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Los conductores de prisiones con ideas innovadoras

Teorías de la pena

B) Los conductores de prisiones con ideas innovadoras

 Ya han sido mencionados estos reformadores (II, 2Ca). Tanto en el penal de Valencia, como en Norfolk Island y en las prisiones irlandesas se manifestó en el Siglo XIX una seria preocupación por los detenidos, tanto por sus condiciones de vida como por sus posibilidades de rehabilitación a través de un concepto de «progresividad».

Manuel de Montesinos Molina (1796-1862) 250 es considerado el

precursor del sistema progresivo. Éste fue aplicado en España, en el presidio correccional de Valencia, que condujo durante veinte años (1834 a 1854). Montesinos estableció como consigna: «la prisión sólo recibe al hombre, el delito se queda en la puerta» y así intentó morigerar o eliminar todo sufrimiento adicional que la prisión pudiera causar más allá de privar de libertad. Consideraba que el aislamiento, además de ser inhumano, no era conveniente para una eficaz organización interna ni para lograr una mejora del recluso. Como método alternativo proponía una graduación por etapas en el período total de reclusión, que consideraba un proceso de transformación del recluso. Instituyó un régimen dividido en tres etapas: la de los

«hierros,» la del «trabajo» y de la «libertad intermedia». En la primera

etapa, a la entrada al presidio, los penados debían llevar grilletes cuyo peso inicial se establecía de acuerdo con la gravedad de la condena; en

247Bentham op cit Págs 23 a 40 248Ibid Págs 40 a 43

249

García-Pablos Tratado… op cit Págs 352/353 250Anitua Historias… op cit Pág 136.

la segunda se les ofrecía la posibilidad de trabajar en distintos talleres, pero no con fines de explotación, sino de aprendizaje de un oficio; en la tercera podían pasar un día fuera del penal y regresar en la noche. Es decir, en este proceso, en que el trabajo constituía el elemento esencial, cuando el recluso demostraba más laboriosidad se liberaba de las penurias de los «hierros» y podía acceder a un sistema que le permitía un trabajo menos penoso y, de acuerdo nuevamente a su laboriosidad,

a la libertad condicional. Aparece por primera vez el «sistema

  penitenciario progresivo», que consiste en la posibilidad de atenuar, mitigar o reducir la pena de acuerdo con el progreso del recluso en su conducta, inscribiéndose como una era en la historia penitenciaria universal – que poco duraría pero se retomaría con distintas variantes en el siglo siguiente -, la de la resocialización del delincuente mediante el incentivo de su propia cooperación.

Alexander Maconochie (1787-1870) 251 fue, durante la década de

1840, el Director de Norfolk Island, una prisión en una isla situada cercana a la costa australiana para reclusos con «doble condena». Éstos eran prisioneros ingleses enviados a Australia y que cometieron, además, otros crímenes allí. Entonces eran enviados a Norfolk para ser segregados de otros ofensores menos recalcitrantes. Antes de la llegada de Maconochie, las condiciones en Norfolk eran atroces. Él se

dedicó inmediatamente a cambiarlas y logró transformar

completamente la prisión isleña. Aún se lo recuerda por su frase: “Cuando un hombre mantiene la llave de su propia prisión, pronto se

 persuade de colocarla en la cerradura.”  252 Con esta convicción trabajó

para crear condiciones que suministraran los incentivos a los prisioneros

para participar en su propia reforma. Macocochie desarrolló un

sistema de «marcas», a través de las cuáles los prisioneros podían

ganar créditos para adquirir su libertad. El mal comportamiento quitaba

251Ibid Pág 139 252

"When a man keeps the key of his own prison, he is soon persuaded to fit it to the lock". Barnes y Teeters op cit Pág 418

marcas del expediente del preso, mientras que el comportamiento aceptable las añadía al conjunto de marcas acumulado. El sistema de marcas posibilitaba la liberación anticipada y llevaba a un reconocimiento de la sentencia indeterminada como una herramienta útil en la reforma de los ofensores. Antes de Maconochie, los reclusos eran sentenciados a penas determinadas especificadas en un número fijo de años que debían cumplir en prisión antes de ser liberados. El sistema de marcas colocó directamente la responsabilidad de hacerse merecedor a una liberación anticipada en manos del propio recluso. Los líderes de opinión en Inglaterra, sin embargo, vieron los métodos de Maconochie demasiado indulgentes. Muchos apuntaron al hecho de que la sentencia indeterminada daba a criminales la posibilidad de rehacer sus vidas en un mundo de amplias oportunidades (el continente australiano) a cuenta del Imperio Británico, mientras que muchos buenos ciudadanos debían vivir en su propia tierra en pobreza y silenciosa desesperación. En medio de acusaciones de que malcriaba a los prisoneros, Macocnochie fue relevado de su cargo en 1844.

Sir Walter Crofton (1815-1897) 253 estaba a la cabeza del

Sistema de Prisones de Irlanda cuando las innovaciones de

Maconochie llamaron su atención y de ellas adaptó la idea de

liberación anticipada a su programa de estados progresivos.

  También tomó en cuenta las etapas progresivas de Montesinos. Los reclusos que entraban en una prisión irlandesa debían procurarse su camino a través de cuatro estadios. El primero, estadio de ingreso, comprendía el confinamiento solitario, generalmente en una prisión de Dublin. El segundo estadio asignaba prisioneros a Spike Island, donde trabajaban en fortificaciones. El tercer estadio situaba a los prisioneros en unidades de campo que trabajaban directamente para las comunidades en proyectos de servicios públicos, supervisados por personal desarmado. El cuarto estadio dependía de lo que Crofton, tomándolo del sistema implementado en Norfolk Island por Maconochie,

llamaba el «ticket of leave» («vale de salida»). Éste último estadio permitía a los prisioneros vivir y trabajar en la comunidad bajo la supervisión ocasional de un «instructor moral». Este estadio podía ser revocado en cualquier momento hasta la expiración.

Estos tres reformadores tuvieron algunos imitadores, como Louis

Lepelletier de Saint Fargeau (1760-1793) en Francia, Georg

Michael Obermayer (1789-1885) en Alemania y Zebulon Brockway

(1827-1920) en Estados Unidos, propulsor de la pena indeterminada en

el reformatorio de Elmira. 254 Sin embargo, a opesar de todos los

esfuerzos realizados, éstos fueron efímeros y las reformas terminaron por esfumarse.

C)

El correccionalismo clásico

Karl Röder (1806-1879), fue el precursor del correccionalismo

alemán, aunque su obra tuvo mejor acogida en el extranjero, principalmente en España, que en su propio país. Su tesis central fue enfatizar “la obligación del Estado de enmendar o mejorar moralmente

al delincuente”. 255 Röder sostenía: “[La pena] nunca aparecerá como

un mal, sino a aquéllos que la consideren de un modo puramente exterior, no advirtiendo por lo áspero de la corteza el fruto esencial que contiene: al igual del niño, que en la más eficaz medicina, si tiene mal

sabor, sólo encuentra una bebida ingrata y amarga”. 256 Según Röder,

“el delincuente es, por esto, un miembro de la sociedad que está

necesitado de ayuda. El Estado debe proporcionársela, pudiendo

hacerlo de dos formas: de modo negativo, restringiendo su libertad exterior con el fin de apartar de él cuantos elementos puedan influir en hacerle perseverar en su degradación; y de modo positivo, protegiendo

254Ibid

255 Anitua Historias… op cit Pág 135

256Röder, Karl Las doctrinas fundamentales reinantes sobre el delito y la pena

en sus interiores contradicciones Madrid Victoriano Suárez 1876 Págs

254/255 citado en Rivacoba y Rivacoba, M. “El correccionalismo penal” en

Opúsculos de Derecho Penal y Criminología Córdoba (Argentina) Marcos

el desarrollo de su libertad hasta corregir su voluntad viciosa. En la concepción correccionalista, el delincuente tiene derecho a la pena. Lo más característico de esta tendencia es que la corrección o enmienda

del delincuente se propugna como fin único y exclusivo de la pena.” 257

Otros correccionalistas, 258 además de Röder, fueron Heinrich

Ahrens (1808-1874) y Guillaume Tiberghien (1819-1901), quienes

tuvieron actuación en Francia, Bélgica y Holanda; Pietro Siciliani

(1825-1885) en Italia;   Julián Sanz del Río (1814-1869), Vicente

Romero Girón (1835-1900), Francisco Giner de los Ríos (1839-

1914), Concepción Arenal (1820-1893) quien algo difiere de Röder,

Luis Silvela (1836-1903), Gumersindo de Azcárate (1840-1915) y

Vicente Santamaría de Paredes (1853-1924) y Félix Arramburu y

Zuloaga (1846-1913), entre otros muchos, en España.

Pero en España el correccionalismo se asocia fundamentalmente a la figura de un discípulo de Giner, Pedro Dorado Montero (1861- 1919), quien tuvo una postura paternalista hacia los delincuentes, que se expresa en su libro El derecho protector de los criminales, publicado

en 1915. Según su visión, la función penal debía dejar de ser

meramente represiva y “convertirse de punitiva en correccional, educativa y protectora de estos individuos a quienes se da, artificialmente, el nombre de delincuentes. No se trataría de imponer castigos, sino de ejercer una tutela protectora…” 259 

Para Concepción Arenal, 260 el delincuente cedió a la tentación

porque fue débil y esa debilidad constituye una anomalía de su voluntad, de la cual el delito es una manifestación externa. La pena es, en esencia, un bien de orden moral para el delincuente. Se aparta del purismo röderiano al señalar los fines de la pena, destacando entre ellos no solo la  corrección, sino también la expiación, la intimidación y la

257  Sainz Cantero, J. A. www.mercaba.org/Rialp/C/correccionalismo.htm

“Correccionalismo” octubre 2005

258Rivacoba y Rivacoba op cit Págs 35 a 41 259 

Anitua Historias… op cit Pág 197 260Ibid Págs 136, 196 y 198

afirmación de la justicia. 261 Si bien esa enumeración la apartaría del

correccionalismo puro, la prioridad que le dio a la enmienda de la conducta a través del arrepentimiento y que se manifiesta en las treinta

Cartas a los delincuentes que escribió (publicadas en 1863), la sitúa

nuevamente en un lugar privilegiado de esta corriente. Al respecto es elocuente su frase “No existen delincuentes incorregibles, sino

incorregidos”, 262 dando a entender que los métodos que se están

usando aún no lograron perfeccionarse lo suficiente como para obtener los resultados deseados.

D)