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Problemas coyunturales de la prisión

Teorías de la pena

B) Problemas coyunturales de la prisión

a) La convivencia forzada

Erving Goffman (1922 - 1982), sociólogo canadiense formado en

Chicago, quien se interesó por la vida en las instituciones totales de encierro, particularmente las prisiones, da un panorama muy sombrío de lo que ocurre tras los muros y las rejas de un establecimiento carcelario.

Se llega a la prisión con una cultura de presentación que se trae de la vida extramuros, pero ésta se irá perdiendo a través de un penoso proceso en el que el nuevo recluso es despojado de sus elementos personales - el reloj, una alianza o cualquier objeto recordatorio le son extraídos al ingreso, provocándole un verdadero daño moral - y sometido a mortificaciones y humillaciones.  188 Por otra parte, para

muchos - no todos, porque algunos provienen de subculturas semejantes a la carcelaria - el cambio contundente en la cárcel proviene de una impresionante subversión de los valores que acostumbraban regir en el mundo libre. Es efecto, los modales valorados positivamente

en su anterior entorno social, son valorados negativamente 189 y hasta

castigados por el “entorno social tumbero”. 190 Pero aún peor que el

despojo de estos elementos es la pérdida total de intimidad por la convivencia forzada con otros presos. No sólo los valores y las formas de conducirse correctamente se distorsionan totalmente, sino que la sobrevivencia debe defenderse permanentemente. Existe el miedo   justificado a ser atacado, despojado, humillado y, en ciertos casos,

Relaciones informales en una organización profundamente restrictiva Buenos

Aires Economizarte 2000 Pág 91

188 Goffman, E. Internados: Ensayo sobre la situación social de los enfermos

mentales Buenos Aires: Amorrortu 1ª edición, 6ª reimpresión 1998 (Original

1961) Pág 26

189 “El trato respetuoso, las demostraciones de afecto, los buenos modales y

todas las cosas que convierten a quien las practica en un ser más deseable respecto de su entorno social adquieren dentro de la organización una carga simbólica negativa.” Lafleur op cit Pág 34

hasta a ser sexualmente violado, a punto tal que en la cárcel corre el dicho «el preso es el peor enemigo del preso». 191 

b) El concepto de «los dos bandos»

Víctor Hugo Mamaní es un miembro del Servicio Penitenciario de la provincia argentina de Jujuy, quien llevó a cabo una investigación para determinar las posibilidades de humanización y acercamiento entre detenidos y personal penitenciario. Está muy claro en lo que ha informado que la relación entre ellos está lejos, en general, de ser una

relación amistosa. 192 Contrariamente a lo que podría pensarse, es

decir, que una convivencia forzada podría acercar a los convivientes porque se soporta mejor cuando existe cierta empatía entre ellos, tanto los penitenciarios como los detenidos se consideran de bandos antagónicos en intensa pugna. La prisión reúne a estos dos grupos que se sienten, potencial o abiertamente, enemigos y entre quienes “es muy difícil borrar las vallas de hierro que los separan y a la vez los unen”. 193 

Es un enfrentamiento más parecido al de enemigos irreconciliables, entre quienes el desprecio - siempre - y la violencia - a veces - son las manifestaciones más visibles. Por otra parte, también desde el Derecho

Penal moderno 194 se han destacado los aspectos que refuerzan la

noción de una «guerra a los delincuentes». Se suele hablar de «bajas» en consideración a enemigos muertos y soldados propios caídos cuando son producto de enfrentamientos en los que mueren los transgresores de la ley o hay policías abatidos y cuando un policía muere 195 se

191 Ibid Págs 34 a 36

192 Mamaní Gareca, V. H. La cárcel, instrumento de un sistema falaz. Un

intento humanizante Buenos Aires Lumen 2005 Pág 138

193 Neuman, E. “Aspectos penológicos” en Neuman, E. e Irurzun, V. J. La

Sociedad Carcelaria. Aspectos penológicos y sociológicos Buenos Aires

Depalma 4ª edición 1994 Págs 3 a 94 Pág 22

194 Zaffaroni, Eugenio Raúl; Alagia, Alejandro; Slokar, Alejandro Manual de

Derecho Penal. Parte General Buenos Aires Ediar 2005 Pág 17

195 En América Latina los enfrentamientos son mucho más frecuentes que en países del Primer Mundo y el riesgo de muerte de un agente de policía es diez veces mayor que en los Estados Unidos y cien veces mayor que en Europa. Ibid

observa un “estricto ritual funerario de tipo guerrero”. 196 Sin embargo,

no es una guerra. Es criminalización. En un campo de prisioneros la

situación sería diferente. Ideas recogidas en la misma cárcel 197 señalan

que por hacer más tolerante la estadía en prisión, los presos adoptaban un rol de «prisioneros de guerra» - lo que implicaba mantener un carácter hostil y de necesaria desconfianza hacia los guardias - y consideraban traidor a quienquiera de sus compañeros que fuera sospechoso de tener una buena relación con ellos, considerados del «bando enemigo».

c) La corrupción institucionalizada

Otra característica de la prisión que es fuertemente cuestionada es

su falta de transparencia, 198 porque el simple hecho de que la relación

entre encarcelados y carceleros esté fuera del alcance del ojo crítico, tanto del público como de los medios de difusión, que sólo tienen algún acceso cuando los motines o desórdenes severos generan noticias que desbordan los muros penitenciarios, incentiva prácticas corruptas por quedar éstas en completa impunidad.

199

Las prácticas corruptas de los agentes y directivos penitenciarios suelen ser el desvío de la comida destinada a los presos, la introducción de drogas y otros objetos prohibidos a cambio de dinero, la venta de privilegios tales como un lugar de destino más llevadero, destrucción de pruebas y reclamos de

196Ibid

197 Testimonios recogidos de detenidos que estudiaban en el CUD entre los años 1993 y 1995.

198 “Un ámbito hermético por excelencia – en el que todos lo saben todo pero nadie puede demostrar nada…” Kent, J. La cárcel, ¿una evidente decepción?

La ejecución penal y sus dilemas Buenos Aires Ad-Hoc 2006 Pág 111

199 “Habitáculo de eterna emergencia, pletórico de susurros y voces extrañas, opuestas, inciertas, de extremas contradicciones e inesperados suicidios, cuyos ignotos y sospechosos pormenores nadie se anima a develar”. Kent La

cárcel… op cit Pág 111 “Esta ciudad amurallada… llamada cárcel

imposibilita, mediante innumerables mecanismos, el control acerca de lo que sucede en su interior. La sociedad civil no tiene acceso y si lo tiene, está severamente restringido por el grupo oficial. Esto facilita la transgresión de normas que, se supone, existen para facilitar la consecución de los objetivos formales de la organización”. Lafleur op cit Pág 218.

abusos y muchas más. 200 El hecho de que los condenados por delitos

convivan con personal corrupto aumenta la sensación de injusticia de los presos, quienes se preguntan por qué están siendo ellos castigados y los que los cuidan cometen delitos con total impunidad.

En la literatura académica no se encuentran fácilmente obras

dedicadas al tema de prácticas corruptas en las prisiones, 201 quizás por

desinterés pero también, posiblemente, porque justamente estas prácticas corruptas están ocultas y las denuncias no siempre son consideradas serias, aunque existe entre especialistas y público lego una fuerte sospecha de que en muchas prisiones son prácticas generalizadas, lo que indica que, si bien la corrupción prolifera en el círculo de los reclusos, involucra también a los directivos y al personal penitenciario.202

d) Prisionalización

200 Según un informe de OIP - Observatorio Internacional de Prisiones, emitido en el año 1998, en las prisiones de Ecuador - pero esto podría generalizarse a las prisiones de toda Latinoamérica y a muchos otros países del mundo - eran comunes la insalubridad, la alimentación insuficiente en calidad y cantidad, las violaciones sexuales y otros vejámenes, las extorsiones y los privilegios negociados. Defensoría del Pueblo (Ecuador) www.dlh.lahora.com.ec/paginas/judicial/PAGINAS/D.penal.14.html “Maltratos y corrupción en las cárceles” diciembre 2008

201 Quizás sólo algunos comentarios aislados y casuales, por ejemplo: “El personal a cargo del control de vigilancia de las prisiones clásicas es personal entrenado bajo el rigor de una disciplina militarizada, reproductora de un discurso cargado de violencia, esto sumado a pagas miserables, que generan también una corruptela «intramuros» para poder contar con algún recurso extra que el permita mantener a su familia”. Toro, María Cecilia “La prisión y sus penas. Prisión abierta: un límite humanista” en Schünemann, Bernd (comp) Cuestiones actuales del sistema Penal. Crisis y desafíos Lima (Perú) Ara 2008 Págs 433 a 453 Pág 447

202“La prisión se nos presenta como un inmenso conglomerado humano donde se entrecruzan y se tocan todas las corrupciones…” Kent La cárcel… op cit Pág 111. “La prisión - al menos, muchas de ellas - viene definida, casi con pulcritud de orfebre, como epicentro de corrupción…” Ibid. “La existencia tras las rejas, se presenta como una diaria pendencia por la supervivencia, enfrentándose los internos con el hacinamiento más indigno, la carencia de infraestructura adecuada, condiciones antihigiénicas, falta de alimentos y consecuente desnutrición, ausencia de atención médica apropiada y exposición a enfermedades transmisibles, sin descartar que están sometidos, en muchos casos, a la violencia de sus propios congéneres, así como al abuso físico, a la extorsión y a la corrupción del personal penitenciario”. Ibid Pág 22

 

Se considera que la institucionalización de los delincuentes es contraproducente porque se convierte en  prisionalización, lo que significa que se forma una sociedad oficiosa que influencia a tal punto a

los reclusos que conforma sus reacciones al encarcelamiento. 203 Es un

proceso de adquisición de costumbres, interiorización de valores y adopción de normas configurados por la subcultura carcelaria.

«Prisionalización» fue un término propuesto en 1940 por Donald

Clemmer (1914-2002) que significa el nivel o grado con que una

persona en la prisión asume los roles, costumbres y valores que son

propios de ésta.  204 Clemmer generalizó las observaciones que realizó

en la prisión de máxima seguridad de Illinois, donde encontró dos sistemas de vida: el oficial, reglamentado por las normas legales vigentes en la institución y el no oficial que es el que realmente rige la

vida de los reclusos y constituye el «código del preso» 205 Estos códigos

- “subsistemas culturales con normas de conducta diferenciales que

reciben adhesión generalizada por parte de individuos marginados”- 206 

están, obviamente, basados en normas de conducta delictiva, lo cual promueve en el novato y afianza en el veterano la actitud correspondiente.  207 

Por otra parte, la exposición al contacto con personas desocializadas y marginadas, acentúa la desocialización y la marginación. Los reclusos - que son muchas veces más controlados por las mafias instaladas en los pabellones que por la Administración y, así, viven el período de internación como una época de privaciones que no

203Grinberg op cit Págs 16 y ss

204 Clemmer, D. The prison community  New York Rinehart & Winston 2ª edición 1958 citado en Grinberg op cit Pág 16

205Anitua Historias… op cit Págs 314/315.

206Irurzun, V. J. “Aspectos sociológicos” en Neuman e Irurzun op cit Págs 95 a 142 Pág 142

207Elías Neuman señala, al respecto, que no se puede ignorar que “las cárceles establecen sus códigos, lenguaje, registros, condiciones y costumbres, que nada tienen en común con lo que ocurre en extramuros”. Neuman, E.

son sólo de la libertad, sino del despotismo interno reinante - al percibir que existe una sociedad cada vez más represiva e insensibilizada por la problemática penitenciaria, vuelcan su energía a la acentuación y refuerzo de sus carreras delictivas. 208 Así, la institución no sólo

deshumaniza al delincuente, sino que también, en vez de mejorarlos, pervierte sus valores.

De todos modos, en instituciones bien administradas, se considera que los efectos de la  prisionalización pueden atenuarse, por lo cual se estaría frente a un problema coyuntural. 209