Objetivo del día: Recoger mis tesoros antes de la partida.
Se trata de atesorar los verdaderos frutos antes de finalizar esta experiencia que no
volveremos a vivir hasta dentro de muchos años. Es como el judío de aquel salmo que cuando ya regresaba de la visita a Jerusalén a su casa, se quedaba mirando hacia atrás añorando lo vivido, su experiencia de encuentro con Dios en el Templo: ¡Cómo te recuerdo en tu Santuario! (Salmo 63). Hay acontecimientos que marcan la vida de una persona y lo que hemos vivido en estos treinta días es uno de ellos. Marcará el itinerario de mi vida por largos años. Recordar esta experiencia será como "beber de mi propio pozo". Y así poder tomar fuerzas para seguir caminando. Aprovechemos pues el día para poder retomar lo mejor de esta honda experiencia vivida en estos días.
La materia principal de trabajo es lo que ya he escrito en mi cuaderno de exámenes
diarios y de entrevistas. Es como una contemplación de lo contemplado. Una meditación de lo meditado. Hacer del cuaderno una verdadera bitácora, conocerlo bien por dentro, subrayarlo, hacer de él un texto básico de referencia. Este es un día para orar en el cuarto, en disposición del trabajo y con mi cuaderno delante, elaborando bien la síntesis de lo que ha sido esta experiencia. Se trata de condensar lo particular, lo verdaderamente importante y central, aquello en lo que especialmente he sido tocado. No se trata de hacer una larga exposición, bastarán unas 4 ó 5 páginas.
Una vez que lo he escrito, lo releo, me reposo en ello. Dejo que lo escrito me
impacte, se me haga mío, me tome y me pueda gozar en ello: es la verdad más honda de lo que he vivido de mí mismo y de mi encuentro con Dios.
Para preparar mi cosecha personal sobre los Ejercicios del Mes, les sugiero este esquema: 1. Mi experiencia de Dios y de perdón. (Principio y Fundamento y Primera semana). 2. Mi experiencia de Jesús (2ª, 3ª y 4ª semanas).
3. La confirmación y/o la consigna.
4. Los momentos más difíciles e iluminadores que pasé.
5. Me evalúo como hombre de oración en el Mes (adiciones, compromisos...) Textos:
No son textos para meditar, se usan como telón de fondo, tratan de poner a funcionar en mí el recuerdo de lo vivido, de despertar lo que ya está profundamente presente.
o 1ª Jn 1, 1-8: Lo que oímos, lo que vieron nuestros ojos, lo contemplaron y palparon nuestras manos, la vida, se lo anunciamos.
o Apoc. 22: “Dicen el Espíritu y la Esposa: Ven! Diga el que escucha: Ven! Y el testigo dice: Voy a llegar enseguida. Amen. Ven Señor Jesús"
o Lc 12, 34: “Guarden sus tesoros en bolsas que no se rompan y que nadie les podrá robar. Porque donde está tu riqueza estará tu corazón.”
o Salmo 131: “Mi corazón no es soberbio. Mi alma está tranquila”. o Jn 15: “Ya están limpios. Permanezcan unidos a mí.”
1ª ORACIÓN: LO QUE HEMOS VISTO, OÍDO Y PALPADO (1ª Jn 1, 1-8).
Aquí se trata fundamentalmente de recoger, cosechar la gran experiencia del Padre que he tenido. ¿Quién es Dios ahora para mí?
Ver las imágenes que en mi vida anterior tenía de Dios y en qué medida estas imágenes eran heredadas de mi modo de vida, educación recibida y experiencias humanas.
Ver el cambio que se ha operado y eso especialmente centrándome en el Principio y Fundamento: cómo se me reveló Dios y cómo formulé yo mi propio Principio y Fundamento. En qué modo se me dio la experiencia de misericordia del Padre: qué se me ha revelado
como la herida-madre (pecado original-originante) y cómo tuvo lugar la experiencia de la misericordia de Dios a lo largo de los Ejercicios, especialmente de la 1ª semana.
2ª ORACIÓN: ¿COMO SE ME REVELÓ EL HIJO? (Apoc 22)
Dice Juan: Se me mostró el Cordero. Y Juan vio y oyó. Yo soy el lucero de la mañana... ¿Cómo se me ha mostrado Cristo?
Los rasgos de su persona que me han resultado más atrayentes, los que más me reflectaron en las contemplaciones de la 2ª, 3ª y 4ª semana, y en los que más me vuelvo a detener una y otra vez como espacios de vida para mí.
¿Cómo he sentido a Jesús hermano en mi caminar humano? Sus rasgos de solidaridad hacia mí, su presencia tal vez ignorada para mí a lo largo de la vida. ¿Cómo se me dice “Ven”? Resumir los rasgos centrales de las mociones que se me dieron en el proceso de conocer,
amar y seguir a Jesús. Cómo esa presencia de Dios me transfiguró no sólo en el Hijo, sino en el Hijo Amado que es Jesús.
3ª ORACIÓN: ¿COMO SE ME REVELÓ EL ESPÍRITU DE JESÚS? (Jn 15).
Aquí se trata de ver cómo el Espíritu de Jesús me dice "Ven". Es decir, resumir en las mejores y más densas palabras:
- El modo como fui confirmado en mi elección. - La consigna que recibí.
- Lo central del proyecto de vida que elaboré.
Aquí se trata de descubrir cómo se me hizo "Hijo elegido". ¿Cuál es la manera que se me propone de llevar a cabo el Reino en este mundo?
¿Dónde y cómo experimenté la fuerza del Resucitado para poder llevar a cabo esta tarea? ¿Dónde sentí esa fuerza a lo largo de la oración?
¿Cómo soy yo como orante?
Puedo concluir elaborando un coloquio personal, "como un amigo habla a otro amigo", dirigido a María, a Jesús y al Padre, en el que se resume toda mi acción de gracias por los dones recibidos.
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