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ble”. Pero como nos dice la experien- cia, los deseos están para ser enuncia- dos y no para ser cumplidos; el hom- bre persigue sus deseos pero también teme su realización cuando esto puede equivaler a una falta de freno que amenazaría su integridad psíquica. Por eso ahora asistimos a la prolifera- ción de la fobia, bajo la forma de la considerada “enfermedad de la época”: el ataque de pánico. Es a través de la realidad virtual que estos ideales de goces variados encuentran la oportunidad de ver la luz sin peli- gro; los vínculos cibernéticos generan erotismo y permiten desplegar fan- tasías sin el riesgo y la puesta a prue- ba personal que supone su realización en la realidad.

Las relaciones virtuales suelen ca- racterizarse por el ocultamiento y el disfraz. Sin embargo la subjetividad escabullida siempre pulsa e impulsa y termina por aparecer un sujeto que reclama voz propia y reconocimiento y que ha creado en el ciberespacio, además de un refugio, un escenario privilegiado que al mismo tiempo per- mite dar rienda suelta a la imagina- ción y a la afectividad, poblarse de nuevas significaciones, recuperar el erotismo y relanzar el lazo social hacia la realidad.

Liliana Gualtieri de Stoliar ***

Homoparentalidades, Nuevas Familias, Eva Rotenberg (comp.), Ed. Lugar, Buenos Aires, 2007. Este libro compilado por las Lic. Eva Rotenberg y Beatriz Agrest Wainer, es pionero en la indagación psicoanalíti-

ca acerca de las homoparentalidades, tema que constituye un desafío a ser pensado dentro y fuera de la comuni- dad psicoanalítica. Esta compilación encara la complejidad acerca del tema que trata la sexualidad y la homopa- rentalidad, contando con la participa- ción de diversos autores, entre ellos psicoanalistas de distintas perspecti- vas y regiones. De la Argentina: Mariam Alizade, Leticia Glocer Fiorini, Silvia Bleichmar, Raquel Zac de Goldstein ,A. María Muchnik, Arnaldo Smola, Eva Rotenberg, Beatriz Agrest Wainer, ,Graciela Faiman. De Francia: Alberto Eiguer, Paul Denis y Rosa Jaitin. De Brasil: A M. Andrade Acevedo y Paulo R Ceccarelli. Junto a las colaboraciones de profesionales argentinos: Oscar Machado, pediatra, la especialista en Derecho, Ana M Carrasco y La Dra. en Filosofía., Diana Maffia.

Cuenta además con un relevante prólogo de Joyce Mc Dougall.

Podemos marcar dos planos de lec- tura simultáneos y paralelos: uno más cercano a la vivencia emocional que provocan las neorrealidades de la época, y otro ligado a la experiencia intelectual, más allá de una única dis- ciplina.

Interesada desde hace mucho por la forma en que se plasman en la vida concreta las libertades individuales y sociales, me identifiqué de inicio con las palabras preliminares de Eva Rotenberg quien sostiene que las dife- rencias entre los hombres conllevan distintos modos y grados de discrimi- nación y segregación. También con las palabras de Beatriz Agrest quien dice que aspiran con este libro “ abrir a una reflexión mayor entre analistas, a examinar resistencias y prejuicios” acerca del tema. Ambas compiladoras

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Por su parte, el Dr. Oscar Paulucci destacó en el libro la ubicación de la “subjetividad de la época”, eso que todos padecemos por pertenecer a un momento cultural determinado y como la autora toma posición respecto de lo que psicoanálisis ofrece frente a cierta tendencia de la época actual a la “objetalizacion” que conlleva un ata- que a la subjetividad, posibilitando la predominancia de los “ataques de pá- nico”, es decir las viejas crisis de an- gustia freudianas, en donde cierto desfallecimiento de lo simbólico facili- ta un retorno de lo que Freud llamaba neurosis actuales. Un tema importan- te que plantea la autora consiste en el riesgo de demonizar al medio, de uni- ficar al sujeto de Internet. Se trata de diferenciar la subjetividad de la época de la subjetividad de cada uno puesta en juego, el que tiene una posición perversa respecto de Internet, lo tendría en otra época frente a un ob- jeto fetiche, es decir, la estructura del sujeto que trasciende al medio. El libro también remarca que Internet no resuelve el desencuentro estructu- ral de los sexos y señala la idea de los sucesivos fracasos en el intento de col- mamiento o el logro de la plenitud por la pantalla hipnotizadora de Internet. Remarca la autora que todo inten- to de ofertar objetos que parecen col- mar la falta terminan mostrando su fracaso, y en realidad lo que producen es un achatamiento del deseo. El psi- coanálisis como plantea la autora, y como dice Lacan, es la apuesta mas valedera para entender que “hay que tener paciencia frente a esa incomoda situación de tener que ser hombre” y poder soportar la dimensión subjetiva en términos de inscribir la falta de ob- jeto, de manera que permita relanzar- nos en el camino del deseo.

La Lic. Diana Sahovaler de Litvinoff puntualizó cómo las nuevas formas cibernéticas, tal como ha ocu- rrido a lo largo de la historia con todo medio de comunicación a distancia y masivo y con toda novedad en general, ha despertado admiración a la vez que resistencia, sospechas, e idealizacio- nes. La peculiaridad de este estilo de conexión, la mutación de los vínculos interpersonales y de los sentimientos a través de la mediación del ciberes- pacio en la época actual, merece ser analizada. Así como en las palabras y los hechos del pasado se esconde un tesoro, una manera de estudiar los fenómenos es la que no se limita al saber histórico, sino que transforma cada vez lo histórico en actualidad, mediante la aplicación de ese saber.

Entre otros conceptos se señaló que a diferencia de la época en la que vivió el creador del psicoanálisis, la era presente está caracterizada por la oferta sexual y el develamiento de la intimidad. El sexo y la violencia explí- citos, editados en las pantallas como divertimento, la exposición de lo ínti- mo para convertirlo en espectáculo, la aparente falta de angustia que acom- paña las imágenes y discursos más descarnados nos muestran que esta- mos viviendo en una “era pornográfi- ca”. El empuje hacia el objeto y la glo- balización informática presentan a la vida como un show donde todo puede ser mostrado. Actualmente existe un imperativo a disfrutar de un goce ab- soluto para lo cual la cultura está pronta a procurar objetos que inten- tan llenar toda sensación de falta. La consigna de la época parece ser “no te quedes con las ganas de nada” y los grandes avances tecnológicos y cientí- ficos provocan la convicción de que “todo lo que se desea podrá ser posi-

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el libro se detiene en preguntas que intentan abordar las consecuencias concretas en los lazos sociales de las nuevas realidades eróticas.

También el lector se interroga: ¿es lo mismo para un niño decir en la es- cuela que sus padres se llaman Ana y Santiago, que Juan y Pedro?; ¿cómo escuchan esta situación sus compañe- ros y los padres de sus compañeros?; ¿qué nos imaginamos sucede en una reunión escolar de padres, en la cual Lidia y Gabriela dicen ser los progeni- tores de Andrés?

En las homoparentalidades, no sólo hay implicación subjetiva de los padres, de los hijos y del medio social, sino implicación colectiva, o sea, hay efectos que no se pueden negar, deba- tes jurídicos que no se pueden desco- nocer y deseos inconscientes que no siempre se tienen en cuenta. El libro aborda esta complejidad que nos invo- lucra a todos y a cada uno de alguna forma.

Leticia Glocer Fiorini, en su capí- tulo “Parentalidad en Parejas Homo- sexuales” considera que la homopa- rentalidad es un tema inseparable de los cambios culturales y los deseos de constituir una familia, sea cual fuese el sexo anatómico de un sujeto, por lo cual aborda el tema desde la teoría de los sistemas abiertos que introduce el pensamiento de la complejidad.

A las preguntas qué es un padre y quien puede funcionar cómo tal, se suman, entonces, la cuestión del deseo de familia y de hijo, no sólo desde la asunción del sexo anatómico y del género que se elige, sino desde la asunción simbólica del sexo que confi- gura las posiciones masculinas y fe- meninas. Propone que el deseo de hijo deberá ser analizado en cada hombre y mujer, en cada pareja y vínculo.

De la entrevista a Silvia Bleichmar “Las Nuevas cuestiones ponen en cri- sis viejas teorías” y de los aportes de Glocer Fiorini, se desprenden los pro- blemas inherentes a las identificacio- nes, las cuales, determinadas por las elecciones de objeto inconscientes, no pueden reducirse a mimetismos tran- sitorios o permanentes; más bien ambas sostienen la diferencia entre identidad e identificación.

El psicoanálisis aporta el entrecru- zamiento de identificaciones que se sedimentan en el Yo, que pasan a for- mar los síntomas y determinan los de- senlaces de la sexuación.

En “Pensando la homoparentali- dad”, Mariam Alizade propone un psi- coanálisis abierto a los cambios y ma- nifestaciones sociales y a los nuevos adelantos teóricos; dice: “el afuera, es- pacio donde se inscribe la historia, trepa sobre las ideas convencionales y las desordena… Si la homoparentali- dad no produce seres con mayor índi- ce de perturbación psíquica que la he- teroparentalidad, entonces las teorías sobre el desarrollo humano necesitan ser modificadas.”

Destaca además, que antes los pro- fesionales recargaban la problemática del hijo adoptado, mientras que adhie- re al concepto de identidad generativa de Rafael Leff, referido al impulso de- seante de criar y tener hijos.

Al leer este texto me planteé el di- lema siguiente: ¿son los casos reales los que pulsan el debate y la adecua- ción teórica, o son las teorías las que pulsan las acciones reales? Alizade res- ponde implícitamente a esta pregunta refiriéndose a la importancia de salir al cruce de los casos clínicos, uno por uno pues las homoparentalidades siempre exigen la intervención de un tercero: el prestador de útero, de

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nos invitan a pensar respecto de las transformaciones que el ser hablante de este tiempo se ve compelido a tole- rar –muchas veces en conflicto con sus ideales y creencias–.

Congruente con que la vida huma- na sólo puede abarcarse aceptando la multiplicidad de todo lo que existe, este libro nos invita a no acatar sin profundizar las morales que circulan y los discursos que nos dirigen. Una cuestión es la determinación del len- guaje y otra muy distinta la hege- monía política de algunas teorizacio- nes. Por este motivo ante los casos de neosexualidades y homoparentalida- des, los analistas no podemos perder la neutralidad.

El libro plantea la cuestión prin- ceps de la paternidad; abre la pregun- ta sobre el ser: ¿se es padre o se devie- ne padre bajo circunstancias felices, traumáticas, accidentales, y con re- cursos variados y/o contrapuestos?

Algunos textos se dedican a anali- zar la cuestión del padre real y simbó- lico, la cuestión de la madre real y simbólica, y a distinguir lo específico de la parentalidad biológica, asistida o adoptante de hoy.

Homosexualidad y homoparentali- dad, heterosexualidad y matrimonio, son situaciones particulares que inte- rrogan al Psicoanálisis, a la Antropo- logía, al Derecho, a la Política, a la Economía, la Ética y la Filosofía y las religiones.

Para Bleichmar urge revisar las posiciones dominantes en las institu- ciones oficiales respecto del valor pa- tológico o no de la homosexualidad, y del valor teórico o no, del significante fálico como ordenador de la economía psíquica. Un alegato de ribetes éticos se filtra en sus dichos, cito: “ni la ho- mosexualidad ni la heterosexualidad

garantizan una salida del narcisismo extremo”. Esta afirmación me hizo pensar que el extremismo del narci- sismo sólo puede devenir en una sub- jetividad xenófoba, y, por ende, procli- ve a volver la pulsión de muerte con- tra el sí mismo o contra el semejante, ¿qué es el enfermar si no esto?

Silvia Bleichmar y Eva Rotenberg en el capitulo “La identidad como Construcción”, aciertan en el meollo, al diferenciar entre el derecho a la identidad y el derecho al resguardo de la verdad. Se preguntan: ¿para quién es necesaria la verdad? S. Bleichmar alerta sobre defender a ultranza una moral de la verdad, Sostiene que “la verdad no está en la realidad sino en el enunciado acerca de la realidad”; idea sagaz pues aquellos enunciados que creen decir toda la verdad, sólo muestran que desmienten la compleji- dad de la realidad y la no normativi- dad del deseo inconsciente.

La parentalidad, según plantea A. Smola, en “Homoparentalidades”, es una acción de socorro mutuo: no sólo el hijo, adoptado o biológico es auxi- liado por los padres en el desamparo infantil, sino cada padre es socorrido por cada hijo en la lucha contra la pro- pia pulsión de muerte. Agrego a esta idea que el socorro mutuo es produci- do por la inscripción transgeneracio- nal de la castración, vicisitud por la que todo ser humano atraviesa con mayor o menor costo psíquico. También se muestra preocupado por la posición de complicidad de algunos analistas con las tendenciales sociales y científicas dominantes,denunciando el riesgo de banalizarla defensa delos derechos del hombre y las minorías.

Dado que los rasgos filiatorios de los padres, aún los desconocidos y hasta anónimos, implican a los hijos,

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nuevos modos de procreación y pater- nidad. Se refiere a la posición psico- análisis frente a la homoparentalidad, en general con debates críticos y nor- mativos. Plantea una compleja discu- sión acerca de la “reorganización edí- pica” y la castración. Dice: “Valerse del psicoanálisis para sustentar que sólo hay un modo correcto de paterni- dad, basado en las organizaciones so- cieles mas comunes, corresponde a hacer imaginario lo simbólico, lo que es por lo menos perverso.”

Plantea, como otros autores,que dada la novedad y complejidad del tema, cierta prudencia asi como sugie- re cierta atención a la idealización de la heterosexualidad.

Alberto Eiguer, en su artículo “Homoparentalidades, afiliación y vínculo filial”, muestra una posición mas crítica , interrogándose si el niño no es utilizado con fines proselitistas. Realiza comparaciones entre reaccio- nes de familias hetero y homosexua- les, encontrando mas situaciones de- fensivas en estas últimas

En cuanto a la evolución del con- junto de las familias homoparentales, también propone la necesidad de dejar pasar cierto tiempo antes de sacar conclusiones. En cuanto a la afilia- ción, enfatiza en el requerimiento del “interés por el niño, su desarrollo ar- monioso y su bienestar.

Oscar Machado, pediatra, nos intro- duce en la experiencia del consultorio médico, ahí donde llega el dolor físico acompañado del dolor psíquico. Comenta que recíen hace pocos años, trabajando interdiciplinariamente.se pudo comenzar a hablar de la influencia de los trastornos d e los vinculos fami- liares en el desarrollo de los niños. Relata el caso que pudo seguir a lo largo de muchos años hasta hoy con su des-

cendencia, de un niño criado por un tío homosexual y su pareja. Pudo observar solamente ciertas dificultades en la in- serción escolar y una lenta maduración para poder construir su primera pareja heterosexual.

En “La Homosexualidad y el deseo de un hijo: su impacto en la parentali- dad”, capítulo escrito por Eva Rotenberg, encontrarán una reseña de las concepciones psicoanalíticas más destacadas acerca de la homose- xualidad, género y elección de objeto, viñetas clínicas y una pregunta que se abre a diferentes sentidos ¿qué es el deseo de hijo? ¿El deseo inconsciente de hijo heterosexual o de hijo homose- xual es semejante al deseo homo o he- terosexual?

Paul Denis en “De la dificultad de estudiar la homoparentalidad” dice que el descubrimiento fundamental de Freud, quien ha demostrado el psi- quismo se construye en base al desa- rrollo de la organización de la sexuali- dad – es que no podemos describir el psiquismo y sexualidad por separad. Existe una psicosexualidad y esto es escandaloso para los postulados socia- les de hoy... Sin embargo, fue Freud mismo quien dio lugar a un profundo cambio de perspectiva sobre la homo- sexualidad y promovido el respeto que debemos a los modos de vida adopta- dos por cada individuo. Denis conside- ra políticamente incorrecto el estudio de la homosexualidad, porque se corre el riesgo de negar el sufrimiento del homosexual, no siendo la vocación del psicoanálisis dictaminar lo normal ,de lo que no lo es.

Andrade de Azevedo, en “¿Una nueva familia?”, propone algunas hipótesis, una de ellas, que el mundo que vivimos no es más el mismo, por ello todo aquello que hasta la fecha

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semen, etc. La dificultad mayor que plantea este tercero desconocido y/o anónimo es la manera cómo actúa en la mente de los personajes intervinien- tes, sean adultos o niños. Sólo el tiem- po responderá a este interrogante.

La Dra. Raquel Zac en su capítulo “Acerca de la Homoparentalidad”, propone alejarse de conclusiones pre- maturas y generalizadoras y que de- beríamos esperar unos 15 años más para poder evaluar los efectos de la le- galización de la adopción homosexual . Enfatiza la afirmación psicoanalítica de que no hay acceso al deseo del suje- to si sólo se considera la normalidad como prefijada o eludiendo la determi- nación de las fantasías; por lo tanto considera que habrá que esperar a ve- rificar cómo se juega la determinación inconsciente en la vida real de los su- jetos implicados.

La abogada Carrasco, dice en “El derecho a la identidad”, la identidad dinámica, es decir, aquella que desde lo particular se proyecta socialmente, debe ser protegida por el derecho; no sólo se debe resguardar el derecho a la privacidad de los datos filiatorios de los padres que dan a sus hijos en adop- ción, sino el derecho de los hijos a ac- ceder a los distintos estratos de la ver- dad de su filiación, fundamentalmen- te, como ha ocurrido en la Argentina, en los casos de usurpación de los hijos de desaparecidos.

Es un hecho que las nuevas fami- lias que hoy se conforman, rompen con los modelos tradicionales y habi- tuales, por eso el texto de Carrasco me sugirió que paralelamente a los ade- lantos de las ciencias y avances de las leyes para proteger a los ciudadanos de los mismos, hay un retraso en la opinión pública. Algunas familias si- guen ocultando la verdad a sus hijos

adoptados sobre su nacimiento. En tanto otros adoptan resaltando los rasgos raciales y/o culturales.

Se imponen nuevos paradigmas para entender las nuevas posturas subjetivas. Varios autores reflejan esta necesidad y la diferencia entre paternidad y parentalidad.

Jaitin, en su trabajo titulado “Homosexualidad, homoparentalidad”, aborda la función del grupo”, los con- flictos que acarrea la fertilización asis- tida, que muchas veces descorporizan la concepción y ocultan los orígenes re- ales de la fecundación. Nuevamente surge el cuestionamiento sobre las fa- cultades de la ciencia, el Derecho, el Estado, las instituciones y las familias. Beatriz Agrest Wainer, en “Homoparentalidades, Adopción y Filiación”, aborda el tema de la filia-

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