Función 3. Perfi l de Necesidades de Apoyos
C. Hipoacusia mixta: combina las causas de las dos anteriores.
3. LA AUTONOMÍA PERSONAL EN LA DISCAPACIDAD VISUAL
La autonomía personal está formada por un conjunto de compe- tencias básicas que son fruto del aprendizaje y que nos permite la adaptación al entorno en el que vivimos.
En las personas con défi cit visual este aprendizaje se lleva a cabo mediante programas específi cos de “Orientación y movilidad”, que incluyen la orientación en los espacios y su desplazamiento autó- nomo a través de ellos, y los de “Actividades de la vida diaria”, en la que se incluyen todos los comportamientos para el desenvolvimiento independiente en todas las situaciones que plantea la vida cotidiana.
Antes de empezar a aprender los contenidos propios de los pro- gramas de autonomía personal, es precisa la preparación de los as- pectos básicos que son la base de comportamientos autónomos más complejos.
Para ello, es necesario el desarrollo de varias capacidades:
• Las capacidades sensoriales: los restos sensoriales deben
potenciarse al máximo para el aprendizaje de las habilidades de la autonomía personal. Hay que potenciar todos los sentidos y el resto visual aprovechable para aprender a captar e interpretar la informa- ción del entorno.
• Las capacidades motrices: la interacción entre la motrici-
dad y el desarrollo cognitivo es esencial para el aprendizaje en gene- ral, y, en particular, para lograr una mayor autonomía personal. Las competencias de la vida diaria (como el uso del bastón) requieren destrezas previas prensiles, de sensibilidad y de potencia muscular, y los desplazamientos de un lugar a otro exigen una coordinación de movimientos, equilibrio y fuerza muscular.
• Las capacidades cognitivas: el desarrollo de las funciones
psicológicas como la atención, la memoria, el razonamiento y el pro- cesamiento de la información son un requisito previo para un aprendi- zaje normalizado y sistemático de un programa de autonomía perso- nal. En las personas con discapacidad visual, los conceptos básicos de espacio, tiempo y corporeidad adquieren una gran importancia para poder orientarse y desempeñar tareas de la vida cotidiana.
3.1 Programas de orientación y movilidad
Estos programas están fundamentados en el conocimiento am- biental, del entorno y de los espacios en los que se desarrolla la vida diaria.
Tienen en cuenta tres objetivos específi cos: 1. Conocer los lugares de referencia. 2. Conocer las rutas de desplazamiento.
3. Estructurar cognitivamente la representación o confi guración espacial.
Para lograr el primer objetivo se establecen secuencias de en- trenamiento con prácticas en actividades de la vida cotidiana en el hogar, la escuela, la calle y en otros espacios, que incluyen el reco- nocimiento de las referencias del ambiente como elementos estables y constantes en forma de claves o indicadores:
- Estímulos auditivos: el canto de los pájaros, el ruido del tráfi - co, las voces de la gente, etc.
- Estímulos táctiles: tocar una esquina, detectar una superfi cie con los pies, rastrear una pared, etc.
- Estímulos olfativos: los olores que hay en los espacios por los que se transita.
- Estímulos visuales (si existe resto): detección de obstáculos. Para el segundo objetivo se llevan a cabo actividades específi - cas de rutas. Se inicia el aprendizaje mediante el recorrido de rutas sencillas que incluyan pocos puntos de referencia, aumentando pau- latinamente la difi cultad en función de los aprendizajes adquiridos. Los desplazamientos incluyen los cambios de dirección, giros y recti- fi cación de trayectorias erróneas. Se aprenden conceptos básicos de distancia y orientación en determinados tramos de la ruta.
Para el logro del tercer objetivo es importante verbalizar la des- cripción de los espacios, referencias e itinerarios para lograr una me- jor representación cognitiva de la realidad.
Esta representación, denominada como confi guracional (Siegel y White, 1975) se formará con el aprendizaje de las relaciones exis- tentes entre cada espacio, sus características físicas y entre las re- ferencias para la ubicación y el desplazamiento, formando un todo organizativo que le permita a la persona ciega realizar inferencias
espaciales y establecer conexiones que no se han experimentado perceptivamente con anterioridad. (Cantalejo, 2000: 119).
En la medida en que aumenta la práctica de la orientación y los desplazamientos, se genera una mayor familiaridad con los espacios y se puede generalizar a otros similares. La práctica reiterada permite lograr experiencia en estos aspectos, lo cual contribuye a aumentar el conocimiento confi guracional del espacio.
En cuanto a los contenidos de los programas de orientación y mo- vilidad, se organizan en torno a un listado de habilidades que tienen un marcado carácter locomotriz y están mediatizadas por el aprendi- zaje sensorial paliativo del défi cit visual:
• Comportamiento psicomotor
- Mantener el cuerpo y la cabeza erguidos al caminar.
- Mantener un grado de tonicidad adecuado en las extremida- des en la deambulación.
- Caminar de modo coordinado y rítmico.
- Girar en los desplazamientos de acuerdo con los indicadores externos de relieve: bordillos, esquinas, etc.
- Control de las estereotipias motoras (balanceo, aleteo, blin- dismos, etc.)
• Comportamiento sensorio-perceptivo
- Con respecto al tacto: reconocer objetos de acuerdo a sus propiedades, expresar sensaciones cutáneas, emplear las manos para la exploración táctil y los pies para la identifi cación de superfi - cies.
- Con respecto al olfato: reconocer los olores y discriminarlos, asociarlos a objetos y situaciones.
- Con respecto al gusto: reconocer y discriminar propiedades de sustancias comestibles y asociar las sustancias a las situaciones correspondientes.
- Con respecto a la cinestesia: recorrer itinerarios habituales reconociendo elementos integrantes del mismo, realizar giros estáti- cos y dinámicos de diferente amplitud.
• Comportamiento cognitivo
- Conceptos corporales 1. Identifi car partes de la cara
2. Identifi car partes del cuerpo y sus funciones 3. Ubicar objetos con respecto al cuerpo
4. Reconocer los conceptos “derecha-izquierda” en los objetos y personas.
- Conceptos espacio-temporales
1. Internalizar los conceptos de dirección, posición y relación espacial (arriba, abajo, encima, etc.)
2. Internalizar los conceptos de forma, cantidad y medida. - Conceptos ambientales
1. Conocer y discriminar situaciones ambientales relacionadas con: la ciudad, la topografía, la textura del suelo y la temperatura.
- Desplazamientos:
1. Rutas e itinerarios: seguir instrucciones para realizar una ruta, planifi car rutas alternativas, etc.
2. Movilidad general: desplazarse en entornos habituales, em- plear medios mecánicos de desplazamiento, solicitar ayuda a la gen- te, desplazarse en transporte urbano, etc.
3.2 Programas de habilidades de la vida diaria
Las habilidades de la vida diaria son las conductas necesarias que deben realizarse para disponer de sufi ciente autonomía en el desen- volvimiento habitual y cotidiano de las personas.
En el caso de las que tienen défi cit visual, estas habilidades deben ser aprendidas de modo reglado y sistemático.
Se refi eren a la higiene y el aseo personal, la alimentación, el ves- tido, las tareas domésticas, gestiones de actividades sociales, etc.
Los objetivos que se plantea un programa de este tipo son varios: 1. Desarrollar hábitos saludables de autocuidado y salud. 2. Emplear adecuadamente los utensilios, recursos y dispositi- vos que facilitan la vida cotidiana en el hogar.
3. Mostrarse competente, personal y socialmente, durante las comidas.
Los contenidos son los siguientes:
• Comportamientos de limpieza y autocuidado
1. Lavado y cuidado del cuerpo (cortarse las uñas, higiene ínti- ma, depilarse, etc.)
2. Peinado.
3. Uso autónomo de los servicios.
4. Administración adecuada de medicamentos.
• Vestido
1. Autonomía en el desvestido y vestido. 2. Identifi car las prendas de vestir. 3. Abrocharse botones y cordones. 4. Guardar la ropa adecuadamente. 5. Combinar las prendas de vestir.
• Hábitos de alimentación
1. Localizar los útiles de comida en la mesa: platos, vasos, cu- biertos, etc.
2. Localizar los alimentos en el plato. 3. Empleo correcto de los cubiertos.
4. Cooperación en las tareas de poner la mesa. 5. Servirse líquidos.
• Actividades en el hogar
1. Hacer la cama. 2. Preparar un equipaje. 3. Limpiar los zapatos. 4. Coser un botón.
5. Conocer y utilizar el dinero. 6. Emplear electrodomésticos. 7. Uso de la telefonía.
8. Lavar y planchar.
9. Preparar comidas sencillas.
Para el aprendizaje de estas habilidades se utiliza la técnica del encadenamiento de respuestas, de manera que una conducta más
compleja es descompuesta en unidades más pequeñas para poste- riormente unirlas y componer la conducta fi nal.
Este desglose no es tan necesario en las personas que poseen resto visual, ya que les permite percibir las secuencias más integra- das en un comportamiento más general.
4. INTERVENCION EDUCATIVA