4. LA PARTICIPACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA DE LOS INMIGRANTES EN ESPAÑA (II)
4.3. La participación en el ámbito municipal y su relación con otros aspectos
Con estos ejemplos se pretende subrayar que las tensiones que se generan son una construcción so- cial de las dos partes, vecinos inmigrantes y autóctonos. Por tanto, una política de convivencia tiene que considerar a los dos grupos de actores, abordar los comportamientos poco adecuados pero también los prejuicios, las resistencias a los cam- bios o los miedos. La inserción urbana de los nue- vos vecinos supone, entre otros aspectos, un perío- do de ajuste, negociación cotidiana y acomodación mutua de las reglas de uso, las visiones y las valo- raciones sobre los espacios públicos. Una política de convivencia tendría que procurar que ese ajuste se realice de la forma más democrática y respetuo- sa posible.
4.3 LA PARTICIPACIÓN EN EL ÁMBITO
diación cultural y otras, se orientan a fomentar una participación normalizada de los vecinos inmigran- tes en el uso y disfrute de los espacios públicos y en las relaciones vecinales. Aunque hablamos de una minoría de consistorios, estas políticas de con- vivencia han adquirido una mayor importancia en la acción local con los objetivos de fomentar el ci- vismo, prevenir conflictos vecinales (en particular, respecto a los cambios en los usos y significados de los espacios públicos) y abordar adecuadamen- te las tensiones que puedan presentarse.
Por supuesto, no todos los ayuntamientos desarro- llan el conjunto de medidas de estas tres líneas, ni las concretan de la misma forma. Como destacába- mos anteriormente, nos encontramos con una di- versidad de situaciones entre los distintos munici- pios. Cabría distinguir entre las grandes ciudades, con su centralidad social, económica y política, y las ciudades medias y los pueblos. Otros factores de heterogeneidad, lo constituyen el tipo de inmi- gración (si se trata de una migración familiar, per- manente, o temporal), el tiempo desde el que es- tos municipios reciben inmigración de forma importante, las estructuras socioeconómicas y las dinámicas sociales específicas que caracterizan a cada municipio, etc.
Como mostraron las jornadas antes señaladas, si las preocupaciones y líneas de trabajo son comunes a los diversos consistorios, las ciudades medianas y los pueblos presentan no pocas especificidades. Por un lado, se trata de consistorios con recursos fi- nancieros escasos y que para la implementación de servicios y actuaciones requieren de otras fuen- tes de financiación sea autonómica, estatal o euro- pea. En diversos casos, las oficinas de inmigración y otros programas respecto a los inmigrantes son financiados y se integran en programas europeos.
Aparte de la búsqueda de recursos y financiación, otro problema que se destacaba era las dificulta- des de un contexto social de mayor debilidad del tejido asociativo inmigrante (dificultades respecto a la presencia y representatividad de los inmigran- tes en los consejos consultivos, respecto a contar con interlocutores en estos colectivos, etc.). Por otro lado, en el caso de los municipios de zonas agrícolas, una parte de los inmigrantes son tempo- reros con evidentes repercusiones respecto a un conjunto de dimensiones de su inserción urbana (vivienda, servicios, espacios públicos) y a la ges-
tión local de la inmigración. En varios de estos municipios, los programas y servicios municipales se centralizan en las oficinas municipales de inmi- gración que actúan como referente tanto para el vecindario autóctono como inmigrante, así como para los inmigrantes residentes temporales. Las medidas de participación que se adoptan, sea la creación de consejos o el fomento de asociaciones de inmigrantes, se realizan desde la oficina muni- cipal y en el marco de sus actividades.
4.3.2 LA PARTICIPACIÓN COMO ELEMENTO DEL PROCESO DE INSERCIÓN EN EL ÁMBITO MUNICIPAL
La participación de los nuevos vecinos inmigrantes constituye un valioso indicador de las tendencias que operan en el proceso de inserción urbana, de sus problemas y limitaciones, así como de las diná- micas que pueden generarse, más inclusivas unas, más excluyentes otras. En la parte específicamente municipal de esta investigación nos interesaba, en particular, constatar la opinión de técnicos munici- pales, profesionales relacionados con la gestión de la inmigración y científicos sociales, sobre la participación de los inmigrantes en el ámbito lo- cal, los obstáculos y buenas prácticas que se pu- dieran resaltar.
En términos generales, la participación de los nue- vos vecinos depende de una diversidad de factores.
El marco legal y el cuadro de derechos reconocidos a los residentes modulan esa participación, en nuestro caso, de forma restrictiva negando la parti- cipación política local y limitándola a la participa- ción cívica y asociativa. Otros factores dependen de las características del contexto y de la sociedad local, desde su percepción y actitudes ante los in- migrantes, la posición del consistorio y del tejido asociativo. Otros factores hacen referencia al tipo de inmigración y a su situación social. Que se trate de una migración permanente o temporal, recién llegada o con tiempo de residencia, tiene repercu- siones indudables en su participación. Igualmente, sin ánimo de ser exhaustivos, la participación de- penderá de las condiciones sociales de estos nue- vos vecinos y sus consecuencias para la conviven- cia cotidiana. Así, una situación de convivencia residencial o de segregación espacial tiene conse- cuencias bastante distintas en el ámbito de la vi- vienda y de convivencia vecinal y generan posibili-
dades y límites diferentes para una participación social normalizada de los nuevos vecinos.
De las diversas experiencias y contribuciones de las jornadas que se comentan, tres tipos de factores aparecen como los condicionantes principales de la acción municipal en materia de participación: el tipo de inmigración, su situación social y el marco jurídico.
Tenemos una inmigración muy heterogénea, en tér- minos generales muy reciente, aunque ya sea de tipo familiar y permanente. En muchos casos, los nuevos vecinos lo son desde menos de un año o de dos. En términos sociológicos están dando sus pri- meros pasos en el proceso de inserción y, por ello, resolviendo sus necesidades básicas y empezando a conocer su nuevo entorno (reglas, tejido asocia- tivo, canales de participación). Además, dada la situación irregular de buena parte de los vecinos inmigrantes, sus dificultades y problemas se acre- cientan; más todavía, en estos casos se cuestiona su derecho de asociación. Estas características de la inmigración conforman una determinada situación del asociacionismo inmigrante. Como hemos visto, existe una pluralidad de organizaciones y/o asocia- ciones inmigrantes, en términos generales muy mo- destas y de ámbito local, que conforman un tejido bastante heterogéneo, débil y cambiante. A pesar de sus limitaciones, estas organizaciones cumplen importantes funciones para sus miembros y otras personas de sus colectivos. Por otro lado, la partici- pación de los vecinos inmigrantes en las asociacio- nes autóctonas de ámbito territorial, como las Aso- ciaciones de Vecinos o las AMPA, es muy escasa.
Otro factor que condiciona la acción en materia de participación lo constituye la situación social de estos vecinos. El tipo de inserción residencial (com- partida o segregada), la distribución territorial (en los barrios populares, de forma más o menos con- centrada), el acceso a la vivienda y las condiciones de la vivienda inmigrante, así como la existencia o no de problemas en los servicios públicos territo- riales tiene implicaciones en la convivencia coti- diana y en la participación social normalizada de los nuevos vecinos. Como ya se ha comentado, las situaciones de vivienda con deficiencias y barrios con déficit de servicios y sociales, las dinámicas de competencia por recursos escasos o la concen- tración de alumnos de origen inmigrante en cole-
gios públicos —por citar tres de las situaciones que hoy más preocupan— suponen una mala base ma- terial para las relaciones entre vecinos inmigrantes y autóctonos, pueden generar dinámicas sociales de rechazo y contribuyen a consolidar los estereoti- pos negativos sobre el otro. Dicho de forma muy sintética: hablar de participación supone hablar de las condiciones sociales que hacen factible y posi- tiva dicha participación.
El tercer factor que condiciona la acción municipal en materia de participación respecto a los inmigran- tes es el marco jurídico. La negación de la partici- pación política en el ámbito local, mediante el de- recho de sufragio en las elecciones municipales, genera problemas y obstáculos para el proceso de inserción urbana, al menos desde tres puntos de vista. El primero es pragmático. Si se priva de los derechos políticos a los inmigrantes residentes, sus preocupaciones, necesidades y propuestas no con- tarán en el ámbito institucional y político, dado que estos colectivos no proporcionan votos. En estas circunstancias, el ejercicio de otros derechos, la necesaria negociación y adaptación mutua entre vecinos diversos, las posibilidades de los inmigran- tes de conseguir una inserción más acogedora se verán disminuidas. Un segundo punto de vista es normativo. La negación de los derechos políticos a vecinos que viven en la ciudad desde hace años, que respetan las leyes y pagan sus impuestos, con- tradice los valores básicos de la democracia. El ter- cer punto de vista es el simbólico. Si se excluye a los vecinos inmigrantes del ámbito político se les construye simbólicamente como ciudadanos de se- gunda, junto a otros grupos de incapaces (menores de edad, enfermos mentales) o de indeseables (pe- nados) que ven negado su derecho al voto.
La cuestión de la participación nos remite a la com- pleja dialéctica global-local de la inmigración y a la situación contradictoria y paradójica de los ayun- tamientos para gestionar un fenómeno de estas ca- racterísticas. Muchos de los factores que confor- man las posibilidades y límites de la inserción urbana de los inmigrantes, así como su participa- ción normalizada como unos vecinos más, exceden al ámbito político y social de la ciudad. A pesar de la reciente literatura sobre la creciente pérdida del papel del Estado, a favor de la ciudad por abajo y de las organizaciones supranacionales por arriba, son los gobiernos estatales y no los consistorios los
que regulan aspectos decisivos en nuestra temáti- ca como el estatus jurídico del vecino extranjero (su condición de documentado o indocumentado, por ejemplo). Igualmente, el marco de derechos que comporta dicho estatus jurídico en el ámbito local (como la negación del derecho de sufragio munici- pal) se trata, igualmente, de una competencia es- tatal. Por otro lado, las condiciones sociales de in- serción de los nuevos vecinos, como su acceso a la vivienda, su distribución residencial en nuestras ciudades y su situación como usuario de Servicios Públicos, superan igualmente las competencias y recursos de los consistorios. Sin embargo, las con- secuencias sociales de éstos y otros elementos tie- nen una notable repercusión municipal, ya que afectan decisivamente a la inserción de los nuevos vecinos y tienen su traducción cotidiana en muchos de los aspectos de la vida del municipio.
De esta constatación podemos extraer, al menos, dos conclusiones. Una primera hace referencia a la contradicción entre la importancia del proceso de
inserción urbana y las escasas competencias y re- cursos específicos de los ayuntamientos, precisa- mente el grado de la administración más vinculado a las dinámicas sociales, las aspiraciones y las ten- siones concretas que se generan con la inserción de los nuevos vecinos. Una segunda conclusión, no menos importante, es que muchos de los factores señalados exceden al ámbito municipal pero requie- ren de una acción local. Las políticas públicas que puedan desarrollarse, desde el Gobierno central y las comunidades autónomas, en materia de vivien- da social, ordenación de la inserción residencial, mejora y adecuación de los servicios públicos territorializados y fomento de la participación, deben concretarse necesariamente según los dis- tintos contextos locales. Además, los consistorios presentan importantes ventajas a la hora de su implementación, dado que constituyen el nivel de la administración más cercano al ciudadano, y tam- bién a los nuevos vecinos; su acción puede ser mucho más flexible y adaptarse con mayor rapidez a situaciones y demandas cambiantes.
de los inmigrantes en España (III):
el segundo circuito de la política
5.1 INMIGRACIÓN Y ASOCIACIONISMO.
ESPECIAL ATENCIÓN A LA COMUNITAT VALENCIANA
Las asociaciones son importantes espacios de par- ticipación. En el caso de la inmigración, éstas ejer- cen un papel fundamental en la integración social de la población extranjera. Este apartado1 se cen- tra en los dos grandes tipos de asociaciones rela- cionadas con la inmigración, las asociaciones de inmigrantes y las asociaciones de acogida. El aná- lisis de ambos tipos de asociaciones obedece a la voluntad de captar las dos direcciones —desde y hacia la población inmigrante— que toma la ac- ción participativa. En el seno de las asociaciones de inmigrantes procedemos a distinguir entre, de un lado, las propias de los inmigrantes extracomu- nitarios y, de otro, las de los residentes extranjeros procedentes de la Unión Europea. El objetivo últi- mo es contrastar las diferentes formas que adquie- re la participación que, sin duda, tiene que ver con los contrastes entre ambas poblaciones en todo lo referente a los procesos de inserción y a la integra-
ción social. Para ello nos centramos en el estudio de caso de la Comunitat Valenciana puesto que, en ella, la población extranjera exhibe una fuerte com- posición dual si atendemos al trato jurídico-admi- nistrativo dispensado, al perfil socioeconómico, y a la imagen social que se tiene de ella. En efecto, por un lado encontramos la población extranjera que llega en busca de trabajo y de una mejor vida, y cuya permanencia en nuestro país está fuertemen- te condicionada a la obtención de un trabajo. Esta población está conformada por lo que nuestra so- ciedad reconoce como los inmigrantes, sobre quie- nes el imaginario colectivo impone la obligación de la integración. Por otro lado se sitúan los residen- tes procedentes de la Europa comunitaria, a quie- nes el imaginario colectivo rechaza adjetivar como inmigrantes porque mayoritariamente no buscan la inserción laboral entre nosotros. A diferencia del resto de extranjeros, los residentes provenientes de las naciones-Estado de la Unión Europea disfrutan de una equiparación de derechos en relación con la población de nacionalidad española2 y, por lo tan- to, escapan a algunos de los factores estructurales de exclusión social que afectan a los inmigrantes
1 Esta investigación utiliza datos cualitativos procedentes de 16 entrevistas semiestructuradas a asociaciones de ex- tranjeros comunitarios, mediante la aplicación de un cues- tionario ad hoc para esta investigación, además de cinco entrevistas con detalle dirigidas a asociaciones de inmi- grantes extracomunitarios, información procedente de las secciones de anuncios de asociaciones en las revistas de extranjeros comunitarios editadas en la Comunitat Valen- ciana y datos de los registros provinciales de asociaciones de las provincias de Castellón, Valencia y Alicante. Ade- más de los datos obtenidos específicamente para este es- tudio, se utiliza información de diferentes procedencias.
Unos datos habían sido recogidos con ocasión del proyec- to de investigación La inmigración en la Comunitat Valen-
ciana. Situación actual y paradigmas políticos de integra- ción (investigador principal: Antonio Ariño) y se retoman aquí desde otra perspectiva analítica. Una parte impor- tante de la información utilizada proviene del trabajo de Torres (2005a). Los autores se han beneficiado, a su vez, del trabajo de campo realizado con ocasión del proyecto
«Validación de la metodología: transferencia de la buena práctica a los organismos públicos y privados», dirigido por Carles Simó, dentro de la Acción 3 del programa euro- peo Equal Medea cuya ejecución ha estado a cargo de GESMED.
2 Los residentes de la Unión Europea tienen la posibilidad de votar en las elecciones municipales y presentarse al cuerpo de funcionarios de la Administración española.
que vienen en busca de trabajo. Finalmente, nues- tro análisis de la participación como elemento de integración de los inmigrantes se sustenta sobre otra distinción importante. Se refiere tanto a las propias asociaciones de inmigrantes —organizacio- nes surgidas en el seno de la comunidad de inmi- grantes— como a las asociaciones de acogida, es decir, aquéllas que surgen en el seno de la socie- dad de acogida y con el objetivo de satisfacer im- portantes necesidades de los inmigrantes recién llegados y de ejercer de mediadoras ante la Admi- nistración.3
5.1.1 LAS ASOCIACIONES DE INMIGRANTES EXTRACOMUNITARIOS
En la Comunitat Valenciana, el desarrollo del aso- ciacionismo inmigrante extracomunitario surge con el aumento de los flujos migratorios y de la pobla- ción residente en los últimos años: en el 2002 exis- tían 60 asociaciones de inmigrantes extracomu- nitarios, registradas en el ámbito de la Comunitat Valenciana, y, en el 2005, su número ya ha alcan- zado la cifra de 2064 y se han ido distribuyendo en el territorio.
La distribución de asociaciones por nacionalidades responde más o menos a los parámetros demográ- ficos de la población a la que representan, aunque con importantes salvedades. Destacan sobre todas las demás las nacionalidades de las asociaciones africanas, con un fuerte peso (29) de las asociacio- nes culturales islámicas, forma legal que adoptan los oratorios repartidos por todo el territorio valen- ciano y con presencia en varias localidades de me- nos de cinco mil habitantes. Sorprende, sin embar- go, el bajo nivel que adquiere este asociacionismo en la provincia de Alicante en comparación con la de Castellón. A las asociaciones del continente afri- cano le siguen en importancia las de procedencia latinoamericana, especialmente en Valencia. Tam- bién destaca el caso de las asociaciones de euro- peos del Este en Castellón —segunda provincia, después de Madrid, que mayor número de ciuda-
danos rumanos concentra—. Se trata únicamente de tres asociaciones, aunque bastante importan- tes y consolidadas.
a)Breve historia de las asociaciones
de inmigrantes en la Comunitat Valenciana Aunque haya conocido un desarrollo importante a partir del nuevo siglo, en la década de los no- venta ya habían surgido algunas organizaciones de inmigrantes. A tenor de lo que sucede en la ciudad de Valencia, primer polo de atracción de los inmigrantes extracomunitarios y de acuerdo con Torres Pérez (2005a) se pueden distinguir tres períodos en el proceso de emergencia y de- sarrollo del asociacionismo inmigrante:
1.Desde primeros de la década de los noventa hasta 1995 coexisten organizaciones de ám- bito estatal como ATIME (Asociación de Tra- bajadores Inmigrantes Marroquíes en España) con otras de carácter más testimonial. Se tra- ta de una trama asociativa débil y de corta vida. Otras como la Asociación de Senegaleses de Valencia no se disuelven pero mantienen largos períodos de inactividad. En algunos casos se trata de asociaciones culturales-reli- giosas que acaban convirtiéndose en centros comunitarios de referencia: la Comunidad Islámica de Valencia, creada en 1990, la Co- munidad Islámica de Alicante, en 1991 o el Centro Islámico de Valencia, en 1992.
2.Desde 1996 hasta 2000, una parte importan- te de las asociaciones de inmigrantes preexis- tentes desaparecen o están inactivas, mien- tras que se constituyen otras organizaciones nuevas. Se trata de un tejido asociativo débil en proceso de consolidación, con escasa visi- bilidad social, que no participa del espacio público en temas de inmigración, centrado en las relaciones y necesidades propias del gru- po de referencia. Crece el número de asocia- ciones culturales islámicas (lugares de culto principalmente), se crean nuevas asociaciones estructuradas alrededor de la nacionalidad Además, los ciudadanos europeos que cambian de re-
sidencia en el interior de la Unión gozan de una plena libertad de movimiento de personas y de capitales, transnacional e intranacional, entre sus países de origen y el nuestro, están eximidos de trabas administrativas para hacerlo y, además, tienen la facultad de poder trabajar sin necesidad de un permiso específico.
3 Se trata de organizaciones de acción social y de solidari- dad con los inmigrantes extracomunitarios, no existen aso- ciaciones de acogida pensadas para los residentes prove- nientes de la Unión Europea.
4 Registro de Asociaciones de la Conselleria de Justicia y Administración Pública y de las Delegaciones Territoriales de Alicante y Castellón.