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LA VIDA PRIVADA EN LA HISPANIA ROMANA

TEMA 16.- LA SOCIEDAD HISPANA ALTOIMPERIAL.

57. LA VIDA PRIVADA EN LA HISPANIA ROMANA

57.1. LA VIVIENDA Y LOS EDIFICIOS PÚBLICOS

La estructura urbana de las ciudades hispanorromanas sufrió una profunda evo- lución. Surgieron nuevos edificios públicos y privados; las viejas poblaciones construi- das con fines defensivos resultaron destruidas por la acción conquistadora romana; otras veces Roma exigía, para evitar la resistencia indígena, que estas ciudades u op- pida fueran abandonadas para trasladar su población al llano; en ocasiones las propias ciudades decidieron este traslado al llano porque su crecimiento en la montaña y sobre las laderas resultaba difícil e incómodo; finalmente la administración romana fue crean- do nuevas ciudades, las colonias. Estas ajustaron sus calles y plazas al sistema hipodámico, incluso las viejas ciudades fueron perdiendo con el curso de los siglos su vieja estructura desordenada para organizar su vida ciudadana en torno a una plaza o foro y sobre grandes vías diagonales que hicieron fácil la circulación de vehículos.

Las calles, al menos en las grandes urbes fueron pavimentadas, con perfil cóncavo, para permitir el vaciado de las aguas de lluvia y darlas acceso a las cloacas. Conocemos la estructura del sistema de alcantarillado en alguna ciudad como Italica,

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El suministro de agua para las viviendas y fuentes o estanques públicos en ciu- dades grandes o algo alejadas de ríos o manantiales salubres se hizo por medio de acueductos. Son conocidos los de Segovia, Tarraco y Emerita.

Conocemos también otras instalaciones urbanas de interés público: mercado de Tarraco, termas en Gijón, Emerita y Barcino; teatro en Emerita, Málaga, Clunia y Sa- gunto; circo en Italica y Emerita; palestra en Italica y Ampurias. Todos ellos son bellas muestras de grandes obras arquitectónicas que compiten en grandiosidad y tamaño con las mejores de todo el mundo romano.

Por todo el Imperio se generalizó el tipo de casa mediterránea, también utilizada en Roma. El acceso al interior se hace por medio de un patio porticado, a cielo abierto, para recoger las aguas de lluvia. Alrededor del patio de Columnas se adosan las habi- taciones familiares. Los dormitorios son sencillos y la habitación más noble es el come- dor. En torno a la mesa están los triclinios sobre los que se recostaban para las comi- das solemnes; ofrecían grandes comodidades y, a veces, lujo exquisito. En las casas se busca el adorno de columnas, estatuas y diversos objetos y utensilios artísticos. Cerámicas y vasos diversos revisten, a su vez, un gusto depurado. En enlosado se hace con preciosos mosaicos. Todo el mayor lujo corresponde a las familias de alto nivel económico.

Sólo algunas ciudades de gran población y escasa disponibilidad de solares, como el caso de Gades, se levantaron casas de varios pisos. Fue normal la casa de una planta baja a la que quizá se añadía un solo piso.

La iluminación de noche se logra con lámparas de aceite y sebo; hay lucernas con varios puntos de luz. Las letrinas se sitúan en la inmediación de la cocina. Las ca- sas mas lujosas tienen paredes de piedra y algunas, sobre todo en las villas de los lati- fundistas, añaden hermosos jardines. El mobiliario era escaso y de la mayor sencillez, aunque los alfares produjeron hermosas vajillas, vasos y jarros (terra sigilata).

Muchas casas y villas excavadas ofrece complicadas construcciones para hacer cómodos baños públicos y privados Las más acabadas de estas construcciones (ter- mas) tienen lugares específicos para desnudarse, piscina fría, piscina caliente, salas de exudación y gimnasio. Las gentes más ricas resolvían sus asuntos en estos lugares públicos. Normalmente estos baños eran costeados con cargo al erario municipal o su- fragados por gentes ricas del municipio que hacían legados a cambio de honores o cargos locales.

57.2. ESPECTÁCULOS Y DIVERSIONES

Los acomodados ciudadanos vivían en las ciudades más importantes; donde había edificios públicos: baños, termas, circo, teatro, foro, templos y aras de culto reli- gioso. Su vida discurría mayormente en estos lugares durante gran parte de la mañana y la tarde. Todo hombre acomodado, desde muy temprano cuida del arreglo de la bar- ba y pelo por uno de sus esclavos o bien en las tabernae donde hay expertos profesio- nales. El foro o los negocios propios o domésticos ocupan la mañana. La tarde se dedi- ca a la vida social, preferentemente en baños y termas, cuando no hay espectáculos extraordinarios de circo, teatro, carreras o se preparan jornadas de caza, pesca y de- porte.

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vecinos de la ciudad en que se ubicaban, sino también a los viajeros ocasionales y a las poblaciones circundantes. El costo elevado de estas representaciones fue motivo de regulación por la administración. Sabemos que hay un cargo de Procurator de los ludi para el mundo romano occidental.

Lo más espectacular de las actividades circenses correspondía a los gladiadores y conductores de carros. Se conoce muchos aspectos de estos deportes y juegos cir- censes, el público hispano se apasionaba con aquellas competiciones y espectáculos a los que asistían varios miles de ciudadanos . La práctica de estos juegos en circos y anfiteatros se hizo especialmente por profesionales; casi todos de procedencia eslava.

57.3. RITOS SEPULCRALES

A cerca de las costumbres funerarias se conserva información muy abundante. Ésta proviene de las múltiples inscripciones dedicatorias y también de sepulturas que han sido excavadas. Entre los hispanorromanos se hizo costumbre erigir, en honor de los difuntos de familias acomodadas, ricas sepulturas. Han llegado hasta nosotros be- llos ejemplares de sarcófagos. Tenemos testimonios de la grandiosidad de los monu- mentos funerarios con una serie de inscripciones a través de las cuales podemos in- formarnos de las costumbres a este respecto. Sabemos que junto al sepulcro dedica- ban en su alrededor un terreno, y que acostumbraban a poner útiles cotidianos en la tumba; que acudían regularmente a visitar el lugar donde yacían los seres queridos desaparecidos.

Lo mas frecuente es que los cementerios se ubicasen en las proximidades de la ciudad, al lado de las vías de comunicación. Emerita y Carmona han proporcionado los más ilustrativos conjuntos sepulcrales.

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