TEMA 8. LAS GUERRAS CONTRA CELTÍBEROS Y LUSITANOS LA GUERRA SERTORIANA.
13. LAS VICTORIAS DE METELO Y POMPEYO, EL FIN DE LAS GUERRAS SERTORIANAS
Ante la difícil situación en Hispania, el Senado romano se vio obligado a poner al frente de los asuntos de la Península a un jefe excepcional. El problema era encontrar- le. El presidente del Senado, recomendó a Cn. Pompeyo. A este joven que no había cumplido los treinta años se le nombro procónsul con un imperium extraordinario.
Pompeyo reclutó un ejército y se dirigió a Hispania a donde llegó a finales del 77 a. C. A su paso pacificó la Narbonense, en rebeldía, ya que podía servir de puente a Sertorio para ir a Italia. Sertorio tenía que impedir la unión del ejército de Pompeyo y Metelo. Sertorio mandó a Perpenna a la Ilercaonia, para frenar el avance de Pompeyo en el caso de que atravesara el Ebro. A su vez Hirtuleyo, en la Lusitania debería impe- dir que fuera Metelo el que se uniera con Pompeyo, Sertorio actuaría de comodín para apoyar al frente más necesitado.
Tanto Pompeyo como Sertorio fueron firmando alianzas con las diferentes tribus celtíberas.
Pompeyo, dio órdenes a su cuestor C. Memmio para que se dirigiera a Cartago Nova, plaza fundamental en la costa oriental de Sertorio. Acto seguido Pompeyo cruzó el Ebro y Perpenna no pudo impedirlo. Pompeyo se dirigió a Sagunto. Perppena se hizo fuerte en Valencia. Sertorio enterado de la difícil situación, acudió en su auxilio. Sertorio atacó la ciudad de Lauro, aliada del Senado, y una parte del ejército se dirigió a Cartago Nova, neutralizando a Memmio. Como consecuencia de estos éxitos, mu- chas ciudades aliadas del Senado se pasaron al bando de Sertorio. Pompeyo tuvo que retroceder a la parte norte del Ebro para atacar a los aliados de la Meseta.
En la Lusitania, Metelo había conseguido algunos éxitos sobre los sertorianos. Hirtuleyo no hizo caso de los consejos de Sertorio de que no luchara a campo abierto y fue derrotado en Itálica. Sertorio marchó con Perpenna a la Lusitania para reclutar nue- vos soldados que compensaran las enormes pérdidas que había sufrido el ejército de
97 Hirtuleyo.
En el año 75 a. C. Sertorio y Perpenna partieron de la Lusitania para la costa oriental. Hirtuleyo se quedó para enfrentarse con Metelo, de nuevo cometió el error de presentarse en campo abierto y, fue derrotado y muerto. Metelo se dirigía a Valentia. Por otra parte Perpenna fue derrotado por Pompeyo y obligado a abandonar Valentia, uniéndose a Sertorio en algún sitio cerca del Júcar. Sertorio, enterado del desastre de Hirtuleyo y que Metelo se acercaba, presentó batalla a Pompeyo. Allí venció al lugarte- niente de Pompeyo , mientras que Pompeyo vencía a Perpenna. Pero luego cambió su posición, de modo que Sertorio se enfrentó con Pompeyo y lo derrotó; pero a su vez, Perpenna fue derrotado por el lugarteniente de Pompeyo. Ante la proximidad de Mete- lo, Sertorio se tuvo que replegar al Norte. De nuevo sertorianos y pompeyanos se en- frentaron en el Turia, cerca de Sagunto con resultado indeciso. Sertorio se refugió en Sagunto en donde esperó la llegada de refuerzos indígenas. Como se avecinaba el invierno, Metelo fue a la Galia para proveerse de trigo y dinero, Pompeyo se dirigió a la Celtiberia para evitar que los pueblos aliados de Sertorio le enviasen refuerzos y vitua- llas.
Al objeto de no perder a sus aliados, Sertorio fue en su ayuda. Tras algunos en- cuentros con Pompeyo, éste ante el invierno se retiró a Pamplona.
13.1. EL FIN DE SERTORIO
Según las fuentes, entre el 76 o 75 a. C., Sertorio obtuvo al ayuda de Mitrídates, rey del Ponto. Sertorio reconocía la hegemonía de Mitrídates sobre todo el Asia Menor, y este le entregaba una suma de dinero y 40 navíos de guerra.
Ante la situación que podía crear semejante ayuda, Pompeyo escribió al Senado y este respondió a sus peticiones, con dinero, provisiones y soldados.
Pompeyo sabía que el único medio de poner fin a la resistencia de Sertorio era combatir en la Celtiberia. Por esta razón decidió atacar a los aliados celtíberos de Ser- torio. Pompeyo y Metelo destruyeron las cosechas de los vacceos. Pompeyo puso sitio a la ciudad de Pallantia, aunque no consiguió un resultado positivo. Acto seguido se dirigió a Cauca (Coca) a la que tomo. Por su parte Metelo tomó las ciudades de Bilbilis, Segobriga y otros núcleos de menor importancia. Muchas ciudades se pasaron al ban- do de Pompeyo.
En el 73 a. C. Pompeyo emprendió sólo la campaña de la Celtiberia. Perpenna intentó sublevar en la Ulterior a los indígenas, pero fue neutralizado por Metelo. La pre- sión de Pompeyo en la Meseta hizo que Sertorio se refugiase en el valle del Ebro. En este año llegaron los refuerzos prometidos por Mitrídates, pero ya era tarde porque las pocas plazas fieles que les quedaban habían sido neutralizadas. Sertorio se refugió en Osca. En el transcurso de un banquete una conspiración de la que formaban parte sus más íntimos colaboradores acabaron con su vida. La tradición acusa como máximo responsable a Perpenna. Pero, en realidad se ignoran los motivos,
Perpenna se puso al frente de las fuerzas sertorianas, pero fue derrotado por Pompeyo, y ejecutado.
13.2. CONSECUENCIAS
La guerra civil de Sertorio comportó importantes consecuencias: la Meseta del Duero y Lusitania dieron un gigantesco paso en el camino de la romanización; aumentó la población emigrante itálica, con numerosos partidarios políticos de Sertorio, que ter-
98
minada la guerra no podían volver a Italia. Nació una poderosa clientela de Pompeyo y Metelo debido a la concesión generosa de tierras y de la condición de cives romanus otorgada a hispanos y veteranos de los ejércitos empleados contra Sertorio. En definiti- va, la cultura romana se asentaba en la Meseta y la Lusitania.
99