigo de Mitre y lo hizo picadillo históricamente como a Sarmiento. Esas páginas de Alberdi no son bien conocidas. Circulan, en cambio, todas las atrocidades que escribió en su juventud contra los criollos y a favor de los ingleses. La oligarquía no sólo tiene la manija del poder, sino la bocina de la gloria. Así, lo han maquillado a Alberdi para mostrarlo a los jóvenes con la cara preferida por la oligarquía liberal. Sólo se habla de Bases en la liturgia conmemorativa. Y

Bases no es el pedestal de su estatua, sino la lápida de su sepulcro".

Jauretche se transformó en uno de los principales críticos del pensamiento dominante de su época. Señala Norberto Galasso61 que "la Historia enseña que los grandes cambios políticos y

sociales son precedidos por una vigorosa crítica ideológica al viejo orden que sucumbe. No hay Revolución Francesa sin la previa labor de los enciclopedistas, ni Revolución Rusa sin la destrucción de los mitos del zarismo por el pensamiento marxista . En la historia argentina, ese rol no lo jugó la izquierda tradicional —como podría haberse supuesto— sino unos pocos heroicos francotiradores de la pequeña burguesía antiimperialista entre los cuales, precisamente, estuvo Jauretche. En los años treinta, cuando era preciso desnudar nuestro vasallaje respecto al Imperio Británico, él fue el gran divulgador —a través de consignas, afiches, cuadernos y actos callejeros— del pensamiento crítico de Raúl Scalabrini Ortiz".

FORJA (Fuerza Orientadora Radical de la Joven Argentina)62 se reunió alrededor de

Scalabrini, y nació en un sótano de Corrientes 1778, el 29 de junio de 1935. Jauretche fue otro de los principales ideólogos y fue también quien centralizó el manejo ejecutivo de la asociación. Gabriel del Mazo, Hornero Manzi, Luis Dellepiane, Manuel Ortiz Pereyra, entre otros, los acompañaron en la patriada.

También Jauretche desnudó la trampa de la política económica oficial con El plan Prebisch

y el retorno al coloniaje, y criticó con ácida lucidez a varios mitos de la cultura argentina:

Borges, Sarmiento, Martínez Estrada, Beatriz Guido, Victoria Ocampo, entre otros.

En la revista Crisis de septiembre de 1972, Ernesto Sabato escribió sobre Jauretche: "Es un montonero de las ciencias sociales... lo que explica sus irregularidades, pero también sus aciertos, su capacidad de improvisación, su salida por donde menos se lo espera. El hombre formado en la Academia fija su posición con brújula y sextante; él, como los baqueanos de otros tiempos, se agacha, mastica un pastito, observa para donde sopla el

61Norberto Galasso, "A cien años del nacimiento de Arturo Jauretche".

62Para mayor información sobre FORJA pueden consultarse dos ensayos de Miguel Ángel Scenna publicados en los

viento, discrimina la huella de un animal que pasó por allí, una semana atrás".

"Las grandes líneas de la política argentina —sostiene Jauretche—63corresponden a la

oposición entre Patria Grande y Patria Chica. Con las variaciones de lugar y tiempo, con mayor o menor acierto, con más o menos virtudes o crímenes: las guerras de la Independencia, el Partido Federal, el Yrigoyenismo, el movimiento de 1945 y el gobierno que originó, están en la línea de la Patria Grande. (...) La Patria Chica surge de la desvinculación de nuestras patrias originariamente unidas, y sus hombres son los que presidieron y facilitaron esa disgregación buscada desde afuera."

En 1943 la izquierda y la derecha argentina, unidas frente al espanto que les producía el peronismo, terminaron aliándose y olvidando la grieta que las había separado durante la Década Infame. La Unión Democrática intentó, sin éxito, evitar el triunfo electoral de Perón en 1946. Ambas fuerzas supuestamente antagónicas volvieron a unirse para, junto a los militares, derrocar a la "tiranía sangrienta" en la llamada "Revolución Libertadora" (o Fusiladora) de 1955. Dice Oscar Terán que, con posterioridad al golpe, "los profesores izquierdistas coparon la Universidad, mientras los liberales se instalaban en el Ministerio de Econo mía y en las Fuerzas Armadas y los socialistas en los sindicatos. Figuraban, entre ellos, Mariano Grondona, Bobby Roth, Klopperbach, Vera Villalobos, etc., quienes querían limpiar todo vestigio de peronismo de la vida argentina. Entre 1955 y 1960 el Partido Comunista mantuvo su hegemonía en el campo cultural progresista, consagrado a una ciega defensa del stalinismo." Otro sector, extraoficial, formado por jóvenes marxistas, se lanzó según Silvia Sigal a un desafío ideológico: "escotomizar el papel de Perón, separando al peronismo de su jefe".

Sostenían que la clase obrera peronista podía ser reivindicada del error de haberse dejado conducir por un "demagogo inescrupuloso". En 1963 los jóvenes gramscianos son separados del PC al fundar la revista Pasado y Presente, una de las biblias de la nueva izquierda. Otro sector se agrupó en la revista Contorno, cercano a la visión sartreana. En cualquier caso, la izquierda seguía recurriendo a conceptos de intelectuales europeos que interpretaban a los países centrales, e intentaban trasladar aquel molde a un país periférico. "El peor enemigo del enfermo era el médico", decía Jauretche en 1957, cuando publicó Los profetas del odio.

Jauretche encarna desde esos años, el pensamiento de la denominada "izquierda nacional" y expresa, junto a Jorge Abelardo Ramos y Juan José Hernández Arregui, el "campo nacional- populista". En palabras del propio Jauretche, la izquierda podría definirse como "el antiimperialismo y la preocupación por la justicia social".

El 9 de julio de 1942 le había escrito al doctor José Ábalos, uno de sus correligionarios: "Pregunto yo: ¿Cómo unir a los estafados, que forman la Nación, contra los estafadores? (...) La cosa es sencilla: nos quieren hacer pasar por democracia el mantenimiento del Parlamento, la justicia, las instituciones, en una palabra, es decir, lo formal que el Régimen maneja. Para nosotros, la democracia es el gobierno del pueblo con o sin parlamento, con o sin jueces, y si el pueblo no gobierna, las instituciones no son más que las alcahuetas de la entrega (...) Quiero llegar a esto: hay dos Argentinas, una conservadora, que no quiere que ocurra nada, y en la cual está incluido el actual radicalismo. Esa Argentina tiene una apariencia poderosa porque maneja las estructuras oficiales de los partidos, el periodismo, la radiotelefonía, los gobiernos, pero esa Argentina no tiene vitalidad ninguna, es un edificio caduco, subsiste por inercia porque en ella ya no creen ni los que la forman. Y hay una Argentina subterránea, joven, vigorosa, caótica aún pero que pronto se va a orientar, que se está orientando a pesar del desorden que introducen banderías extrañas en su seno, como el comunismo y el fascismo."