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Los “Acuerdos de Bretton Woods”: Breve historia

Capítulo IV DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS

4.1.10 Los “Acuerdos de Bretton Woods”: Breve historia

Tres años después de la firma de la “Carta del Atlántico” en la que Inglaterra y los Estados Unidos expresaban su voluntad hegemónica compartida, tuvo lugar la “Conferencia Monetaria y Financiera de las Naciones Unidas”, realizada en el complejo hotelero de Bretton Woods, en New Hampshire, entre el 01 y el 22 de julio de 1944. Aquí se dio nacimiento oficial al nuevo orden mundial después de la II guerra mundial y a la institucionalidad oficial básica para su consolidación30.

El Poder norteamericano estableció las reglas para las relaciones comerciales y financieras entre los países del mundo; se decidió la creación del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento BIRF (hoy conocido como Banco Mundial-BM), del Fondo Monetario Internacional (FMI), y se determinó el uso del dólar como moneda internacional. El BM y el FMI empezaron a controlar las políticas del mundo a partir de 1946, en todos los órdenes de la vida social. De este modo, quedó establecida la base financiera de la institucionalidad oficial del nuevo orden mundial y la puesta a su servicio.

Pero, quedó igualmente establecido quien sería el país que hegemonizaría la construcción de ese nuevo orden mundial por encima, incluso, de declaradas alianzas. No otro fue el objetivo del sometimiento de su socio inglés a través del desmantelamiento del “Sistema de preferencias imperiales y del área esterlina”.

Este sistema, formalizado en la Conferencia de Ottawa en 1932, otorgaba prioridad a las colonias para que vendieran sus productos básicos a Gran Bretaña a cambio de preferencias para los fabricantes británicos en sus respectivos mercados.

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Se identifica aquí como institucionalidad oficial básica, a ese enorme aparato burocrático que lo constituyen todas las instituciones financieras y de cooperación internacional llamada “multilateral”. Guarda diferencias con la institucionalidad que conforman las instituciones destinadas al pensamiento del

nuevo orden mundial y a la toma de decisiones, y que se identifican como think tanks. Existe aparte, la

institucionalidad de las llamadas ONGs, responsables de instrumentar la cooperación internacional llamada “bilateral”.

El Área Esterlina, creada en 1937, era un grupo de colonias y dominios británicos que ataron sus monedas a la libra esterlina y mantenían todas o gran parte de sus reservas, en la moneda británica.

Dentro del “nuevo orden económico” hegemonizado por el dólar, esto podía ser una limitación para el control de los mercados cambiarios. Por eso, EEUU, olvidando sus acuerdos, convirtió a Inglaterra, que ya venía de ser una fuerza mundial agotada por la guerra, en un país igualmente dependiente de la órbita norteamericana (Rajamoorthy, 2004).

Breve historia

Al término de la segunda guerra mundial, EEUU emergió como la economía más fuerte del mundo, gracias a su rápido crecimiento industrial y a la fuerte acumulación de capital por la venta de armas a uno y otro país comprometido en la guerra.

Previendo la eventualidad de una depresión como la de los años 29 debido al fin de la producción bélica, el presidente Roosevelt planteó la creación de un orden de posguerra para asegurar la expansión del mercado norteamericano y de su poderío bélico más allá de sus fronteras. Retomó lo dicho en los “14 puntos” por su antecesor, y por él mismo en la “Carta del Atlántico”, e impuso al mundo la liberalización del comercio mundial, asegurándole a los Estados Unidos un mercado abierto para las exportaciones norteamericanas y el acceso sin restricciones a los mercados de materias primas en el mundo.

A la Conferencia de Bretón Woods, asistieron 44 naciones. En aquel entonces, la mayoría de las naciones del tercer mundo que aún eran colonias europeas no tuvieron representación propia. La mayoría de los representantes de estas naciones, eran de América latina con regímenes bajo la influencia y el control del poder norteamericano. Los países del bloque soviético participaron de la Conferencia, pero no ratificaron los acuerdos. China lo hizo a través de la representación del régimen del Kuomintang, pero posteriormente se retiró, tras el triunfo de la revolución maoísta en 1949. India lo hizo como parte de la delegación británica, dada su condición de colonia. Sin embargo, fue uno de sus delegados, el que planteó que “un flujo predominante de materia prima y comestibles en una dirección y de productos altamente manufacturados en la otra, no constituía un comercio internacional realmente equilibrado…sólo prestando más atención a las necesidades industriales de países como la India, se podría alcanzar un equilibrio real y racional” (Bretton Woods, 1944). Alemania, Japón e Italia que formaron parte de los países del eje, estaban prácticamente derrotados. Las naciones de Europa occidental aún eran campo de batalla y se encontraban en crisis. En esas condiciones, Estados Unidos, que producía la mitad del carbón mundial, 2/3 del petróleo, más de la mitad de la electricidad, barcos, automóviles, armamento y maquinaria pesada, se erigió como la potencia que impuso su diseño económico escrito por Harry Dexter White, frente a la propuesta inglesa diseñada por John Maynard Keynes.

El plan Keynes se apoyaba en la creación de un órgano internacional de compensación, que sería capaz de emitir una moneda internacional (Bancor)

vinculada a las divisas fuertes y canjeable en moneda local por medio de un cambio fijo. A través de ese mecanismo los países con excedentes financiarían a los países deficitarios, vía una transferencia de sus excedentes. De esta manera se tendría la ventaja de hacer crecer la demanda mundial y de evitar la deflación, beneficiándose todos los países.

La clave de esta propuesta era que los países acreedores y los deudores estarían obligados a mantener una balanza comercial equilibrada y, en caso de incumplimiento, a pagar intereses sobre la diferencia. El plan tenía visos igualitarios pues permitiría que los intereses comerciales más poderosos no podrían distorsionar la balanza comercial por causa de una exportación ininterrumpida de los productos que fabricaran, pero EE.UU que poseía el 80% de las reservas mundiales de oro y era un país fuertemente acreedor, no quería estar obligado a gastar su superávit comercial en los países deudores. El Plan Keynes no convenía a sus intereses; y, aprovechando su mayor influencia política y la situación vulnerable de su aliado británico, necesitado de créditos americanos para superar los efectos de la guerra, logró que su propuesta fuera desechada.

Estados Unidos impuso, además, la determinación de las cuotas de los países miembros del Fondo Monetario, lo que le permitió, y permite aún, el poder de votación y control. Una vez asegurado el control de las cuotas, fue fácil para EEUU establecer la sede del BM y del FMI en su territorio. Gran Bretaña pidió que al menos una de ellas se estableciera en Europa, pero no tuvo éxito. Keynes, al ver la enorme influencia que iba a tener EEUU en estas instituciones intentó en vano que los directores ejecutivos del FMI fueran funcionarios de tiempo parcial subordinados a bancos centrales nacionales. EEUU impuso que fueran funcionarios a tiempo completo subordinados a las propias instituciones cuyo control tenía asegurado. Lo único que Keynes logró fue que un representante belga fuera elegido presidente del FMI, y desde entonces EEUU y Europa se han repartido las jefaturas de los dos organismos internacionales del control económico mundial.