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Mirta Goldstein

In document RPsi-LXVII-Nº4-2009 (página 118-122)

Construir las derivas del discurso lacaniano en APA, sus efectos en rela- ción con la teoría, la clínica y la formación de los analistas, requiere de un proyecto que no abarque solamente el relato de lo acontecido, sino que incluya los testimonios de aquellos analistas movilizados por dicha enseñanza.

Desde hace varias décadas se ha articulado un movimiento de pensa- miento propio de APA, que ha producido cambios evidentes en la con- cepción de la posición del analista y en la posición relativa al “hacer ins- titucional”, o sea, hay signos claros de un pasaje del quehacer al bien- hacer; este entrecruzamiento constituye una experiencia relevante por varios motivos; el primero porque siendo APA una institución pertene- ciente a la IPA y a la FEPAL, ha abierto un camino de efectos innume- rables en el contexto nacional e internacional. En segundo lugar, porque la producción teórico-clínica de los analistas identificados con el discur- so lacaniano, le permitió a la institución establecer nuevos lazos inte- rinstitucionales y ampliar el horizonte de intercambio.

Al darnos cuenta que hace ya más de 30 años que APA incluye la pers- pectiva ética del discurso lacaniano, invitamos desde el Espacio Lacan, en octubre de 2008, a celebrar este acontecimiento.

No son pocos los que aún son refractarios a un reconocimiento defini- tivo del “paradigma” Lacan en APA. Por mi parte sostengo que el dis- curso de Lacan ha tenido influencia decisiva y ha colaborado en la reso- lución de obstáculos referentes a la política institucional y a la transmi-

* Dirección: Paunero 2778, P.B., (1425DIB) Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.

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del Caso”, del cual fuimos coordinadores Juan Carlos Gorlero y quien suscribe: MIrta Goldstein, en cuyo espacio sostuvimos la enseñanza de la topología del Nudo Borromeo y su aplicación a la clínica.

Testimoniar es recordar y celebrar; testimoniar sobre una época de formación como la inaugurada por Willy Baranger y continuada por Raquel Goldstein; recordar los aportes recibidos de algunos maestros tales como Masotta, Sciaretta, Macci, Sara Glassman, Pascualinni, entre muchos otros que produjeron efectos de enseñanza y promovieron un cambio de rumbo en los análisis didácticos. Nombrarlos testimonia que hay un discurso instalado hace más de tres décadas y que ello no fue sin consecuencias.

Desde el año 2001 –bajo la presidencia de Abel Fainstein y la Secretaría Científica coordinada por Andrés Rascovsky–, año de la aper- tura del Espacio Lacan, un grupo de miembros y candidatos venimos sosteniendo este lugar de encuentro e interlocución, por el cual transi- taron numerosos analistas de APA y de otras instituciones lacanianas. Mantuvimos desde entonces intercambios fluidos con la EOL, la Escuela Freudiana Argentina, la Escuela Freudiana de Buenos Aires, el Centro Descartes y muchas otras instituciones.

En los años noventa yo misma hablaba del Psicoanálisis Complejo –sobre el cual se publicaron artículos en esta revista–; denominé así a lo inconmensurable de las referencias, determinaciones, asociaciones, co- nexiones y conceptos que se articulan en la obra lacaniana y que abrie- ron una preocupación hacia la cultura y hacia la interdisciplina.

APA no excomulgó ni rechazó el pensamiento lacaniano, sino que trasformó algunas huellas en posiciones hoy totalmente reconocidas. No todos los lacanianos de APA leemos a Lacan de la misma manera; eso es justamente lo que nos convierte en “lectores” y nos permite no incurrir en un discurso unificado. Celebramos día a día nuestras propias dife- rencias. Por esta razón quiero testimoniar sobre el importante papel que tuvo la REVISTA DEPSICOANÁLISISen la difusión de las ideas y produccio-

nes lacanianas de APA. Muchos de los que somos reconocidos como “la- canianos” hemos podido publicar nuestros escritos en el órgano oficial de APA, gracias a que no ha habido censura ni discriminación.

En este sentido agradezco personalmente a los directores de la REVISTA DEPSICOANÁLISISel haber publicado muchos de mis trabajos.

También deseo nombrar a aquellos analistas lectores de Lacan que ya no están pero cuya herencia recibimos por transferencias directas: Martínez Luque, Osvaldo Apreda, Gustavo Dima, Genoveva Llarin, Diana Inglesini. A aquellos otros que dejaron la institución para transi- tar otras posibilidades: Jaime Spilka, Jorge Linietzky, Fëlix Contreras, Luis Ruggiero; están aquellos analistas de instituciones amigas que in- vitamos a participar y con los cuales compartimos transferencias de tra-

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sión del psicoanálisis; en resumen, ha contribuido a clarificarlas a pesar de las resistencias que generó en sus albores.

A esta altura del devenir psicoanalítico en el mundo, considero im- portante correlacionar las metapsicologías freudianas con las tres di- mensiones del Nudo RSI, salir de los paralelismos teóricos para afrontar la clínica denominada actual y contribuir a la propuesta de ejecutar for- malmente el retorno de Lacan a IPA; para lograr estos objetivos hay que incluir en el relato histórico el impulso iniciático de APA, de APU y de la Sociedad de Caracas con Rómulo Lander a la cabeza. Esto supone un ejercicio del pluralismo entre los mismos lectores de Lacan y un ejerci- cio del testimonio retroactivo de “30 años de Lacan en APA” y por ende en la IPA. Dejar de correlacionar lo que ha ocurrido en Latinoamérica con lo que ocurre hoy en el seno de la IPA y aún en la APdeBA, sería de- sestimar esos 30 años de Lacan en APA y los muchos recorridos transi- tados desde la FEPAL.

Muchos de nosotros, lectores lacanianos, nos encontrábamos en el marco de los congresos de la FEPAL para intercambiar sobre nuestras inquietudes, dudas y proyectos; en tanto lacanianos nos aunaba la in- quietud por descubrir los alcances de la estructura Real, Simbólica, Imaginaria y sobre la proyección de la misma a la IPA.

Dado que cada institución generó sus propios síntomas, en cada una de ellas la cuestión Lacan pasó de problema a síntoma. Esta transfor- mación y giro en el discurso es de suma importancia, pues un síntoma puede ser leído. El síntoma Lacan se llenó, en primera instancia, de sen- tido debido a las identificaciones y resistencias imaginarias. Cuando los analistas pudimos desmitificar y desidentificarnos, también pudimos transmitir el discurso y afrontar sus vicisitudes institucionales.

Hoy no podemos imaginarnos algún candidato que no haya transita- do algún seminario de orientación lacaniana. Tanto el curioso, el cono- cedor y hasta el detractor, forman parte de la trama interdiscursiva ge- nerada en nuestras actividades científicas y de Formación Permanente. Compartir las divergencias y convergencias teóricas y clínicas instaló en APA un nuevo modo de tramitar lo que denomino: la ajenidad rela-

tiva de un discurso en sí complejo.

Como dije, no es mi intención hacer cronología sino dar testimonio de un tiempo en que pequeños grupos de miembros y candidatos comenza- ron la lectura y análisis de los seminarios y escritos de Lacan. Integrantes de los grupos institucionales tales como el de la Bisagra Freud-Lacan comenzaron, en los ochenta, a dictar seminarios y a pre- sentar trabajos. Recuerdo varias de las jornadas Freud-Lacan en APA colmadas de público y con una producción que a la par llevamos fuera de la institución, por ejemplo al Movimiento que se denominó “Reunión Lacaniana de Psicoanálisis”; recuerdo también al grupo “Construcción

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lugar, no rechazar lo producido y, en segundo lugar, no postergar el tra- bajo que cada analista necesita realizar con los textos psicoanalíticos surgidos en el seno de la diversidad. Me refiero a que hoy ningún ana- lista puede desistir de la responsabilidad de la lectura de la producción psicoanalítica de, por lo menos, los autores más prestigiosos.

La polémica sobre el discurso de Lacan y su pertenencia y su perti- nencia, se constituyó a su vez en un medio de debate sobre el resto de las teorizaciones, principalmente con la incorporación del concepto de

ética del deseo, la escritura de los cuatro discursos: del analista, histéri-

co, universitario y del amo en el seminario El reverso del psicoanálisis, libro 17, y con la promulgación “del retorno a Freud”.

La ajenidad relativa, lo no-familiar es una cuestión ética; esta ajeni- dad también sorprende a aquellos lectores habituados a su terminología, a su clínica, a su argumentación teórica. Sus lectores se sostienen en el tropiezo y en el enredo a fin de despertar de lo conocido, de lo conside- rado “norma”. Su ajenidad relativa supone la ética de traspasar las ba- rreras de las resistencias a lo nuevo y a no quedar suspendido de la transferencia imaginaria.

Retrospectivamente podemos resaltar que sus aportes han sido útiles sobre todo a la hora de debatir la continuidad y vigencia del discurso psi- coanalítico, a la hora de pensar la validez de incluir nuevas concepciones psicopatológicas y a la hora de interactuar con las nuevas tendencias tales como las neurociencias y el cognitivismo.

Los conceptos de transferencia simbólica e imaginaria, de identifica- ción simbólica y especular, el objeto a, de sujeto barrado y el axioma de “no hay relación sexual“, fueron la fuente de numerosas inflexiones y transformaciones en el modo de concebir las direcciones de la cura analí- tica y por lo tanto, en el modo de interpretar.

Propongo partir del concepto de no relación sexual para ubicar que entre los discursos de Freud y de Lacan no hay total correspondencia y acomodación; si bien ambos están implicados y no pueden leerse sin esta implicación reciproca, a su vez se separan y recorren tramos disímiles de la teorización en psicoanálisis. Esta no acomodación que engendra dife- rencias, deviene de la introducción del concepto de lo Real en la teoría, concepto cuyos efectos descompletan los saberes, los esquemas genera- les y le da otro estatuto a la clínica.

La inclusión del concepto de Real nos ha llevado a reflexionar sobre los motivos que conducen a que se demanden re-análisis por fuera de la oferta de didactas de APA, o sea, por fuera de la pluralidad y la diversi- dad que nuestra institución preserva. Pareciera que algo demanda un corte, un vaciamiento productivo; este corte separador es inherente a la implicación subjetiva que trae aparejada la inclusión del concepto de Real.

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bajo: Néstor Braustein y Frida Saal, Eric Laurent, Isidoro Vegh, Rolando Karothy, Adriana Rubinstein, Oscar Sawike, Eva Lerner, Indalecio Fernández, Ricardo Nepomiachi, Mario Goldenberg, Oscar Zentner, Osvaldo Delgado, Mirta Casas de Pereda, y muchos otros más que seguramente olvido. A todos y a cada uno les agradecemos su estí- mulo intelectual, pues ser lacaniano en APA supone una implicación freudiana-lacaniana y lacaniana-freudiana, una marca que insiste y nos barra, por ende, que retorna y que seguirá produciendo efectos inantici- pables.

Testimonios de una política del psicoanálisis

Al verificar 30 años del pensamiento de Lacan en APA, nos vemos lleva- dos a distinguir sus consecuencias en el trípode; por lo tanto, sus efectos en los análisis, en las supervisiones y en las relaciones del Instituto de Psicoanálisis con las obras de autor, es decir, directamente en la concep- ción de la currícula de la formación del analista y en el modo de abordar la función didáctica.

La política del pluralismo sostenida por nuestra institución, tomó fuerza y trascendencia en relación directa con la inclusión de las con- troversias que Lacan planteara desde los años cincuenta. En cierto modo debemos invertir los términos y decir que la política del pluralis- mo se nutrió de las divergencias con esta enseñanza. Sin embargo con- sidero importante señalar que las dificultades y obstáculos no sólo se de- bieron a factores inherentes a ideologías de gestión en pro o en contra, sino a un elemento concerniente al mismo discurso lacaniano; se produ- jo un extrañamiento institucional ante un saber no-familiar para la ma- yoría de los miembros, saber que se diferenciaba en su terminología, en su complejidad conceptual, en su modo de encarar la clínica y en su crí- tica reiterada a lo estatuido.

El mismo psicoanálisis nos ha enseñado los efectos en el lazo social devenidos de la ajenidad, de lo próximo-extraño, efectos mayormente pa- sionales que conducen a la segregación. A pesar de ello, la enseñanza de Lacan ha sido señalada mas no ha sido segregada.

El discurso de Lacan mantuvo y mantiene una ajenidad relativa o una especie de inclusión ajena pues, por un lado, se apoya en la ética de lo no-común, o sea de lo singular y, por otro, hace lazo social aun cuan- do introduzca críticas a otras teorías psicoanalíticas y a muchos concep- tos de las mismas. En síntesis, ningún discurso psicoanalítico le es indi- ferente, por ello se ha ocupado de la Teoría del Yo, del objeto transicio- nal de Winnicott, de los mecanismos defensivos de Anna Freud, etc. Leer esas teorizaciones, debatirlas y hasta rebatirlas, implica, en primer

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Cada dirección de la cura deja caer un resto sin analizar. Si bien el análisis completo es imposible, no menos cierto es que el reanálisis con distintos analistas impone recorridos disímiles por la estructura subjeti- va. Esa diferencia implica bordear lo real del inconsciente de manera di- ferente y, quizás, hasta acercarse de modo insospechado a esa “roca viva” descripta por Freud. Esa roca viva es, en Lacan, lo Real imposible al discurso.

También las supervisiones han recibido el efecto rebote del pensa- miento lacaniano. El analista de control forma parte del concepto de po-

sición del analista. Tener una “mirada otra” sobre tal o cual dirección

de la cura, ha dejado de corresponder a poseer un saber didáctico; más bien en las supervisiones se escuchan las inflexiones en la posición del analista, puntos de giro que reubican y reinstalan la transferencia Sujeto Supuesto Saber, que abren preguntas y muestran la oportunidad de saber hacer con los restos.

La posibilidad de pensar el anudamiento borromeo y su desencade- namiento en transferencia para volverse a anudar tras el atravesamien- to del fantasma, marca una política de la cura, ahí donde las tácticas y estrategias sólo pueden advenir en pro de la singularidad de cada caso y sus modos de goce.

Es indudable que la ocasión de una enseñanza y el encuentro con una institución dinámica, hicieron posibles 30 años de transmisión y de pro- ducción.

DESCRIPTORES:TEORÍA LACANIANA/INSTITUCIÓN PSICOANALÍTICA/PLURALISMO

KEYWORDS: LACANIAN THEORY/PSYCHOANALYTIC INSTITUTION/PLURALISM

PALAVRAS-CHAVE:TEORIA LACANIANA/INSTITUIÇÃO PSICANALÍTICA/PLURALISMO

(Este trabajo fue seleccionado para su publicación el 2 de noviembre de 2009.)

REV.DEPSICOANÁLISIS, LXVI, 4, 2009, págs. 763-769

El Hamlet de Lacan.

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