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4ª ORACIÓN: MEDITACIÓN DE TRES BINARIOS [EE.149-157].

In document Sabiamente Ignorante (página 102-105)

CLÁUSULAS de ENCARNACIÓN

4ª ORACIÓN: MEDITACIÓN DE TRES BINARIOS [EE.149-157].

Textos: Lc 9, 57-62. Mt 8, 18. Mc 8, 34-39. Lc 12, 13-21. Aclaraciones.

Banderas era una oración cognoscitiva. Binarios es un test sobre mi corazón. Esta es una meditación que trata de tocar el tema de mi voluntad en cuanto mundo del “querer” (en latín, “volo” significa querer). El mundo del querer está compuesto por mis deseos, mis gustos y también por mi voluntad. Tal vez me gusta y atrae el proyecto de Jesús, pero la pregunta es si de verdad deseo seguir a Jesús. Desear supone poner en actividad el mundo de mi voluntad, poner en juego mi libertad. Esa sólo depende de mí. Y en esta oración, que es como una radiografía de mi corazón, conviene no ser idealistas: partir de cómo ha estado mi voluntad en los momentos claves del seguimiento de Jesús.

La palabra Binarios viene de bina (dos). Se refiere a tres personas, tres tipos de persona, pero cada una de ellas es Binaria, es dual, está dividida en dos, hay dos fuerzas interiores dentro de ella tal y como hemos visto en la meditación de Banderas: la presencia de Babilonias y Jerusalenes en mi vida.

Oración preparatoria. Preámbulos.

1. La historia [EE 150]: San Ignacio propone un ejemplo, como una parábola: tres personas que ante el deseo de dejar unos "ducados" (puede ser suma de dinero o la propiedad del ducado), reaccionan de modo diferente. Se quiere fomentar en el ejercitante la actitud del tercer binario. ¿Cuáles serían para nosotros hoy los ducados? Para un joven es su futuro, tal vez. Para un adulto el presente, sus destinos, sus tareas y trabajos, así como sus capacidades.

2. Ver el lugar [EE 151]: aquí claramente el lugar soy yo. Es la única vez en las contemplaciones de los EE en la que el lugar no está fuera de mí, sino que soy yo mismo. Pero yo ubicado ante Dios a la búsqueda de su voluntad, “lo que sea más grato a su divina bondad”.

3. La petición [EE 152]. Pido gracia para sólo elegir lo que sea a mayor gloria de Dios y a la vez sea lo que más me ayude, me ponga en la línea del Principio y Fundamento. Es decir no pido simplemente elegir lo que es bueno o permitido, sino doy un paso más: lo que más me ayude.

 El primer binario [EE 153]. Lo típico es que pospone y pospone el poner los medios... hasta la hora de la muerte. El primer binario vive en un cierto idealismo. Normalmente monta todo un aparato de justificaciones para no caminar. Es el caso del joven rico (Mc 10, 17). Se le invita, quiere responder, él quisiera, pero no es libre... Si este es mi caso, la pregunta para auto-detectarme es verme cómo me quedo: dice Marcos que el joven rico no habló, no respondió, se quedó en silencio, no dijo nada. ¡Te seguiré a donde quiera que vayas!... Y luego se retiró sin decir nada. Y es que en el primer binario se evade el encuentro con Dios. No sólo no se avanza, sino que paulatinamente se retrocede: me parece que estoy estancado, pero en realidad voy hacia atrás. Uno se instala y le huye a los cuestionamientos. Como Dios ya no ocupa mi corazón, lo voy llenando de otras cosas o personas o tareas...

 El segundo binario [EE 154]. Hay un nivel más avanzado. El no toma la iniciativa. Ésta viene de Dios. Incluso éste pone medios, pero no pone el medio importante que debe poner. Quiere (el primer binario querría) pero hace venir a Dios donde él está, a la decisión que él ha tomado y no al revés. Algo parecido a Pilatos (Jn 18, 38): pone medios menos el que tenía que poner, que era defender al justo.

Dios está aquí como una demanda más al lado de otras, pero tiene que hacer cola. Delante de El están: la familia, la tradición, la cultura, las opciones previas... En el primer binario se está lejos de Dios. En el segundo yo me fabrico uno a mi medida, bajándole el tono profético. Para salir de este binario la pregunta clave es ¿Cuál es el medio que teniendo que poner no estoy poniendo? En el Evangelio Jesús le dice: Deja que los muertos entierren a los muertos! (Lc 9, 57) ¿Qué es lo que debo dejar que se muera en mí?

 El tercer binario [EE 155] pone los medios que Dios le pide, sean los que sean. No es el voluntarismo masoquista de tirarlo todo, sino la voluntad que busca la voluntad de Dios. Por el momento hace a un lado su apego por los ducados, a la espera de lo que se le dirá… y espera, aunque los medios que se le pidan sean difíciles. Es el caso de María, Abraham, Jesús en el huerto... Y en todas esas posturas no desaparece el miedo ni el desconcierto. Coloquios.

Los Coloquios son como los de Dos Banderas, pero aquí hay un añadido que se explica en Nº 157 y que es muy importante. Hay un plus sobre los Coloquios de Banderas. Ese plus consiste en que yo pueda ponerme en absoluta indiferencia y docilidad ante el medio que más me cuesta. Como que yo hasta tienda a desear el plato que menos me gusta, sea pobreza u otro... Así, dice Ignacio, se extinguirá ese fuego que no me deja ser de verdad libre ante la voluntad de Dios, pues si no puedo renunciar es que todavía no soy libre. Pero siempre sin perder de vista el horizonte último: que Dios es el que elegirá.

Otros textos de ayuda para el día:

- 1 Tim 6, 3-21. - Fil 2, 5-11. - 1 Cor 15, 24-28. - Mt 6, 24-34.

"RES ACQUISITA"

(Francisco de Asís, enfermo y próximo a morir está preocupado por su obra y por lo que será de ella después de su muerte. Lo acompaña Santa Clara).

Entonces Clara tomó la iniciativa. Enormemente intuitiva, de los pocos informes que le traían los hermanos, Clara sacó certeramente todas las deducciones sobre la situación interior de Francisco...; fue desgranando las palabras como lluvia que cae sobre una tierra quemada.

Padre Francisco, comenzó Clara, soy tu plantita. Si algo tengo o sé, lo recibí de ti. Estás metido en el bosque, Padre Francisco. No puedes tener visión proporcional. Yo estoy distante, y por eso me hallo en mejor óptica que tú para medir las proporciones. Me temo que lo que te pasa sea un pequeño problema de apreciación.

Días atrás leía que un antiguo monasterio se dividió por causa de un gatito. Una hermana se encariñó de su gatito. A las hermanas que daban mirada fea al gatito, la "propietaria" del gatito les daba mirada fea, hasta que el monasterio se dividió entre las que miraban bonito y las que miraban feo al gatito. El gatito se había transformado en el único "dios" del monasterio. Ignoro si esto es una historia o una alegoría.

¡Un pequeño problema de apreciación!, Padre Francisco. La cosa que amamos, se nos prende. A veces dudo si la cosa se nos prende o somos nosotros los que nos prendemos a la cosa. Posiblemen- te no hay diferencia entre lo uno y lo otro. Cuando se cierne una amenaza sobre la cosa que amamos, quiero decir, cuando surge el peligro de que la cosa se nos escape, nos agarramos más fuertemente a ella. En la medida en que aumenta el peligro, más crece nuestra adhesión. En la medida en que más crece nuestra adhesión, mayor es la cosa. Y así, al final, en el monasterio no queda más cosa que el gatito. Quiero decir, damos una importancia desproporcionada.

Padre Francisco: el ideal, la Orden, la Pobreza son cosa ciertamente importante. Pero levanta un poco la vista; mira a tu derredor y te encontrarás con una realidad inconmensurable, altísima: Dios. Si miras a Dios, aquello que tanto te preocupa, te parecerá insignificante. ¡Pequeño problema de apreciación! ¿Qué valen nuestros pequeños ideales en comparación de la eternidad e inmensidad de Dios? Cuando se mira la altura del Altísimo, nuestros temores parecen sombras ridículas. En la altura de Dios, las cosas adquieren su real estatura, todo queda ajustado y llega la paz.

... Querido Padre Francisco, ¡Dios!, ¡Dios! ...

Padre Francisco, fuiste un implacable talador. Quemaste, barriste, demoliste casa, dinero, padres, posición social. Avanzaste hacia latitudes más profundas: venciste el ridículo, el miedo al desprestigio. Escalaste la cumbre más alta de la Perfecta Alegría. Te despojaste de todo para que Dios fuera tu Todo.

Pero si en este momento reina alguna sombra en tus habitaciones, es señal de que estás prendido a algo y de que Dios todavía no es tu Todo: de ahí tu tristeza. En suma, es señal de que has catalogado como obra de Dios lo que en realidad es obra tuya.

Para la Perfecta Alegría sólo te hace falta una cosa: desprenderte de la obra de Dios y quedarte con Dios mismo, completamente desnudo. Todavía no eres completamente pobre, hermano Francisco; y por eso todavía no eres completamente libre y feliz.

Suéltate de ti mismo y da el salto mortal: Dios es y basta. Suéltate de tu ideal y asume gozoso y feliz esta Realidad que supera toda realidad: Dios es y basta. Entonces sabrás qué es la Perfecta Alegría, la Perfecta libertad y la Perfecta Felicidad.

Dios es y basta, repetía sollozando el Hermano. Se levantó despacito, sin alzar los ojos del suelo, abrumado de felicidad, y dijo por última vez: Dios es y basta. Esta es la Perfecta Alegria

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