Función 3. Perfi l de Necesidades de Apoyos
2) Objetivos referidos a los niños/as y jóvenes con discapa-
cidad:
- Identifi car y comprender las características más relevantes del ocio personal.
- Identifi car y desarrollar intereses y afi ciones.
- Proporcionar recursos para la utilización satisfactoria del tiempo libre.
- Reducir las conductas autoestimulatorias en el tiempo libre. - Adquirir habilidades y destrezas para relacionarse con los de- más.
- Participar en entornos normalizados.
Se trata de diseñar propuestas de ocio ajustadas a las necesida- des y motivaciones de cada niño y niña con discapacidad intelectual con el fi n de que puedan aprender cosas nuevas, se relacionen con otros niños y niñas con y sin discapacidad, y en defi nitiva, disfruten de su tiempo de ocio como cualquier persona.
En cuanto a las propuestas para realizar en el tiempo libre, pueden diferenciarse por ámbitos:
a) Ámbito lúdico: aquí el ocio cobra un carácter de diversión y de descanso que proporciona una mayor estabilidad tanto psíquica como física. El juego en el tiempo libre deja de ser una estrategia didáctica para convertirse en una actividad real de ocio, elegida libremente en- tre varias alternativas.
b) Ámbito deportivo: la práctica deportiva contribuye a que el suje- to se desfogue, se explaye, se sienta aceptado por los demás, apren- da a trabajar en equipo, sea más autónomo y mejore su forma física. c) Ámbito festivo: posibilita unos niveles de disfrute elevados. Los niños y niñas con discapacidad tienen que participar en la prepara- ción del acto festivo puesto que les da la oportunidad de desarrollar habilidades relacionadas con la organización y el trabajo. Las fi estas podrán ser familiares, comunitarias, escolares, etc.
d) Ámbito creativo: relacionado con la educación artística como la música, la pintura, la danza, etc. posee un carácter formativo, cultu- ral, de desarrollo personal y ha de ser elegida libremente.
e) Ámbito ambiental-ecológico: proporciona el encuentro con la naturaleza en la que prevalece por encima de todo el divertirse, re- lajarse y recrearse en los entornos que ofrece la naturaleza. Los pa- seos por los jardines, el campo, la jardinería, los deportes al aire libre, son algunos ejemplos.
f) Ámbito solidario: hasta hace poco tiempo eran las personas con discapacidad los sujetos directos de acciones solidarias. Sin embar- go, dependiendo de la gravedad de la profundidad, es interesante despertar actitudes para llevar a cabo un ocio comunitario y solidario, que fomente la entrega desinteresada en benefi cio de otros. Ejem- plos son: ayudar a algún miembro de la familia en su trabajo, en el cuidado de un familiar, colaborar con algún vecino, etc.
5.3 Educación afectivo-sexual
En términos generales, el tratamiento social dado a las necesida- des sexuales y afectivas de las personas con discapacidad intelectual ha sido, a lo largo de la historia, de negación, cuando no de prohibi- ción expresa. Incluso en la actualidad y a pesar de los cambios so- ciales acontecidos en nuestra sociedad, el modelo social dominante de sexualidad (destinada al placer, al bienestar, a una mejor salud…), tiende a considerarse como privilegio de unos cuantos sectores so- ciales, asociado particularmente a modelos juveniles, entre los que no se incluyen las personas con discapacidad intelectual.
Con mucha frecuencia, la educación que se aplica con estas per- sonas tiene como fi nalidad conseguir que “no se despierte su impulso sexual”, por lo que, o bien se prohíbe expresamente o se hace como si no existiera. Sin embargo, el miedo está presente y surge con toda intensidad cuando hay algún acontecimiento relacionado con el tema (abuso sexual, embarazo.).
El control y la vigilancia excesiva a la que con frecuencia son so- metidas estas personas (consecuencia directa de la consabida so- breprotección, que se fundamenta en buena parte en la idea errónea de su falta de autocontrol) les lleva a una pérdida de la intimidad, esencial para la sexualidad, condenándoles a la soledad afectiva en ese ámbito de su vida.
En los últimos años han comenzado a realizarse programas de formación para profesionales, que pretenden ofrecer nuevos cono- cimientos, más científi cos y profesionales, que permitan una actitud más racional y humana hacia la sexualidad y la afectividad de estas personas, enmarcados en un programa de intervención más global.
En términos generales, los procedimientos y metodologías más re- comendables para el trabajo con estas personas son los que integran técnicas de rol-playing, dramatizaciones, refuerzo, modelado familiar y entrenamiento conductual.
Hay que tener en cuenta que, para tener éxito, los programas de- ben ser prácticos, concretos y repetitivos.
La fi nalidad más destacada de la educación sexual y afectiva debe ser que las chicas y chicos con discapacidad intelectual desarrollen las habilidades, recursos y actitudes que les permitan integrar positi- vamente su afectividad y su sexualidad en toda su vida, y en particu- lar en sus relaciones, y que la vivencia de la sexualidad constituya un elemento de alegría y bienestar y contribuya a una mayor autonomía personal. (García Fernández, 2005)
Si bien es cierto que dependiendo del tipo y grado de la disca- pacidad las necesidades, capacidades y posibilidades de aprendiza- je pueden variar de un individuo a otro, los objetivos de educación sexual para las personas que viven con discapacidad intelectual no son diferentes a los de aquellas que no la presentan, sin embargo, es necesario precisarlos en algunos aspectos de mayor vulnerabili- dad para ellas. Siguiendo a López Sánchez (2001), se señalan los
siguientes objetivos:
- Asegurar que las personas con discapacidad intelectual estén protegidas y se autoprotejan de los riesgos asociados a la actividad sexual.
- Hacer real el derecho a la privacidad e intimidad.
- Llevar a cabo programas de educación afectiva y sexual (formu- lado desde el punto de vista de los tutores y educadores). Adquirir educación afectiva y sexual (desde el punto de vista de las personas con discapacidad intelectual).
Esto en concreto, es hacer lo posible para que: - Adquieran los conocimientos posibles.
- Tengan actitudes positivas, respetuosas y tolerantes hacia las manifestaciones sexuales propias y de los/las demás.
- Aprendan las habilidades interpersonales más útiles para las re- laciones de amistad y, si fuera el caso, de pareja.
- Aprendan prácticas higiénicas, saludables y seguras.
- Adquieran una ética sobre las relaciones interpersonales que considere como valores fundamentales la igualdad entre sexos, res- peto a la voluntad del otro u otra, tomarse en serio el placer que com- parte con el otro u otra o el dolor que debe evitarle.
6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
AJURIAGUERRA J. (1980). Manual de Psiquiatría infantil. Barce- lona, Toray-Masson.
ARGYLE, M. (1996) The social psychology of leisure. New York. Penguin Books.
FEDERACIÓN ESTATAL DE ASOCIACIONES DE PROFESIO- NALES DE ATENCIÓN TEMPRANA. Libro Blanco de la Atención
Temprana. Madrid: Real Patronato sobre Discapacidad. Documentos 55/2005: 12-14.
GARCIA FERNANDEZ J.L. (2005) Sexualidad y discapacidad in- telectual. Revista Down 28. Enero-Abril.
LÓPEZ SÁNCHEZ, F. Educación Sexual y Discapacidad. III Con- greso “La Atención a la Diversidad en el Sistema Educativo”. Sala- manca, 6 al 9 de febrero de 2001. Universidad de Salamanca. Institu- to Universitario de Integración en la Comunidad (INICO).
LUCKASSON, R. y cols. (2002). Mental Retardation. Defi nition, classifi cation and systems of supports (10th ed.). Washington, DC: American Association on Mental Retardation. [Traducción al castella- no de M.A. Verdugo y C. Jenaro (en prensa). Madrid: Alianza Edito- rial].
MERCK (1999) Manual de diagnóstico y terapéutica. Madrid. Mor- by/Doyma Libros.
ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (1998) CIE-10. Clasifi - cación Internacional de los trastornos mentales y del comportamien- to. Descripciones clínicas y pautas para el diagnóstico. Madrid. Ed. Meditor
PADI (1999) La atención temprana en la Comunidad de Madrid. Situación actual y documentos del grupo PADI. Madrid. Ed. Genysi.
VERDUGO ALONSO, M.A (2003) Análisis de la defi nición de dis- capacidad intelectual de la asociación americana sobre retraso men- tal de 2002. Siglo Cero, 2003, 34 (1), 5-19.
7. REFERENCIAS NORMATIVAS
• Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación.
• Orden de 25 de julio de 2008 que regula la atención a la di- versidad del alumnado.