UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO
FACULTAD DE ENFERMERÍA UNIDAD DE SEGUNDA ESPECIALIDAD
Cuidado de enfermería y eventos adversos en una unidad de cuidados intensivos
TESIS PARA OPTAR EL TÍTULO DE SEGUNDA ESPECIALIDAD PROFESIONAL EN ENFERMERÍA
MENCIÓN: CUIDADOS INTENSIVOS - ADULTO
AUTORA : Lic. Guibovich Arroyo, Diana Gissela ASESORA : Ms. Santillán Salazar, Rosario
TRUJILLO – PERÚ 2020
iii
Universidad Nacional de Trujillo
FACULTAD DE ENFERMERIA UNIDAD DE SEGUNDA ESPECIALIDAD
Av. Juan Pablo II, 3ra. PUERTA-CIUDAD UNIVERSITARIA Telefax 949596191-Trujillo-Perú
ACTA DE SUSTENTACIÓN PARA OPTAR EL TÍTULO DE SEGUNDA ESPECIALIDAD PROFESIONAL EN ENFERMERIA
En Trujillo siendo las diecisiete horas del día 07 de octubre del 2020, mediante la plataforma virtual google meet, se reunió el Jurado conformado por:
Presidenta : Dra. Delly Sagástegui Lescano Secretaria : Dra. Flor María del Rosario Huertas Angulo Miembro : Ms. Rosario Santillán Salazar
Para el acto de Sustentación de la tesis de Segunda Especialidad titulada:
“Cuidado de enfermería relacionado con los eventos adversos en una unidad de cuidados intensivos. Chimbote”
A cargo de la Lic.
DIANA GISSELA GUIBOVICH ARROYO
Con el fin de optar el Título de Segunda Especialidad Profesional en Enfermería, mención: Cuidados Intensivos-Adulto
Después de concluido el acto de sustentación y luego de que la/el mencionada(o) ha dado respuesta a las preguntas respectivas, el Jurado Evaluador, declara:
1. ( ) Aprobado, con mención honrosa. La cual amerita su publicación 2. ( X ) Aprobado, por unanimidad
3. ( ) Aprobado, por mayoría 4. ( ) Desaprobado
Según el Art. 41º del Reglamento de Grados y Títulos de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo.
Por lo tanto la Licenciada se encuentra expedita ( X ), impedida ( ) para realizar los trámites correspondientes para la obtención del Título de Segunda Especialidad Profesional en Enfermería.
Siendo las dieciocho horas con treinta minutos del día, se dio por terminado el acto de sustentación.
Dra. Delly Sagástegui Lescano Dra. Flor María del Rosario
Huertas Angulo
Presidenta Secretaria
Ms. Rosario Santillán Salazar Miembro
I
DEDICATORIAS
A Dios
Por la vida, por darme unos padres que me enseñaron a ser perseverante, por darme las energías día a día para ejercer mi profesión y ayudar al prójimo,
por hacer de mí una persona con sentimientos y una profesional humanizada que quiere mejorar para el bien de sus pacientes.
A mis padres A mi mamita Charo, porque desde que tengo memoria siempre se sacrificó por sus hijas,
como ella ninguna,
hizo mucho para que ahora seamos profesionales.
A mi papito Raúl,
porque siempre fue un ejemplo de superación, porque tuvo consejos correctos y acertados,
por enseñarnos
que la familia es lo más importante
A mis hermanas Elita, Fiorella, Tania y Gina porque ellas han aportado mucho
en todos estos años,
de diferentes maneras siempre me ayudaron en tantas cosas para el logro de mis metas
II A mis hijitas
Alexandra y Dayana,
porque son mi respiro y mi alegría, por comprender la labor de ser enfermera,
por ser muy independientes y estudiosas
A mi esposo Miguel,
por todo su apoyo incondicional para el logro de mis metas
Al personal docente de la Segunda Especialidad en Enfermería, por enseñarnos a ser mejores profesionales más competentes y humanas
A nuestras colegas de las instituciones de salud
donde hicimos las practicas, por compartir sus habilidades y destrezas
A mi asesora, Ms. Rosario Santillán,
por guiarme en todo este camino de elaboración de mi tesis
Al Hospital III EsSalud Chimbote
por darme las facilidades para la recolección de datos
Al personal administrativo
por su tiempo y paciencia en las coordinaciones de mi tesis
III ÍNDICE
Pág.
RESUMEN ………iv
ABSTRACT ………. v
I. INTRODUCCIÓN………01
II. MATERIAL Y MÉTODO………..………. 21
III. RESULTADOS………..……… 27
IV. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN………..……….. 30
V. CONCLUSIONES……….……… 35
VI. RECOMENDACIONES……… 36
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS……….……….. 37
ANEXOS……….………..…... 44
IV CUIDADO DE ENFERMERÍA RELACIONADO CON LOS EVENTOS ADVERSOS
EN UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS. CHIMBOTE, 2019
Diana Gissela Guibovich Arroyo1 Rosario Santillán Salazar2
RESUMEN
El presente trabajo de investigación de tipo descriptivo, correlacional de corte transversal, se realizó en el Servicio de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital III EsSalud Chimbote, con el objetivo de conocer la relación entre el cuidado de enfermería y los eventos adversos presentados en la Unidad de Cuidados Intensivos. La muestra estuvo constituida por 36 pacientes y por 8 enfermeras, teniendo en cuenta los criterios de inclusión. Para la recolección de datos se aplicaron dos instrumentos: “Guía de observación del cuidado de enfermería” y “Guía de registro de eventos adversos”. Los datos obtenidos fueron tabulados, procesados y presentados en tablas simple y doble entrada con frecuencias numéricas y porcentuales. Concluyendo que el 22.2% presentó eventos adversos y el 38.9% recibe un cuidado de menor calidad. Observándose que existe relación significativa entre ambas variables (p=0,0495).
Palabra clave: Evento adverso; Unidad de cuidados intensivos; Enfermería.
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1Licenciada en Enfermería de la Universidad Nacional del Santa. [email protected]
2Licenciada en Enfermería. Maestra en Salud del Adulto y Anciano. Docente Asociada Facultad enfermería.
UNT. [email protected]
V NURSING CARE RELATED TO ADVERSE EVENTS
IN INTENSIVE CARE UNIT. CHIMBOTE, 2019
Diana Gissela Guibovich Arroyo1 Rosario Santillán Salazar2
ABSTRACT
This descriptive, correlational cross-sectional research work was carried out in the Intensive Care Unit Service of Hospital III EsSalud Chimbote, with the aim of knowing the relationship between nursing care and adverse events presented in the Intensive Care Unit, the sample consisted of 36 patients and 8 nurses, taking into account the inclusion criteria. For data collection, two instruments were applied: "Nursing care observation guide" and "Adverse event registry guide". The data obtained were tabulated, processed and presented in single and double entry tables with numerical and percentage frequencies. Concluding that 22.2%
presented adverse events and 38.9% receive a lower quality care. Observing that there is a significant relationship between both variables (p = 0.0495).
Keyword: Adverse event; Intensive care unit; Nursing.
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1Bachelor of Nursing from the National University of Santa. [email protected]
2Bachelor of Nursing. Teacher in Adult and Elderly Health. Associate Professor Nursing School. UNT.
1 I. INTRODUCCIÓN
Los programas de garantía de calidad se desarrollan en las instituciones de salud, por motivos éticos, económicos, de efectividad y seguridad de los pacientes (Vuori, 2003). Este último reconoce el hecho que las intervenciones médicas pueden producir daños y, por lo tanto, la calidad es la resultante favorable de dos fuerzas opuestas, siempre presentes: los beneficios y los riesgos. Ninguna intervención en salud o enfermedad es inocua; en consecuencia, los grados de calidad dependen del inter-juego que tienen en cada circunstancia y de su relación y probabilidad específica. Según Donabedian (1986), “La calidad de la atención en salud consiste en la aplicación de la ciencia y la tecnología médica de manera que rinda el máximo de beneficio para la salud, sin aumentar sus riesgos”.
Si bien esa afirmación siempre estuvo presente, en el momento actual la seguridad de los pacientes es un tema de preocupación e interés creciente y se encuentra en el centro del debate público debido a que los errores, eventos adversos o accidentes son causas primordiales de muertes, invalidez, desajustes económicos o juicios contra profesionales e instituciones.
Los eventos adversos (EA) se definen como acontecimientos relacionados con la atención recibida más que con la enfermedad subyacente que ocasionan fallecimiento, lesión, incapacidad o prolongación de la estancia hospitalaria de los pacientes. Los EA constituyen un problema de notable magnitud y trascendencia clínica, económica y legal, su estudio puede realizarse bien con carácter médico legal o bien con el fin de desarrollar políticas dirigidas a la mejora de la calidad asistencial y desarrollo de estrategias preventivas (Aranaz y Aibar, 2010).
Las Unidades de Cuidados Intensivos (UCIs) son una de las áreas hospitalarias donde más eventos adversos se reportan, debido a las características de los pacientes, factores intrínsecos de los pacientes y las patologías por las cuales ingresan a las UCIs, y extrínsecos como los múltiples procedimientos a los que son sometidos a diario, y a los múltiples dispositivos médicos invasivos para sostener la vida (Colomer, Agra, García y Fernández- Quero, 2012).
El Informe del año 2001 de la Secretaría de la OMS a la 109ª reunión de los países miembros señalaba: “El problema de los eventos adversos en la atención sanitaria no es
2 nuevo. Ya en los decenios de 1950 y 1960 algunos estudios dieron cuenta de ellos, pero casi no se prestó atención al tema (OMS, 2001).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que, a escala mundial, cada año, decenas de millones de pacientes sufren lesiones discapacitantes o mueren como consecuencia de prácticas médicas o atención insegura. Casi uno de cada 10 pacientes sufre algún daño al recibir atención sanitaria en hospitales bien financiados y tecnológicamente adelantados. Se conoce mucho menos acerca de la carga de la atención insegura en entornos diferentes de los hospitales, donde se presta la mayor parte de los servicios de atención sanitaria del mundo (WHO, 2008).
En Estados Unidos, a finales de los 90, se inicia el desarrollo de estudios los cuales buscaban confirmar cómo la razón enfermero(a) paciente influía en los resultados de los pacientes en los hospitales; Aiken y Needleman en 799 hospitales de los Estados Unidos, usando modelos de regresión distintos concluyeron que hay una relación consistente y estrecha entre las variables relacionadas con el equipo de enfermería disponible y cinco resultados en los pacientes: Infecciones del tracto urinario, neumonía, tiempo de estancia, sangrado gastrointestinal alto y shock, en pacientes hospitalizados. En pacientes con cirugía mayor se encontró una relación estrecha y consistente entre la falla en el rescate y el equipo de enfermería y una relación más débil para neumonía e infección de vías urinarias (Aiken, 2003).
Beglinger (2006), evidenció una disminución de estancia hospitalaria global en un 20.2
% entre 1990 y 2005 al aumentar en un 27% la intensidad en horas de atención de enfermería, así se disminuía un día de hospitalización, comprobando que, a mayor cantidad de horas de enfermería, menos días de hospitalización. Se encontró también que las condiciones y capacidades del personal impactó sobre la calidad del servicio prestado a los pacientes.
Aiken y otros (2008), en un estudio con 168 hospitales de Pennsylvania con 10.184 enfermeras y 232.342 pacientes de cirugía ortopédica, cirugía general, y cirugía vascular encontró dentro de los 30 días posteriores a la hospitalización que por cada paciente adicional por enfermera se asoció con un 7% (Odss Ratio [OR] = 1,07) la probabilidad de morir y aumento en las probabilidades de falla para rescate, en este estudio también encontró que por cada paciente adicional por enfermero(a) se asoció con un de 23% de aumento en la probabilidad de agotamiento y un 15% de aumento en la probabilidad de insatisfacción laboral (Needleman y otros, 2002).
3 El Estudio de Seguridad y Riesgo en el Enfermo Crítico (SYREC), encontró que en los eventos adversos en cuidado Intensivo existían una serie de Factores Contribuyentes (FC) donde de los 1424 incidentes notificados, 1247 presentaban algún FC, y se refieren principalmente a la sobrecarga asistencial. El factor que más veces se ha notificado en este grupo relacionado con incidentes ha sido la excesiva carga de trabajo, 34.63%, y a su alrededor, la presión del tiempo, 19.43%, la razón de personal deficiente, 8.95%, y la fatiga ligada a turnos, 7.60%. En un entorno similar, el personal temporal, 11.15%, y la falta de habilidades, 6.25% (Colomer, Agra, García y Fernández-Quero, 2012).
El Estudio Iberoamericano de Eventos Adversos (IBEAS) (2015), reportó que en 58 hospitales de 5 países de América Latina (Argentina, Colombia, Costa Rica, México y Perú), se presentaron eventos adversos (EA), en el 10,5% de los pacientes hospitalizados. En el Perú la prevalencia de pacientes con EA durante la hospitalización, relacionados con la asistencia sanitaria fue de 11.6%. Las mujeres fueron las más afectadas. Según los tipos de EA:
relacionados con infecciones nosocomiales, 39,6%; relacionados con un procedimiento 28,9%, en relación con el diagnóstico 10,8%; medicación 8,4% y con los cuidados 6,9%.
Sobre la prevalencia por área de hospitalización, tenemos: especialidades médicas 9,6%, quirúrgicas incluyendo ginecología 9,6%, obstetricia 24,9%, pediatría 10,2%, cuidados intensivos y afines 21,4%; siendo los últimos con mayor prevalencia. De los cuales fueron EA inevitables el 41,2%, y EA evitables el 58,8%. (Organización Panamericana de la Salud/OMS. Agencia de Calidad del Ministerio de Sanidad y Política Social SNS.España, 2015)
En un Hospital Nacional de Lima, los EA ocurrieron con mayor frecuencia en menores de 5 años y en los mayores de 50 años, con el 45,4% (n=60) y 35,7% (n=47) respectivamente.
Los EA se presentó en ambos sexos, el 51,5% (n=68) en los varones y el resto en las mujeres;
el 66,5% (n=87) ocurrió en el servicio de hospitalización y en el 58%(n=77) de los casos se produjo en el turno mañana. Los EA más frecuentes fueron las caídas y eritema del pañal, con el 39,4% (n=52) y 35,6% (n=47) respectivamente. Respecto a la gravedad de los EA, el 84,7% (n=112) fue moderado, las caídas y eritema de pañal fueron los eventos adversos más frecuentes, requiere el compromiso y acciones de los trabajadores para contribuir con la reducción del problema (Delgado-Cerquen, Gonzales-Meza, Carcausto, 2018).
En Junin, en un hospital de Essalud, el ingreso de un paciente en UCI implicó una probabilidad de 52% de sufrir al menos un evento adverso (EA) vinculado al cuidado
4 enfermero, los EA de mayor incidencia son los hematomas y las ulceras por presión (UPP) de localización sacra y segundo grado de clasificación. Los riesgos epidemiológicos que presentaron alta asociación con la gravedad de los eventos adversos vinculados al cuidado son: morbilidad (p = 0,005) mortalidad (p= 0,000), estancia hospitalaria (p=0,000), severidad de la enfermedad (p=0,026) y la carga laboral enfermero calculada por el puntaje TISS – 28.
(p=0,005). Los riesgos epidemiológicos que presentaron asociación con la evitabilidad de los eventos adversos vinculados al cuidado son: la edad (p=0,05) y comorbilidad (p=0,032). Los riesgos clínicos intrínsecos que se asociaron con la gravedad de eventos adversos vinculados al cuidado son: hipoalbuminemia (p=0,04) y suspensión de ingesta oral mayor de 72 horas (p=0,03). La mayoría de los eventos adversos vinculados al cuidado se consideraron evitables (74,1%) es decir asociados a los procesos de atención y no tuvieron consecuencias graves para el paciente crítico (Mendoza, 2015)
El Hospital III Chimbote, Hospital Base de la Red Asistencial Ancash, cuenta con servicios de hospitalización como Medicina, Cirugía, Neonatología, Obstetricia, Ginecología, Pediatría, Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y Unidad de Cuidados Intermedios, donde alberga a pacientes con distintas patologías y edades, expuestos a complicaciones y/o eventos adversos. Particularmente en la UCI, los pacientes tienen mayor riesgo a adquirir alguna complicación intrahospitalaria como úlceras por presión, neumonías, caídas, infección de catéter venoso central, infección urinaria, reacción adversa medicamentosa (RAM), entre otros, atribuidos al proceso de atención de salud, donde es parte el cuidado de enfermería.
La UCI, del Hospital III Essalud – Chimbote, cuenta con una infraestructura adecuada en relación a su número de camas, que en total tiene cinco, asimismo tiene equipos de alta tecnología para atención de acuerdo a la complejidad del paciente, tienen asignada 10 profesionales de enfermería, distribuidas dos por turno. Cuenta con los insumos de equipos de protección y seguridad personal, los mismos que a pesar de disponerlos no se usan, debilitando las medidas de bioseguridad, y por ende vulnerando la calidad del cuidado del paciente. Es decir, se cuenta con los insumos de bioseguridad, probablemente también el conocimiento, pero no se aplica en el proceso del cuidado del paciente, generando como consecuencias eventos adversos.
5 I.1 RELEVANCIA Y JUSTIFICACIÓN DEL ESTUDIO
Las Unidades de Cuidados Intensivos (UCIs) son una de las áreas hospitalarias donde más eventos adversos se reportan, por lo que se justifica la presente investigación, más aún si se considera que el evento adverso es un indicador de calidad y seguridad en la atención del paciente. (Plan Estratégico Institucional 2017 – 2021. Resolución de Gerencia General N° 696-GG-ESSALUD-2017. Lima. Perú.)
La mayoría de eventos adversos son o pueden ser prevenibles. Los errores pueden evitarse si se diseñan sistemas que hagan que sea difícil equivocarse y fácil hacer las cosas bien (Moraima, 2011). En este contexto la intervención de enfermería es significativa como parte del equipo de atención al paciente, el miso que se evidencia a través de la administración segura de medicamentos, adecuado lavado de manos, bioseguridad hospitalaria, la prevención de ulcera por presión, prevención de caídas, entre otros, porque lo contrario a ellos se constituyen en un evento adverso.
La seguridad del paciente es uno de los mayores retos para la excelencia de la calidad en el sector de la salud. En las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) los pacientes requieren cuidados intensivos que están en riesgo de eventos adversos/incidentes, por los constantes cambios y hemodinámica, el riesgo es inminente de muerte, que requieren cuidado complejo profesional, cuidado donde se debe tomar decisiones inmediatas.
Cabe resaltar que la seguridad del paciente es fundamental en enfermería y en la atención de salud de calidad y como lo consideran algunos autores, son las enfermeras, a quienes más le incumbe esta temática (Consejo Internacional de Enfermeras, 2002), pues son quienes permanecen mayor tiempo con los pacientes y pueden detectar fácilmente situaciones adversas relacionadas con los cuidados prestados por ellas mismas o por otros profesionales de la salud, es por ello que el presente estudio tuvo como objetivo describir y determinar la incidencia de algunos eventos adversos derivados de las acciones de Enfermería como son las úlceras por presión, caídas, flebitis y retiros de dispositivos terapéuticos en una institución de salud de tercer nivel de atención (Cook, Guttmannova y Clare, 2014).
6 I.2 Formulación del problema:
En base a lo descrito, se formula el siguiente problema de investigación:
¿Existe relación entre el nivel de cuidado de enfermería y la presencia de eventos adversos en pacientes de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital III EsSalud Chimbote, 2019?
MARCO CONCEPTUAL:
La presente investigación se basa en la teoría del cuidado de Watson y en los conceptos de eventos adversos en una unidad de cuidados intensivos según Villarreal (2007) y Aranaz y Aibar (2010).
Margaret Jean Watson, publica su primer libro: Enfermería: The philosophy and science of caring (La filosofía y ciencia de los cuidados). Posteriormente, presenta los diez Factores Caritativos del Proceso Caritas o Proceso de Cuidar que fueron expuestos en su libro: Nursing: Human science and human care. A theory of nursing (Enfermería: ciencia y cuidados humanos. En este libro, afirma que expande los aspectos filosóficos y transpersonales del “momento de cuidados” como el eje de su marco de referencia y hace más evidente los aspectos éticos, del arte y los espirituales-metafísicos. Además, impregnada en el pensamiento postmoderno, Watson publica su libro: Postmodern nursing and beyond (Enfermería posmoderna y otros enfoques) en el año 1999. (Izquierdo, 2015).
Watson (2006), define la enfermería como ciencia humana y arte que estudia la experiencia salud – enfermedad mediante una relación profesional, personal, científica, estética y ética. Las metas de la enfermería están asociadas con el crecimiento espiritual de las personas, el cual surge de la interacción, la búsqueda del significado de las experiencias de cada uno, el descubrimiento del poder interno, la trascendencia y la auto curación.
El cuidado es una actividad que concierne a todos los profesionales de la salud, sin embargo, enfermería, como profesión sanitaria, es la que destina más esfuerzo, tiempo y dedicación a los cuidados. (Urra, Jana y García, 2011). La enfermería está centrada en relaciones de cuidado transpersonales. “Para Watson la enfermería es un arte cuando la enfermera experimenta y comprende los sentimientos del otro, es capaz de detectar y sentir
7 estos sentimientos, y a su vez, es capaz de expresarlos, de forma semejante que la otra persona los experimenta” (Watson, 2006).
En la actualidad no se pone en duda que la profesión de enfermería es una ciencia autónoma, con sus propios principios y sus competencias específicas, que afirman su independencia y le otorgan al profesional el fundamento ético para su quehacer en todos los ámbitos en los que se puede desenvolver.
La enfermera(o) brinda cuidados de Enfermería respetando la dignidad humana y la particularidad de la persona, sin distinción de índole personal, política, cultural, económica o social. El cuidado de Enfermería en la interrelación enfermera(o)-persona debe centrarse en los problemas del usuario y en los valores y principios fundamentales: respeto, equidad, fraternidad, solidaridad y justicia. Es deber de la enfermera(o) brindar atención eminentemente humana, oportuna, continua y segura, considerando la individualidad de la persona a quien cuida (Código de Ética y Deontología del Colegio de Enfermeros del Perú, 2005).
Según el pensamiento de Watson, “el cuidado para las enfermeras es su razón moral, no es un procedimiento o una acción, es un proceso interconectado, intersubjetivo, de sensaciones compartidas entre la enfermera y paciente”, describe el cuidado como el caring, término en ingles que connota actitud y sentimiento, más que habilidad o destreza. El cuidado del paciente crítico, precisa de enfermeras humanas capaces de dar respuesta con prontitud a sus problemas y necesidades alteradas, a nivel físico y a la vez ligadas a sus vivencias, valores, creencias y cultura. Los cuidados de calidad implican el desarrollo de destrezas, habilidades y actitudes interpersonales, la interrelación con el paciente, la familia y los profesionales, desde un paradigma más empático que conduce a tratar al cuerpo cómo sujeto, o sea como una persona con toda su subjetividad. (Romero, 2013).
Watson reconoce que el cuidar es parte fundamental del ser y es el acto más primitivo que un ser humano realiza para efectivamente llegar a ser, este ser es un ser en relación a otro que lo invoca. Este llamado desde el otro, absolutamente otro, es la base fundadora del cuidado en general y, a la vez, del cuidado profesional propio de la enfermería. Este cuidado profesional es estructurado, formalizado y destinado a satisfacer las necesidades del ser humano con el propósito de promover, mantener o recuperar la salud. Si bien todo cuidado responde a una necesidad, el cuidado sanitario tiene metas específicas, se apoya en un
8 contexto epistemológico, y se formaliza y desarrolla por medio de una serie de técnicas aprendidas en la formación profesional de enfermería. (Urra, Jana y García, 2011).
Jean Watson basa la confección de su teoría en siete supuestos y diez factores de cuidados, siendo En primer lugar, los supuestos, son premisas asumidas como verdad sin comprobación y se detallan a continuación son; el cuidado sólo se puede manifestar de manera eficaz y sólo se puede practicar de manera interpersonal; el cuidado comprende factores de cuidados que resultan de satisfacer ciertas necesidades humanas; el cuidado eficaz promueve la salud y el crecimiento personal o familiar; así mismo las respuestas derivadas del cuidado aceptan a la persona no sólo como es, sino como la persona puede llegar a ser;
también un entorno de cuidado ofrece el desarrollo del potencial, a la vez que permite elegir para la persona la mejor acción en un momento determinado; refiere que el cuidado es más
“salud-genético” que la curación, es decir la práctica del cuidado integra el conocimiento biofísico al conocimiento de la conducta humana para generar o promover la salud y ofrecer cuidados a los enfermos. Así pues, una ciencia del cuidado complementa perfectamente una ciencia de curación y por último la práctica del cuidado es fundamental para la enfermería.
(Urra, Jana y García, 2011).
La teoría de Jean Watson pertenece a la Escuela del Caring (cuidado). Las teóricas de esta escuela creen que las enfermeras pueden mejorar los cuidados si se abren a dimensiones tales como la espiritualidad y la cultura e integran los conocimientos vinculados a estas dimensiones. Plantea 10 factores del cuidado, en el denominado proceso caritas: 1.
Formación de un sistema humanístico altruista de valores. 2. Inculcación de fe y esperanza, que puede facilitar la promoción del cuidado. 3. Cultivo de la sensibilidad, para uno mismo y para los demás. 4. Desarrollo de una relación de ayuda y confianza, siendo reales y auténticos. 5. Promoción y aceptación de la expresión de los sentimientos positivos, negativos y emociones. 6. Uso sistemático del método científico de la solución de problemas para la toma de decisiones. 7. Promoción de la enseñanza-aprendizaje transpersonal. 8.
Provisión del entorno de apoyo, protección y correctivo mental, físico, sociocultural y espiritual. 9. Asistencia en la gratificación de las necesidades humanas de enfermería y el paciente. 10. Permisión de fuerzas existenciales, fenomenológicas y espirituales del cuidado y la curación, estimula la comprensión de uno mismo y de los demás (Hermosilla, Mendoza y Contreras, 2016).
9 Los pacientes, a pesar de no expresar verbalmente que un cuidado satisfactorio incluye la dimensión espiritual, de forma indirecta, si mencionan elementos del cuidado que permiten evidenciar que no sólo da atención psicológica, sino que transciende a la cobertura de la necesidad espiritual, por medio del toque terapéutico, el tono amable, la escucha, la presencia y la disponibilidad, que les hace sentirse acompañados, atendidos de manera personalizada, con esperanza de vida, ver que habrá otro día y que merece la pena luchar. Estos aspectos y manera de hacer, provocan que la persona se sienta querida, única, optimista, útil, segura y confiada y coinciden con las necesidades espirituales de la persona (Galek, 2005; Torralba, 2004).
Paradójicamente, la enfermera no realiza esta serie de acciones con la intención de tratar los aspectos espirituales del cuidado, sin embargo se describen los aspectos psicoespirituales como la segunda prioridad para los pacientes ingresados en hospitales (Davis, 2006), y que se corresponde a la descripción de caring, que forma parte del saber, ya que incorpora en la acción de cuidar un sentido e intencionalidad humanitaria (Watson, 2006) que está directamente enraizada con la comunicación establecida, sea ésta verbal o no verbal, y que a su vez conecta con la noción de “tacto terapéutico” como cualidad especial en la interacción humana establecida, entendida como sensibilidad especial en la manera de actuar y en su conexión directa con las emociones que sienten los pacientes, expresadas implícita o explícitamente (Feito, 2009).
La medición del Cuidado Humano Transpersonal basado en la Teoría de Jean Watson”
(Watson, 2006), presenta 6 dimensiones:
Satisfacer las necesidades. Las necesidades humanas están estratificadas. El brindar cuidados es, por tanto, el trabajo profesional destinado a la satisfacción de necesidades humanas en el ámbito de la salud de un individuo, comunidad o población, como también integrativo y holístico, porque abarca los diferentes estratos de necesidades.
Habilidades técnicas de la enfermera. Se sustenta por la sistematización de la asistencia o proceso de enfermería bajo la responsabilidad de la enfermera.
Relación enfermera-paciente. La comunicación representa una necesidad del paciente y de la familia, al mismo tiempo permite al paciente conocer su estado de salud y estar actualizado respecto a su enfermedad. Para esto es necesario la sensibilidad, la apertura y el altruismo, pero también la congruencia, que tiene que ver con la honestidad, con la percepción de realidad y con el apego a la verdad. Autocuidado de la profesional.
10 El cuidado profesional es la esencia de la Enfermería, y comprende acciones desarrolladas de acuerdo común entre dos personas, la que cuida y la que es cuidada. Cuidado profesional es el cuidado desarrollado por profesionales con conocimientos científicos en el área de la salud, dotados de habilidades técnicas que auxilian individuos, familias y comunidades a mejorar o recuperar la salud.
Aspectos espirituales del cuidado enfermero. En esencia la espiritualidad es un fenómeno íntimo y trascendente que es vital para el desarrollo de la recuperación de calidad en el paciente. Además, una fortaleza, motivación y búsqueda del significado de la vida. Es por esto que el cuidado espiritual ofrecido por el profesional de enfermería debe ser uno con un sentido de responsabilidad, respeto y dedicación al paciente, sobre todo si el paciente está en el proceso de muerte.
Aspectos éticos del cuidado. La ética de enfermería estudia las razones de los comportamientos en la práctica de la profesión, los principios que regulan dichas conductas, las motivaciones, y los valores. Ante lo sustentado anteriormente podemos concluir que el cuidado humanizado se debe estar inmerso en una filosofía de vida del quehacer enfermero que cuida y que debe cuidarse para garantizar la calidad de cuidados que brinda en los diferentes escenarios del ámbito de la salud. Watson (2006).
En este contexto, según las revisiones de lo supuestos, los factores de cuidado y las dimensiones presentadas por Jean Watson es que para fines especificas al presente estudio y de acuerdo a los estudios de opinión y de satisfacción, refieren que los cuidados físicos (Merkouris, 1999) y, psicoemocional y espiritual (Nussbaum, 2003), configuran los cuidados percibidos por los pacientes. Por tanto, se identifican dos grandes dimensiones, la de cuidados físicos y los aspectos psicoemocionales y espirituales.
Los cuidados físicos satisfactorios están centrados en el cuidado extremo en relación a la movilización, la delicadeza frente a la higiene y el confort que les proporciona, las curas, la administración de medicación y el control estricto del dolor, y la valoración del sueño, en sí, se centra en las necesidades humanas aplicando un método científico, empleando técnicas y procedimientos aprendidos para la recuperación de la salud y la satisfacción del paciente.
El ser humano cuando sufre deterioro de su salud requiere de ayuda y cuidados profesionales para lograr la adaptación, explicaciones acerca de cómo abordar los procesos de salud y vivir momentos de incertidumbre por el desconocimiento de la enfermedad y de los procesos de atención hospitalarias, es aquí la necesidad que los profesionales de la salud
11 deben comprender que el paciente necesita participar de sus cuidados conjuntamente con la familia. El usuario exige hoy en día el reconocimiento de su derecho como un acto de dignidad para recibir una atención en salud, de tal manera que él se sienta valorado como persona en sus dimensiones humanas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha motivado la promulgación de la política de formación integral para el desarrollo humano de los profesionales de la salud, en búsqueda de la protección de los derechos de las personas, a partir del lema: “Trato humanizado a la persona sana y enferma” Por todo ello el cuidado se convierte en una filosofía de vida aplicada en la práctica profesional de enfermería, el cual se puede definir como: una actividad que requiere de un valor personal y profesional encaminado a la conservación, restablecimiento y autocuidado de la vida que se fundamenta en la relación terapéutica enfermera - paciente. (Guerrero, Meneses Rosa y De La Cruz, 2015).
La dimensión psicoemocional está relacionada con los sentimientos y emociones que hacen uso las personas durante sus relaciones con los demás. El ser humano además de poseer cuerpo e inteligencia, tiene un corazón que siente y se emociona, que sufre y se alegra en las diversas situaciones de la vida; lo cual implica la importancia de no dejar de lado este aspecto, porque de lo contrario no se estaría logrando el bienestar holístico en el paciente. Urcola (2001), refiere lo siguiente: “Y del mismo modo que el cuerpo y la mente, nuestros sentimientos y emociones también requieren cuidado y alimentación”. De ahí la esencia de la intervención de enfermería para generar salud emocional, manejando lo sentimientos del paciente, y reconocerlos como personas, dándoles nombre, aceptándolos e integrándolos (Urcola, 2001).
La dimensión espiritual está relacionada con el desarrollo del alma, la cual da vida y se encuentra en todas las personas porque todos tenemos un espíritu de vida. El término espiritual muchas veces tiene una percepción errónea por parte de las personas; lo relacionan con la religión. Sin embargo, la dimensión espiritual está dentro de todos los seres humanos, independientemente de la religión a la que pertenezcamos. El ser humano además de tener una estructura (cuerpo), un desarrollo cognitivo (inteligencia), también posee un espíritu (alma), que hace que sea diferente a los demás seres de la naturaleza; por ello si el objetivo es el bienestar holístico del paciente es importante no dejar de lado esta dimensión. Urcola (2001) refiere que: “La carencia de dimensión espiritual está estrechamente relacionado con el decreciente nivel de bienestar”.
12 En la dimensión espiritual, es importante mencionar el rol que juega los cuatro principios de la bioética, ya que es una disciplina que involucra las acciones y relaciones en el proceso de salud: primero, el principio de autonomía, expresa la capacidad para darse normas a uno mismo sin influencia de expresiones externas (Ejemplo: el consentimiento informado), implica responsabilidad y derecho irrenunciable incluso para una persona enferma; segundo, el principio de beneficencia, es la obligación de actuar a favor o en beneficio de los demás, curando el daño y promoviendo el bien (Ejemplo: Competencia y desempeño profesional); tercero, el principio de no maleficencia, es no causar daño y prevenirlo (Ejemplo: evitar tratamientos innecesarios); y, cuarto, el principio de justicia, es tratar a cada uno con igualdad.
Según Collado (2010), “la espiritualidad es una fortaleza, motivación y búsqueda del significado de la vida, es por esto que el cuidado espiritual ofrecido por el profesional de enfermería debe tener un sentido de responsabilidad, respeto y dedicación al paciente, sobre todo si el paciente se encuentra en el proceso de muerte”.
Enfermería debe tener la disposición para atender las necesidades del paciente, teniendo en cuenta las limitaciones personales; es instaurar una relación de ayuda, estableciendo un vínculo afectivo temporal para compartir el proceso con el paciente. El cual debe percibir que el profesional de salud tiene tiempo para conversar con él, por lo tanto, este no debe realizar otra tarea mientras conversa con el paciente, ni indicarle con su forma de actuar que tiene prisa. Dentro de los valores profesionales, enfermería tiene como función principal, cuidar la salud del paciente, mejorándola a través de la escucha y la disponibilidad, lo que se expresa en: Estar presente y cercana, hacer contacto, escuchar, brindar ayuda y confianza. (García, 2007).
Los episodios que se analizan dentro del campo de la Seguridad del Paciente se denominan Eventos Adversos (EA). Según, Villarreal (2007), es “todo accidente o incidente que ha causado daño al paciente o lo ha podido causar, ligado a la asistencia”.
Los eventos adversos se definen como acontecimientos relacionados con la atención recibida más que con la enfermedad subyacente que ocasionan fallecimiento, lesión, incapacidad o prolongación de la estancia hospitalaria de los pacientes. El abordaje de eventos adversos ocurre a partir de las transformaciones científicas, tecnológicas, sociales y políticas, relacionadas con la atención que se brinda en salud (Aranaz y Aibar, 2010).
13 En este sentido, las intervenciones para el cuidado de la salud del ser humano, en los ámbitos hospitalarios y ambulatorios, están implicando riesgos a partir de la conjugación compleja de procesos, tecnologías e interacciones humanas, que, si bien constituyen acciones beneficiosas, también incluyen un abanico de posibilidades de prácticas inseguras que pueden favorecer la ocurrencia de eventos adversos (OMS, 2002).
La aparición de estos eventos es ocasionada por el mal estado de las infraestructuras, de los equipos, la calidad de los medicamentos y la irregularidad en el suministro, las deficiencias en la eliminación de desechos y en el control de las infecciones, la deficiente actuación del personal por falta de motivación o conocimientos insuficientes o número insuficiente y por la falta grave de recursos para cubrir los costos de funcionamiento esenciales (Casasin, Ridao, y Anquix, 2006).
Se puede decir que hace falta documentar más las evidencias científicas sobre la proporción que tales eventos adversos han alcanzado, dado por el subregistro de la información que se presenta debido a la reticencia del personal sanitario para notificar dichos errores, por miedo a que se interprete como negligencia en el cuidado y sea la base para posteriores demandas a causa de la mala práctica en salud (Donoso, y Fuentes, 2004).
Un evento adverso no es más que «el daño, lesión o muerte causados por el tratamiento de una enfermedad o estado del paciente por los profesionales de salud, y que no obedece a la propia enfermedad o estados subyacentes» o aquel que «hace referencia al resultado clínico que es adverso al esperado y debido a error durante el diagnóstico, tratamiento o cuidado del paciente y no al curso natural de la enfermedad o a condiciones propias del mismo», Cobra importancia reconocer que para explicar el tema de los eventos adversos son dos los criterios utilizados: el humano y el del sistema. El primero de ellos, originado por los actos inseguros y la violación de los procedimientos que el personal del equipo de salud comete debido a cansancio, estrés, falta de motivación, de atención, sobrecarga y/o insatisfacción laboral y negligencia (CIE, 2002; Franco, 2007).
Al respecto Gómez y Espinosa (2006) afirman que: “Existen múltiples formas de clasificar el evento adverso, una de las más útiles respecto a la definición de la responsabilidad ética, penal, civil y administrativa, es aquella que lo divide en evento adverso prevenible y no prevenible. El evento adverso no prevenible es la complicación que no puede ser prevenida dado el estado actual del conocimiento; el evento adverso prevenible es el mal resultado de la atención que puede ser prevenido con el estado del conocimiento”.
14 Se emplean otras denominaciones, como accidente (evento que implica daño a un sistema definido e interrumpe el proceso o los resultados futuros del sistema), complicación (evento adverso relacionado con el procedimiento de carácter inevitable), errores latentes (errores en el diseño, la organización, el entrenamiento y mantenimiento que llevan al operador a problemas cuyos efectos permanecen dormidos en el sistema por largos periodos de tiempo) e incidente (situación que podría haber generado un mal resultado que no se produjo por azar o por una intervención oportuna) (Roble, 2002)..
Es de rescatar que todas las actividades a las que está sometido el individuo, bien sean realizadas por enfermeras o por cualquier otro profesional del equipo de salud, conllevan implícitamente un riesgo en la ocurrencia de un EA ya que es imposible evitar completamente el daño al paciente, toda acción humana sobrelleva un margen de error, es por esto que enfermería tiene como labor esencial hacer una correcta evaluación de los posibles riesgos en la realización de todas y cada una de sus actividades ya sean esta independientes, dependientes, interdependientes o delegadas (Roble, 2012).
Las ocurrencias de los EA no son de origen exclusivo del error humano, según la literatura se encuentra que la mayoría de los eventos adversos son originados por errores en los sistemas que llevan a una mala práctica o que no tienen los mecanismos incluidos en los procesos, que eviten la ocurrencia de los mismos.
Para enfermería existe una taxonomía de los errores, clasificada así: falta de atención, las condiciones clínicas y reacción a los tratamientos, pérdida del rol de representante de los mejores intereses del paciente, inapropiado criterio clínico, error de tratamiento, falta de intervención sobre la evolución clínica del paciente, falta de prevención en el cuidado, equivocación en ejecución de la prescripción médica y errores en la documentación (Hospital de Niños de la Santísima Trinidad, 2013).
Cada actividad incluida en el proceso de atención de enfermería tiene de manera intrínseca, entonces, un riesgo de aparición de error en las que intervienen además otras variables como tipo de prácticas, de producto, procedimientos – protocolos y el sistema en sí, sin que se pueda tener un único responsable dada la misma interacción entre los diferentes elementos.
Dentro del equipo de salud el profesional de enfermería juega un papel protagónico no solo por su trabajo de cuidar al paciente sino porque por su misma condición es el puente
15 conector entre paciente y el resto del equipo de modo que un error en la comunicación considerase ya un evento adverso por lo que este fallo puede generar.
«Primum non nocere» No hacer daño es el principio primero y esencial del código hipocrático, y por extensión de todas las actuaciones relacionadas con el mundo sanitario. La Seguridad del Paciente, también llamada Seguridad Clínica, es un componente transversal crítico de la calidad asistencial (Llanes, 2007).
“Un sistema de reporte se refiere a los procesos y tecnología de la información empleados en la estandarización, comunicación, devolución, análisis, aprendizaje, respuesta y diseminación de las lecciones aprendidas a través de los reportes de eventos”. Este sistema permite valorar la magnitud e importancia de los eventos adversos en las UCI, analizando aspectos concretos tales como los eventos adversos relacionados con la vía aérea o los ocurridos durante los traslados intrahospitalarios. A su vez subdivide a los dos tipos de factores en siete categorías que incluirían: factores relacionados con el paciente, con el prestador, con el equipo, con el entrenamiento, con las tareas, con la gestión y organizativos.
(Riveros y Cendales, 2011).
Un proceso de notificación y reporte, permite mejorar e implementar la seguridad de los pacientes en diferentes sentidos: alertando de nuevos riesgos (ejemplo: efectos adversos de un nuevo fármaco), compartiendo la información sobre nuevos métodos para prevenir errores (aplicación de herramientas de ingeniería a los servicios de salud) y creando una cultura de seguridad. El análisis de los datos permite revelar tendencias y riesgos que requieren la atención y también permite recomendar “buenas prácticas” a seguir y ser implementadas. (Riveros y Cendales, 2011).
En el Seguro Social de Salud – EsSalud, los Eventos Adversos se agrupan en: 1.
Relación con Infección Nosocomial 2. Relacionado con los Procedimientos 3. Relacionado con el Diagnóstico 4. Relación con la Medicación 5. Relacionado con los Cuidados 6. Otros Considerándose los siguientes tipos de evento adverso: Ulceras por presión, Quemadoras, erosiones, contusiones (fracturas por cuidados), Edema Agudo de Pulmón e Insuficiencia Respiratoria, Otras consecuencias de inmovilización prolongada, Omisión de Ordenes médicas, Fuga de pacientes, Entrega equivocada de resultados, Error de traslado de pacientes, Caídas, Otros relacionados con los cuidados, Náuseas, vómitos o diarrea secundarios a medicación, Prurito, rash o lesiones dérmica reactivas a fármacos o apósitos, Otros efectos secundarios de fármacos: reacción adversa (RAM), Mal control de la glucemia, Transfusión
16 de Grupo y Factor equivocado, Hemorragia por anticoagulación, Retraso en el tratamiento, Infección de herida quirúrgica, ITU nosocomial, Otro tipo de infección nosocomial, Neumonía nosocomial, Bacteriemia asociada a dispositivo, Hemorragia o hematoma relacionado a Int. Qx. O procedimento, Otras complicaciones tras intervención o procedimiento, Neumotórax, Suspensión de la Intervención Quirúrgica o procedimiento, Retención urinaria, Dehiscencia de sutura, Flebitis, Otros. (EsSalud, 2016).
Con lo anterior podemos llegar a la conclusión de lo que está en juego en la ética en enfermería es nada más – y nada menos – que la dignidad y la vida de la persona, algo cuya defensa y promoción nos ha sido confiadas a todos los hombres – y especialmente a los médicos y enfermeras -, en tanto que nuestro actuar es directamente interdependiente de las otras vidas humanas, y de las que en conciencia debemos sentirnos responsablemente deudores, puesto que de nosotros depende acrecerlas o arruinarlas.
Aunque la tecnología domina el contexto de UCI (Rosa y Rodriguez, 2010), es evidente que existe una experiencia subjetiva, entre la enfermera y el paciente que se caracteriza por una manera particular de comportamiento, percibida, pensada, sentida y actuada de manera recíproca, ya sea con un cuidado holístico o ya sea con un cuidado técnico. Por ello, la visión holística de la persona puede cambiar radicalmente la experiencia de cuidados de los pacientes y sus familias, incluso existen estudios en los que los pacientes solicitan una enfermera más completa que les cuide y les comprenda en todos los aspectos, no sólo en los técnicos (Cánovas, 2008).
La complejidad y gravedad de los pacientes, las múltiples interacciones entre el paciente y los profesionales, la frecuencia de procedimientos diagnósticos y terapéuticos nuevos e invasivos, la utilización de muchos fármacos, la mayoría de ellos intravenosos, el estrés y la fatiga y la necesidad de una comunicación estrecha entre los diferentes profesionales hace, entre otros, que los pacientes en las UCI se encuentren en un ambiente de alto riesgo para que ocurran eventos adversos. Las teorías del error desarrolladas en la industria aeronáutica y otras industrias de alto riesgo sugieren que los errores tienen mayor probabilidad de ocurrir en los sistemas más complejos, como por ejemplo una UCI. Algunos estudios ponen de manifiesto que los eventos adversos y los incidentes son frecuentes en las UCI, con incidencias entre el uno y el 32% según las series y la metodología empleada.
(Riveros y Cendales, 2011).
17 Prácticamente todos los pacientes críticos estarían expuestos a sufrir un error, estos ocurrirían dos veces al día por paciente y uno de cada cinco pacientes de la UCI podría sufrir un evento adverso grave. Extrapolando los datos de un promedio de 178 actividades diarias por paciente y una incidencia de eventos adversos del 1%, se considera que en EE.UU.
ocurrirían aproximadamente 25.000 errores diarios potencialmente graves en pacientes críticos. Además, el riesgo de aparición de un evento adverso ha demostrado ser aditivo, incrementándose el riesgo de un segundo evento adverso del 16 al 30%. (Riveros y Cendales, 2011).
MARCO EMPÍRICO:
Referente a las variables en estudio existen investigaciones: En el ámbito internacional;
en Chile, Donoso, Alejandro, Fuentes (2004), investigaron “Eventos adversos en UCI”, del Hospital Padre Hurtado. Se categorizaron en complicación vía aérea (CVA), complicación ventilador mecánico (CVM), complicación dispositivo invasivo (CDI), complicaciones con relación a fármaco (CF) y otros (O). Se catalogaron como EA mayor o menor. Resultados:
96 EA ocurrieron en 73 pacientes (3,4%). Se categorizaron en: CDI (44%), CF (18%), CVA (16%), CVM (6%) y O (13%). Un 61% fueron mayores, siendo el más frecuente las CVA (27%).
En Colombia, Parra, Camargo-Figuera, y Rey (2012), estudiaron “Eventos adversos derivados del cuidado de enfermería: flebitis, úlceras por presión y caídas en una institución de salud de la ciudad de Bucaramanga. Fueron incluidos 198 pacientes Resultados: La incidencia de eventos adversos durante la prueba piloto del estudio fue de 16.16% (n=32, IC95%= 11.32 – 22.04). Entre todos los eventos adversos presentados el evento más frecuente fueron las úlceras por presión.
También, Riveros, Amado y Zambrano. (2013), indagaron el “Reporte de eventos adversos en una unidad de cuidados intensivos de Tunja”. Se presentaron un total de 54 eventos adversos reportados (tasa de 22,74 por 1000 días paciente). El tipo de evento más frecuente fue el relacionado con vías intravenosas (55%) (IC 95% 50,1-58,3), seguido por desviación de procesos (22%) (IC 95% 18,2-26,1). Se encontró una tasa de reporte de eventos adversos en el rango superior de lo publicado en la literatura. Posiblemente exista aún una proporción no cuantificada de subregistro, que puede atribuirse principalmente a factores culturales.
18 Así mismo, Palacios y Bareño (2012), en Colombia, investigaron “Factores asociados a eventos adversos en pacientes hospitalizados en una entidad de salud”. Resultados: entre los 21 219 pacientes atendidos en las clínicas y hospitales de Antioquia y Eje Cafetero de la institución aseguradora, 6,8 % presentaron eventos adversos. Se observó que la edad mayor de 45 años, el tratamiento quirúrgico, la estancia en UCE, estancia en UCI y estancia general igual o superior a cinco días se comportó como factores de riesgo asociados a eventos adversos hospitalarios.
También, en Colombia, Lombo y Manrique (2013), estudiaron “Pacientes por enfermera-auxiliar y presencia de eventos adversos en unidades de cuidados intensivos”.
Resultados: Hubo asociación entre la distribución de enfermero(a) s / paciente E/P y la probabilidad de incidencia de mortalidad 1/5. (OR: 1.1) IC 95%, paro cardiorrespiratorio.1/5 (OR 1.38) IC 95% Infecciones derivadas de la atención en salud 1/5 (OR: 1.10) IC 95%. Se evidenció como única variable, de las analizadas en el estudio, sensiblemente relacionada con la razón de auxiliares de enfermería / paciente AE/P la incidencia de escaras por decúbito 1/4 (OR: 1.272) IC: 95%.
En Brasil, Rozenfeld, Giordani, y Coelho (2013), investigaron “Eventos adversos a medicamentos em hospital terciario: estudo piloto com rastreadores”, se identificaron uno o más eventos adversos a medicamentos en 15,6% de los pacientes. El tiempo mediano de permanencia hospitalaria fue de 35,2 días para los pacientes con eventos adversos a medicamentos y 10,7 días para los demás (p<0,01). Del total de eventos, 82,0%
contribuyeron o provocaron daños temporales en el paciente y demandaron intervención.
Otro estudio en Brasil, de Sousa, Silva, Bezerra, Freitas, y Miasso (2013), investigaron
“Eventos adversos em hemodiálise: relatos de profissionais de enfermagem”, Este estudio, transversal y cuantitativo, analizó el conocimiento de los profesionales de enfermería sobre Eventos Adversos (EA). El análisis de datos identificó 517 testimonios de 32 tipos, habiendo resultado los más citados: catéter obstruido, retiro accidental de la aguja y coagulación del sistema extracorpóreo. Las causas relacionadas al paciente fueron mencionadas en 42,8% de los testimonios. Las principales conductas fueron: implementación/alteración de protocolos y capacitación permanente, tratándose ésta última de la principal sugerencia para la prevención.
En el ámbito nacional, Guerrero y De La Cruz. (2015), investigaron el Cuidado humanizado de enfermería según la teoría de Jean Watson en el servicio de medicina del
19 Hospital Daniel Alcides Carrión; en una población total de 46 profesionales de Enfermería cuyos resultados fueron: el Cuidado Humano que ofrece los enfermeros es regular en un 52%, mientras que el 26%, es alto. Concluyendo que el cuidado humanizado es dado en forma regular y es necesario implementar estrategias, planes de mejoras y capacitación continua con la finalidad de generar la sensibilización del personal de enfermería para aplicar buen trato al paciente desde un abordaje basado en valores humanos.
La División de Inteligencia Sanitaria del Hospital III Chimbote – Essalud (2013), investigaron “La prevalencia puntual de complicaciones intrahospitalarias y eventos adversos”. El grupo de edad de pacientes con eventos adversos de 65-84 años hacen el 66.67% del total de casos. La tasa global de prevalencia de eventos adversos fue de 11.89%
(17 pacientes con eventos adversos en 143 pacientes). Los eventos adversos registrados fueron neumonías intrahospitalarias (20%), úlceras por presión (20%), suspensión de intervención quirúrgica y de procedimiento (10%), bacteriemia por dispositivo (10%), diagnóstico de fractura en sitio equivocado (5%), catéter epicutáneo mal colocado (5%), omisión de órdenes médicas (5%), La mayoría de los eventos se relacionaron a infecciones nosocomiales (35%), seguido de procedimentales (30%) y de cuidados (25%).
El Seguro Social de Salud EsSalud a través de su Oficina de Planificación y Calidad, desde el 2012 trabaja con un Sistema de Notificación y Registro de eventos adversos, que en caso se reporte un evento adverso en algún servicio del hospital se inicia un plan de acción, que consiste en la identificación de las acciones inseguras y/o fallas mediante reuniones entre el personal administrativo, jefaturas y el personal asistencial, con sus respectivas alternativas de solución y/o propuestas para evitar futuros eventos adversos. Existe un subregistro a la fecha por temor a alguna represalia como el retiro de su trabajo o alguna amonestación o sanción administrativa, es meritorio las investigaciones al respecto para promover una cultura de seguridad en la atención al paciente.
En tal sentido se justifica la presente investigación, porque brindará información objetiva sobre el indicador de calidad y seguridad en la atención del paciente a la Institución, lo que servirá de base para la toma de decisiones de las jefaturas, para la aplicación correcta de las medidas de bioseguridad y para la generación de conciencia del riesgo real al que está expuesto el paciente y los trabajadores de salud.
20 OBJETIVOS
1. GENERAL:
● Identificar la relación entre el nivel de cuidado de enfermería y la presencia de eventos adversos en los pacientes de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital III EsSalud de Chimbote, 2019.
2. ESPECÍFICOS:
● Identificar la calidad de cuidado de enfermería en pacientes de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital III EsSalud de Chimbote, 2019.
● Determinar la presencia de eventos adversos en pacientes de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital III EsSalud de Chimbote, 2019.
21 II. MATERIAL Y MÉTODO
II.1 TIPO DE INVESTIGACIÓN
El presente estudio de investigación es de tipo descriptivo correlacional de corte transversal, y se llevó a cabo en el Servicio de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Essalud de Chimbote durante los meses de octubre a diciembre del 2019.
II.2 POBLACIÓN DE ESTUDIO
A. UNIVERSO MUESTRAL Constituido por.
● Ocho enfermeras que laboran en el servicio de UCI en el Hospital Essalud de Chimbote.
● 36 pacientes hospitalizados en el servicio de UCI durante el tiempo determinado para la ejecución del proyecto.
B. UNIDAD DE ANÁLISIS
Constituido por cada profesional de enfermería que labora en el servicio de Unidad de Cuidados Intensivos, y cada paciente hospitalizado en el servicio de Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Essalud de Chimbote, que cumplan con los criterios de inclusión.
C. CRITERIOS DE INCLUSIÓN:
✔ Profesional de enfermería nombrado o contratado que trabaje en el servicio de Unidad de Cuidados Intensivos.
✔ Profesional de enfermería que tenga más de un año trabajando en el hospital.
✔ Paciente de la Unidad de Cuidados Intensivos, de ambos sexos con 2 o más días de hospitalización.
22 2.3. INSTRUMENTOS
Para la recolección y obtención de los datos para el presente estudio se utilizó los siguientes instrumentos:
A. Guía de observación del cuidado de enfermería:
Elaborado en base a la Teoría del cuidado de Jean Watson (2006), y adaptado por la investigadora, en dos aspectos: los cuidados básicos físicos y, psicoemocionales y espirituales con la finalidad de recolectar datos sobre el cuidado de enfermería en UCI. El aspecto de cuidados físico consta de 7 ítems y el aspecto de cuidados psicoemocionales y espirituales consta de 3 ítems.
CUIDADOS FISICOS 1) Higiene
2) Movilización
3) Confort y Protección 4) Hidratación
5) Aspiración
6) Administración de Medicación 7) Administración de oxigeno
CUIDADOS PSICOEMOCIONALES Y ESPIRITUALES 1) Está presente y cercana
2) Hace contacto y la escucha 3) Brinda ayuda y confianza
Para efectos de la investigación se midió en escala ordinal:
A.1 Cuidado de mayor calidad: Cuando el puntaje obtenido es mayor o igual a 24 puntos.
A.2 Cuidado de menor calidad: Cuando el puntaje obtenido es menor o igual a 23 puntos.
23 B. Ficha de eventos adversos:
Para determinar los eventos adversos en la UCI, elaborado por la autora en base a lo desarrollado por Riveros y Cendales (2011) y por el Seguro Social de Salud EsSalud (2016). Consta de 30 ítems:
Ulceras por presión, Quemadoras, erosiones, contusiones (fracturas por cuidados), Edema Agudo de Pulmón e Insuficiencia Respiratoria, Otras consecuencias de inmovilización prolongada
Omisión de Ordenes médicas, Fuga de pacientes, Entrega equivocada de resultados, Error de traslado de pacientes, Caídas, Otros relacionados con los cuidados, Náuseas, vómitos o diarrea secundarios a medicación, Prurito, rash o lesiones dérmicas reactivas a fármacos o apósitos, Otros efectos secundarios de fármacos: reacción adversa (RAM), Mal control de la glucemia, Transfusión de Grupo y Factor equivocado, Hemorragia por anticoagulación, Retraso en el tratamiento, Infección de herida quirúrgica, ITU nosocomial. Otro tipo de infección nosocomial, Neumonía nosocomial, Bacteriemia asociada a dispositivo, Hemorragia o hematoma relacionado a Int. Qx. o procedimiento.
Otras complicaciones tras intervención o procedimiento, Neumotórax, Suspensión de la Intervención Quirúrgica o procedimiento, Retención urinaria, Dehiscencia de sutura, Flebitis, entre otros.
Para efectos de la investigación se midió en escala nominal:
B.1 Presenta EA: Cuando el paciente presenta por lo menos un evento adverso.
B.2 No presenta EA: Cuando el paciente no presenta ningún evento adverso.
2.4. CONTROL DE CALIDAD DE LOS INSTRUMENTOS.
⮚ Validez:
Los instrumentos Guía de observación del cuidado de enfermería y Ficha de eventos adversos se aplicó a 8 profesionales de enfermería y a 36 pacientes hospitalizados en UCI del Hospital III EsSalud de Chimbote. Se validó la consistencia interna de los instrumentos, mediante correlación de Pearson ítem- inter-item, obteniendo un valor de r = 0.28 y r = 0.39 respectivamente para cada instrumento, considerándose como válidos los ítems de los instrumentos.
24
⮚ Confiabilidad:
Para medir la confiabilidad de los instrumentos en mención, se utilizó el método de coeficiente de alfa de Crombach teniendo como resultado: 0.71 para la Guía de observación del cuidado de enfermería y de 0.82 para la Ficha de eventos adversos, considerándose confiables los instrumentos.
2.5. PROCEDIMIENTO.
En el presente trabajo de investigación para la recolección de datos se desarrolló los siguientes procedimientos:
● Se coordinó con la Dirección de la Segunda Especialidad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo.
● Previa autorización de las autoridades del Hospital Essalud se aplicó los instrumentos en la Unidad de Cuidados Intensivos, a los profesionales de enfermería y pacientes hospitalizados que cumplieron con los criterios de inclusión.
● Se aplicó la Guía de observación del cuidado de enfermería a las enfermeras a cargo de la atención a los 36 pacientes, en horarios de mañana y tarde, de manera inopinada, para evitar algún sesgo, realizando el check list de acuerdo a lo que se observaba durante la atención directa a los pacientes.
● Se llenó la Ficha de eventos adversos de los 36 pacientes, de acuerdo a algún evento adverso presentado durante su hospitalización, mediante la observación y/o la revisión de la historia clínica.
● Los resultados de los datos fueron sistematizados para el logro de los objetivos trazados.
25 2.6. TABULACIÓN Y ANÁLISIS DE DATOS.
El procesamiento, interpretación y análisis de los datos se realizó empleando el software SPSS v.22, previa codificación de los datos obtenidos, en sus dos niveles de la estadística:
Nivel Descriptivo: El procesamiento de los datos y el análisis e interpretación estadística se utilizó medidas de tendencia central, frecuencias simples y relativas, tablas de una y dos entradas.
Nivel Analítico: Se aplicó la prueba estadística o prueba independencia de criterios Chi Cuadrado, la significancia se consideró a partir del punto crítico para 5% de probabilidad (p< 0.05). Además, se aplicó la prueba estadística de estimación de riesgo OR. Las figuras se elaboraron en el Software Harvard Graphics, según tipo de variables.
2.7. DEFINICIÓN DE VARIABLES.
1. VARIABLE DEPENDIENTE:
EVENTOS ADVERSOS Definición conceptual:
Eventos adversos (EA) son lesiones no intencionales relacionadas con el curso natural de la enfermedad subyacente, que causan lesiones medibles en los pacientes y / o prolongación de la hospitalización y / o la muerte afectados; e Incidentes son las complicaciones de la atención de la salud que no causan lesiones medibles o prolongación de la hospitalización (Aranaz y Aibar, 2010).
Definición operacional:
Para efectos de la investigación se medirá en escala nominal:
● Presenta EA: cuando el paciente presenta por lo menos un evento adverso.
● No presenta EA: cuando el paciente no presenta ningún evento adverso.
26 2. VARIABLE INDEPENDIENTE
CUIDADO DE ENFERMERÍA Definición conceptual:
Conjunto de acciones fundamentadas que realiza el profesional de enfermería en los aspectos de cuidados básicos físicos, psicoemocionales y espirituales en el entorno de la unidad de cuidados intensivos. (Watson, 2005).
Definición operacional:
Para efectos de la investigación se medirá en escala ordinal:
● Cuidado de menor calidad: 10 – 23 puntos.
● Cuidado de mayor calidad: 24 – 37 puntos.
27 III. RESULTADOS
TABLA 01
EVENTOS ADVERSOS EN PACIENTES DE LA UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS DEL HOSPITAL III ESSALUD DE CHIMBOTE, 2019.
EVENTO ADVERSO N° %
Presenta 8 22,2
No presenta 28 77,8
TOTAL 36 100,0
Fuente: Guia de registro de eventos adversos, en pacientes hospitalizados en la Unidad de Cuidados Intensivos. Hospital III Essalud de Chimbote 2019.
28 TABLA 02
CALIDAD DE CUIDADO DE ENFERMERÍA EN PACIENTES DE LA UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS DEL HOSPITAL III
ESSALUD DE CHIMBOTE, 2019.
CALIDAD DE CUIDADO DE
ENFERMERÍA N° %
Menor calidad 14 38,9
Mayor calidad 22 61,1
TOTAL 36 100,0
Estadísticos descriptivos
N Mínimo Máximo Media
Desviación estándar
cuidado 36 19 35 29.8 5,43
N válido (por lista) 36
Fuente: Guía de observación del cuidado de enfermería, aplicado a los pacientes hospitalizados en la Unidad de Cuidados Intensivos. Hospital III Essalud de Chimbote 2019.
29 TABLA 03
CALIDAD DE CUIDADO DE ENFERMERÍA Y PRESENCIA DE EVENTOS ADVERSOS EN PACIENTES DE LA UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS DEL
HOSPITAL III ESSALUD DE CHIMBOTE, 2019.
CUIDADO DE ENFERMERIA
EVENTOS ADVERSOS Presenta No presenta
N° % N° %
Menor calidad 6 42,9 8 57,1
Mayor calidad 2 9,1 20 90,9
TOTAL 8 22,2 28 77,8
X2(corrección Yates) = 3.8592 gl = 1 p=0.0495 Significativo OR= 7.5 Riesgo muy elevado
Fuente: Guía de registro de eventos adversos Y Guía de observación del cuidado de enfermería, aplicado a los pacientes hospitalizados en la Unidad de Cuidados Intensivos. Hospital III Essalud de Chimbote 2019