CAPÍTULO 2. RENDIMIENTO ACADÉMICO
2.1. Rendimiento Académico: aspectos conceptuales y determinantes
2.1.1. Concepto de Rendimiento
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Forteza (1975) sostiene que el RA es la productividad del individuo, el resultado final de su esfuerzo, equilibrado por sus acciones, rasgos y la percepción más o menos correcta de la finalidad fijada.
Desde la figura del estudiante, Pizarro (1978), en primera instancia, define el rendimiento como la capacidad que tiene el alumno de responder ante aspectos educativos que dependen de los objetivos o propósitos educativos fijados con anterioridad. Posteriormente, entiende el RA como una medida de las capacidades que se manifiestan en forma de estimación, es decir, lo que un sujeto ha aprendido como resultado de un proceso de instrucción o formación (Pizarro, 1985).
Chadwick (1979) define el RA como la expresión de aptitudes psicológicas de los estudiantes, desarrollada a través del proceso de enseñanza-aprendizaje, que propicia la obtención de logros académicos a lo largo de un tiempo, y se concreta en una calificación final que evalúa el nivel alcanzado.
Por su parte, Himmel (1985) considera el rendimiento escolar como efectividad escolar, el nivel de logro de los objetivos establecidos en los planes de estudio.
Beck (1985) concreta el RA como el grado de eficacia logrado por un alumno en las diversas áreas, como resultado de la aplicación de un programa de aprendizaje determinado, en función del curso escolar que corresponda.
Además considera que el nivel de eficiencia alcanzado por medio del aprendizaje, depende de su capacidad intelectual.
Kaczynska (1986) señala que el RA es la finalidad de todos los esfuerzos y todas las propuestas educativas del docente, de los padres y de los estudiantes; y considera que la reputación del colegio y del profesor se valora en función de los conocimientos alcanzados por los alumnos.
Nováez (1986) mantiene que el RA es el “quantum” logrado por una persona en cualquier actividad educativa. Este término está relacionado con el de
83 capacidad o habilidad, y es el resultado de esta aptitud, de elementos voluntarios, afectivos y emocionales, además de la ejercitación.
Spinola (1990) delimita el RA a la consecución de las metas y logros de los objetivos implantados en el programa de una materia que cursa un educando.
Otros autores como Castejón y Vera (1996), Goberna, López y Pastor (1987), Fortul, Varela, Ávila, López y Nieto (2006) y Pizarro (1985), piensan que el RA es un efecto del aprendizaje, promovido por la acción del docente y causado en el alumno (Willcox, 2011).
En 1991, García y Palacios hicieron un análisis sobre las diversas concepciones del RA y llegan a la conclusión de que el RA se caracteriza porque:
Es un aspecto dinámico que responde al proceso de aprendizaje, lo cual implica una relación estrecha entre la capacidad y el esfuerzo del alumno.
Es un aspecto estático, que comprende al producto del aprendizaje generado por el alumno y expresa una conducta de aprovechamiento.
Está ligado a medidas de calidad y a juicios de valoración.
Es un medio y no un fin en sí mismo.
Está relacionado con propósitos de carácter ético, que incluyen expectativas económicas, lo cual hace necesario un tipo de rendimiento en función del modelo social vigente.
Sánchez (2000) considera que el RA es “la suma de diferentes y complejos factores que actúan en la persona que aprende. Ha sido definido con un valor atribuido al logro del estudiante en las tareas académicas. Se mide mediante las calificaciones obtenidas, con una valoración cuantitativa, cuyos resultados muestran las materias ganadas o perdidas, la deserción y el grado de éxito académico” (p. 348).
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Jiménez (2000, citado por Edel, 2003) define el RA como “el nivel de conocimientos alcanzados en un área ó materia comparando con la norma de edad y nivel académico” (p.2).
Adell (2002) asume el rendimiento como sinónimo de beneficio, que consiste en alcanzar el mejor resultado en menor tiempo y esfuerzo posible.
Según Edel (2003) el RA es un constructo que incluye elementos cuantitativos y cualitativos, que son el resultado de los niveles alcanzados durante los procesos de enseñanza-aprendizaje, que incluyen: las habilidades, los conocimientos, las actitudes y los valores.
Figueroa (2004) define el RA como el producto de la adquisición de los contenidos de los planes de aprendizaje que es expuesto mediante calificaciones dentro de una escala convencional.
Por otro lado, otros autores como Torres y Rodríguez (2006) definen el RA como
“el nivel de conocimiento demostrado en un área o materia, comparado con la norma” (p. 256), y que generalmente es medido por el promedio escolar (citado por Willcox, 2011).
El RA es considerado por Martínez-Otero (2007) como “el producto que da el alumnado en los centros de enseñanza y que habitualmente se expresa a través de las calificaciones escolares” (p. 34). En esta misma línea, Caballero, Abello y Palacio (2007) afirman que se expresa mediante notas, y como resultados de diferentes exámenes, tareas o cursos.
Ibarra y Michalus (2010) concretan el RA como la media de materias aprobadas anualmente.
Con el transcurso del tiempo, los estudios realizados sobre el RA, han llegado hasta la concepción de un modelo de interacción de factores (Delgado, 1994;
Tejedor, 2003).
85 De todas las definiciones, puede concluirse que el RA está formado por un gran número de variables (cognitivas, de personalidad, factores educativos, familiares, etc.) (Jiménez y López-Zafra, 2009) y puede concretarse en el resultado o producto de un proceso de aprendizaje, promovido por la actividad didáctica del profesor y producido en el alumno. Por ello, un alumno que consigue buenas notas o calificaciones en los exámenes de una determinada materia durante un curso, tiene un buen rendimiento. Estas notas reflejan lo que el alumno ha aprendido, aunque también deben considerarse otros aspectos de carácter más cualitativo.