Introducción
1.3. Enseñar en la Sociedad del Conocimiento
Si el estudio del aprendizaje está siendo reconsiderado también lo han de ser las funciones del profesor así como los objetivos y propósitos de la enseñanza. Sobre todo al comprender la generación y gestión del conocimiento como uno de los ejes fundamentales en la caracterización de un nuevo orden educativo. Y habiendo subrayado que el uso de las TIC propicia que los sujetos puedan acceder a casi cualquier tipo de información se pone en entre dicho las formas en que se había estado enseñando a aprender.
Así que uno de los objetivos de la educación formal será propiciar las condiciones necesarias para que los sujetos puedan desenvolverse con éxito en un ambiente en constante cambio e innovación (Muñoz, 2011). Por lo que se ha de repensar las formas en que el profesor gestiona y produce la enseñanza ya que el aprendizaje, entendido como la base psicológica por la que se construyen los conocimientos que orientan y dan sentido a las acciones, al complejizarse trastoca los mecanismos epistémicos de generación del conocimiento tal y como hemos ido entendiéndolos a la fecha.
Siendo así, el propósito es reflexionar las perspectivas de cambio en la práctica docente en base a dos planteamientos. El primero se plantea sobre qué conocimientos son los más significativos de asimilar por el alumno así como la manera en que el profesor hace la selección y enseñanza de los mismos. Esta interrogante se justifica dada la gran cantidad de flujos de información así como por la variabilidad y cambio constante de los conocimientos y necesidades de aprendizaje,
28 El segundo implica pensar qué elementos caracterizan una práctica docente que potencie formas más activas de aprender y que sea la referencia para el desarrollo de las habilidades necesarias para la vida. Este cuestionamiento es pertinente en la medida en que los docentes tienen un alto grado de influencia en el desarrollo y producción de las destrezas académicas de los aprendices (Muñoz, 2011;
Marcelo, 2007; Coll, 2010b).
Parte de la respuesta, a ambos planteamientos, tiene que ver con que el papel del profesor ha de transitar del de una autoridad que distribuye conocimientos al de un sujeto que cree ambientes de aprendizaje complejos implicando a sus alumnos en actividades apropiadas a sus necesidades (Marcelo, 2007). Para ampliar dicha perspectiva hemos de remitirnos a temáticas como la formación inicial de profesores y su relación con el conocimiento, enseñar a aprender desde la perspectiva de la interactividad así como en la gestión de nuevos entornos educativos.
Temáticas que, al estar estrechamente vinculadas, implican pensar sobre las formas en que el maestro concibe y relaciona la teoría y la práctica educativa. En otras palabras, nos referimos al desarrollo de dinámicas educativas coherentes a las características y necesidades de los espacios educativos desde donde se vislumbren nuevas formas de superar la falta de continuidad entre lo que se sabe y lo que realmente se hace (Coll, 2010b).
1.3.1. La formación inicial de profesores y su relación con el conocimiento
Durante la formación inicial han de quedar fijados los principios por los cuales el docente ha de orientar su actividad teórico-práctica. Se trata de propiciar una formación que provea las competencias para desarrollar una trayectoria profesional variada, extensa y flexible ya que el contexto de la SC plantea que los profesores estén en una actividad permanente de formación y aprendizaje.
29 Por tal cabe preguntarnos cuáles son las características más importantes a desarrollar durante este periodo. Algunos planteamientos indican que el docente ha de distinguirse por su capacidad para construir conocimientos y desarrollar un aprendizaje eficiente a lo largo de la vida, lo que implica pensar la docencia como una profesión del conocimiento (Marcelo, 2007).
En este tenor uno de las características a desarrollar sería la capacidad de relacionar el conocimiento teórico y práctico, planteamiento que sin duda ya ha sido ampliamente debatido. No obstante, consideramos importante su revaloración puesto que la forma en que el profesor produce tal relación se vincula con la manera en que construye el conocimiento y por ende con las acciones de su práctica. Por lo que es importante que en el proceso de formación se asegure el desarrollo de una epistemología por la que los docentes sean capaces de articular el conocimiento teórico y la práctica educativa (Coll, 2010b).
Tal circunstancia plantea que el profesor se relacione con los objetos de conocimiento de manera dinámica, interactiva, innovadora y propositiva de tal forma que contribuya a la innovación sobre las formas en que aprende y conoce el alumno. Se trata, por mínimo, de una visión interactiva en la relación de conocimiento sujeto-objeto así como de un alineamiento entre las características del conocimiento teórico, generado por las ciencias de la educación, y las exigencias propias de la práctica educativa (Coll, 1988). Tal relación habría de derivar en el desarrollo de competencias, habilidades, conocimientos y destrezas acordes a las exigencias epistemológicas del contexto de la SC.
Además de que cuestionarnos acerca del conocimiento como objeto de trabajo e indagación implica reflexionar qué conocimientos son los más relevantes de aprender a enseñar y cómo se han de organizar los procesos por los que se enseña a aprender. Lo que significa el desarrollo de habilidades y estrategias para el manejo y selección de los flujos de información y contenidos de conocimiento.
30 Situación que requiere el desarrollo de capacidades para comprender, interpretar y procesar la información y el conocimiento de manera más analítica (Rivas, 2004).
Las siguientes preguntas, a nuestro entender, engloban la esencia de la discusión sobre el cambio en la perspectiva epistemológica de los profesores y dejan allanado el camino para futuros planteamientos de investigación sobre la formación docente. Tenemos así que interesa conocer:
• Cómo establece el profesor el proceso de construcción de conocimientos y cómo aborda, gestiona, elabora y vincula el conocimiento teórico y práctico.
• Cómo se va redefiniendo el perfil profesional así como la estructura y dinámica del sistema de actividad durante la formación inicial del profesor.
• Cuál es la capacidad de transferencia de conocimiento del profesor según el tipo de relación epistémica entre lo que tiene que enseñar y las demandas que caracterizan la generación y aplicación del conocimiento por parte de los alumnos.
• Qué características epistémicas ha de tener el profesor para convertirlo en una persona preparada para un aprendizaje eficiente a lo largo y ancho de la vida.
Parte de la respuesta a estas interrogantes implica recurrir a una definición sobre la relación epistémica sujeto-objeto donde se destaque que la construcción del conocimiento es una actividad de interacción del sujeto con su contexto puesto que el conocimiento se encuentra distribuido y situado (Marcelo, 2007).
Para aclarar ambos conceptos hemos de especificar que todo proceso de formación ocurre en un espacio social constituido por intersubjetividades. Esto significa que aprender a enseñar no es un proceso aislado puesto que éste ocurre mediante la interacción entre los elementos del contexto sociocultural y el individuo. Este principio es el fundamento, del que parte la perspectiva de la psicología sociocultural, para establecer que la actividad psicológica de los sujetos es resultado de la relación que éstos tienen sus contextos de referencia.
31 Así que es por medio de la comprensión de los procesos de interacción social como se puede tener una aproximación más exacta de la relación que desarrollan los sujetos con los objetos de conocimiento. Por lo que queda entendido que el conocimiento se encuentra situado e influido contextualmente por la actividad y la cultura donde se utiliza y por ende se halla distribuido entre los diversos individuos, grupos y ambientes simbólicos y físicos (Marcelo, 2007).