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La perspectiva en pasado El pretérito y el copretérito

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6.4. El recurso del manuscrito hallado

8.1.1. La perspectiva en pasado El pretérito y el copretérito

Lo habitual en el relato tradicional, tanto en el cuento como en la novela, es la estructura en pasado, es decir la articula- ción básica en pasado. Téngase en cuenta que si el relato es

109 Op. cit., pág. 191. 110 Ibíd., págs. 195-196.

una historia que se cuenta (y todos los relatos se presentan, al menos convencionalmente, como historias), un hecho que se supone ya sucedido y terminado —aunque sea una ficción— lo normal es que se sitúe en el pasado. Veamos algunos ejem- plos de diferentes obras: «En efecto, rematado ya su juicio, vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo; y fue que le pareció convenible y necesario, así para el aumento de su honra como para el servicio de su re- pública, hacerse caballero andante» (Cervantes, Don Quijo-

te, 1605, I, 1); «La heroica ciudad dormía la siesta» (Clarín,

La Regenta, 1884, I, 1); «Don Roger, todo don Roger era una branquia que latía. Fue retrocediendo; alzó un cortinaje, salió al patio, abrió una verja, después un postigo, y escapóse de la casa de Lóriz sin volver la cabeza» (Gabriel Miró, 1926, El

obispo leproso, V, 5). «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí» (Augusto Monterroso, op. cit.).

Si, en ese pasado que se narra, lo que sucede es una acción terminada, acabada, en ese caso se emplea el pretérito, tam- bién llamado pretérito indefinido en la gramática tradicional, y, en otras gramáticas, pretérito perfecto simple, y también pretérito perfecto absoluto111. En este manual suelo emplear

la expresión «pretérito o pretérito indefinido» para una ma- yor comprensión de este concepto. Así, don Quijote «vino a dar en» (que es lo mismo que «tuvo»), «fue que le pareció», en el ejemplo citado. Veamos este otro, utilizando a nuestro ya

111 Andrés Bello, en su famosa Gramática (publicada por primera vez en

Santiago de Chile en 1847), lo llama pretérito, sin más, y para evitar am- bigüedades. Gili Gaya lo llama pretérito perfecto absoluto, apoyándose en que se trata de la expresión de una acción perfecta o acabada (ver Samuel Gili Gaya, Curso superior de sintaxis, Barcelona, Bibliograf, 1969, 9ª. ed., pág. 150). En el Esbozo de una nueva gramática de la Len-

gua española, de la Real Academia Española (Madrid, Espasa-Calpe, 1973, pág. 468), aparece nombrado como pretérito perfecto simple (aun- que también se cita, entre paréntesis, la terminología de Bello). Por su parte, Emilio Alarcos sigue utilizando la tradicional definición de pretérito indefinido.

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viejo conocido Amjad: «Amjad se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Bangalore».

Si la acción que se expresa tiene el valor de algo habitual o el de una acción que tiene una duración en ese pasado, es decir, una acción inacabada, entonces se emplea el pretéri- to imperfecto, también llamado copretérito (co-pretérito, es decir, porque acompaña al pretérito). En este manual suelo emplear la expresión pretérito imperfecto o copretérito, para una mayor comprensión de este concepto.

Fíjese bien el alumno en esa fundamental distinción: el pretérito o pretérito indefinido expresa una acción (o una situación) en el pasado acabada y perfecta, mientras que el pretérito imperfecto o copretérito expresa una acción (o una situación) que interesa solo en su duración, no en su princi- pio ni en su término. El ejemplo citado de Clarín, «La heroica ciudad dormía la siesta», expresa esa duración en el pasado, como este otro: «Amjad esperaba ese martes en la cola de los comedores universitarios, y pensaba en ella mientras sostenía con cierta indolencia una bandeja de plástico».

Pero el pretérito imperfecto o copretérito también puede expresar una acción que es habitual, y, por lo tanto, acabada en ese pasado en cada una de sus realizaciones, como en el siguiente ejemplo: «Amjad tomaba todos los días el autobús para llegar a la Facultad». Quiere esto decir que un día tras otro Amjad tomaba el autobús, y que esa acción quedaba, como tal, realizada. El uso del pretérito imperfecto o copre- térito permite expresar mejor el aspecto durativo o habitual de esa acción. Podría emplearse el pretérito o pretérito in- definido, y lo admitiría la gramática: «Amjad tomó todos los días el autobús para llegar a la Facultad», pero el resultado no sería el mismo. Veamos otro ejemplo en que el copretérito es vehículo de esa acción que habitualmente se produce en el pasado: «Era un bandolero que mataba a todo viajero rico que caía en sus manos».

En el ejemplo citado de Gabriel Miró se combinan y alter- nan el pretérito imperfecto y el pretérito indefinido, porque don Roger, todo don Roger «era una branquia que latía» defi- ne un rasgo de su físico, algo habitual y durativo en él, mien- tras que su escapada de casa de los Lóriz, con acciones rápi- das y acabadas, exige el pretérito indefinido: «alzó», «salió»… Lo mismo debe decirse del ejemplo de Monterroso, pues se

despertó expresa una acción acabada, mientras estaba hace referencia a algo que está sucediendo en un período temporal más largo (podía haber dicho: «Cuando se despertó, el dino- saurio se marchó», pero precisamente lo atractivo de la frase está en que el dinosaurio todavía estaba allí). Gili Gaya llama al copretérito «presente del pasado: cuando entraste llovía (la acción de llover era presente cuando entraste)»112.

Veamos, con el último ejemplo citado de Amjad, la co- existencia del pretérito imperfecto con el pretérito indefini- do «Amjad esperaba ese martes en la cola de los comedores universitarios, y pensaba en ella mientras sostenía con cierta indolencia una bandeja de plástico. Fue entonces cuando vio entrar a Smita».

Las dos últimas acciones —fue y vio— hacen referencia a algo que sucede y acaba en un espacio de tiempo más breve que el que indica el copretérito, por ello se expresa a través del pretérito indefinido.

8.1.2. La perspectiva en presente.- El presente histórico o

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