4 motivaciones del ministro
E L CARACTER DEL MINISTRO
3. Motivaciones Incorrectas
Orgullo
Este es un motivador que nos destruye como un cáncer porque paso a paso nos hace confiar en nuestras propias habilidades y a depender menos del poder de Dios.
Satanás cayó por su orgullo y por querer ser como Dios. “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cor tado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las altu ras, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.” (Isaías 14:12-15)
Ezequiel escribe, después de resaltar la grandeza y her mosura que tenía Satanás antes de caer y de expresar la causa por la cual fue expulsado del cielo “Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en tí. Con la multi tud de tus maldades y con la iniquidad de tus contratacio nes profanaste tu santuario; yo pues, saque fuego de en medio de ti, el te consumió, y te puse en ceniza sobre la tie rra a los ojos de todos los que te miran.” (Ezeqiuel 28:11-
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Hoy él trata de que los ministros se enorgullezcan de sus dones, de sus capacidades, de los frutos de sus minis terios. El resultado de todo esto es el EXITISMO del que hablaremos después.
El apóstol Pablo, pastor de pastores, escribió a los her manos de Corinto “Porque ¿quién te distingue? ¿O qué tie nes que no hayas recibido? Y si lo recibistes, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?” (1® Corintios 4:7)
Si algo tenemos o algo hicimos como pastores fué por la gracia del Señor y no por nuestros propios méritos. Si esto es así ¿por qué nos enorgullecemos como si todo fuera mé rito personal?
Dios le advierte al pueblo de Israel sobre el peligro de caer en el orgullo cuando tomen poseción de la tierra pro metida. “Y se enorgulleza tu corazón, y te olvides de Jeho-
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vá tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Mas si llegaras a olvi darte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses aje nos y les sirvieres... yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.” (Deuteronomio 8:11-20). El orgullo es un pecado que nos lleva a dejar de depender del poder de Dios, para confiar en nuestras capacidades.
El orgullo nos hace dejar de mirar a Dios y a obrar bajo su dependencia y poder, para miramos a nosotros mismos y a actuar con nuestras capacidades y recursos personales. Dejamos de buscar la gloria de Dios y buscamos el aplauso y el reconocimiento de los hombres, o sea nuestra propia gloria. Hacemos que la gente nos mire a nosotros y depen da de nuestras oraciones, consejos y ministerio, en vez de llevarles a que conozcan mejor al Señor para que confíen mas en El.
El orgullo es un pecado que cierra las posibilidades para que Dios obre. Pueden seguir sucediendo cosas, pero la gente descubrirá que el pastor o líder perdió la calidad de su ministerio.
“Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos: y to dos sumisos unos a otros, revestidos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” (ls Pedro 5:5). El sabio Salomón escribió “Altivez de ojos, y or gullo de corazón, y pensamiento de impíos es pecado.” (Pro verbios 2:14; 8:9). Cuando el orgullo, el deseo de sobresa lir, y de ser mas que los otros es nuestro motivador perde mos la bendición de Dios. Dijimos que es como un cáncer, porque nunca se sacia, siempre necesita más y más para sentirse satisfecho.
Amor al dinero
El apóstol Pedro escribe en su ancianidad “Apacentad la grey de Dios... no por ganancia deshonesta” ( l e Pedro 5:1- 5)
El obrero es digno de su salario “Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con
esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperan za de recibir del fruto. Si nosotros sembramos entre voso tros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáramos lo material?... Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evange lio, que vivan del evangelio.” (1° Corintios 9:9-14)
La Biblia nos enseña con claridad que los pastores no deben lucrar con el ministerio. El apostol Pablo es muy puntual, cuando le escribe a Timoteo sobre este tema, ex presa: “Que toman la piedad como fuente de ganancia: apártate de los tales. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y da ñosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdi ción; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” ( I 9 Timoteo 6:5-10)
Cuando un pastor pone el dinero como prioridad en su ministerio tendrá problemas, por eso el dinero no debe ser el motivador del mismo. La enseñanza del apóstol es bien precisa, el amor al dinero es pecado y el hombre de Dios debe huir de esa tentación.
“La historia nos demuestra que siempre habrá una mar cada diferencia entre los que predican el Evangelio de Cris to con poder, sencillez y sinceridad de corazón y entre los que hacen un mercado del sistema religioso con motivos egoístas.” “Pablo nunca se rebajó a ser un simple comer ciante del Evangelio.” (5)
“El evangelio se ha convertido en un gran negocio y una nube de aves extrañas se han refugiado en sus ramas. Nuestro culto a la personalidad ha recorrido el círculo com pleto y ahora nos encontramos promoviendo ministerios y mercaderías en la misma forma en que el mundo promueve pasta de dientes y autos usados.” (6)
Exitismo
En nuestros días el exitismo ejerce una gran presión y constituye una gran tentación para los ministros. "Creo que la crisis de integridad de la iglesia es en parte el resul tado del éxito falso que el movimiento evangélico tuvo en años recientes. Joh Johnston escribe: ‘La actual populari dad evangélica ejerce presión para acomodar los valores bí
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blicos en aras de la aceptación social’” (7)
El éxito se asocia con la cantidad de personas que con voca, con las instalaciones y equipos que posee o que alqui la y con los resultados: caídas, sanidades, manifestaciones especiales y con la reprodución del estilo que usa el predi cador famoso de tumo. Warren W. Wiersbe escribe: “La re putación era más importante que el carácter, Y la populari dad y la habilidad para atraer multitudes más importante que un estilo de vida cristiano consistente.” “Le facilitamos a la gente el poder ‘tener éxito’ en la obra cristiana siempre y cuando tengan talento y puedan atraer una multitud. No era importante ya llevar una vida santa, lo que importaba era tener grandes comunicadores de prensa.” (8)
La presión tiene varias causales: Impedir que la congre gación se vaya a esos movimientos; evitar la crítica de sus miembros que expresarán que él no tiene poder espiritual y también, se suma a esto, la propia frustración de no tener los resultados deseados en su ministerio. Estas circuns tancias le impulsa a buscar manifestaciones que acrediten que tiene poder y que Dios lo está usando.
El exitismo generó modas que llegaron y que se fueron dejando frustraciones en iglesias y en pastores que no tu vieron los resultados esperados. Las congregaciones cam biaron sus formas de ser, sus templos —en algunos casos por cines— , colocaron radios FM y realizaron muchas co sas para lograr éxito y no para agradar a Dios.
El exitismo trae aparejado una serie de pecados y de problemas:
Activismo
Las iglesias se llenaron de actividades y los pastores de reuniones y eventos que les roban el tiempo para orar, es tudiar, servir a Dios y a la iglesia con calidad espiritual.
Los apóstoles comprendieron que en la medida que la iglesia crecía y con ella las actividades tenían menos tiempo para orar y enseñar la Palabra. Ellos descubrieron un peli gro: el activismo les restaba tiempo para estar con Dios y con su Palabra, por eso delegaron en otros cristianos algu nas tareas. “Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros deje
mos la palabra de Dios, para servir las mesas..- Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la pala bra.” (Hechos 6:1-7)
No era malo, ni deshonroso, servir a las mesas, pero ese trabajo les distraía de hacer lo más importante. Precisa mente hoy los ministros están tan ocupados en hacer co sas, especialmente asistir a reuniones, que no tienen tiem po para orar, estudiar la Biblia y cultivar su vida espiritual.
Hemos perdido de vista que el éxito en el ministerio no es tener resultados, sino OBEDECER a Dios, en hacer su voluntad en todo.
Creo que una de las trampas diabólicas que debemos enfrentar es el activismo que debemos desarrollar para ser exitosos, para ser conocidos, para ser consultados y repor- teados en periódicos y revistas cristianos.
Autopromoción
Para lograr éxito el pastor debe ser conocido. Todo lo que se escucha y ve en algunos programas de radio y en promociones de ministerios es el nombre del orador y sus grandes virtudes y muy poco del Señor Jesús y, mucho me nos, de las demandas éticas y espirituales del evangelio.
Un pastor llenó la entrada del templo con fotos grandes en las cuales él aparece en distintas posiciones, predican do, leyendo la Biblia, orando por personas, etcétera. “Por que no nos atrevemos ni a comparamos con algunos que se alaban a sí mismos: pero ellos, midiéndose a sí mismos, por sí mismos, y comparándose consigo mismo no son ju i ciosos.” (29 Corintios 10:12)
Predicación popular sin demandas éticas y espirituales
“Nuestra tarea no es decirle a la gente lo que desea es cuchar, nuestra tarea es darle lo que necesita; pero tratan do de lograr lo que desean.” (9) Solo se habla del poder y de las soluciones mágicas que tiene la oración de tal o cual predicador.
“Jesús no murió para damos salud, riqueza y felicidad, murió para santificarnos. El transformar el Calvario en una taijeta de crédito santificada que nos da el privilegio de lanzamos en una carrera hedonista es abaratar la obra que
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más le costó a Dios”. (10) El evangelio del arrepentimiento, la denuncia del pecado y la condenación para los pecado res y la disciplina para los cristianos que no quieren cam biar sus actitudes camales ya no son los temas que se es cuchan en muchos de nuestros púlpitos.
La razón, no son populares, porque la gente no quiere escucharlos.
“Los sermones que halagan a los pecadores nunca servi rán para salvarlos.” (11) Somos responsables de ser fieles a Dios y su Palabra y de cumplir con el ministerio para el que fuimos llamados. Este sentido de responsabilidad nos sal vará de caer en el exitismo.
“Muchos todavía creen que el éxito del ministerio depen de de nuestra elocuencia. En realidad, a Dios poco le inte resa nuestra elocuencia. El sabe que nada de lo que deci mos podrá cambiar el corazón humano; sólo su Palabra puede crear vida nueva en nuestros oyentes.” “Sólo Dios puede crear los resultados que él desea, y nuestro ministe rio debe dar énfasis al ministerio de su Palabra.” (12) “Cuando nuestros motivos son los incorrectos, nuestro mi nisterio está errado y las consecuencias para nosotros, nuestros seguidores y la iglesia entera son trágicas.” (13)